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Liverpool 2 - At. Madrid 1

Hace 24 años este que escribe era un crío delgaducho que sentado delante de una televisión en blanco y negro (lo juro) vio sin poder parpadear como un puñado de ucranianos borrachos de esteroides nos daba un repaso por todo lo alto y nos hacía perder la final de la recopa en Lyon. Jamás pensé que 24 años después me acordase de aquel día de fiesta (yo estaba de vacaciones) en el que no fui consciente de lo que costaba estar en ese escenario. Hoy me he acordado de aquel día pero de otros tantos días como aquel partido del Ajax en el que nos echaron de la champions de forma injusta o aquella final de copa de europa que el destino nos debe. Han sido 120 minutos así que he tenido tiempo de sobra para pensar en todo eso. Pero ha merecido la pena.

Hoy es un día en el que los análisis deportivos y la disección de un partido de fútbol debería dejársela a los profesionales, los que ganan dinero con esto, los que son capaces de ver los partidos sin alterar el pulso, porque para mí es muy difícil. En la soledad de mi casa, con en corazón saltando dentro del alma, con el sudor corriendo por dentro y por fuera y rezando todas esas plegarias que nunca he aprendido es como he pasado este histórico partido del que dentro de 24 años seguiré acordándome. Señoras, señores, somos el Atlético de Madrid y estamos en una final europea.

Todos sabíamos que el Liverpool que vimos en el Calderón tenía poco que hacer a poco que estuviésemos serios pero el Liverpool que salió hoy al campo, sin ser el Liverpool histórico, fue otro. Mucho más agresivo, más vertical, ocupando mucho más campo y metidísimo en el partido los ingleses salieron a tratar de acogotar a los madrileños sacando tres córners en apenas dos minutos. Pero los de Quique no se dejaron pisar. Francamente bien plantados el campo, muy concentrados y controlando los tiempos el Atleti mantuvo el tipo con mucha dignidad toda la primera parte. Tan sólo falto algo más de tensión para llegar a los rechaces, algo más de verticalidad y frenar al incomprendido de Aquilani, un jugador cuya ausencia de este Liverpool sólo puede responder a la obsesión de Benitez por el rigor táctico. El ex de la Roma era el único que se saltaba el guión establecido y por ahí venía todo el peligro de los británicos que tampoco fue mucho. De hecho las mejores ocasiones venían de disparos lejanos de los madrileños (a excepción de un gol bien anulado al Liverpool). Pero el único error defensivo (tampoco especialmente garrafal) cuando se llegaba al descanso dejó un balón muerto en la frontal del área que Aquilani aprovechó para inaugurar el marcador.

Mal pintaban las cosas al comenzar el segundo tiempo con un The Kop enfervorizado y un Liverpool cómodo al no tener que llevar la iniciativa de forma descarada. Fue cuando para mí apareció el verdadero Atleti, el Atleti que yo quiero, el que dice “aquí estoy yo”, el que no tiene miedo de coger el balón o ir al choque. Una defensa perfecta con Perea y Domínguez mandando y De Gea dando una lección de “experiencia”. Valera jugando al límite de sus posibilidades y por lo tanto estando decente y un Antonio López ejerciendo de capitán. Raúl García muy torpe en la transición (como siempre) pero generoso y efectivo en el corte al igual que Asunçao. Lamentablemente a partir de ahí los de arriba no terminaban de conectar y el peligro llegaba con cuenta gotas y con poca intensidad. Lo mismo podemos decir del Liverpool que de repente entendió que delante tenía la horma de su zapato y eso es lo peor que podía pasar. Pero pasada la emoción inicial y llegando el final del partido los dos equipos levantaron la bandera del respeto y firmaron las tablas.

Las prorrogas son menos moneda al aire que los penalties pero de alguna manera es un partido distinto en el que factores como el cansancio o la suerte toman mucho partido. El final del partido había dejado curiosamente un Atleti que físicamente parecía mejor que el Liverpool y lo cierto es que los 30 minutos adicionales empezaron como había acabado el partido, con el Atleti queriendo jugar y el Liverpool recurriendo al juego parada y los balones largos pero desgraciadamente valió lo segundo cuando Benayoun marcó el segundo en una estupidez de Valera que dejó la marca para reclamar un fuera de juego que no era. Un injusto 2-0 que parecía una losa terminó subiendo al mítico marcador de Anfield.

Pero cuando todo el mundo, especialmente los que no son del Atlético de Madrid, recurrían al victimismo que la prensa nos ha colgado otros nos sentábamos en vertical, apretábamos los dientes y nos aclarábamos la garganta para cantar el gol que nos diese el pase porque veíamos que nuestro equipo estaba siendo mejor, que había sido mejor en la eliminatoria y que merecíamos pasar. Prometo que eso es lo que se me pasó por la cabeza segundos antes de ver el esculpido dorso de Forlán. Un balón suelto en fallo del Liverpool, Reyes que lo recoge, se va al área, mete el pase al centro, Agüero se lleva a su marca y el uruguayo aparece en el segundo palo para empotrar a Reina. Un gol que pasa por méritos propios a la historia del Atleti.

A partir de ahí a sufrir hasta el final pero la realidad es que los ingleses no llegaron una vez y nosotros fallamos dos goles cantados que el cansancio, la ansiedad y la tensión del momento se llevó al país de los justos.

Después de 24 años los colchoneros volvemos a una final europea y espero que sea para ganar al Fulham. Espero que nos llevemos este trofeo porque lo merece una afición sufrida que ha sufrido. Porque merecemos una alegría que lo cambie todo. Porque José Tomás había pedido una televisión en el hospital de México donde ha vuelto a vivir para seguir el partido... porque somos el Atlético de Madrid.

2 comments

Perico 30 abr. 2010 17:24:00

Yo fui a Lyon con 16 años gastando los pocos ahorros que tenía. Mi madre tenía miedo a que fuéramos a esa final tras los sucesos de Heysel del año anterior. No nos quería a ayudar económicamente para hacer el viaje para forzarnos a verlo por la tele desde casa.

La fortuna nos sonrió premiándonos con un boleto de 4 apuestas en la primitiva; fueron unas 7.000 pesetas que completaron el presupuesto de mi hermano mayor y el mío y nos permitió viajar (Dios aprieta pero no ahoga).

¡Un premio en la Primitiva y 15.000 atléticos en las calles de Lyon!. La mayor movilización de una afición española hasta la fecha. Era mi segundo viaje fuera de España. Creía que teníamos la suerte de cara. Habían confluido todos los factores. Había tenido suerte. Era un niño ingenuo.

Fue una horrible experiencia. Un trauma. Todos mis ahorros e ilusiones invertidos en un eterno viaje en autobús y en una entrada asequible en un estadio infame.

Salió de Madrid un niño iluso que ni se imaginaba que esa final podía perderse. El niño que regresó ya no era el mismo que el que había partido dos días antes. Pero seguí siendo del Atleti. Descreído y curtido, pero del Atleti.

Intentaré viajar a Hamburgo porque quiero formar parte de esta historia. Poner mi granito de arena. Termine como termine.

Curtido, descreído y con 24 años más, quiero recuperar esa parte que perdí. Que me obligó a aprender tan pronto que hasta lo que más quieres puede herirte y dejarte secuelas para toda tu vida.

Ennio Sotanaz 2 may. 2010 22:35:00

Muy emocionante Perico. Muchas gracias. Espero que todo sea diferente en dos semanas.
Un abrazo,