Barco a la deriva (Mallorca - At. Madrid)

Decía George Bernard Shaw que cuando un hombre estúpido hace algo que le avergüenza siempre dice que cumple con su deber. Aguirre a pesar de la constante decadencia de la identidad de nuestra institución, unos resultados mediocres y el juego más pésimo que se recuerda en el Calderón en más de cien años de historia, lleva año y medio diciendo domingo tras domingo que únicamente cumple con su deber. Saquen ustedes sus propias conclusiones.

La decadencia de una institución como el atlético de Madrid, bandera en muchas cosas para ingenuos como yo, es tan palpable y evidente que sus actuales dirigentes deberían empezar a dejar de dormir por las noches si quieren a esta institución el 1% de lo que la queremos los idiotas que pagamos el abono y nos dejamos el dinero comprando partidos que atentan no sólo contra el buen gusto sino contra la dignidad de las personas. Nuestro equipo da vergüenza y Miguel Angel Gil Marín es el principal responsable de la situación tan lamentable por la que se arrastra nuestra institución. Después de 11 años sin jugar una final, cosa que no había ocurrido antes, el equipo es una caricatura de esa escuadra señera que aparece en los almanaques, ninguneada por los medios, despreciada por los rivales, ignorada por la jet set del fútbol europeo, plagada de jugadores carísimos que no tienen la personalidad ni el carácter mínimo para jugar en una institución centenaria, con una secretaría técnica torpe, mala y amateur que ni entiende la institución, ni conoce el mercado y que sólo aporta problemas y lastre pesado en forma de jugadores absurdos e inoperantes y sobre todo dirigido deportivamente por uno de los peores entrenadores que se han sentado en ese banquillo, cuya ineptitud y falta de recursos sólo es superada por una estrecha tozudez y soberbia que está provocando úlceras cada vez más grandes en la línea de flotación de un barco a la deriva. Un director deportivo altivo y prepotente que actúa crecido gracias al respaldo que con antipática arrogancia profesa por él, el que dicen ser el mandamás de esta institución.

El partido de hoy es otro ejemplo de lo que nunca debería ser un partido de fútbol y lo que nunca debería ser un partido del atlético de Madrid. Es inútil resumir o matizar nada porque todo, absolutamente todo lo que hizo el atlético de Madrid lo hizo mal. Salto al césped a no hacer nada, como le gusta a Aguirre, mientras el equipo contrario tiene el balón. Así llegaron los mejores minutos del Mallorca que se limitaba a intentar meter un gol, algo estúpido y arriesgado en el código de nuestro simpático mejicano. No fue complicado hacerlo. Manzano, un tipo que al menos es profesional, decidió poner a los mejores jugadores que tenía en su plantilla incluso desafiando a los dioses aztecas que dicen que si sales con un solo mediocentro te crecen pelos en la lengua y se te caen los ojos. Con ojos y la lengua limpia su mediocentro se comió a los dos nuestros (bueno, a uno nuestro y al señor negro que corretea por allí cerca) mientras además se quedaban con la pelota. La enésima cagada de nuestro potero italiano (sólo Aguirre conocerá la explicación de por que Falcón no es titular en este equipo) bastó para quedarnos por detrás en el marcador. Fin del partido. El Mallorca se echó para atrás y nos dio el balón pero como no sabemos que hacer con el nos dedicamos a marearlo sin sentido. Desde ahí hasta el final ni un solo tiro a puerta y ni una sola jugada trenzada. Nada puede resumir mejor la forma de entender el fútbol de Javier Aguirre.

Los periódicos dirán que faltan jugadores, que falta fondo físico, que si Forlán está flojo, que si hay jugadores que no han respondido…. paparruchas. El que de verdad no ha respondido es el entrenador que ha sido incapaz de sacar rendimiento a ni uno sólo de los jugadores que ha tenido en este tiempo. A nadie. TODOS han jugado mejor en su carrera sin Aguirre dirigiéndoles y TODOS valen menos ahora que cuando llegaron por la simple razón que ninguno de ellos ha conseguido jugar en un equipo de fútbol con la camiseta rojiblanca. Si basas tu sistema en que le llegue un melón al Kun desde la troposfera y que se invente un gol de la nada, el día que el balón no llega o que el Kun es un jugador normal no hay nada que hacer. Lo estúpido es pensar que es culpa del Kun. Si obligas al delantero centro a tapar el centro del campo, a distribuir el juego de tu equipo y a correr cientos de kilómetros cerrando huecos no esperes que luego esté fresco de cara al gol. Lo estúpido es pensar que es culpa de Forlán. Si te tiras un verano diciendo que quieres jugar por las bandas, tienes cuatro jugadores de primer nivel para hacerlo y diseñas un sistema en el que los balones llegan arriba de forma vertical y exclusivamente a través de los patadones de los centrales, y no tienes a nadie (porque no quieres) capaz de llevar un balón a la banda, no esperes que los extremos entren mucho en juego. Lo estúpido es pensar que es culpa de ellos.

Hace semanas que me da igual los puntos que saquemos, lo que hagan los rivales y donde jugaremos el año que viene. Me preocupa tanto mi equipo que todo eso me parece baladí y me da igual. Sacrificaría lo que fuese por empezar a construir el año que viene un equipo de verdad, con un entrenador de verdad y un secretario técnico de verdad. Lo que sea. M. A. Gil, García Pitarch y sobre todo Aguirre, por favor dejar el atlético de Madrid y dedicaros a hacer aquello que sepáis hacer. Lo que quiera que sea.