¿Quién decidió que ganar tiene que ser aburrido? (At. Madrid 1 - Zaragoza 0)



No recuerdo quien dijo eso de que el aburrimiento es la enfermedad las personas afortunadas ya que los desgraciados, al tener tantas cosas que hacer, no se aburren nunca pero sobre esa frase reflexionaba uno al abandonar el Calderón tras derrotar al Zaragoza. Entre bostezo y bostezo el comentario generalizado era el de que ese tipo de partidos se perdían en otros tiempos no muy lejanos y lo cierto es que yo pensaba lo mismo. El nuevo Atleti de Quique es un equipo serio que normalmente parece un equipo lo cual es un gran paso adelante. Podremos criticar las formas, la disposición, el concepto,… pero efectivamente eso son síntomas de tipos afortunados porque la realidad es que los partidos que llevamos de temporada se ha podido ver un equipo trabajado, que sabe colocarse muy bien en el campo, que concede pocas o ninguna facilidad al rival, que apenas nos hacen ocasiones y que impone respeto a sus rivales. También gana partidos. Ahora bien, permítanme la licencia elitista de tipo afortunado: el partido fue un verdadero tostón y este equipo me aburre.

El comienzo constató lo que he apuntado más arriba: solidez, rigor táctico y buen planteamiento a la hora de ocupar el terreno que anulaba al rival. Tiago daba bastante más claridad a la salida de balón, Reyes y Simao parecían entrar más en juego (es lo que tiene usar el balón con criterio en lugar de despreciarlo), Asunçao se multiplicaba en tareas defensivas (partidazo del mediocentro que domingo tras domingo se confirma como un puntal del equipo), mientras arriba un torpón y tosco Diego Costa le echaba muchas ganas (a veces es suficiente) tapando la salida, recibiendo de espaldas, tirando diagonales, abriendo huecos y disimulando la falta de acierto de su compañero en la delantera, el uruguayo Forlán. Diego Costa no es un jugador que tienda a la excelencia, comete errores, tiene carencias técnicas significativas y falta de gol pero me gusta mucho su actitud. Generosa, disciplinada y con mucho ánimo. Creo que Quique acertó dejándolo en detrimento de ese castillo en el aire que era Salvio. El partido estuvo totalmente controlado frente a un Zaragoza muy corto en absolutamente todas las facetas del fútbol. Lo único visible de los aragoneses en la primera parte fue un derroche de agresividad en su pelea por aplacar el contrario que no se veía acompañada con nada que tenga que ver con el fútbol. Mala pinta tiene este Zaragoza donde Leo Franco, Gabi o Sinama no destacan ni por arriba ni por abajo, lo cual es bastante significativo.

Al Atleti sin embargo le faltó agresividad y un puntito de tensión para llevarse el partido. Demasiado cómodo en el campo se limitaba a mantener el guión sin demasiado riesgo esperando la ocasión que tarde o temprano llegaría. Y llegó. Llego además reafirmando la mejor noticia de la noche que no fue otra que la resurrección de Filipe Luis. El brasileño realizó un partido sobrio en defensa y muy prometedor en ataque apuntando las posibilidades y la amplitud de recursos que puede aportar un jugador de sus características en esta plantilla. Doblando su banda izquierda hasta el fondo en una gran jugada de lateral puso el pase de la muerte a un Diego Costa que aparecía forzado en el lugar natural del delantero centro para meter el balón dentro de la red. Doble premio al trabajo.

Con el uno cero, como me temo que ocurrió lo que ocurrirá tantas y tantas veces este año estando Quique al frente del equipo, se acabo el partido, las emociones y el fútbol en su vertiente estética. El Atleti se aferró aun más en su posición del terreno, asumió todavía menos riesgos, renunció a la elaboración como primera opción a favor del rigor táctico y la contundencia defensiva y cedió los “trastos de matar” a un Zaragoza inoperante, romo, espeso y falto de profundidad. Lo digo ganando y perdiendo: no me gusta esa decisión de entrenador de cambiar la forma de jugar del equipo después de meter un gol. Me parece cobarde y mezquina. Se gane o se pierda. Admito y respeto todas las elucubraciones al respecto de lo positivo de hacerlo pero no lo veo. Admito que si Diego Costa y luego Simao hubiesen sido menos egoístas a la hora de definir se hubiese matado el partido pero nada de eso cambia mi opinión. No me parece opción de un equipo que se dice grande lo haga el Chelsea, el Madrid o María la Cantaora.

