Punto de burbuja

El mundo de la física define el “punto de burbuja” como aquella temperatura a la cual se forma la primera burbuja de vapor en un material líquido y que supone oficialmente el inicio de la ebullición. Me acuerdo ahora de esta definición porque no hace mucho que hablaba con un amigo y utilizábamos ese símil para explicar el problema del Atlético de Madrid. Los dos estábamos de acuerdo en que la oposición a ese sucedáneo de atleti que lleva unos cuantos años suplantando la realidad no había todavía alcanzado el “punto de burbuja” que desatase la ebullición pero no coincidíamos sin embargo en la posibilidad de que dicho punto alguna vez se pudiese alcanzar. Mi amigo era optimista al respecto y opinaba que sólo era una cuestión de tiempo el que la gran masa colchonera se diese cuenta de que los dueños ilegales del club eran el verdadero problema de fondo mientras que yo era pesimista sobre lo mismo. Mi teoría se fundaba en que el aficionado atlético de toda la vida poco a poco iba abandonando el barco y que las nuevas incorporaciones no eran más que seguidores de una comparsa divertida y folklórica que no sólo tenían una explicación para cada desgracia sino que se alimentaban de la tragedia. Mi teoría insistía también en que sólo un cambio de actitud por parte de la prensa “seria”, esa que lleva décadas mirando hacia otro lado y promocionado la imagen distorsionada del Pseudoatlético de Madrid, podría hacer que la gran masa se pusiese de una vez por todas enfrente del problema.

Hace un par de días cuando estábamos todos digiriendo todavía la insultante carta abierta a la afición colchonera del supuesto dueño supremo del Atlético de Madrid, mi amigo me llamó para felicitarme por mi modesta contestación pero sobre todo para restregarme una deuda pendiente: “te lo dije”, me gritó al teléfono. “¡Por fin hemos alcanzado el punto de burbuja”.

La primera burbuja en un líquido no aparece por casualidad. Hace falta estar calentando la masa durante algún tiempo en el transcurso del cual parece que no pasa absolutamente nada. El líquido se calienta pero todo parece seguir igual hasta un momento dado en el que sin saber exactamente cuando y en el sitio más insospechado aparece la primera burbuja de vapor. Las tropelías ejecutadas por el heredero mandamás y su divertido cooperador a lo largo de décadas de poder usurpado son variadas y variables en cuanto a su gravedad. Durante todos esos años este par de genuinos empresarios no hicieron más que encender la rabia de un buen puñado de aficionados entre los que modestamente me incluyo. Algunos tiraron la toalla pero otros intentamos revelarnos ante unos medios de comunicación torticeros y complacientes y con más voluntad que medios intentamos propagar la palabra de lo que entendíamos que era el verdadero sentimiento atlético (con mayor y menor razón, también es verdad). Poco a poco se empezó a calentar esa especie de material líquido pero pasados ya varios años poca gente lo notó y ninguno conseguimos ver aparecer esa ansiada burbuja que desatase la ebullición. Probablemente teníamos y tenemos energía suficiente pero necesitábamos una fuente de calor más poderosa (que no mejor).

Y entonces llegó el vodevilesco esperpento de este verano. El heredero mandamás y sus cooperadores, crecidos como estaban en su tradicional inmunidad para con todo, no dudaron en acometer la enésima mentira, la enésima desfachatez y el enésimo despropósito culminado con la reluciente guinda de vender al pseudo-lateral derecho titular un día después de acabar el plazo de fichajes. Entonces fue cuando paso algo raro y extraño y no me estoy refiriendo a la oleada de post, cartas a los medios o la indignación en los blogs que aunque a muchos les pueda parecer un fenómeno nuevo llevaban ya muchos años echando humo. Me refiero a la respuesta de la prensa “seria” con alegatos muy críticos en todas las emisoras, editoriales impensables tan sólo unos meses antes y emocionados tirones de oreja por parte de mamporreros oficiales o cortesanas descocadas que a hora visten de señoritas. El fenómeno culminó incluso con el mismísimo Jose Ramón de la Morena en El Larguero hablando de la sentencia judicial que estipula que el señor Gil se hizo con el club Atlético de Madrid de forma fraudulenta.

Algo debe estar pasando cuando el escurridizo y aficionado al más oscurantista ostracismo que se recuerda en la historia moderna, el señor MA Gil, se atrevió a salir de la cueva para publicar una patética e insultante carta abierta a los aficionados atléticos en el diario AS que lo único que consiguió fue la agresiva contrarréplica partidista de uno de los brazos escritos del Nacional-madridismo, el diario MARCA, además del aumento de cabreo entre los ya cabreados seguidores colchoneros.

Mi amigo dice que el eje que va desde esa carta a la protesta prevista para el próximo sábado en el Calderón es el “punto de burbuja” de esta lamentable situación pero yo, aun asumiendo que estamos muy cerca, sigo sin tenerlo tan claro. Los periodistas tiran la piedra y esconden la mano que es lo que hacen casi siempre y sigo sin ver una campaña radical, constante y específica en contra de la gestión de esta gente. Creo que periodísticamente es un filón tremendamente fácil de comerse porque es tremendamente fácil orquestar con pruebas una campaña de investigación periodística que ponga en ridículo tan lamentable gestión, como otros hicieron por cierto con nuestro vecino o en valencia o en Vitoria, pero por alguna razón no se hace aquí.

En la misma línea no me gusta un pelo la bochornosa respuesta oficial de la supuesta Agrupación de Peñas, un escrito mal redactado por algún onanista del gilismo más abyecto probablemente desde las propias oficinas del club, y que sinceramente rebaja el sentimiento atlético hasta las cloacas más asquerosas y pestilentes.

Artículo agrupación de peñas

Tampoco me gusta para acabar ese demagogo y torticero editorial publicado en el diario AS, el otro brazo escrito del Nacional-madridismo, que justifica los problemas del atlético en la globalización, el ipod, la gripe A, el tiempo atmosférico, los movimientos telúricos, a las Spice Girls o las velas negras de la bruja Lola. No debería sorprendernos de todas formas porque es algo así como si George Bush tratase de justificar el descenso demográfico en Irak con los debastadores efectos que tiene en a humanidad el programa de Risto Mejide.

Editorial AS

¿Se alcanzará el sábado el ansiado Punto de Burbuja?... Veremos.