Colapso

Getafe 3 - At. Madrid 2

“Cuando finalmente todo colapsó lo único que podías escuchar era la estática de la radio y el ondulante sonido del pájaro que se había quedado atrapado en el ático. Pero mientras barrías cuidadosamente los cristales rotos de tu cama no podías estar seguro de que aquello estaba solamente en tu cabeza” (Collapse/Clem Snide)

Mientras las luces se apagaban alrededor, los sonidos se pausaban y la gente trazaba sus planes inmediatos para derrumbarse en brazos del reparador sueño uno, al igual que un nutrido puñado de desubicados miembros de esa religión tendente a secta que todavía profesamos los que nos declaramos colchoneros, se disponía a ver al Atlético de Madrid contemporáneo. Las sensaciones eran extrañas. Toda la inquina y desesperación acumulada durante décadas, y que a estas alturas del 2011 ya se puede encontrar instalada hasta en el hipotálamo, se había quedado de algún modo congelada tras lo acontecido cuatro días antes frente a un equipo italiano con más leyenda que recursos sobre el campo. Por alguna razón, que probablemente se explicaría mejor a través de las reglas de comportamiento que se dan en las sectas fraudulentas, los atléticos estábamos expectantes ante la posibilidad de resurgimiento en forma de fútbol y sus circunstancias. Dos horas después el mismo puñado de ingenuos desubicados teníamos dificultades para conciliar el sueño al estar poseídos por una incómoda pero conocida sensación horneada con porciones equivalentes de rabia, angustia, impotencia y desesperación. Dos horas después volvimos a ser conscientes de que el club de nuestros amores se encuentra en una situación de colapso imposible de solucionar cambiando solamente una pieza.

La alineación planteada en la noche del Getafe ni siquiera era tan cuestionable como otras tantas veces. La ausencia obligada de Mario dejaba sitio a algo más de talento en los pies de Tiago. La permanente crisis en el cerebro de Reyes dejaba sitio a la consolidación de Adrián y solo la escatológica solución de colocar a A. López en el lateral derecho daba al once un cierto toque de frivolidad tan propia de Manzano. Pero los jugadores son una cosa, la disposición táctica otra y la actitud otra todavía más distinta. Mientras la alineación parece obvia, la disposición táctica sigue estando tan clara como muchas de las películas de David Lynch. Da la sensación de que todo tiene trampa. Los laterales ofensivos parecen defensivos. Los centrocampistas con criterio parecen alejarse de la zona en la que el criterio debería estar, los jugadores destinados a equilibrar tácticamente el grupo (defender, en lenguaje llano) parecen tomar los mandos de todos y es difícil saber a qué se juega o cual es la misión de cada uno en el campo. El equipo tiene el balón pero lo único que hace con él es marearlo y de camino marear al respetable. Todo lento. Todo aburrido. Todo amorfo. Todo inútil. Con un buen saco de bostezos y un remate de Godin a balón parado como único bagaje, los dos equipos madrileños se presentaron en el minuto 30. En ese momento un mal despeje de la defensa getafense es recogido por Turan que mete un balón a Diego dentro del área. Cuando el brasileño estaba armando su pierna es derribado con uno de los penaltis más penaltis que se pueden ver hoy en día en un campo de fútbol. Penalti, expulsión y gol de Falcao. En ese momento yo decía por twitter que el Atleti era su principal enemigo para perder el partido. Acerté. No soy adivino. Soy abonado de este equipo desde hace décadas.

El partido siguió unos minutos sometido al aburrimiento previo pero con la tranquilidad en el marcador. Cualquier que haya estado en un vestuario de fútbol sabe que las premisas para jugar contra uno menos es mover el balón rápido buscando el hueco libre (para que ellos corran), minimizar los riesgos de pérdida de balón evitando el contrataque (único recurso del rival) y sobre todo evitar las faltas cerca del área. El Atleti ayer grabó totalmente gratis un video gratuito para las escuelas de fútbol en el que se ve perfectamente lo que no hay que hacer en esas circunstancias. Movía poco y lentamente el balón, jugaba en horizontal favoreciendo el contrataque del rival mientras que un tipo como Tiago, que dentro de nada peinará canas, se dedicaba a jugar a Bruce Lee en la frontal del área a pocos minutos de llegar al descanso. Barrada convertía la falta por la escuadra castigando a los rojiblancos por su negligente estupidez.

En el descanso Manzano en lugar de recordar las premisas del juego frente a un equipo en inferioridad entiendo que prefirió recordar a los presentes que la forma más fácil y más rápida de que el balón llegue al campo contrario es darle una patada con la uña. Para ello realizó un cambio arriesgadísimo (Miranda por Godin) y propuso ese sistema como principal opción para la segunda parte. A los dos minutos ya estábamos otra vez haciendo faltas a dos metros de nuestra área (en este caso desde el lateral). A los tres minutos, después de sacar la falta, ya íbamos palmando. Michel de cabeza.

A partir de ahí la nada. El ridículo. Un equipo incapaz dando un espectáculo bochornoso frente a diez. Sin jugadores, sin juego, sin esquema, sin cabeza, sin pies, sin corazón y sin sangre. Un espantapájaros mal diseñado que ni siquiera es capaz de engañar a los pájaros. El reflejo de una institución colapsada. Domínguez consiguió empatar a base de pequeñas dosis de vergüenza torera y tirando a puerta desde Coslada, como único recurso futbolístico, pero con la suerte de que el balón rebotase en el cuerpo del bueno de Valera y desviara la trayectoria. Un empate efímero. Poco después el trencilla se inventaba un penalti en el área colchonera que sellaba la derrota. No era penalti pero como colchonero me daría vergüenza que un colega mío se escudara en el error arbitral para explicar lo que había pasado en el césped.

