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Ojeras que ya estaban (At. Madrid 0 - Málaga 3)




Si alguno de ustedes ha tenido como yo la mala suerte de pasar hoy la tarde en el Vicente Calderón habrá asistido a una auténtico, completo y gráfico baño de realidad. Por el precio de su entrada no sólo ha podido ver los tres goles de un Málaga que sellaban su asentamiento definitivo en la división de honor del fútbol español sino que habrá observado, resumida en noventa minutos, la realidad del actual Atlético de Madrid. Esto ha sido y es el Atlético de Madrid de la presente temporada. Un equipo sin identidad, sin espíritu, sin plan, sin ambición, sin objetivo, sin referencia y sin personalidad. Un equipo tremendamente descompensado, diseñado con el orificio rectal, mal dirigido pero a pesar de ello aguerrido de forma inexplicable a un rígida forma de jugar al fútbol que paradójicamente se basa en no jugar. Un equipo que no sabe jugar a este deporte, que se siente perdido con el balón, incapaz de crear juego, carente del centro del campo, obsesionado por la verticalidad barata basada en el pelotazo, penalizado deportivamente por la negligente labor de los que confeccionaron la plantilla pero igualmente penalizado por las guerras internas de un entrenador tratando de demostrar su superioridad moral a la hora de entender las entrañas de este deporte y de este equipo.

El partido pintaba mal desde el principio cuando ya veíamos a un equipo, el andaluz, metido completamente en el partido, disputando cada balón al límite del reglamento, perfectamente colocado en el campo y presionante. Sobre todo si lo comparábamos con lo que tenía enfrente que era precisamente todo contrario. Los madrileños intentaban seguir la estela de los últimos partidos pero parecía un sueño del pasado. Algo no cuadraba y eso tenía su epicentro en un centro del campo liderado por Raúl García, es decir sin centro del campo. El navarro, como desde el mismo día en que se le fichó, naufragaba una vez más tomando la responsabilidad del mediocentro creativo, algo que ni es, ni ha sido, ni será. El jugador está una situación muy por debajo de su peor versión y eso lo caracteriza delante de su afición que lo despidió, otra vez, con pitos. Raúl García debería abandonar el Atleti por su propio bien. El ritmo lento el jugador de tajonar era extendido al resto de la plantilla y así una perfecta presión de los malagueños bastó para desactivar a un Atleti incapaz de hacer fútbol. Unos mediocentros que se olvidaban de proveer una salida digna, un Reyes muy marcado incapaz de conectar, un Elías que sigue siendo tan intrascendente o más que cualquiera de los minutos que ha jugado y una delantera que no conectaba. Al cuarto de hora el balón paso a ser del Málaga y ya no lo soltó.

El baño táctico de Pellegrini a Quique en la primera parte es como para que muchos, incluidos los protagonistas, reflexionen. Los andaluces desactivaron con facilidad a un Atleti mal colocado cuyo once inicial presentaba mayores excentricidades de las que un equipo así puede permitirse. El balón estaba normalmente en los pies del Málaga siendo distribuido con criterio y calidad pero si no estaba ahí se podía encontrar en los pies de los centrales colchoneros que lo lanzaban lejos de contundente puntapié. Esa de hecho era la mejor opción posible puesto que la alternativa, jugarlo, era peor dada la mala disposición de los medios y la nulidad de otras salidas. Gracias a ello llegó el primer gol. El Atleti es incapaz de salir, comete error, los blanquiazules se van por la banda y un certero centro de Jesús Gámez es rematado de forma magistral Rondón.

Mal siguieron las cosas cuando el Málaga decidió seguir igual teniendo el balón y jugando. Se demostraba así que esa miserable y ruin forma de jugar de encerrarte en tu área con el marcador a favor, esa que práctica el Atleti gracias a la última pleyade de entrenadores valientes que hemos tenido, no sólo está más pasada de moda que los vaqueros descoloridos sino que ya ni la practican los equipos metidos en el descenso. El Málaga llevaba el tempo del partido y el Atleti se desesperaba. El Málaga lo hacia todo fácil y el Atleti era incapaz de dar dos pases. El Málaga se estiraba con peligro cada vez que podía y el Atleti era incapaz de tirar a puerta. Al poco de terminar la primera parte llegó el segundo casi de idéntica factura que el primero pero por la banda contraria y con Sebas Fernández y Baptista como protagonistas.

Nadie creía en la remontada al principio de la segunda parte. Quique corrigió el error de Elías por Keko pero mantuvo el error de Raúl García. El canterano aportó como siempre dinamismo, salidas, movilidad y ganas pero no fue suficiente. El Málaga salió al campo mucho más especulativo y eso complicaba las cosas. Al cuarto de hora Raúl García dejaba el campo entre silbidos dejando el sitio a un, otra vez, apagadísimo Forlán dejando un extraño dibujo en el campo parecido a un 4-3-3 asimétrico.

De nada sirvió. El equipo parecía algo más voluntarioso pero se perdía entre las líneas de un cuadro andaluz replegado y muy bien plantado y las ganas de los rojiblancos de resolverlo todo en solitario. Entre tiros absurdos de Forlán, escarceos estériles del Kun, eslalons inútiles de Reyes pasaba el tiempo con un equipo malacitano cada vez más seguro de su victoria y unos madrileños cada vez más convencidos de su derrota. Maresca ponía el fin virtual a esa dicotomía con un tercer gol que nuevamente venía de una garrafal error en la salida del balón, nuevamente provocado por no saber que hacer con el. A partir de ahí el público desapareció del campo, los gritos anti Gil fueron más tímidos y escasos que nunca y la sensación de mediocre resignación lo impregnaba todo.

