Como siempre (Valladolid - At. Madrid - Copa del Rey)

Decía Jacinto Benavente que mientras que mucha gente piensa que tener talento es una suerte nadie cree que la suerte pueda ser cuestión de tener talento. Este atleti, el atleti de Aguirre, tiene mucha suerte pero no cabe duda que la tiene porque también tiene mucho talento y esa es precisamente la diferencia con aquellos tiempos oscuros no muy lejanos donde no teníamos ninguna de las dos cosas, ni suerte ni talento. El Atlético de Madrid ha ganado hoy porque tenemos la suerte de tener un jugador bajito, de piernas curvadas, fuerte y que según algunos personajes que se dicen entrenadores no sabía jugar al fútbol en Europa pero que está cargado de talento.

Kun y poco más. Gracias a la magnífica previsión de nuestro entrenador y al estupendo partido de ida el equipo salía con un once bastante más cercano al once titular que el que se suele utilizar a estas alturas de competición. Error. Que se lo digan hoy al Madrid. Siempre me ha parecido una estupidez lo de las rotaciones. Más que estupidez un muestra flagrantemente estúpida de que la preparación física de los equipos de fútbol profesionales es una de las grandes mentiras del siglo. Si un deportista profesional está cansado tres o cuatro días después de su último partido algo falla en su preparación o si no que se lo pregunten al resto de deportistas, esos que dedican 5 horas al día a su preparación y que ganan de 50 a 100 veces menos por ser bastante más profesionales.

Aun así, ni con un once parecido al titular, el atlético fue un equipo de fútbol. Se limito a estar manteniendo las posiciones, como siempre, ralentizando el juego, como siempre, jugando sin ritmo, como siempre, sin exponer nada, como siempre y dejando el protagonismo al equipo contrario, como siempre. Después de 19 partidos de liga, 3 de copa, 8 de UEFA y algunos de ese engendro llamado intertoto está claro cual es el esquema de juego de ese “entrenador” que no deja de recibir parabienes desde la prensa especializada (¿especializada en qué?). El esquema es muy sencillo: defender y pelotazos de 50m hasta que el Kun o Forlán se inventen una jugada de gol. A eso juega nuestro equipo y a eso va a jugar. Después de más de 30 partidos haciendo lo mismo el que crea que la cosa puede cambiar más que ingenuo es que no quiere ver la realidad.

Tras muchos minutos de espesura, los minutos de espesura a los que estamos desgraciadamente acostumbrados, apareció el Kun Agüero, como no, para inventarse un gol de la nada. Fin del partido. El atlético de Madrid siempre que marca un gol juega como si faltasen 2 minutos para que acabe el partido de una eliminatoria de copa que tiene a su favor, da igual que sea la jornada 3 de liga, el minuto 15 de la primera parte o que estemos jugando contra el último clasificado jugando en el Calderón. Siempre es igual, así que si lo es en esas circunstancias con más lógica lo ha sido hoy que por primera vez si estábamos en una competición de copa en las condiciones soñadas para nuestro entrenador.

Tras muchos minutos de agonía (agonía que además de ser cada vez más común en nuestros partidos, cada vez también es más intensa) conseguimos aguantar el empate y clasificarnos a cuartos. Lo mejor de la noche. Bueno, lo mejor compitiendo con la eliminación del Madrid.

LA copa es una preciosa competición y el destino está en deuda con nosotros tras dos finales fallidas. La afición quiere y los jugadores quieren. Por favor que nadie lo estropee. Si no se sabe como empujar al menos que nadie ponga palos entre las ruedas.