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¡Un abrazo!

Carta abierta a MA Gil Marín



Estimado M. A. Gil Marín,

En atención a la emocionada carta con la que nos ha correspondido a la afición colchonera y siendo el que escribe un humilde miembro de esa inmensa y heterogénea familia, permítame corresponderle con algunos apuntes personales sobre sus sorprendentes palabras.

1) Sobre la situación del fútbol.

Efectivamente, el mundo del fútbol se ha convertido en una especie de carrusel carroñero en manos de una máquina poderosa y sin sentimientos que busca un beneficio económico de tintes obscenos y argucias en el filo de lo legal y muy lejos de lo honesto. Estoy de acuerdo en que nada tiene que ver este circo de gigantes y cabezudos con una competición deportiva noble, justa y emocionante pero tiene cierta gracia que esas palabras vengan pronunciadas precisamente por el hombre que enarboló la bandera del “profesionalismo” y el concepto de club “moderno” para sin antes preguntar incrustársela en el pecho a nuestra institución. Un “profesionalismo” que no hablaba de historia, orgullo o sentimientos sino de ingresos atípicos, camisetas, publicidad productiva, cuota de mercado, potencial comercial y que eliminó de cuajo la viejas tradiciones del club. Un “profesionalismo” que hablaba de eliminar por completo de los pasillos a cualquier vestigio humano de personal con un mínimo de vinculación histórica y emocional con los colores rojo y blanco precisamente como forma de eliminar el dañino sentimiento. Un presunto profesionalismo que vive de espaldas a todos y cada uno de los grandes nombres que forjaron este club a los que sistemáticamente desprecia. Es ciertamente simpático que precisamente usted escriba esas sentidas palabras cuando está inmerso en proceso de lapidación de probablemente el último símbolo que queda del verdadero Atlético de Madrid tal y como lo recuerdan los que sufrieron y lucharon por el, ese estadio Vicente Calderón que tiene los días contados al parecer por las vicisitudes del fútbol “moderno” pero que ustedes no se cansan de repetir que es para bien, sin matizar para bien de quién, porque al fin y al cabo los sentimentalismos no tienen lugar en este mundo moderno y profesional que usted profesa.

Estoy también completamente de acuerdo en situar el papel del mal llamado periodismo deportivo como arte y parte de este circo de colores siendo como es un protagonista demasiado interesado y con demasiadas cosas en juego como para dejar que los acontecimientos se desarrollen según sus propios términos. La prensa hace, deshace, crea, destruye, pone y quita pero piénselo bien antes de escribirlo porque probablemente esa sea precisamente la razón de que usted todavía siga ocupando el puesto que ocupa y que su traje de marca siga impoluto después de ser el presidente del Atlético de Madrid durante los diez peores años de toda su centenaria historia. Hay una palabra en el diccionario que resume el primer punto de su escrito mejor que yo:

Demagogia: “Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder.”

2) Sobre las sociedades Anónimas.

Es difícil no estar de acuerdo con lo que usted escribe pero sorprende que lo haga el heredero natural del principal protagonista por el cual este club es hoy una sociedad anónima. Un señor, su progenitor, que reventaba las ondas nocturnas de la mano del por entonces ministro de deportes virtual, vendiendo y sin derecho a réplica esa “estupenda” ley que venía a ser la tabla de salvación del mundo del fútbol. Es ciertamente sorprendente que diga toda esta diatriba en contra de una ley a todas luces injusta porque no me consta que su progenitor luchase contra nada ni nadie por mantener al Atlético de Madrid fuera de aquella pantomima. No me consta porque no ocurrió. Su padre promovió y abrazó el maná de las sociedades anónimas con pasión y fervor hasta el punto de fagocitar el proceso de transformación y escribir los episodios más negros de la historia del Atlético de Madrid. En su caso no obstante, la solución es tremendamente fácil y bastaría con no acatar la ley que es algo sobre lo que ya tiene experiencia. Unos tribunales parecidos declararon que usted (o su progenitor) y sus cooperadores se habían hecho con el club de forma fraudulenta y así lo declara una sentencia que gracias a todos parece que ha prescrito. ¿No lo recuerda? De nuevo hay una palabra en el diccionario que resumen mejor que yo el segundo punto de su carta:

Hipocresía: “Fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan”.