El grandilocuente objetivo de nuestro presidente, la eufemística “europa”, está ahí. Casi en el mismo sitio, pero el tema es algo más profundo. A veces un lavado de cara como este lo que hace es simplemente enseñar las ojeras que ya estaban.

Mañana no (R. Madrid 3 - At. Madrid 1)




Yo soy seguidor del Atlético de Madrid, un equipo centenario que durante prácticamente toda su historia fue temido y sobre todo respetado en los campos que pisaba. Un equipo con una personalidad e idiosincrasia especial que aglutinaba una afición orgullosa y distinta con unos valores muy definidos respecto a la valentía, la entrega, la personalidad y repito, el orgullo. Esto que ha salido esta noche al Santigo Bernabéu no es el Atlético de Madrid. Es una mamarrachada, una broma, un insulto zafio y sobre todo una humillante y vomitiva vergüenza. El Atlético no es el mejor equipo del mundo, ni el que tiene más dinero, ni el que tiene mejores jugadores. Nunca lo ha sido. Ha tenido mejores y peores épocas con triunfos y fracasos pero lo que Atlético de Madrid nunca ha sido es una banda de cobardes. Lo que el Atlético de Madrid nunca ha sido es una banda de apocados y acobardados figurines con la clara instrucción de achicar agua, juntarse en su portería y cerrar los ojos cuando dispara el contrario esperando un milagro. El Atlético de Madrid nunca ha agachado la mirada cuando el rival miraba de frente y nunca se ha escondido cuando venían a golpearlo. Al Atlético de Madrid no se le puede exigir que gane la liga si no se dan otras circunstancias para ello ni es descabellado pensar que salga derrotado 3-1 del campo del vecino poderoso con todo a favor pero al Atlético de Madrid no es que se le pueda exigir sino que se le debe exigir que sea capaz de saltar a cualquier campo del mundo, incluido el Bernabéu, mirándole a la cara al contrario y jugar contra cualquiera de tú a tú. Es que si no es así nada de esto merece la pena. Esto no es el Atlético de Madrid. Es la peor versión del equipo más miserable que jamás he visto sobre un terreno de juego. Esto no es el Atlético de Madrid. Es una puta mierda.

Y ahora alguien me vendrá con el poste, y el árbitro, y la mala suerte, y el leñero de Sergio Ramos, y las tarjetas perdonadas y los fallos defensivos,… y tendrá razón (aunque todo es discutible) pero el resultado lejos de ser injusto es corto para los méritos de uno y otro. Seamos serios. Especialmente cuando sobre el campo se enfrenta un equipo que quiere jugar y otro que no. Un equipo que quiere tener la pelota y otro que no. Un equipo que quiere ganar y otro no.

Me aburre hacer una crónica de un partido de fútbol que no ha sido un partido de fútbol. Lo que hemos visto esta noche ha sido un monólogo apabullante, humillante y lamentable del Real Madrid y como bien saben precisamente el Real Madrid no es una cosa de la que me entusiasme mucho hablar. Pero es que del Atleti se puede decir poco y lo poco que se puede decir es para echarse a llorar.

Salimos como siempre, a especular, pero algo más entonados que otras veces. Obviando la inutilidad del inútil de Raúl García el equipo achicaba con profesionalidad hasta que un balonazo con marcado acento colchonero acaba en los pies del Kun (en fuera de juego aunque no tan claro como el impresentable del Canal + ladraba), el argentino hace el invento de todas las noches, Casillas le hace penalty pero el rechace acaba en los pies de Forlán que marca. Eso es prácticamente todo lo positivo que se puede decir de los colchoneros. A partir de ahí el humillante, lamentable y repito, bochornoso monologo blanco jugando en la frontal de nuestra área para lucimiento del pobre De Gea. Los dos mediocentros eran dos centrales más (muy malos, por cierto), Reyes era el segundo lateral izquierdo y Juanfran el segundo lateral derecho mientras en Kun Agüero hacía de pivote defensivo. Cuando el Atleti la robaba (pocas veces porque además nadie presionaba ya que la consigna era esperar) la opciones eran lanzar un balonazo a la nada (lo más habitual) o conducir el balón en solitario 120m. Genial planteamiento de ese niño mimado de la prensa llamado Quique Sánchez Flores.

Claro está (y es que ha ocurrido igual un millón de veces), tardo poco el Madrid en empatar con un remate de Sergio Ramos de cabeza pero menos podía haber tardado porque no dejaron de llegar en toda la noche. Así siguió todo el partido (con descanso de por medio) hasta que la única jugada trenzada del Atleti en todo el partido (que parte, por supuesto, de un pase diagonal de Reyes de 100m que baja el kun con maestría para errar el remate y cuyo rechace manda Forlán al poste) es el prologo para el segundo del Madrid (precedido de una falta clamorosa de los blancos que se come el árbitro, bien es cierto). Agotados los merengues parecía que el 2-1 sería definitivo (resultado que para Quique y su mentalidad “ganadora” era digno de orgasmo) pero con el Atleti, y más si sacas a Fran Merida y a Valera al campo, nada es imposible y la jugada tonta de la noche deja el tercero al Madrid de forma gratuita. Mal despeje de Filipe Luis que rebota en Domínguez y el balón cae a los pies de Ozil. El valiente de Quique y sus mamporreros de la prensa echarán la culpa del resultado a la “falta de mentalidad” de la defensa o directamente a Domínguez o Filipe Luis pero hace falta tener caradura para ello. Si te pasas 80 minutos del partido "jugando" en tu propia área, con el balón siempre por allí y con veinte jugadores alrededor lo verdaderamente raro es que no hubiese habido un error antes. Si te pasas 80 minutos del partido achicando balones en tu área lo que tienes que hacer como entrenador es primero pedir perdón y después presentar la dimisión irrevocable.

