Dos problemas (At. Madrid - Valladolid)

Decía ese magnífico escritor argentino fallecido desgraciadamente el año pasado, hincha acérrimo de los canallas de rosario central y conocido como el negro Fontanarrosa, que él tenía dos problemas para jugar al fútbol: el primero era la pierna izquierda y el segundo la pierna derecha. Creo que Javier Aguirre podría escribir una frase del mismo tipo extrapolada al mundo de la dirección deportiva de equipos que pretenden ser de elite. Después de año y medio soportando su indescifrable apuesta táctica para nuestro atlético de Madrid sigo sin entender nada y poco a poco me convenzo de que el problema es que no hay nada que entender porque no hay nada. Los primeros meses pensé que era adaptación, al final de la temporada pasada estaba convencido que era incapacidad disfrazada de incomprensión pero a estas alturas no tengo ni idea de porque tenemos que seguir soportando esta tomadura de pelo.

Cada vez es más difícil hablar de los partidos del atlético de Madrid porque cada vez tienen menos que ver con este deporte conocido como fútbol y lo que es peor, cada vez ofrece menos cosas que recordar. El partido de hoy, como otros tantos, es además de prescindible la prueba fehaciente de que cualquier equipo bien entrenado es capaz de jugar al fútbol. Como otras tantas veces el rival ha sido mejor y ha tratado mejor la pelota pero lamentablemente para ellos no tienen a Forlán o Agüero en sus filas. La injusticia volvió a planear por el Vicente Calderón y el Valladolid no se llevó un partido que merecía ganar por actitud y por juego.

Tras asistir hoy al enésimo episodio soporífero de esta interminable pesadilla transformada en suplicio para el espectador no puedo por menos que hacerme algunas preguntas. Hace dos días los dirigentes de nuestro equipo, el vestuario y la prensa decían que la Copa del Rey era una competición sobre la que nuestro club tiene mucho interés y esperanzas. Era de máxima prioridad decían. 48 horas después nuestro entrenador ponía en liza a todos los reservas (incluido el tercer portero, de los mejores del partido por cierto) dejando en el campo precisamente al único titular que merece un descanso. ¿Eso es interés en la copa? ¿Hará lo mismo dentro de siete días jugándonos la clasificación? No creo. Tendremos que salir entonces con todo, lo cual es muy inteligente teniendo en cuenta que tres días después jugamos contra el Madrid. Supongo que siendo coherente con la “filosofía Aguirre” el mejicano pensará que el partido contra el Madrid no es nuestra liga y por eso lo habrá hecho. Estas son las cosas que me sacan de quicio de este hombre.

¿Tan grave es lo que ha hecho Maniche como para tener ahora que soportar toda una segunda vuelta con un jugador de tercera fila como Cléber Santana? No recuerdo un solo entrenador al que se le permitiese más estupideces y que diese tan poco a cambio. Por sus caprichos nos hizo pasar vergüenza de como echamos a Garcia Calvo (un tipo que lo había dado todo por nosotros con honestidad y profesionalidad), nos hizo malvender a bajo precio un activo de la plantilla como Ibagaza gracias al trato de mierda que le dio nada más llegar, nos hizo renunciar a Rosiky porque no le gustaba, cabreó a Gronkjiaer y lo perdimos, sentó al kun una temporada porque no sabía “jugar en Europa”, no ha utilizado un solo jugador del filial, ha vetado el fichaje de Riquelme en un episodio digno de fofito, cabreó a Petrov, ha humillado de forma cruel a un chico de 20 años llamado Ze Castro que está buscando salida ahora en navidad y ahora se carga a Maniche. Cuando a un tipo le sobra tanta gente y aun así hace la mierda que hace, no me entra en la cabeza que nadie piense que el que sobra no sea precisamente él. Maniche será un descerebrado pero lo echaremos de menos. La musculatura de Motta tiene la llave.

¿Merece la pena seguir soportando este vía crucis? ¿Tiene algún sentido aguantar una situación que no transmite nada? ¿Es profesional mantener un sistema de juego que se basa en que la pelota le llegue por casualidad a los delanteros estrella? Aguirre tiene dos problemas para dirigir un equipo como el atlético de Madrid: ni sabe ni quiere saber.