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¡Un abrazo!

La Chatunga

At. Madrid 3 - St. Rennes 1


Si alguien ha llegado hasta aquí con la intención de leer la crónica de un partido de fútbol le adelanto ya que no la va a encontrar. Desconozco cuantas de las crónicas sobre el partido At. Madrid – Rennes que andan pululando por ahí han sido escritas por gente que estaba en el estadio pero empiezo a sospechar que son muy pocas. Aférrense a ellas si quieren en cualquier caso tener una versión creíble de lo que pasó en el césped del Calderón. El engendró que ha cerrado la fase de grupos para el Atlético de Madrid es algo tolerable desde tu casa, calentito, rodeado de comida o bebida y pudiendo desviar la atención a otras cosas. Soportado in situ, en una noche gélida, rodeado de una entrada pobrísima y el ambiente más frío y triste que recuerdo en mucho tiempo en el coliseo rojiblanco, simplemente es insoportable. Tanto que el cerebro te impide revivirlo y por lo tanto hablar de ello minutos después. No me quedan ganas de escribir de fútbol después de semejante experiencia pero es que tampoco hubo demasiado fútbol del que poder hablar.

Aviso para navegantes: la asistencia debía andar por el cuarto de entrada y las condiciones atmosféricas y emocionales eran las peores posibles. Se escuchaban los gritos de Filipe Luis pidiendo el balón, el sonido de los pelotazos y los cantos de una docena de franceses que había en una esquina. Sacar conclusiones, en uno u otro sentido, con esas premisas es tramposo. Hubo pitos insistentes antes de empezar y de cierta envergadura (teniendo en cuenta la asistencia) durante los primeros minutos del partido. Contra Gil y contra Manzano y SIEMPRE como foco de origen en el menguado frente Atlético. Después se fueron diluyendo y sólo cuando Manzano tuvo los santos bemoles de salir del banquillo (cosa que se reclamaba insistentemente desde la grada) el respetable decidió despertar un poco. Lo anterior es información, no es opinión. La opinión me la reservo porque como digo, creo que la muestra es muy poco representativa de la realidad.

Como el partido era literalmente insoportable, aun a riesgo de que me tuviesen que amputar la mano por quitarme los guantes, decidí zambullirme a la comunidad twiter durante muchos tramos del partido. Comprobé con estupor el efecto de los cánticos y la emoción desbordante de aquellos que reclaman los gritos de la afición (pero que irónicamente no estaban allí para gritarlos) y como algunos periodistas recogían esa sensación para transmitirla. Llevo muchos años en el Calderón y la de ayer no está ni de lejos entre las pitadas más significativas que recuerdo. En mitad de aquello fui entonces más consciente que nunca de que la realidad no tiene porque coincidir con lo que está pasando por mucho que todos tus sentidos te estén diciendo lo contrario. En este mundo democrático, globalizado y tecnológico las cosas no son lo que son sino lo que les parecen a la mayoría. Ese pensamiento se reforzó cuando volviendo a casa tras el partido comprobé el mensaje de José Ramón de la Morena (que luego desarrollo en su exitoso programa) denunciando a la afición colchonera por malos aficionados y por meterse con los pobres dueños del club, que bastante tienen con lo que tienen. El Larguero lo escuchan millones de personas. Millones de personas que no estuvieron en el campo, que no conocen lo que pasa en el Atleti más que por lo que dicen en El Larguero y millones de personas que ayer durmieron con el mensaje de que pitar pone nerviosos a los jugadores y de que protestar es inútil e injusto. Al próximo que me diga, periodista o no, que el culpable de la situación del Atleti es la afición le recordaré esta pequeña anécdota.