Insisto, esta bazofia (de concepto más que de representación) no es el Atlético de Madrid y como tal deseo que en la vuelta los destrocen y así demuestren al mundo, pero sobre todo a los responsables de la idea futbolística de este supuesto Atlético de Madrid, que una opción tan ruin, chabacana, repugnante y mediocre no sólo es incompatible con conseguir algo que merezca la pena (es evidente) sino que no merece ni el más mínimo de los respetos. Para hacer el ridículo y seguir haciendo el ridículo es mejor no avanzar en la competición y que nos hubiesen eliminado antes. No quiero ver más partidos del Atleti en los que no juega el Atleti.

Durante toda mi vida el día después de los partidos he presumido de colchonero. Siempre. Ganando y perdiendo. En las alegrías y en las penas. Con derrotas poderosas y victorias gloriosas. Siempre. Mañana no. Me da vergüenza amar el mismo escudo que esta gente llevaba está noche en el pecho (y conste que para mí ninguno de ellos es responsable). Me da vergüenza que se adueñe de mi equipo algo tan ruin. Me da vergüenza que eso, lo que ha hecho mi equipo esta noche (que es lo que lleva haciendo desde hace demasiado tiempo, aunque hay ocasiones que duelen especialmente) esté asociado con el nombre del Atlético de Madrid. Vergüenza y asco.

Una cuestión de fondo (Hércules 4 - At. Madrid 1)





Ayer el Real Madrid y el Villarreal se enfrentaban en un entretenido partido de fútbol (porque el fútbol puede ser entretenido aunque cueste creerlo como seguidor colchonero) poniendo sobre el campo dos formas de entender el fútbol. Los castellonenses queriendo el balón para tenerlo, tocarlo y tener la paciencia para elaborar la jugada. Los blancos queriendo también el balón pero para salir en velocidad con el, sumando efectivos sin especulaciones ni demasiado desarrollo horizontal. De distintas maneras los dos querían el balón, querían dominar, querían jugar al fútbol, eran valientes y querían ganar. El Atlético de Madrid de hoy, al igual que el de ayer y que el de casi siempre en los últimos diez años, no quería el balón, no quería dominar, no quería jugar al fútbol, era cobarde y su principal objetivo era no recibir gol. ¿Alguien nota la diferencia? Existen algunos iluminados que sin sonrojarse dicen todavía que salvo el Barça el resto de equipos de la liga española juegan igual. Evidentemente los árboles no dejan ver el bosque o lo que es lo mismo te puedes pasar la vida señalando con el dedo al sol que algunos iluminados seguirán mirándote siempre al dedo.

A los cinco minutos de partido ya se podía ver cual era la propuesta futbolística (y perdón por la expresión) del Atlético Especulación dirigido por Quique: 9 o diez jugadores detrás del balón, desprecio absoluto del balón y pelotazos verticales cada vez que por casualidad aparecía la pelota en los pies de algún jugador colchonero. La idea de ganar un partido de fútbol para este club consiste en defender desde el principio con uñas y dientes contra cualquiera (hoy el Hércules, un equipo de presupuesto infinitamente inferior) y esperar un fallo del rival o un ataque de talento de las pocas estrellas que van quedando (hoy Kun y Reyes). Nada de crear, nada de querer, nada de llevar la iniciativa. Un insulto al fútbol. El mismo insulto que llevamos una década soportando y que algún iluminado todavía justifica con ignorancia en un equivocado concepto del histórico contrataque colchonero. Enfrente un modesto equipo bien colocado, con ambición que quería tener el balón, llevarlo a campo contrario y que tenía claro que la mejor forma de ganar el partido es si tú lo provocas. Una bocanada de aire fresco en un mundo del fútbol podrido. Una forma preciosa de respetar este magnífico y precioso deporte. Hoy hubo justicia y el valiente pasó por encima al cobarde.

A los diez minutos, tras jugar constantemente en las inmediaciones del área madrileña, se produce una indecisión entre Filipe Luis y Domínguez que aprovecha Tote para meter la pierna y colar el balón por el lado que De Gea debería tener siempre protegido. Quique culpará a los defensas de la debacle colchonera (como siempre) pero hay que ser muy cazurro para seguirse tragando la trola de los fallos defensivos como justificación de la vergüenza futbolística que es este Atlético de Madrid. Si el Atleti normalmente es un equipo siempre a merced del contrario cuando está con un gol en contra, gracias a las directrices del banquillo que han diseñado este equipo, directamente es una broma. Incapaz de saber que hacer con el balón cuando no les queda más remedio que hacerlo parecen algo que bordea el ridículo. Pero es qe encima hoy tenía enfrente al Hercules, que no es el Barça pero que es un equipo que ha querido seguir con el balón por delante en el marcador y que ante la pájara atlética ha seguido jugando al fútbol con criterio hasta clavar el segundo con un golazo de Valdez desde la frontal del área. El mismo guión se ha repetido toda la primera parte: El Atleti corriendo detrás del balón o dándole pelotazos y el Hércules, relajando los riesgos, controlando el partido. Con ese caldo de cultivo llegaron el tercero (Thormet de cabeza enfrente de Godin) y el cuarto (Trezeguet desde la frontal de preciosa jugada). Humillante y merecido correctivo a un equipo no tiene ningún reparo en humillarse a si mismo domingo tras domingo con su humillante forma de saltar al campo.

