Bochornoso (Valencia - At. Madrid Copa del Rey)

Decía la Rochefoucauld que hay tres clases de ignorancia: no saber lo que debiera saberse, saber mal lo que se sabe y saber lo que no debiera saberse. Javier Aguirre, a falta de una, luce con orgullos los tres tipos. Hoy he asistido a probablemente el peor partido del Atlético de Madrid que recuerdo en toda mi vida. El siguiente en tan lamentable clasificación probablemente se encuentre también entre alguno de los soporíferos partidos de fútbol que este tipo inteligente se dedica a diseñar desde que se sienta en nuestro banquillo. Por juego, por actitud, por carácter, por táctica, por ambición, por orgullo, por personalidad y en definitiva por fútbol el partido de hoy ha sido desde todos los puntos de vista absolutamente lamentable . El responsable de tan cruel atentado al fútbol y al atlético de Madrid no debería dormir tranquilo por ello pero me da en la nariz que no es el caso.

Se me hace tremendamente complicado hablar de este engendro convertido en partido de fútbol, dirigido por un personaje aceptado por la inteligentzia pero que es incapaz de hacer que el atlético de Madrid se parezca al atlético de Madrid e interpretado por una serie de huecos muñecos de futbolín, obedientes y disciplinados como quiere su entrenador, pero vacíos, encorsetados y asépticos. Aguirre piensa que el fútbol es una partida de ajedrez donde las figuras no piensan, donde el talento es una fantasía estúpida que no existe, donde el espectador es un idiota que no tiene nada que decir, donde el objetivo del juego no es ganar y donde el balón es lo único que sobra para que el dudoso “entretenimiento” sea maravilloso. Aguirre es un grano en el culo tan grande y dañino que vamos a lamentar muchos años su paso por esta institución. La campaña de desnaturalización, deshumanización y lenta eutanasia es tan feroz que vamos a tardar muchos años en recuperar el alma.

Algún indocumentado de esos que sigue el fútbol por los resúmenes del telediario o repitiendo como papagayos lo que algunos listos musitan a través de las ondas dirán que estábamos con diez desde el minuto 20. Estupideces. El atlético de Madrid ha sido una mierda con once, con diez jugadores y lo hubiese sido con 15. La misma mierda que viene siendo durante año y medio pero sin el perfume de pachuli que los goles de los grandes jugadores que tenemos dejan en este equipo.

Si hubiese justicia en el fútbol el Valencia tendría que haber ganado hoy 30-0 pero solo la mala suerte y la bondad del entrenador del Valencia (otro que tal baila) han hecho que la eliminatoria siga estando abierta. Lo mejor del atlético del Madrid sin duda alguna es el escudo que llevaban en la camiseta. El resto ha sido lamentable desde cualquier punto de vista. Lo “mejor” de la dirección deportiva de nuestro equipo, como siempre, la engañosa y mentirosa rueda de prensa de Javier Aguirre buscando excusas marcianas y tirando balones fuera. Como siempre.

Me encantaría poder hablar alguna vez de fútbol y atlético de Madrid en la misma frase pero desde hace año y medio es literalmente imposible. Aguirre pretende jugar a otro deporte y digo pretende porque incluso jugando a ese otro deporte hacemos sistemáticamente el ridículo. Un equipo que salta así al campo no puede aspirar a nada y un equipo que no quiere aspirar a nada jamás en la vida debería tener ningún éxito. Lamentablemente ese es nuestro equipo a día de hoy.

Estoy aburrido, hastiado, enfadado, triste, decepcionado y desmoralizado. Preferiría otra campaña más con puestos deshonrosos si me prometiesen que este farsante que se dice llamar entrenador se dedicará a vender su poción mágica lejos del Calderón, en ese país de donde viene de tan larga y conocida tradición de excelentes entrenadores de fútbol. No me importaría pasar otro año de vergüenza si la temporada que viene empezásemos un proyecto alrededor de una idea y un concepto que tengan algo que ver con el fútbol pero el presidente más negligente que hemos tenido en más de 100 años de historia (y no me refiero a Enrique Cerezo que no es más que el particular Monchito de este personaje) parece que le acaba de ofrecer la renovación al trilero de la verdad. Ese es nuestro presidente y así está nuestro equipo.

Bochornoso.