El segundo tiempo empezó y siguió exactamente igual y así hubiese sido hasta el final del partido si el trencilla no reclamase su cuota de protagonismo en un partido televisado. De repente se inventó una cesión que no existía (sólo veo que piten estas cosas contra el Atleti) y no contento con ello lo mando repetir. Eso encrespo al público y a los jugadores. Segundos después Reyes, un tipo con grandes problemas de inteligencia emocional y autocontrol (entre otras cosas), va a toda velocidad hacia un balón metido al hueco en un contrataque. El defensor zaragocista se coloca en medio en clara falta de obstrucción pero el de Utrera en lugar de exagerar la caída y reclamar la falta decide exagerar el choque con los brazos en alto. Expulsión. La jugada no es expulsión y el árbitro (culpable del estado de adrenalina desatada) es pésimo pero Reyes nunca puede hacer algo así en ese momento de partido.

A partir de ahí vuelta a los tiempos oscuros de achicar agua. Esta vez, lógicamente al estar con diez, no quedaba otra opción que no fuese suicida. Afortunadamente el Zaragoza es un equipo inoperante, sin calidad individual ni colectiva pero Quique decidió facilitar la labor quitando del campo a Tiago (cansado pero el único que trataba de tener el balón) y poniendo a un tal Mario Suarez que es algo así como un Raúl García bajo de forma y peor. La labor del canterano fue más negativa que positiva abriendo un hueco tremendo en el centro del campo y achicando un equipo que menguaba por momentos. Afortunadamente estaba el Zaragoza delante para no sufrir la primera desgracia de verdad en casa.

Tres puntos muy importantes para ganar en estabilidad y tranquilidad pero las dudas, las incertidumbres y las certezas siguen estando donde estaban. Al menos para el que escribe.

5 comments

Juggernaut 27 sept. 2010 17:24:00

Pero, ¿será posible que pueda haber alguien peor que Raúl García (Costinha aparte)?

¿No habrá sido una mala tarde, o que a este hombre no le haga falta un poquillo de titularidad? Si jugó tanto con Manzano...

Saludos.

cristo 27 sept. 2010 18:30:00

Hola Ennio, ahín van algunas apreciaciones que me gustaría debatirlas:

Forlán, ahora mismo, está para un sólo partidito de 60 minutos a la semana.

Salida de balón. Cuando un equipo se cierra su presión la ejercen presionando a los buenos para que terminen sacando el balón los peores dotados técnicamente, en nuestro caso Asunçao o Perea. En estos casos no sería más lógico retrasar la posición de Tiago y adelantar la del brasileño. Así tendríamos una salido más limpia del balón y Asunçao seguro que robaría más pelotas en las inmediaciones del área rival.

Cambiar el ritmo al partido. Cuando un equipo viene a lo que vino el Zaragoza; a trabar el partido, no es mejor descompensar las bandas ( ejemplo: Poner a los buenos por el mismo lado; Filipe y Reyes) y dar caña durante un cuarto de hora por ese lado. Seguro que abrimos un boquete.

Expulsión de Reyes. Me parece injusto el tratamiento que se le está dando, no por la prensa, que me importa un carajo; sino por nosotros mismos. Tengo grabado el partido de la Romareda del año pasado y a Reyes le dieron de todos los colores y al final el que termino en la calle fue él. Y ayer, lo mismo. ¿A cuantos jugadores expulsan por esa acción y además en tu propio campo? Eso sólo puede hacerlo una caricatura de árbitro, que parece sacado de una de las historietas de “Martínez El Facha”. El tal Muñiz, es un pisaverde repeinado con litros de gomina; cuyo mérito más destacable es acabar los partidos sin que se le haya movido un solo pelo de su loca cabecita, así esté arreciando un huracán.