En la segunda parte el equipo salió en tromba (ya sabemos que esto de la épica le encanta a los entrenadores del corte Quique Sánchez Flores) y gracias a un voluntarioso Agüero se tuvieron en seguida un par de ocasiones que Fran Merida manda a las nubes y el propio Kun al poste de falta directa. Poste que respondieron los alicantinos con otro tras claro contrataque. El partido se transformó enseguida en un correcalles provocado por la desazón colchonera que enfrentaba los intentos alocados y desesperados de sobre todo un Kun Agüero herido en el orgullo frente a los contrataques relajados de los alicantinos. La huida desesperada sólo sirvió para agotar al Kun y a Reyes (muy inteligente otra vez Quique vaciando sin sentido a sus dos únicas posibilidades de hacer algo el jueves) y para ver en las postrimerías del partido un gol de Reyes típico de pachanga veraniega.

Llevamos diez años jugando a defender, a despreciar el balón, al doble pivote de tarugos, a esperar el fallo y a jugar en función del contrario. Llevamos diez años también haciendo el ridículo. Que los resultadistas hagan sus cuentas. Ningún equipo de presupuesto parecido tiene una propuesta futbolística tan cobarde y humillante ni un proyecto deportivo tan sumamente patético. Así es difícil hasta soñar. No es cuestión de fichar mañana al entrenador del Hércules o al del Villarreal. Es una cuestión de concepto. Una cuestión de fondo.

Golpe de muñeca (Málaga 0 - At. Madrid 3)




A veces uno piensa que esto de teorizar, discernir y analizar el fútbol es tan útil y certero como pretender estudiar el giro de muñeca cuando tiras los dados en un casino. Absurdo. El partido de hoy en Malaga es una de esas ocasiones en las que lo anterior se hace incluso más patente porque sinceramente, a tenor de la lógica y el razonamiento es difícil explicar el plácido 0-3 de esta tarde. Bien es verdad que otras tantas veces nos ha ocurrido a nosotros lo mismo pero por el lado contrario y bien es verdad que el rival de enfrente no merecía recibir otra cosa que lo que recibió pero la realidad es que un golpe de muñeca es lo que ha hecho que el partido se decante claramente a un lado y no hacia el otro. Es así, muchas veces el fútbol es eso, un giro de muñeca, una falta bien sacada, un golpe fortuito. A veces es así pero como bien demuestra la estadística las muestras amplias disminuyen el error tanto como se quiera así que después de 38 partidos me temo que cada uno acabará estando bastante cerca de donde se merece y nosotros, de momento, estamos donde estamos.

Si alguien no ha visto el partido y a tenor del resultado pretende verlo recomiendo que no cometa tamaña desfachatez. Al menos que no lo haga entero y que de el Fast Forward hasta el tercer gol de Atleti. Para el resto puede quedarse con el resumen de los goles y habrá visto todo lo que hay que ver.

Lo de Quique, insisto, ya no merece comentario. Dicen que hay que respetar las decisiones que toman los entrenadores porque las hacen por el bien del equipo. Personalmente desde luego que las respeto pero discrepo de tal aseveración. Yo creo que hay entrenadores que toman las decisiones para beneficio propio pensando que ese es también el beneficio del equipo. Incomprensible la apuesta de Raúl García por la derecha por ejemplo. El navarro es como el hijo del jefe que a pesar de sus limitaciones y que hay otros mejores que él tiene que estar si o si en plantilla. Incomprensible. Tampoco entiendo eso de poner a Reyes de segundo delantero/mediapunta, sin cambiar el sistema, que como otras tantas veces ha ocurrido que al final no es ni lo uno ni lo otro. El de utrera tiene que venir demasiado atrás a jugar con lo que se separa de Agüero haciendo la distancia sideral. Lejos de ayudar la creación la entorpece y encima desinfla la delantera. Con esas premisas poco se puede pedir.

La primera parte fue un despropósito por las dos partes. Los andaluces romos y fallones regalaban el balón mientras su pareja de torpes mediocentros era incapaz de dar dos pases seguidos. El Atleti intentaba presionar pero la distancia entre líneas era exagerada y la consigna parecía ser que cada balón recuperado debía lanzarse lo más lejos posible de puntapié. Lamentable. Una especie de gol “regañao” y fútbol australiano. Patético desarrollo y patético planteamiento que sin embargo quedó ocultado a mitad de primera parte cuando Simao saca una gran falta desde la izquierda que Tiago, el mejor fichaje que hemos hecho desde Forlán, cabecea de forma certera a puerta.

Las cosas podrían haberse centrado un poco por parte de los madrileños y haber intentado dominar más y mejor el balón. No parecía complicado a tenor del flan que tenían enfrente pero nada más lejos de la realidad. Nuestros jugadores son muy disciplinados y haciendo caso a su entrenador hicieron lo que éste quiere, echar dos pasitos atrás y a esperar. A esperar no sé qué porque cortando el balón en la frontal de tu área y salir con dos jugadores con 100 metros por delante es una opción que sale una vez de cada millón. Llevamos muchos años comprobándolo.

La segunda parte comenzó igual de lamentable sólo que con un Málaga algo más lanzado y convencido de jugar, probablemente gracias a la decisión del Atleti de obviar el balón para lo que quedaba de partido. Sin necesidad de ello, fueron los mejores minutos de un flojo equipo malacitano que sin embargo aprovechaba la cobardía visitante para robarles el protagonismo y empezar a poner semillas de algo que no pudieron recolectar. Y no lo pudieron hacer porque el fútbol, a veces, es efectivamente un giro de muñeca y de nuevo una falta y de nuevo con la cabeza (esta vez Domínguez tras asistencia de cabeza del omnipresente Tiago) el Atleti hacía gol. En ese momento el Málaga se derrumbó por lo injusto de la vida pero no tuvo demasiado tiempo para lamentarse porque pocos minutos después de nuevo de falta y de nuevo de cabeza Tiago hacía el tercero para su equipo. Algo hemos ganado desde luego desde los tiempos de Aguirre en los que una falta a favor era casi un ocasión en contra.

