tour de force



At. Madrid 2 - R. Madrid 3

“Cada fracaso le enseña al hombre algo que necesita aprender” (Charles Dickens)



El Atlético de Madrid sigue acrecentando la leyenda de equipo ridículo, penoso y lamentable y además lo hace de la forma más patética en que se puede hacer, frente al rival histórico y en el peor escenario posible, tu propio estadio. La situación es tan sumamente lamentable que sinceramente dan ganas de tirar definitivamente la toalla. No encuentro una sola razón para volver al estadio Vicente Calderón y se me ocurren todavía menos si levanto la cabeza y veo el panorama: un equipo de mierda, una afición cansada y adormecida, una prensa que se la suda, una gestión deportiva digna de un espectáculo del bombero torero, y dos caraduras desgraciados teledirigiendo desde la orilla un barco carcomido que va irremisiblemente a la deriva.

El Atlético de Madrid lleva cinco años en los que cada vez que sale a jugar contra el Real Madrid lo hace saliendo del vestuario con el saco de la derrota sobre los hombros. El equipo blanco lo único que tiene que hacer es gritar “uuuuh” y marcan gol. Con esa premisa es estúpido hacer ningún otro análisis del partido. De hecho es estúpido jugarlo. No merece la pena. Es preferible regalar los puntos o dejar el sitio a chicos adolescentes de la cantera que al menos les duela el Atlético de Madrid y no tengan miedo de nadie. A los cinco minutos el Madrid ya iba por encima en el marcador gracias a un error defensivo motivado por el canguelo que tiene este puñado de jugadores de segunda. Los otros dos goles fueron también errores defensivos, especialmente sangrante el último de ellos con otra actuación circense de Perea digna de videos de primera que desgraciadamente no es la primera ni será la última. Con 0-3 en el marcador en tu campo y frente al rival que más duele el Atleti era un cadáver. Era y es un cadáver. Lo que pasó después aparte de irrelevante fue inútil y poco significativo.

El club está enfermo de cáncer y el equipo está enfermo de leucemia. El equipo come de una sangre podrida y carcomida que lleva reproduciéndose años y años hasta acabar en este esperpento miedoso, cobarde y sin personalidad que arrastra en vano el nombre de este club por los campos del mundo. Si para solucionar el cáncer se necesita antes de sufrir algún tipo de tratamiento químico una intervención quirúrgica que estirpe al menos un par de tumores, el equipo necesita una transfusión TOTAL de sangre de forma que no quede una sóla gota de este líquido envenenado que mantiene con vida una institución que lleva décadas muerta. El jugador que venga no debería contaminarse con ninguno de los perdedores que hoy por hoy ocupan ilícitamente nuestra plantilla.

El Atlético de Madrid es una versión cutre y lamentable de lo que dice ser. Es como un concierto de los Platters en Benidorm en el que cuando entras en una boite con olor a desinfectante te das cuenta de que de los Platters originales no queda ni uno y que un puñuado de sacrificados cantantes de segunda fila se aprovechan de un nombre que les viene grande para ganarse la vida. Esos son los pereas, Raules Garcías, Clebers, Maxis, Sinamas y demás farfolla.

El Atlético de Madrid se muere y nosotros con él.

1 comment

FERNANDO SANCHEZ POSTIGO 8 nov. 2009 16:33:00

mi paciencia está al límite y mi ilusión se acaba. Pronto tiraré la toalla... Este no es mi Atleti. ES una parodia de equipo. Un abrazo