Y lo peor, es que el tipo debe pitar mal adrede, y encima se tendrá que descojonar cuando los demás nos cabreamos. Si no, no lo entiendo porque sus errores siempre llevan la misma dirección; en nuestra contra.
Un abrazo.

elultimogol 27 sept. 2010 19:19:00

Muy buen artículo. La verdad es que el Atlético me decepcionó en la segunda parte ya que el Zaragoza era un rival manso que se podría haber ido con una goleada. Los de Quique no fueron ambiciosos y ahí se quedó ese 1-0 ramplón.

Saludos.

JOSE I. FERNÁNDEZ 27 sept. 2010 21:25:00

El partido se volvió loco al poco de comenzar la segunda parte y creo que no es el mejor baremo para medir.
En cualquier caso, el Atleti tampoco estaba siendo un dechado en ataque antes del 1-0. Fue un partido muy plano.
Veremos el Pizjuan...

Un saludo

Ennio Sotanaz 28 sept. 2010 9:41:00

Juggernaut, puede que tengas razón (¡¡ojalá!!) pero no apostaría por ello. Por lo que he visto la mejor versión de Mario Suarez será la mejor versión de Raúl García. Es decir, una pésima versión para el centro del campo de un equipo que no pretende hacer levantamiento de piedra sino jugar al fútbol. Estaría encantado de equivocarme.

Cristo, ahí va lo que opino del debate que propones:

Forlán ya hizo una temporada muy pobre la temporada pasada. Globalmente fue así pero sus últimos partidos, su papel clave en las finales y el mundial hicieron que la gente, que tiene memoria de pez, olvidase la temporada. Un amigo mío dice que es tan listo que sabe de sus limitaciones físicas y se cuida para llegar bien al final que es cuando se deciden las cosas y cuando se ven. No sé qué pensar. En cualquier caso estoy de acuerdo, está en horas bajas desgraciadamente.

La salida de balón hasta el gol fue buena. Tiago suele venir a recibir con lo que no hace falta rifar la pelota y cuando a Tiago lo marcaban Asunçao, sin presión, era capaz de llevar el balón hasta la siguiente línea. Misteriosamente esto no pasa con Raúl García en el campo porque sistemáticamente se esconden los dos (él y Asunçao) detrás de la media rival dejando el balón a los centrales que normalmente lo rifan. Después de tres años viéndolo soy incapaz de encontrar una razón. La cosa cambió tras el gol porque tras el gol se cede la pelota al contrario y a partir de entonces todas las salidas son verticales, alocadas y con tres o cuatro jugadores máximo. Así puedes trazar un contrataque si se dan las circunstancias pero es imposible jugar para controlar el partido y el juego. Me parece una opción cobarde y mezquina, especialmente si enfrente tienes al Zaragoza.

Sobre lo de cambiar de ritmo puede que tengas razón. Aunque no lo parezca no quiero jugar a entrenador y respeto lo que decidan los entrenadores pero me reservo el derecho a criticarlo. Mi opción favorita en partidos cerrados (y no cerrados) es olvidarse de los interiores de banda y que estos sean mediaspuntas móviles sin un sitio fijo (así podría jugar Fran Merida en su sitio) cerrando el mediocentro con dos y abriendo el campo con los laterales. De esa forma haces que sea difícil de defender la zona de creación (mediapuntas que entran y se mueven por cualquier sitio), tienes cubiertas las bandas en ataque (más ahora con Filipe Luis) y aseguras la defensa con dos mediocentros.

Muñiz es un insulto al fútbol y al estamento arbitral. Un tipo con un déficit de protagonismo digno de psiquiatra. Si lo dices por mí yo en la crónica digo que no me parece expulsión pero lo de Reyes es de ser muy inocente (o idiota). Cualquiera sabe que en un partido caliente y con este psicópata llevando el pito el primero que haga un aspaviento (tenga o no razón) se va a la calle. A Reyes le crítico por su falta de inteligencia y picardía. Nada más.

Gracias elultimogol..

Un saludo también para ti Jose I.