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Hacia ningún sitio

At. Madrid 3 - Levante 2


“No caminaré las estrellas contigo esta noche para ir a ningún sitio” (Elliot Smith/Going Nowhere)

El ambiente era frío. Raro. Un domingo gris, húmedo y oscuro. No apetecía nada acudir a la cita dominical en el Calderón pero habíamos pasado ya demasiados días sin fútbol. Esa era la excusa. El mono de Atleti. De algo que se pareciese a un partido de fútbol. No había mucha gente. No había ambiente y ni calor humano. No había demasiada ilusión ni demasiado que esperar. El tren de la liga se ha marchado y solamente queda la duda de averiguar a qué vagón de cola seremos capaces de subirnos. La esperanza de encontrar juego ilusionante era terreno de la ciencia ficción. El sueño de un resultado sorprendente se disipaba ante la certeza de que ya ningún resultado puede resultar sorprendente. Entre asientos vacios y mojados, cánticos aupados en el silencio, victorias anodinas que se venden como bálsamos contra la tristeza y bailes agarrados con la mediocre intrascendencia, reparé en algún momento en que este equipo, este Atleti 2011/2012, no va a ningún sitio.

Y es que como casi siempre, desde que este Atlético centenario ha pasado a ser un club “moderno” a la imagen y semejanza de su consejero delegado, el resultado del At. Madrid – Levante es engañoso. Últimamente los partidos en el Calderón ya no parecen partidos en el Calderón. El juego sigue siendo básicamente anodino pero el ambiente de las gradas tiende sospechosamente a no distinguirse del que se puede encontrar en cualquier parte del mundo al respecto de un partido cualquiera con cualquier equipo. Frío, espeso y aburrido. Aun así hay que reconocer que el Atleti salió entonado. La gastroenteritis de Gabi (única forma posible de que ese gran estratega de la era contemporánea, Manzano, prescinda de este jugador) colocaba a Tiago en el once titular y el equipo lo agradecía. El portugués está en la cuesta abajo de su carrera y apenas tiene media hora de juego en condiciones de elite pero incluso esa media hora es bastante más fructífera que lo que pueda aportar, en cuanto a fútbol me refiero, cualquier mediocentro de los que acostumbramos por estos lares. Con él, Diego y sobre todo un Arda Turán que todavía algunos no han reparado en ver lo gran jugador que es, consiguieron meter a los valencianos en su área a pasarlo mal. Pasarlo mal en esencia y apariencia porque en la realidad la capacidad de remate del Atleti, con y sin Falcao, seguía siendo nula.

El empuje inicial se diluyó con los minutos de forma preocupante dando paso al modo habitual en el que Manzano ha pasado los meses en este equipo: el de anodino aburrimiento. Nada nadismo. Peloteo en el centro del campo, estática táctica y precisión menguante. En mitad del desierto apareció uno de los penaltis más claros que he visto y veré en mi vida. Adrián era derribado sin miramientos por la defensa rival pero el trencilla, fiel a ese gremio asustado por el madridismo mourinhinsta y sus mamporreros, decidió amonestar al agredido. La sensación al descanso era de, una vez más, habernos equivocado. El espectáculo divertido estaba entones siguiendo el resultado de las elecciones generales. El retorno del vestuario no lo mejoró y de hecho pudo ser letal si en la portería del club madrileño no estuviese un jugador cedido del Chelsea, el belga Courtois, que sacó con maestría dos buenas llegadas del Levante.

Para entonces los pitos subían de nivel y la grada, con epicentro en el fondo sur, decidió tirar de ironía para musicalizar el aburrimiento. Reyes, reyes, reyes,… empezó a corear el calderón en clara referencia a las virtudes de gran psicólogo que tiene nuestro psicólogo de psicólogos, el señor Manzano. El jienense, sin entender nada (como siempre), crecido al albor de la demagogia y fajado durante años en la incoherencia y la cobardía, decidió agrandar su leyenda y puso al sevillano a calentar en la banda. Minutos después salió al campo para jugar al fútbol ganar el partido. Más que ironía sarcasmo. El primer gol fue virtualmente obra suya y una demostración a sus compañeros que lo mejor para tirar un contrataque es correr rápidamente en dirección a la portería contraria y no viceversa. Cogió el balón en la frontal de su área, se fue en vertical y habilitó con maestría a Pizzi delante del portero para que abriera el marcador.

El Levante decidió entonces quitarse el corsé táctico que tenía hasta ese momento y decidió estirarse para ir a por el partido lo que, unido a un Atleti 2011/12 que es tan blandito como predecible, hizo que casi sin despeinarse consiguiera el empate. Las caras en la grada se alargaban y los buitres empezaban a sobrevolar el río manzanares pero afortunadamente para el cuestionado entrenador colchonero para entonces estaba Diego jugando en el centro del campo y Arda Turán con energías suficientes para inventar. Así, con pocos minutos para la conclusión el turco se sacó un regate en una baldosa que lindaba con la línea de fondo y colgó un balón exquisito a la cabeza de Adrián para que este simplemente lo empujase a la red. Magnífico gol de calidad. Poco después Diego aprovechaba un error de la perdida defensa levantina para poner hueco haciendo el tercero. El 3-2 de Rubén con el tiempo concluido entraría ya en la categoría de anécdota.

La conclusión única es que se han sacado tres puntos. El resto es para llorar. El equipo más que dibujo tiene garabato. Los objetivos nunca estuvieron claros y ahora se estiran hacia abajo manteniendo la misma incertidumbre. El cerebro no existe ni dentro ni fuera del campo. El corazón hace tiempo que no se estila por estos lares. El entrenador que nunca debió haber llegado está condenado a largarse en algún momento (más pronto que tarde) y los remiendos del mercado de invierno serán despropósitos que nos harán olvidar los despropósitos del verano igual que los despropósitos del veranos nos hicieron olvidar los despropósitos anteriores, etc, etc. Lo dicho, este equipo camina hacia ninguna parte.

“Te vi moverte de un cierto modo que me hizo echarte de menos un montón. Volví a ese lugar abandonado que debería haber olvidado ya”.



Elliot Smith – Going Nowhere
(New Moon/2007)


4 comments

Julio 21 nov. 2011 18:43:00

Muchos verán este resultado como la anécdota para seguir sobreviviendo en la liga a la espera del próximo partido. Lo más preocupante, que el equipo camina sin rumbo.

No estoy de acuerdo en que el último gol fuera una anécdota. Me parece que denota una debilidad defensiva galopante y preocupante.

Un saludo.

superatleti 21 nov. 2011 21:32:00

Ennio, me alegro porque tenemos las mismas ideas sobre el equipo y el partido. Pero que pena!

Un saludo

Colchoneros Italia

Ennio Sotanaz 22 nov. 2011 9:57:00

Julio, lo de “anécdota” tenía cierta carga de sorna. Van en la línea del resto de la crónica que está basada en la premisa de que da igual lo que hagamos porque el equipo está condenado al fracaso tal y como está. Por supuesto que deja en evidencia lo “blandito” que es el equipo.

Superatleti, yo también me alegro que de que coincidamos (aunque desgraciadamente sea en el diagnóstico del a desgracia).

Un abrazo y gracias por vuestros comentarios.

Julio 22 nov. 2011 23:31:00

Ennio: no pillé la ironía.

Nos leemos por twitter.

Un abrazo.