Liga escocesa


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At. Madrid 2 - Ath. Bilbao 0

Una liga en la que el cuarto clasificado (puesto de Champions) está a 24 puntos del segundo en la jornada 28 no me la pueden vender como la “mejor liga del mundo” sino más bien como una especie de liga escocesa aburrida y predecible pero sin tanta pasión. Sólo en una liga así de mediocre un equipo que ha perdido más partidos de los que ha ganado (estoy hablando del Atlético de Madrid) puede a estas alturas seguir teniendo posibilidades de conseguir el “objetivo” marcado pero lo crean o no es así. La Champions está a 8 puntos. La pseudo-UEFA a 5. Visto lo visto, cualquier cosa es posible.

Las últimas visitas de los bilbainos al Calderón siempre se habían saldado con derrota del Atleti pero no siempre de la misma forma y aunque en los primeros años el concepto tosco y al límite de la legalidad que impregna siempre Caparrós a sus equipos era suficiente para llevarse los tres puntos de un estadio otrora difícil, lo cierto es que últimamente los leones están ganando en calidad muchos enteros y su juego cada vez se aleja más de ese pundonor y búsqueda de la segunda jugada que parecía ser su única marca y se acerca con mucha dignidad a las reglas del fútbol. Mucho más que nosotros de hecho. En la primera parte el Athletic fue superior física, táctica y técnicamente a un Atleti perdido y desdibujado. El esquema inicial de Quique parecía sin embargo ambicioso y de apuesta por el fútbol con la incursión de Jurado en el doble pivote junto a Asunçao pero el andaluz ha vuelto a demostrar que es de esos jugadores que no están cuando se le espera y que se arruga cuando tiene que estirar. Una pena o un desperdicio de talento, lo que quieran, pero lo cierto es que Jurado no funciona salvo de forma intermitente y así no vale. Perdimos la pelea y perdimos el balón, dos cosas incompatibles con dominar el juego lo que provocó que el equipo se tuviese que limitar a defender y se olvidase, como de costumbre, de intentar crear fútbol y surtir de balones a los de arriba.

Con el centro del campo perdido en lo físico y lo técnico, el balón fue casi en exclusiva para los vascos que dominaban el ritmo y el tempo del partido a su gusto llegando varias veces con claridad al área y tirando varias veces a puerta para probar a un excelente De Gea que sigue sacando todo lo que le tiran. Gracias al canterano el Atleti se fue al descanso con empate a cero.

Era muy triste ver al equipo colchonero agazapado en su área y en su propio estadio a merced del rival simplemente a la espera de robar un balón (y encima muy atrás porque el equipo tenía que recular mucho) para soltar un pase de 50m a alguno de los delanteros y así poder iniciar su jugada particular. Esa y el saque en largo del portero eran las únicas armas del tercer presupuesto de la liga española. Simplemente patético e indigno de un equipo con la camiseta del Atlético de Madrid me cuente lo que me cuente tanto iluminado que anda suelto por la red defendiendo lo que no tiene defensa. Así, con sueño, frío y la sensación de estar vivos en el partido casi por casualidad se llegó al descanso.

Pero el fútbol es un deporte en el que lo que hay que hacer es meter goles y esto es lo que realmente cambia las cosas en el campo. La segunda parte pareció comenzar igual que acababa la primera pero una gran llegada de Valera antes de los primeros diez minutos acaba en un pase de la muerte que acaba en los pies de Forlán para que el uruguayo abra el marcador. Gran gol de Atleti que cambió por completo el panorama. Los bilbainos acusaron el golpe y los madrileños se reforzaron anímicamente en su rigor táctico lo que hizo que a los primeros se les acabara las ideas y el oxígeno y a los segundos se les abrieran las puertas del campo contrario y las ocasiones de gol. Varias llegadas acabaron en jugadas claras pero destaca por encima de ellas un remate de cabeza de Agüero a la escuadra que gracias a que le pilló bajando en el salto no pudo coger la fuerza necesaria para ser gol. Eran los mejores momentos del Atlético que con un De Gea imperial y una defensa muy solida (gran partido de Ufjalusi) que sacaban al equipo hacia arriba.

Caparrós decidió entonces poner toda la carne en el asador perdonando a Yeste sacándolo al campo y los dos equipos lo acusaron. Los leones recuperaron el balón, se acercaron al área con más brío y pareció volver el peligro al área colchonera. Quique, como viene siendo habitual, tardó en reaccionar pero reaccionó y lo hizo bien reforzando el centro del campo con Camacho mientras desplazaba a un inoperante Jurado unos metros más arriba. El canterano aportó mucho equilibrio al equipo y abortó la recuperación de los vascos ya definitivamente. La entrada de Salvio minutos después supuso otra pequeña desilusión al ver en el argentino un jugador fuera de punto, perdido y lento. Esperemos que sea cuestión de tiempo.

Y antes de que tuviésemos que vivir un final de esos del Calderón apareció, otra vez, el más listo de la clase, el Kun, para rebañar un balón y meterlo junto al palo colocando el segundo gol en el marcador y la tranquilidad en la grada.

5 puntos no son nada así que todo es posible. ¿Mira que si al final es verdad que se meten en Champions el año que viene?