Eso si, con el partido resuelto vinieron los mejores momentos de los colchoneros en cuanto a su relación con el fútbol. Entonces si, paradojas de la vida, el equipo se hizo dueño absoluto del balón, del ritmo y del partido y a base de toque, velocidad y balón el Atleti llevó el encuentro donde quiso sin que el Málaga fuese capaz de tocar el esférico. ¿Tan difícil era?

Tres puntos gloriosos en esa carrera desesperada por recuperar posiciones y alcanzar la mediocridad de la cuarta plaza. Dado lo patético de esta liga y lo viciado de la competición todo es posible. Otra cosa es que ese todo con el que “todos” sueñan sea suficiente o una cortina de humo.

El triunfo de la ruindad




“No siento el menor deseo de jugar en un mundo en el que todos hacen trampas” (F. Mauriac)


En esta vida hay que saber ganar y saber perder así que aunque ese desagradable sujeto de lamentable figura y peor verso que hace las funciones de presidente del Sevilla no sepa de lo que estoy hablando y continúe insultando al buen gusto y la deportividad cada vez que tiene ocasión y decida seguir decorando todo lo que le rodea de venenosa y repugnante estulticia vaya por delante mi felicitación al equipo sevillano. A pesar de su esperpéntico y lamentable presidente y a pesar de su bochornosa y lamentable propuesta no ya futbolística sino deportiva. Felicidades por ganar una copa que evidentemente quería que ganase mi equipo pero que reconozco que como espectador hubiese querido que ganase cualquier equipo que hubiese estado esta noche delante de los andaluces por una sencilla razón que no tiene que ver con odios centenarios ni revanchas maquiavélicas (eso no va conmigo). La única razón es que esta noche ha triunfado la cobardía, la marrullería, la especulación, el “otro fútbol”, la vehemencia gratuita, la pillería y la búsqueda de la destrucción. El capricho del destino ha premiado está noche a un grupo de terroristas del fútbol como deporte y noble juego. Ha premiado al que espera, al que hace teatro, al que prefiere no jugar, al que va al límite de la legalidad pasándose al lado contrario siempre que no están mirando, el que nada y guarda la ropa, el que dispara y esconde la mano. El fútbol evidentemente nunca es justo y no tengo ningún motivo para decir que el Atlético de Madrid sea mejor equipo que el hispalense (el resultado final de hecho dice lo contrario y con eso hay que quedarse) pero sinceramente me quedo con mi equipo. Ganando y perdiendo. Si hay que hacer lo que ha hecho hoy el Sevilla para ganar prefiero sinceramente quedarme donde estoy. Yo no creo que el fin justifique los medios.

En este mismo sitio he criticado un millón de veces a mi equipo, su forma de jugar, su actitud y un montón de cosas más. Lo volveré a hacer siempre que así lo crea pero esta noche no. Esta noche estoy orgulloso de ser del Atlético de Madrid. Esta noche me acuesto tranquilo sabiendo el equipo que tengo y esperanzado por el futuro. El Atlético de Madrid de hoy es el equipo que yo quiero, un equipo valiente, entregado, queriendo jugar al fútbol, llevando la iniciativa y siendo generoso. Sin suerte pero honesto y orgulloso. Ese es el Atlético de Madrid. Espero que los demás alguna vez puedan decir lo mismo.

El partido comenzó con mucha intensidad, de forma muy vertical, toma y daca con mucha agresividad (de la sana) y con los dos equipos muy metidos en el partido. Los dos. Apuntaba una noche bonita de fútbol y emoción pero a los cinco minutos un doble rechace en el área es recogido por Capel que empala el balón con la izquierda sin que De Gea pueda llegar a tocarlo. 0-1 para el Sevilla y fin del partido de fútbol. A partir de ese minuto comenzó otro juego, otra cosa que difícilmente puede considerarse deporte y en la que es muy difícil hacer o construir nada, especialmente si el que arbitra es un señor que en el último partido de su carrera decide hacerse árbitro británico, malinterpretando el concepto del arbitraje británico. En la liga inglesa se permite jugar al fútbol pero jamás se premia la marrullería y la violencia al límite. La abierta actitud de Mejuto esta noche ha provocado exactamente lo contrario que pretendía y no se ha podido jugar nada. El Atleti tenía el balón y pretendía distribuirlo con criterio pero era imposible dar dos pases seguidos sin que algún esforzado destripaterrones con camiseta blanca parase el juego por lo civil o por lo criminal. Las estadísticas siempre suelen ser engañosas pero si ven el número de faltas de uno y otro equipo los guerrilleros hispalenses han cometido exactamente el doble. El doble.

El Atleti aun así tuvo sus ocasiones, algunas muy claras y el “bueno” de Palop, un muchacho que encaja perfectamente con la clase y el estilo de su presidente, hizo un algunas intervenciones de mucho mérito pero es difícil y hasta absurdo intentar hablar de fútbol esta noche. Los 85 minutos posteriores al primer gol sevillano se pueden resumir diciendo que sobre el terreno de juego había un equipo que por todos los medios intentaba jugar al fútbol y otro que por todos los medios (algunos de ellos verdaderamente lamentables) intentaba no hacerlo y que nadie lo hiciese. No merece la pena darle más vueltas al asunto. Algunos dirán que al fin y al cabo son ganadores de la Copa del Rey y tendrán razón. La gente encuentra alegría en cosas muy diferentes.

