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Filosofía

R. Madrid 4 - At. Madrid 1


Antes de que MA Gil Marín fuese el mandamás del Atlético de Madrid los enfrentamientos contra el Real Madrid eran partidos especiales para los aficionados colchoneros. En verano buscábamos la fecha en el recién nacido calendario de la temporada venidera y llegado el momento, la jornada se convertía en un intenso día de fiesta. Los amigos nos juntábamos a verlo en algún sitio y allí sufríamos, sudábamos emoción, nos reíamos, gritábamos o llorábamos, bañados todos en el perfume de la emoción. Se ganaba, se perdía y se empataba pero el resultado sólo modificaba el color de la fiesta post-partido. Antes y durante era siempre muy parecido. Desde que MA Gil Marín es dueño de este club esa bonita tradición se ha difuminado en el viento. Personalmente me entero ahora de los partidos contra el madrid cuando alguien en la grada me dice algo del tipo: “pues verás tú el domingo cuando nos pille el Madrid”. Los días anteriores son algo así como un calvario y el partido también lo veo con amigos (algunos menos) si, pero ahora ya no hay emoción ni intensidad. Hablamos del pésimo entrenador que toca este año (siempre son pésimos) o de los regalitos árbitrales al rival (que siempre hay regalitos) pero apenas se nos acelera el corazón. Sabemos que ganar es una posibilidad entre un millón basada exclusivamente en un golpe de suerte. Sabemos además que si ganáramos el mundo entendería el hecho como una hazaña al estilo de la que logró el Alcorcón. Sería una anomalía, algo inédito, casi absurdo, lo que tampoco es que me haga especial gracia. Pero es difícil explicar todo esto agarrado a un resultado cuando es una cuestión de filosofía. De entender la razón de ser, el sentido, la filosofía de mi equipo. Cuando hoy, con el 4-1 en el marcador, los intelectuales de Ultra Sur han sacado una pancarta que rezaba: “se busca rival digno para el derbi, razón aquí” el dolor se ha instalado en mi médula espinal. Normalmente me dan absolutamente igual las pancartas o insultos de los Ultra Sur pero en este caso tenían razón. Según el Atlético de Madrid que yo conozco esa pancarta debería estar colgada en el Calderón sujeta por sus aficionados.

Sabiendo que los día de antes a lo que antes se llamaba Derbi son un calvario para mí, he intentado evitar el circo mediático durante esta semana pero aun así no pude evitar que me llegara el mensaje que se lanzaba desde banquillo y oficinas del club. Un mensaje bochornoso, lamentable e indigno. Mensaje más que de equipo pequeño de equipo miserable. Manzano prometía ensuciar el partido y rezar al santo de los desamparados. Diego decía que lo normal sería palmar. Así uno detrás de otro. El Atleti no salió al campo a disputar un partido con su máximo rival histórico. El Atleti tampoco salió al campo a disputar un partido de liga. El Atleti salió al campo a evitar el ridículo y sobre todo a evitar el despido procedente del inútil señor que les entrena. Algo que atenta contra la centenaria historia del equipo de mis amores y algo que no podría consentir nadie que tuviese un mínimo de cariño por este equipo. Desgraciadamente nuestros actuales dirigentes no pertenecen a esta categoría.

Y alguno pensará que el equipo salió bien y que el planteamiento fue bueno al principio. Yo no. El equipo salió entonado en lo anímico y despierto en lo físico. Cierto. También es verdad que lo hizo con cierto despliegue técnico en aquellos que tienen técnica (evidentemente Gabi no puede entrar nunca en esta categoría) pero era fruto de las circunstancias ajenas. Era el escenario soñado para un entrenador mediocre entre los mediocres. Cobarde entre los cobardes. Era ese escenario “idílico” en el que el rival tiene que ganar, tiene que tener el balón, tiene que tener la iniciativa y tú te puedes limitar a destruir y a jugar a expensas del contrario sin que nadie te pueda criticar por ello. Y salió bien. Claro que salió bien. Impidiendo jugar a un Madrid espeso y dándole balones a Adrián para que demostrara lo buen jugador que es pero la alineación era ya una declaración de intenciones. Gabi y Asunçao de doble pivote no prometía mucho fútbol precisamente. Afortunadamente por allí estaban Diego y Turan para surtir de algo de fútbol a nuestro único delantero pero dudo que esa sea una fórmula digna. Pero salió bien durante un tiempo, claro que salió. El Madrid, incómodo en esta tesitura, triangulaba en campo colchonero pero no encontraba hueco en la tupida defensa madrileña. El Atleti trataba de robar el balón y salir. Si el balón lo robaba cualquiera que no fuese Gabi el juego llegaba al área rival, a veces con cierto peligro. Si el balón pasaba por las botas de Gabi, el único jugador al que se ha fichado tres veces y tres veces ha fracasado, lógicamente acababa en los pies del rival. Pero en estas tocó la lotería. Por esas cosas que pasan cuando juegas en el área contraria y no en la tuya, Adrián nos deleitó con una excelente jugada que apoyada en un buen taconazo de Salvio acaba en un espléndido gol. El Atleti se adelantaba, como tantas otras veces, la duda era si el Atleti sería capaz de achicar agua de su área desde ese momento hasta el final, que es lo que los entrenadores que MA Gil trae a este Atleti siempre hacen llegada la ocasión. Lógicamente no salió porque eso sale bien una vez entre un millón. Llevamos solamente una década esperando a que llegue.