3) Sobre la situación del Atlético

El Atlético, o eso que sale al campo los domingos con la camiseta de lo que antiguamente era el Atleti, está en sus cotas más bajas de prestigio, fama, autoestima, capacidad de ilusión y resultados de toda su historia. La cantidad de aficionados históricos que han abandonado por desesperación la nave colchonera es proporcional a los años de miseria espiritual y sequía de éxitos que venimos atravesando. Atendiendo a los códigos del fútbol de honor y gloria a los que hacía mención en su primer punto no se puede decir que el club “no ha dejado de crecer” sin con ello faltar a la verdad. a) Hablar de millones de aficionados es hablar de algo que no se puede demostrar y que caso de ser cierto sería siempre a pesar de su gestión. ¿A quién quiere engañar señor Gil? Basta salir a la calle para ver que la afición a este equipo es una afición menguante y lo es por la sencilla razón de que la afición a un equipo de fútbol sólo puede entenderse por dos cosas: por los éxitos o por los sentimientos. Los éxitos no existen y a los sentimientos ustedes los están matando. b) lo del valor patrimonial debería de explicarlo con algo más de claridad y rigor para demostrar que es cierto pero me temo por su trayectoria que la claridad o el rigor no sean conceptos que maneje con normalidad. A día de hoy lo que sabemos es que tenemos una deuda de entre las que más, un club que no tiene dinero para fichar a nadie y un patrimonio que cada vez parece menos. Así de crudo. c) Decir que deportivamente también hemos crecido es en este caso un chiste de muy mal gusto. Teniendo los pies en la tierra es fácil ver que nos han cogido y adelantado equipos que hace no mucho mirábamos por encima del hombro y hasta hemos perdido puestos en la clasificación histórica donde teníamos un consolidado tercer puesto. Estamos inmersos en el periodo más largo sin títulos de toda la historia y tenemos la plantilla más descompensada de todo el fútbol profesional europeo. Ese es nuestro patrimonio deportivo. d) No sé, porque usted lo mantiene oculto como todo, cuales son los acuerdos comerciales de los que habla y no sé como será en el futuro pero este año la excusa para la lamentable y vergonzosa gestión deportiva del verano ha sido la falta de dinero. Decir que gracias a los ingresos podemos competir a un alto nivel con el equipo que tenemos y con lo que ha pasado es o tener un concepto equivocado de lo que significa competir o que de nuevo nos está engañando. Una vez más me remito al diccionario para resumir su tercer punto:

Cinismo: “desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables”.

4) A modo de ruego.

Agradezco la invitación que me hace porque de hecho es lo que llevo intentando desde hace unos años. Desde entonces intento denunciar la desnaturalización que está sufriendo mi equipo e intento recordar los valores, sensaciones y sentimientos que un día me hicieron enamorarme de esta idea que es el Atlético de Madrid a la gente que lo ha olvidado o que no ha tenido la suerte de conocer. Por esa misma razón le ruego a usted que siendo coherente con sus palabras abandone cuanto antes el equipo y que lo deje sin ocasionar muchos más desperfectos en manos de gente que lo entienda, lo asuma, lo quiera y lo proteja. Esos dos millones de personas de las que usted habla estaríamos agradecidos y dichosos de poder volver a disfrutar del Atlético de Madrid.

Atentamente,

Ennio Sotanaz

Si quieres ver la carta abierta para la afición colchonera de MA Gil Marín publicada en el diario AS del día 6 de Septiembre de 2009 pulsa aquí


4 comments

FERNANDO SANCHEZ POSTIGO 7 sept. 2009 0:32:00

Genial Ennnio. Tu carta debería ser publicado mañana en "AS". UN ABRAZO

Adal 7 sept. 2009 18:22:00

Lamentable la cartita de este tipo.

Anónimo 8 sept. 2009 5:05:00

excelente! Ojala todo el avispero que se ha montado por la venta del Johnny sirva para algo. Un abrazo

lalo 8 sept. 2009 18:36:00

muy bien escrito,Ennio. Felicidades.