Yo estuve en el campo y escuché los comentarios de la grada. No los gritos que salen por televisión sino lo que cuenta la gente que tengo alrededor, los que me encuentro en la entrada, en los bares de alrededor, en el metro… y lo que cuentan mayoritariamente es exactamente lo mismo que esta semana había leído en Marca o en AS o había escuchado en cualquiera de las emisoras que aparecen en el EGM. Creo que incluso ponen las comas en el mismo sitio. El mismo mensaje, la misma reflexión. Actúan además de forma coherente con todo ello. Insisto, al próximo que me diga que el culpable de la situación del Atleti es la afición le recordaré todo esto.

¿Y el partido? Una pachanga infame. Una pachanga entre un equipo que no se jugaba nada frente a otro que nada juega. Un Rennes plagado de suplentes que durante muchos tramos ridiculizo a un puñado de jugadores desorientados que no saben a lo que juegan, ni en qué equipo están, ni lo que tienen que hacer. No merece la pena reparar en nada más porque eso si que sería inútil e injusto.

El discurso oficial que sale desde la pocilga en la que se ha convertido la dirección técnica del Atlético de Madrid apela a la mala suerte y esa “incomprensible” mala racha fuera del Calderón para entenderlo todo. Es evidente a estas alturas que Caminero o Manzano (al igual que sus jefes) piensan que los aficionados somos absolutamente gilipollas pero no por ello deja de doler cuando te lo siguen llamando. Manzano debería irse del Atleti (y llevarse a Caminero, por cierto) no solo por lo que hace (penoso y lamentable) sino también por lo que dice (intolerable).

Escuchando la rueda de prensa del jienense, leyendo los twiters de Jose Ramón de la Morena y sus palmeros, soportando el frío que tenía calado en los huesos y viendo la especie de brecha que se ha abierto entre los colchoneros “listos” y “tontos” se me vino a la cabeza la canción que podía ilustrar esta crónica. La chatunga, eh eh.., la chatunga ah, ah…


4 comments

Ricardo Rodrigo 16 dic. 2011 13:24:00

Totalmente de acuerdo con usted, Ennio. Como siempre, para variar..

JOSE I. FERNÁNDEZ 17 dic. 2011 4:34:00

¿Y por qué la chatunga...? Jajajajajaja, la verdad es que puede que influya que son las 4 de la mañana y estoy un poco borracho, pero no paro de reírme con la canción que ha escogido para ilustrar nuestra situación.

Lo de JR de la Morena es una puñetera vergüenza. No sé cómo ese hombre puede autoproclamarse atlético.
Le conozco personalmente de la época en la que trabajé en la SER, y mientras el Atleti jugaba algún partido, y yo estaba en la redacción haciendo cómo que trabajaba y mordiendome las uñas, el tío llegaba de su casa (mediada la segunda parte) probablemente de dormir la siesta. Se metía en su despacho y ni veía el partido...
Si a ese tío le doliera la mitad que a nosotros, diría menos tonterías y habría hecho lo posible por echar a su amigo Cerezo. Pero la realidad es que su "glorioso" se la suda menos que nada...
Por lo demás, sólo apuntar que yo también estuve en el campo, y que los Gil cabrón fuera del Calderón iniciales (antes de los goles) surgieron del lateral y no del Frente. Eso te lo puedo asegurar, porque estoy en el Fondo Sur y no les vi abrir la boca para empezar nada, cuando de meterse con el tío Gilito se trataba.

Un saludo

manuel 18 dic. 2011 22:35:00

Prensa cómplice y culpable. Afición anestesiada y aborregada por los pseudoperiodistas al servicio del poder. Desgraciadamente el 90% del aficionado sigue las consignas y el anecdotario frívolo de los mass media. Si la prensa no se implica en denunciar todo este fraude con rotundidad y constancia no hay nada que hacer. Agonizamos y queda poco para pasar a mejor vida.

Ennio Sotanaz 18 dic. 2011 23:09:00

Gracias Ricardo Rodrigo :-)

Jose I, lo de La Chatunga era una forma de tomármelo a chiste. De ridiculizar la que pasa en el campo. Si ha servido para echarte unas risas misión cumplida. Muy interesante lo que cuentas de Joserra. Muy interesante.

Así es Manuel. Poco más puedo decir.