¿Tranquilidad o Insignificancia? (At. Madrid - Granada 74)

Decía Esopo que la insignificancia es siempre una garantía de seguridad, lo cual es algo que los colchoneros estamos lamentablemente comprobando en los últimos tiempos para desgracia de muchas familias inocentes que no entiende las nuevas filosofías provenientes de faranduleros, incompetentes y misteriosos aztecas. Sumidos en una mediocridad galopante, luchando denodadamente por empresas menores y perdidos en guerrillas infinitesimales vivimos una aparente tranquilidad que no es sino el disfraz en el que se esconde la insignificancia.

El partido de ayer contra el Granada 74 fue una partido sin historia, intranscendente, insignificante y sobre todo aburrido. El “equipo B” se limito a no perder su lugar en el rústico futbolín en que se ha convertido nuestro equipo, para intentar, como siempre, maltratar el balón entre bostezo y bostezo mientras se consumía el tiempo. En el momento en el que Falcón sacó un pie milagroso para atajar la mejor ocasión de los granadinos de nuevo cuño, supimos que el partido había nacido muerto. 5000 valientes fueron testigos del esperpento. Conclusión, este atlético desnaturalizado con “Aguirrina” consigue lo que nunca antes se había conseguido: aburrir y desenganchar a la tradicionalmente fiel y estoica afición colchonera. El Bernabéu, famoso por albergar una de las aficiones más frías, déspotas e ingratas del mundo, tenía casi 10 veces más espectadores jugando contra un equipo de todavía menor nivel que el nuestro. Algo huele a podrido en la rivera del Manzanares.

Mientras ese personaje de la farándula que aparece ante los medios como nuestro presidente propugna entre chascarrillo y chascarrillo lo importante que es el atlético de Madrid en Marruecos (?), el partido de ayer no era televisado en ninguna parte del mundo. Madrid, Barça y hasta Villarreal podían verse a través de internet o conectando con alguna televisión extranjera. Supongo que estas cosas ocurren porque lo que realmente le gusta a los Marroquíes de nuestro actual atleti es la natural simpatía de Cerezo y la magnífica falsa sonrisa del señor Aguirre.

Pero es que cada vez tengo más claro que los dirigentes de nuestro club viven en una realidad paralela. Hace poco aparecía esa reencarnación de la negligencia en el trabajo que responde al nombre de García Pitarch para decir entre otras cosas que la diferencia de este equipo respecto al del año pasado es que en esta temporada el equipo no deja dudas sobre su juego al acabar los partidos. Glups! No quiero ser más dañino con este tipo porque el solito se auto-mutila cada vez que abre la boca pero yo me pregunto si nuestro director técnico verá los partidos de nuestro equipo. ¿Sabrá que jugamos de rojo y blanco? En cualquier caso la mejor “sentencia” del ínclito personaje no fue está sino cuando dijo, sin hacer una mueca, que Eller es un jugador rentable para el club por el que se reciben constantemente ofertas que duplican y triplican el valor por el que se le contrató. Una de tres, o Pitarch piensa que la afición del atlético de Madrid es gilipollas (que lo piensa), o está pagado por una banda de sicarios para sacarnos de quicio con su lamentable actuación o todo es una broma macabra que está poniendo en riesgo los recursos de nuestro club.

Ayer ni siquiera fue convocado un solo jugador de la cantera, esa que despierta elogios y nutre las selecciones nacionales de nuestro país en todas las categorías pero que, en otra de sus lamentables decisiones, desprecia con repugnancia nuestro querido entrenador, el señor Aguirre. Ayer no jugo Camacho, ese proyecto de jugador que pide paso a gritos pero si jugó Cléber Santana que para ser justos fue de los destacados. Destacar en un partido como el de ayer no es algo que de mucho brillo al curriculum pero algo es algo. Aun así me da pavor que el mal llamado centro del campo atlético (porque en realidad jugamos sin centro del campo) esté liderado por este tipo. Con Motta mantenido entre alfileres mientras se suceden las dudas respecto a su recuperación y con Maniche en el limbo futbolístico, gracias seguramente a la infinita habilidad de nuestro ilustre entrenador para gestionar jugadores (otra más de ese tipo al que se le sigue llamando entrenador), las perspectivas parecen cuando menos terribles para la segunda vuelta. Viendo que la cantera es algo que en Méjico no sólo no se entiende sino que se desprecia, una solución podría estar en ese monstruo peligroso denominado mercado de invierno pero teniendo en cuenta también quien es nuestro secretario técnico (y a lo que nos tiene acostumbrados) mejor que siga haciendo lo que mejor sabe hacer que es no hacer nada.

No quiero hablar mucho sin embargo del caso Maniche entre otras cosas porque no sé la realidad pero precisamente por ello no entiendo porque no se puede decir abiertamente y sin tapujos que es lo que ha ocurrido. ¿De qué tienen miedo? ¿Por qué hay que mantener todo en secreto? ¿Qué tipo de sabiduría propugna el que no se sepa públicamente lo que ha ocurrido y porque se hacen las cosas? Yo en esto me adscribo al proverbio sueco que dice que la sabiduría inútil se diferencia de la tontería en que da mucho más trabajo.