El Madrid aceleró un poco el pulso, Gabi y Asunçao se hicieron centrales y el balón acabó diez minutos después en Benzema delante de Courtois que lo derriba. Con el reglamento en la mano penalty y expulsión. Es así. Si la jugada hubiese sido en el área contraria no sería penalty (o sería dudoso) y como mucho tarjeta amarilla. También es así. Gol de Ronaldo y fin del partido. Hasta ese momento el Madrid no había hecho nada. Estaba lento, espeso y controlado. Tenía el balón pero no llegaba. El Atleti jugaba a no jugar pero daba la sensación de peligro cada vez que Diego, Turan o Adrián cogían el balón. Con diez el equipo se iba a echar descaradamente para atrás pero si al menos tuviésemos a alguien como Diego para lanzar el contrataque había una posibilidad. Por eso Manzano lo quito para sacar a Asenjo. Valiente Manzano. Como siempre.

A partir de ese momento el partido se convirtió en un acoso de los blancos y un puñado de jugadores aturdidos, vestidos con la elástica rojiblanca, que a base de pelotazos y patadas trataban de contener al rival. Se aguantó hasta el descanso pero nada más volver el alma blandita de Godín hacía que Ronaldo pasara el balón al lado contrario para que Di Maria (lamentable la actitud de este jugador) hiciese el segundo.

Si había alguna posibilidad de no perder este partido esa pasaba por mover el banquillo, quitar músculo (músculo inútil porque Gabi es malo hasta defendiendo) y poner talento, pero Manzano prefirió pensar en su contrato, su rueda de prensa y su proverbial soberbia dejando todo como estaba. Y todo siguió como estaba, claro. Así Godín decidió a los 20 minutos hacer el jaimito dejando a Higuain el balón para que hiciese el tercero. El fantasma de la goleada planeaba ya para entonces pero que quieren que les diga. De dónde yo vengo 3-1 ya es goleada. Aún así, a falta de diez minutos Godín decidió coronar su gran noche haciendo un penalty de torpe, siendo expulsado y dando la oportunidad a Ronaldo de hacer su segundo gol y el cuarto de los blancos.

Las lecturas de este partido no deben hacerse en términos de goles, ni de puntos. Si me apuran ni siquiera en términos de juego. Como digo es una cuestión de filosofía. El análisis de este partido debe hacerse desde la pregunta de para qué está el Atleti en esta liga y en este mundo. Cuál es su razón de ser, su esencia, su espíritu y su motivo. Este equipo es indigno y si lo es no ocurre por tener un entrenador lamentable, mediocre y cobarde (que Manzano es todo eso y más) ni por dar cobijo a jugadores del montón que se pierden en un club de estas dimensiones (Gabi es una prueba demostrada tres veces). El problema del Atleti es de concepto. De diseño. De dirigencia. Si alguien tira un dado 20 veces y las 20 sale el mismo resultado con toda seguridad el dado está trucado. El Atleti lleva 22 derbis sin ganar y los 7 últimos perdiendo. No es mala suerte. El dado está trucado.

Philosophy - Ben Folds Five

2 comments

Anónimo 27 nov. 2011 10:12:00

Efectivamente tienes razón. No nos olvidemos que ancestralmente el enemigo del trampas, el enemigo al que más odiaban, el que le hacia sufrir, el que le ganaba una vez si y otra tambien éramos nosotros, no el Barcelona, era el Atleti.
Desde hace años, ya no me apetece hablar con los madridistas despues de un derby, como antes, ahora solo asiento y callo.
Malditos sinverguenzas que nos han robado la ilusión!
Alberu

FERNANDO SANCHEZ POSTIGO 27 nov. 2011 15:27:00

lo dije en agosto. Este equipo es un nuevo timo. Me da pena, pero el tiempo me ha dado la razón.