Ruina

Los deportes de equipo tienen esa cosa entre odiosa y fascinante de que no sabes para qué o para quien estás jugando. Cuando Rafa Nadal lo da todo lo hace por Rafa Nadal igual que cuando pierde el que pierde es Rafa Nadal. Si juega mal lo hace él y si lo hace bien también. Todo está claro como el agua. En los deportes de equipo no es tan sencillo. Tú puedes ser el lateral derecho del Atlético de Madrid o su portero o el entrenador pero en un momento dado decir que sólo eres el lateral o el portero. ¿Qué es el Atlético de Madrid que juega? No es tan fácil de decir y en esa discontinuidad se pueden dar situaciones tan esperpénticas como la que hemos tenido la desgracia de sufrir hoy en el Vicente Calderón donde han jugado mal unos, hemos perdido otros siendo todos aparentemente el Atlético de Madrid.

El Club Atlético de Madrid es un equipo en ruinas más cerca del abismo de lo que muchos quieren ver y otros quieren ocultar. Gestionado por gentes a la que el futuro de la institución le interesa tanto como el pasado, es decir nada, el panorama que dejan es una institución socialmente en horas bajas, ninguneada sistemáticamente por la prensa, con una deuda económica muy importante, con un proyecto deportivo cancerígeno dirigido por una deleznable mezcla de incompetentes y farsantes además de una plantilla carísima y sobrevalorada que ni sabe ni quiere saber para qué o para quien están jugando. El Club atlético de Madrid ha vuelto a ser esta tarde una caricatura barata y aburrida de un equipo de fútbol. Ha sido una macabra broma interpretada por unos tipos sin vergüenza ni profesionalidad que aprovechan cualquier descuido del Gran Hermano para desvincularse de un proyecto con el que nunca se han sentido vinculados. El Club Atlético de Madrid sería mucho más Club Atlético de Madrid sin este puñado de farsantes hipócritas y mentirosos que con su cruzada egoísta está destrozando un equipo centenario.

Deportivamente sin embargo el partido tiene una lectura muy sencilla: el Atlético de Madrid no sabe jugar al fútbol y no sabe hacerlo porque cuando hace casi tres años los inútiles que dirigen esta barca apostaron por un concepto y una gente que meses después ya habían demostrado que eran un fracaso, la directiva se empeñó en mantener a los mismos por el vicio maquiavélico de querer vivir siempre al día. El Atlético de Madrid no sabe jugar al fútbol porque tiene una plantilla sistemáticamente mal diseñada, mal construida, desequilibrada, plagada de medianías en el ocaso de sus carrera y carente absolutamente de calidad en el centro del campo para construir. El Atleti lleva lustros sin tener un centrocampista de construcción y así nos va. El Osasuna, jugándose mucho como nosotros pero a diferencia nuestra extrapolándolo al césped, se limito a hacer lo que nosotros hacemos con Abel contra los equipos grandes, esos con los que Aguirre se cagaba, adelantar la defensa, presionar la salida del balón y jugar en poco espacio. El Atleti no sabe que hacer con el balón y una presión ordenada de Osasuna bastaba para que la jugada acabara en un patadón de Ufjalusi o Pablo. Asunçao y especialmente ese paquete que nos vendieron con el nombre de Raúl García son incapaces de ofrecerse y dar un balón en condiciones a la banda o a los de arriba. Ellos se limitan a robar el balón en defensa (el portugues) y a hacer el ridículo en defensa y en ataque (Raúl García). De esta guisa Osasuna salió más enchufado, tuvo más el balón y tuvo más ocasiones aunque el gol llegó a balón parado y tras otra interpretación de Carmen de Bizet por parte de nuestra generosa defensa que de forma solidaria dejo a Pandiani sólo en el área para rematar a puerta.

Cualquiera podría pensar que el gol espoleó a los rojiblancos pero nada más lejos de la realidad. Osasuna siguió firme y el Atleti siguió andando, tomando el sol, dando patadones y siendo inofensivos. Como tantas otras veces sólo una jugada aislada de alguno de los delanteros colchoneros podía cambiar las cosas... y así fue. Forlán recogió un balón cerca del área, vete a saber como, se fue de varios rivales hacia la portería hasta sacar un potente zurdazo, su pierna “mala”, que se incrustó en la red. Un gol engañoso que puso el injusto empate en el marcador puesto que los navarros habían sido siempre mejor. Pero no duro mucho la injusticia porque en un saque de esquina el balón llega a la tripa de Ufjalusi que dejó el balón muerto para que un admirado rival pusiese el 1-2 en el marcador. Nada más hasta el descanso en otra, la enésima, muestra de soporífero anti-fútbol a las que nos tienen acostumbrados. Tan soporífero fue que hasta el bueno de Enrique Cerezo, recordémoslo presidente de este equipo en el palco, se echó una cabezadita ante el estupor del presidente pamplonica. Hay que entender que a este señor esto del Atleti se la suda.

Tras el descanso lejos de cambiar las cosas y entre ellas el que siguiese la pareja de mediocentros en el atleti, cosa incomprensible dada la torpeza, incompetencia y peligro para la salud pública que supone esta pareja de leñadores, las cosas siguieron como estaban. Por esa sencilla razón a nadie le extraño que en una gran jugada trenzada de los de Osasuna el balón volviera a acabar en las mallas del siempre cansado y ausente Leo Franco. Osasuna no había ganado un partido fuera de casa hasta hoy pero el efecto balsámico del atleti volvió a cambiar la historia. Se escucharon entonces algunos gritos contra el palco y contra los jugadores pero la respuesta masiva de la afición colchonera fue la de largarse a su casa. Que cada uno aguante su vela.

Salió Banega a jugar y aunque dio más movilidad al equipo el recambió llegaba tarde. No entiendo como este tipo no juega de titular y si lo hace ese fracaso llamado Raúl García. Banega no es ni siquiera jugador del Atlético de Madrid (es un tipo que ni fu ni fa) pero viendo lo que hay en la plantilla ahora mismo es un crimen que no juegue. Aunque ni Banega ni nadie impidió que el irani Masoud marcara un precioso cuarto gol haciéndole tantos regates a Pablo en el área como si fuese José Tomás dando naturales a un toro bravo. La afición colchonera recompensó el gol con aplausos más por chufla que con sentimiento. Dedicar más dos palabras a relatar el gol de Pablo que recortaba distancias o lo que sucedió de ahí al final no merece la pena.

Hoy me he dado cuenta de que el Atleti tiene que morir para vivir. Este proyecto está muerto y la mayoría de sus protagonistas, por mucho que nos duela, sobran y deben desaparecer. Empezando por MA Gil y acabando por Leo Franco. Tenemos que empezar desde cero y me temo con bastante más humildad.

1 comment

Anónimo 6 abr. 2009 14:40:00

Con este equipo y esta directiva no se puede ni se podra hacer nada, no me sorprenderia que terminemos novenos o decimos al final de temporada, pensar que en algun momento estuvimos terceros...

Definitivamene Aguirre no era el problema y Abel no es la solucion y creo que ni siquiera despidiendo a la plantilla completa se puede pensar en una mejoria.

Este club esta manejado con el culo, una casa de putas tiene mejor gerencia y principios.