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¡Un abrazo!

El ministerio de la verdad





En 1949 se público por primera vez esa joya de la literatura (y del pensamiento) llamada 1984 en la que originalmente se describía el funcionamiento del Ministerio de la Verdad, una institución administrativa “ficticia” al servicio del Ingsoc (Gran Hermano) cuya principal misión consistía en la reescritura y “actualización” constante de la historia de forma que esta estuviese siempre de acuerdo con los intereses del poder. De esta manera y basándose en la ideología del “doblepensar”, cada día se destruían o creaban pruebas, se eliminaban o escribían artículos de forma que el presente estuviese siempre de acuerdo con las necesidades del Gran Hermano. Enrique Cerezo o Miguel Angel Gil no lo entenderán igual que no lo entenderán los dirigentes deportivos de la cadena SER o de ONDA CERO o de Antena 3 o de TVE o muchos de los que con su euro diario, su click cibernético, sus pinchazos para ver a C3PO (o CR9, no me acuerdo) o sus comentarios prefabricados colaboran con la causa pero a mí todo esto de la prensa deportiva (por centrarnos en lo que nos compete), me recuerda cada vez más al asfixiante mundo de 1984 y su Ministerio de la Verdad.

En un “sofisticado” mundo como parece ser este del periodismo deportivo (que manda narices), donde se pasan semanas hablando sobre la teoría del abrazo entre compañeros tras meter un gol o donde un tipo que le parte la nariz a otro de un codazo acaba siendo la víctima “inocente” de la acción que él ha provocado no es de extrañar que el Atlético de Madrid haya sido un montón de cosas diferentes en estos últimos 30 años sin que nadie se diera demasiada cuenta de ello.

El descenso de categoría del tercer equipo en títulos del país y equipo que cuatro años antes había sido campeón de liga y copa se explica como resultado de un extraño mal de ojo nibelungo, en su versión más creíble, cuando no en el lamentable estado de la justicia en este país. Concepto que misteriosamente vale para unas cosas pero no para otras como esa en la que la justicia tan lamentable hace que los dueños del club siguen siéndolo a pesar de que una sentencia firme los ilegitima para que lo sean. La gente, ávida lectora y oyente de los medios del ministerio, acepta la explicación (cualquiera de ellas) con tal fervor que bate los records de abonos al año siguiente en segunda sin apenas protestas por lo acontecido. A diferencia del Titanic los conductores de la nave a la deriva salen incluso reforzados del choque con el iceberg y explican en las redacciones deportivas, cuando no en las aulas magnas de prestigiosas universidades, las claves de su éxito y de cómo transformar lo negro en blanco. El Ministerio, lógicamente, es protagonista principal.

Un tal Fernando Torres, un muchacho atlético hasta las trancas que se ha echado la institución a la espalda en el peor momento de sus historia y que para muchos representa “el último mohicano” del colchonerismo histórico, decide un día largarse del club justificándolo en que lo hace para “mejorar” y desde el Ministerio se genera toda una campaña para condicionar el antes y el después de tan curiosa decisión que por supuesto acaba cuajando. La afición que llamó “cojo muérete” a un jugador como Kiko, que había bajado a segunda con el equipo pudiendo no hacerlo, porque alguien pareció intuir que el gaditano quería irse del Atleti (supongo que en ese caso no sería para “mejorar”) es la misma que despide a Torres con vítores y palmaditas en la espalda y llena de camisetas de su nuevo equipo el Vicente Calderón. Los conductores de la nave se hacen fotos con los protagonistas y vuelven a transformar en un éxito (¿mal menor?) lo que para algunos como yo supone lo peor que ha ocurrido en el Atleti desde que se bajó a segunda.

De repente jugar la intertoto es un éxito deportivo, al año siguiente el éxito es entrar en UEFA, al año siguiente lo es entrar en Champions,… sin que aparentemente existan cambios que justifique la modificación de la definición de éxito. El Ministerio ya no habla de ganar la liga, ganar la copa o ganarle al Barça sino de “alcanzar Europa”, hacer un “buen papel” en la competición o “hacerle un favor” al Real Madrid pero el ciudadano común no parece percibir la diferencia.

El ministerio dice que el Vicente Calderón es un estadio cinco estrellas y nosotros los abonados estamos encantados con ello, tanto que no nos importa tener que limpiar nuestro asiento antes de los partidos o tener que quitar con las llaves la mierda que se ha quedado incrustada en el agujerito del asiento y que hace que nuestro sitio esté siempre lleno de agua los días que llueve, o tener que soportar infernales colas por la reducción del número de accesos y personal, igual que no nos importa tener que mear en habitáculos diseñados para equinos o subir las escaleras entre ladrillo visto y desconchones.

El Ministerio nos dijo hace tiempo que el traslado a la peineta sería una operación en la que se ganaba patrimonio y se conseguía dinero suficiente como para tapar la deuda y hacer un equipito apañado. Tiempo después lo del equipito y el aumento de patrimonio desapareció como humo en el aire y nos quedamos con saldar la deuda (y gracias) hasta la situación actual en la que “no perdemos” patrimonio y la deuda se queda como estaba pero lo bueno es que no tenemos que pagar la construcción del nuevo estadio. La evolución natural de la historia parece evidente. Eso sí, la euforia de Ministerio y sus consumidores parece haber permanecido inalterable durante el “ajuste” de la realidad.

“doblepensar” (doublethink), la filosofía del Gran Hermano, es definida en wikipedia como la facultad de sostener dos opiniones contradictorias simultáneamente, dos creencias contrarias albergadas a la vez en la misma mente. Este proceso ha de ser consciente, pues, si no, no se verificaría con la suficiente precisión, pero también tiene que ser inconsciente para que no deje un sentimiento de falsedad y, por tanto, de culpabilidad.

Bienvenidos al Ministerio de la Verdad.

4 comments

Anónimo 20 abr. 2010 15:45:00

Eres grandísimo, acabo de hacer un copia-pega por mail para mandarlo a aquellos con los que mas hablo de futbol. Espero que algun día caiga este yugo. Fuerzas por mi parte para que continues con el Blog. Te juro que si por mi fuera, iría repartiendo copias de tus post butaca por butaca en el Vicente Calderón en lugar de esas otras entusiastas y tergiversadas revistas que nos brindan.

Un abrazo. Forza Atlético.
Alfonso.

José David López 22 abr. 2010 15:08:00

Hola crack:

Quiero mnadarte un mail privado....

¿Donde lo hago?

Angel 22 abr. 2010 15:39:00

Brillante Antonio, sí señor. Espero que no dejes de deleitarnos. En este caso tu análisis, y en general tus crónicas son exquisitos/as. Supongo que como ya nos conoces a nosotros, también conoces tus nominaciones:

http://www.futbologos.com/premios/votaciones.php

¡Felicidades Ennio!

Ennio Sotanaz 23 abr. 2010 0:38:00

Jose David (y el que quiera)

enniosotanaz@hotmail.com