Lo único que podría comentarse con detalle son los numerosos episodios de interpretación circense (Capel tiene un futuro muy prometedor en el mundo del espectáculo casposo), macarrismo barriobajero y chulería desmedida con los que nos obsequiaban desde dentro y fuera del campo. Sobre todo desde el banquillo de Manolo Jiménez y ese otro personaje que habita allí desde hace años y que debería ser inhabilitado de por vida. Jamás he visto un equipo en el que palco y banquillo se compenetren tan bien. Especialmente destacable es el vodevil que han montado después de una entrada de Perea a Capel, que además no era ni falta, que es como para que se les caiga la cara de vergüenza, algo que conociendo la catadura moral de los personajes todos sabemos que no va a ocurrir. El arbitro por cierto ha entendido que esos minutos de navajazos y amenazas a lo “perros callejeros” eran parte del juego, fácil de entender viendo lo que estaba ocurriendo, y decidió no descontarlo después.

El día que el Atleti perdió la Copa del Rey contra el Valencia yo aplaudía al equipo rival por ser un digno ganador. Lo mismo hice contra el Español. Hoy he quitado la tele indignado en un gesto del que no me siento orgulloso pero que no he podido evitar a pesar de tener buenos amigos sevillistas que son muy buena gente. Jamás puedo aplaudir algo así. Me daría vergüenza. Van en contra de mi religión. Eso si, que el señor Del Nido y su cohorte de tragaldabas se queden traquilos porque los colchoneros somos un equipo señor que sabe perder pero también ganar como demostramos hace una semana en Hamburgo (he quedado con varios aficionados al Fulham para que visiten el Calderón). Lástima que no todo el mundo pueda decir lo mismo.

Full Contact


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R. Zaragoza 1 - At. Madrid 1

Debe ser que me estoy haciendo mayor pero me molestan mucho las cosas molestas que aparecen cuando no deben hacerlo. Me molestan mucho los imbéciles que se cuelan en las salidas de la M-30, que supuran los listos que fuman en sitios donde está prohibido y me molestan sobre manera los equipos que tratan de “sacar algo positivo” en un campo de fútbol a través de patadas y desconcertando con violencia al rival. El Zaragoza hoy ha practicado una suerte de bloqueo al fútbol a base de golpes y tarascadas que para mi incluso eclipsa la torrija con la que ha salido el Atlético de Madrid a la Romareda en un partido espeso y plano de los madrileños que frena su trayectoria ascendente.

El inicio del encuentro formó un inesperado pero definitivo cocktail que le sentó francamente mal al equipo madrileño mezclándose en el mismo sitio y a la misma hora la tradicional pájara del Atlético de Madrid a la hora de encarar esos partidos que al parecer no le motivan demasiado a una frágil plantilla, la falta de claridad de otras veces, la falta de tensión de siempre y un Zaragoza pasado de revoluciones, insistente en la presión y constante en la ejecución de una agresividad que entonces todavía se mantenía dentro de los parámetros de la declaración de los derechos humanos. Los primeros cinco minutos fueron literalmente un acoso constante de los aragoneses que como suele ocurrir en estos casos se tradujo en el primer gol de la noche tras un córner que Jarosik remata a la red.

Con el mazazo inicial en la espalda el Atleti trató de quitarse el polvo con el que había salido pero el ambiente estaba mucho más espeso que otras veces. Con Tiago muy marcado y cerrado en la línea de pase los colchoneros trataron de llevar el balón a las bandas y especialmente al hijo pródigo de Reyes pero entonces apareció la violencia zaragozana. La deportiva agresividad con la que el equipo maño había aterrizado en el campo se transformo en violencia gratuita que casi siempre rayaba por el lado de fuera la legalidad y de esa manera se dedicaron a dar patadas con bastante más rigor táctico que furia de forma que consiguieron desarmar el hoy parsimonioso juego de ataque colchonero. Kun, Reyes, Simao, Tiago,… todos los buenos caían en las patadas de los de blanco. Ante la permisividad del colegiado los aragoneses aprovechaban la falta de justicia para robar y armar el contrataque y aunque se crearon algunas llegadas las ocasiones de gol no fueron realmente importantes en toda la primera parte. Eso si, los madrileños no llegaron una sola vez a puerta. Nerviosos atrás y estancados en el centro, arriba las pelotas no llegaban ni con claridad ni sin claridad. Agüero, Simao o Reyes intentaba bajar a la zona de creación pero de forma inútil. Observaran que no he mencionado al bueno de Forlán pero casi mejor no hacerlo. Indolente como acostumbra esta temporada, fallón en la entrega, torpe en el pase y ausente en el juego el uruguayo ha completado una de sus peores primeras partes con esa camiseta. Así que así, con dolor en las espinillas y un panorama sombrío se llegó al descanso.

La segunda parte comenzó exactamente igual, con un atleti que supuestamente quería ganar pero con una espesura y escasez de ideas impropia de la reciente versión rojiblanca pero quizás todo ello tenía que ver con el combate de Full Contact que proponía un Zaragoza pasado definitivamente de vueltas que repartía patadas y golpes diestro y siniestro como uno recurso para… ¿jugar? Aferrándose a ese gol que campeaba en el marcador los aragoneses se dedicaron a jugar todas sus apuestas en torno a eso que algunos llaman “el otro fútbol” pero que no es más que otro de los muchos sucedáneos que hay para anti-fútbol. Sin querer disculpar el mal juego del Atleti me parece vergonzosa la forma en la que los maños han decidido jugar prácticamente todo el partido. Cualquier cosa mala que les ocurra a equipos de esta catadura sinceramente será bienvenida. Después de que prácticamente cada equipo modesto que juega contra el Atleti nos da una lección de encarar los partidos en torno al balón y al juego ahora aparece este Zaragoza, un equipo histórico, haciendo este tipo de historias. Lamentable. Pero claro, nada de esto sería posible si el señor que imparte justicia, el árbitro, hiciese lo que tiene que hacer.