Manzano es pésimo (lo sabíamos antes de que lo ficharan en verano) y no es de extrañar que tarde o temprano salga por la puerta que nunca debería haber usado para entrar pero que nadie se lleve a engaño. Manzano es sólo una de las partes que explica esta monumental tragedia. Ni siquiera estoy seguro de que sea una parte verdaderamente importante. El Atleti, como entidad, está desposeída desde hace demasiado tiempo de los valores esenciales que deben acompañar una institución como la nuestra. Esos valores sobre los que los Atléticos hablamos alrededor de una mesa sacando pecho sin ser conscientes de que estamos probablemente hablando de algo que no existe.


“Cuando todo colapsó finalmente los actores protestaron acaloradamente. La gente a la que se supone tenían que representar estaba un poco deprimida así que se empezó a producir una iniciativa totalmente nueva basada en la confianza y en compartir para aprovechar el poder del polvo.” (Collapse/Clem Snide)


Collapse – Clem Snide
(The End of Love/2005)

6 comments

Matt LeTisier 7 nov. 2011 12:02:00

El problema, Ennio, es que en este club no hay ningún tipo de exigencia desde hace muchos años. Se queda séptimo el año pasado (algo inimaginable antes de la llegada de GIL sin que temblasen los cimientos de la casa) y el objetivo de este año es "superar lo del pasado".

En cambio, en Valencia, quedan terceros dos años seguidos y su predidente afirma que, para este año, "ya no vale el tercer puesto".

Anónimo 7 nov. 2011 13:47:00

Lo más triste es que en efecto el problema está tan profundamente enraizado que no hay poda que valga como solución posible
Ps. Me quedaría con ghost of fashion..
Saludos
Juan Carlos

Perico 7 nov. 2011 15:45:00

A esto suena el Atleti, a desolación, guitarra vieja, desafinada, chirriante y que se acopla (¿feed back?), pero la diferencia es que en la canción es deliberado y nuestro equipo lo hace sin querer. Sólo sabe sonar a colapso.

Cada vez estoy más convencido que la única solución al problema sólo puede venir de lo poco decente que le queda a este equipo, la afición. Es la que tiene que dar el primer paso, exigiendo, señalando culpables (todos los estamentos del club en mayor o menor medida -desde el presidente hasta todos los jugadores de la platilla-) y marcando el camino del cambio.

A un futbolista no se le debe recordar que al fútbol también se juega con ganas y corriendo (sange y corzaón). Cuando nos metieron el segundo gol no se vio reacción y ahí la culpa no la tiene el de las gafas que ocupa el banquillo.

Ahora todos a entonar el mea culpa. Eso es gratis. Lo llevamos escuchando muchos lustros y no ha servido para nada.

Pero luego llegará el mes de enero y pasaremos rondas de copa y, si hay suerte, puede que tengamos suerte en los emparejamientos de la EL y que lleguemos lejos en ambas competiciones. Hasta el punto que, como hace dos años, puede que lleguemos a una o dos finales, por eso de la conjunción de astros y los eclipses, y que ganemos alguna.

¿Habremos cumplido? No. Como ocurrió hace dos años. No se jugó al fútbol un pimiento y en este deporte se trata de eso, de jugar al fútbol.

Ennio Sotanaz 7 nov. 2011 17:33:00

Matt Le Tisier, el tema de la falta de exigencia es algo que va en el paquete del nuevo Atlético. Un paquete diseñado por el de siempre pero comprado por muchos aficionados gracias a los periodistas mamporreros que venden éxitos dónde debería leerse normalidad y triunfos dónde hay morralla. Es así.

Juan Carlos, Yo también me quedo con el Ghost Of Fashion... pero Collapse estaba en otro sitio ;-)

Perico, yo creo lo mismo que tú pero cada vez tengo menos fe en la grada. La sociedad en general es cada vez más pasiva y cada vez actúa más a expensas exclusivamente de lo que le dicen los gurús. La afición del Atleti no es más que una representación de la sociedad. Yo estoy convencido desde hace años que esto sólo cambiará cuando quieran los culpables o cuando quieran esos gurús, nuestros “amigos” los periodistas.

Saludos,

Carlos Fuentes 7 nov. 2011 22:56:00

ay, los periodistas. Si se les pide colaboración, reaccionan mal. Si se les acusa de no ayudar, reaccionan mal. Si se les deja en paz, dicen que a las manifestaciones van cuatro gatos. Si se habla con ellos en privado, piensan como nosotros ...
qué hacer?

Por cierto, estupendo lo de culturapop. La mesa redonda, digo ... FOW un poco fríos, una vez más no?
Saludos desde El Rojo y el Blanco

Ennio Sotanaz 8 nov. 2011 9:34:00

Efectívamente Carlos, los periodistas parece que son así. Ahora bien, hay periodistas y periodistas. Eso es una de las cosas que descubrí la semana pasada.

¿Estuviste en la charla? ¿Te saludé? Soy un desastre para estas cosas…

Yo me lo pasé en grande. No conocía a nadie (salvo a Julio Ruiz) pero me parecieron todos grades tipos con los que además tengo muchas cosas en común. De hecho nos fuimos después a cenar (¡a la peña atlética Legazpi!) y acabamos pasada la 1:00 con lo que lógicamente no escuché ni un segundo de los Fountains of Wayne. Por lo que me han contado, y ahora me confirmas, creo que no me perdí demasiado.

Un abrazo,