Con ese panorama poco se vio tampoco en la segunda mitad. El banquillo colchonero decidió esta vez no esperar a que faltasen cinco minutos para mover el banquillo y decidió poner a Jurado por Forlán, cambio que sirvió para ver el enésimo feo gesto del uruguayo marchándose al banquillo andando mientras se perdía el partido, especialmente cuando había hecho un partido atroz. Jurado trató de aportar algo más circulación al balón pero no lo hizo y lo que si que provocó fueron algunas pérdidas de balón que supusieron contraataques del rival. El que si que dejó muy buenas sensaciones fue Salvio que hoy, con más minutos por delante, dejó muestras de lo que puede ser. Muy móvil, comprometido en defensa, buen toque, buen pase, buena pegada a balón parado… espero que goce de más minutos. Desgraciadamente la entrada del argentino coincidió con la lamentable expulsión de Reyes. En un partido en la que el utrerano ha podido recibir veinte patadas fácilmente la mayoría de las cuales impunes, resulta que acaba expulsado por un brazo al aire y el brío del respetable. Si esto es fútbol a mi que me lo expliquen.

El Atleti con diez se fue entonces a la desesperada y en el último tramo Quique prescindió del doble pivote para dar entrada al canterazo Ibra y en qué hora. Cuando el tiempo ya pasaba el minuto 90 un gran pase de Jurado al área pequeña es rematado a gol por un Ibra que entra a por el balón como deben entrar los jugadores que juegan con esa camiseta, con todo. Golazo del chaval que pone un merecido empate (el Zaragoza no hizo nada desde que metió el gol) en un mal partido de los colchoneros.

Harto de estar harto



At. Madrid 0 - Málaga 2


Es algo de dominio popular el que una vez que el frío se te cala hasta los huesos es muy difícil sacarlo de encima rápidamente con ropa o con calefacción y que a partir de un punto requiere una labor de paciencia, de calentamiento constante y tranquilo que llegue dentro y se propague hacia fuera. Hay personas incluso que cuando han sufrido una crisis traumática de frío son ya incapaces de quitarse la tiritona de por vida. Al Atleti me temo que se le ha metido la tristeza hasta los huesos y que ya no valen paños calientes, zapatillas de borrego y ni siquiera abrigos de visón. La constante, traumática, negligente y mentirosa labor de nuestros dirigentes para transformar un respetable club de fútbol en una desgraciada casa de putas en la que por no quedar ya ni quedan putas ha dejado por el camino mucha negación, muchos enfados, muchas víctimas, muchas dimisiones y mucho aburrimiento pero sobre todo lo que ha dejado es una negra y densa tristeza que está calada en los huesos de una afición atlética cada vez más menguante y falta de personalidad.

Hacer una crónica del partido de hoy contra el Málaga es un verdadero reto literario puesto que todo lo que sea escribir algo más de “una bazofia tremendamente aburrida” es florear la realidad. A los 30 segundos de partido ya sabíamos lo que iba a ofrecer este Atlético de Madrid pequeño y desgraciado que por otro lado es la versión que ha ofrecido el redicho de Quique desde que se sentó en ese banquillo: equipo atrás y balón por los aires. Es triste reconocerlo pero la realidad es que la única motivación de ir últimamente al calderón es ver que tal jugará el equipo contrario porque ya sabemos que el Atleti no jugará o al menos que no lo hará a este deporte llamado fútbol. El Atleti no es que juegue mal es que directamente no juega. Pasa de ello. Encima hoy apareció un Malaga bien plantado, que sabe cuales son sus límites y sus cualidades y que planteó un partido con mucha dignidad. Bien plantado tácticamente, con la clásica superpoblación en el centro del campo que todos los contrarios nos colocan para ahogar los bostezos de nuestros mediocentros y apostando por la verticalidad sin renunciar al balón. El Atleti en su línea: nada de nada. Pelotazo y más pelotazo. Personalmente estoy harto que todo el mundo cargue las tintas sobre una defensa, que efectivamente es una mierda, pero olvidándose reparar en que si tu metes más goles que el contrario de la defensa no se acuerda nadie. Si un equipo renuncia a jugar, a triangular, a construir y a tener el balón efectivamente sólo queda defender aunque es muy triste que sea una opción en lugar de una consecuencia. Lo malo es que si te pasas toda la vida defendiendo las posibilidades de cometer errores se multiplican hasta el infinito. Si en un equipo el que mas tiene el balón en sus pies es Perea o Ufjalusi o De Gea lo lógico es pensar que ese equipo tiene un verdadero problema y ese problema no es ni Perea ni Ufjalusi ni De Gea. Dejemos de mirar a la defensa que siendo todo lo mala que se quiera el verdadero problema de esta estafa de equipo perpetrada por el heredero tóxico del clan Gil está en el cerebro y en el corazón. El cerebro no existe y el corazón está enfermo.

A los cinco minutos el Málaga hace una gran jugada por banda derecha que A. López observa comiendo pipas, cruza el balón al segundo palo donde duda remata sólo con Ujalusi en la banda lesionado y Simao llegando tarde. Fin del partido. Si el Atleti es malo en cualquier fase del juego, cuando no tiene más remedio que atacar (la peor pesadilla de Quique) es inexistente y esperpéntico en su inexistencia. En toda la primera parte no se trenzó una sola jugada ni hubo nada reseñable más allá de las llegadas peligrosas de un Málaga que no dio concesiones. Tan sólo en el minuto 45 un error de los andaluces dejó a Forlán sólo delante del portero pero el uruguayo está en plutón, en el nirvana o pensando en el barrio viejo del Montevideo pero no aquí, con nosotros. Algo le pasa al charrúa pero no me gusta nada como está.

La segunda parte comenzó con el enésimo alarde de valentía de nuestro flamante y verborreico entrenador quitando a dos canteranos para poner a Reyes y Agüero. Camacho es un jugador demasiado defensivo y que comete muchos fallos pero es joven, valiente y tiene fundamentos. Hoy los ha demostrado en la primera parte ofreciéndose en todo momento, estando bien colocado, entrando a la batalla y jugando a morir en las jugadas a balón parado. Hay cien razones para tener paciencia con Camacho que son exactamente las mismas razones para no tenerla con tarugos tan pésimos como Raúl García. Camacho fue uno de los que se fue al banquillo en un nuevo revés para el muchacho. No había sido el peor ni mucho menos pero ahí están los entrenadores valientes para protegerlo. El otro fue Ibra que había estado infinitamente mejor que un Forlán que parece un alma en pena. Tres cuartos de lo mismo. Lo cierto es que los cambios dieron exactamente igual porque el Atleti siguió sin hacer una sola jugada. Quitando el arreón inicial de Agüero (el de siempre) el equipo volvió a su versión Quique de patadones, espesura y fuerza inofensiva. Así hasta que llegó el segundo del Málaga en otro fallo de la defensa de tres (ahora explico) que dejó un despeje de Perea al centro del área (dónde si no) que Javi López incrusta en la red. La defensa de tres fue otro de esos recursos demagógicos de Quique (que yo interpreto de cara a la galería) en el que quito a A. López para sacar a Raúl García que básicamente es como quitar a A. López y dejar diez en el campo. El equipo por supuesto no cambió nada. Ni ganó en circulación (todo lo contrario) ni ganó en contundencia (todo lo contrario) ni ganó en juego (todo lo contrario). De ahí al final una tristísima comedia mala de enredo que no sirvió para nada puesto que la afición, supongo que harta de estar harta, decidió largarse.

Hay voces optimistas y refrescantes que apuestan por olvidarse de la liga y centrarse en las copas, la de la UEFA (o como se llame) y sobre todo en la del rey. Bien, yo pienso exactamente lo contrario, el Atleti debería olvidarse de las copas (las dos) y centrarse en la liga. Me da mucho miedo estar cerca de los puestos de descenso en las últimas jornadas. Recuerdo a los faltos de memoria que el año que bajamos a segunda división llegamos a la final de la Copa del Rey (para perderla).


Mal repetidor



"No one will survive to the end of love"
(End of love - Clem Snide)


Hagan el siguiente ejercicio de imaginación: pongan por caso que un hijo suyo (primo, sobrino, amigo,…) tiene que enfrentarse a un examen vital para sus aspiraciones pero al que se presenta no sólo con muchas dudas respecto a su preparación sino con un temario cogido con pinzas, donde los temas más importantes del examen no se han estudiado porque directamente no se tienen y que gracias a su galopante falta de recursos tiene que escribir los exámenes a lápiz. El chico tiene talento (eso dicen) pero lo malgasta en hacer chuletas, en buscarse excusas para sus fracasos y en estudiar temas que son repetidos y no hacen falta. Con más pena que gloria va sacando las asignaturas con malas notas, palizas de última hora y a base a recurrir a ese talento natural que aparece en los momentos más complicados de forma inesperada pero los exámenes son cada vez más difíciles y todo hace indicar que para seguir en el curso de los elegidos hace falta no sólo seguir haciendo lo mismo sino intentar tener todos los temas que caen en el examen y prepararlos con criterio. Todo el mundo es consciente de ello pero imagínense que tres meses después de acabar el curso (con más pena que gloria) nuestro querido protagonista se presenta en la remozada aula del instituto exactamente igual y con los mismos elementos que tenía tres meses antes, sin la mitad de los temas (los más importantes) y escribiendo a lápiz. ¿Alguno de ustedes entendería que su papá dijese que el niño aspira no sólo a aprobar sino a ser el primero de la clase? ¿Alguno de ustedes tendría la más mínima esperanza en que el niño hiciese un buen año? Como bien han adivinado ese niño es el Atlético de Madrid y ayer le dieron una buena bofetada en su vuelta al cole. Quítenle los fuegos artificiales de directiva y prensa, piensen que los “crecepelo” que venden manoletes y avellanes son simplemente agua con azúcar y verán cual es la verdadera situación.

Porque la verdadera situación es la que se vio ayer en Málaga. Si, ya sé que es el primer partido, que son sólo tres puntos, que no se ha perdido nada, que un fallo lo tiene cualquiera, que no se puede exagerar…, lo que quieran ustedes. A mi no me asusta perder el primer partido contra el Málaga, lo que me asusta es perder 3-0, frente a un equipo con ocho jugadores nuevos que se supone que está menos rodado que nosotros y hacerlo como se hizo, con todos y cada uno de los fantasmas del año pasado (y del anterior, y del anterior, y del anterior…) a saber: falta de mentalidad en el inicio, saliendo "a ver que pasa", falta de agresividad en todo momento, incapacidad para tener el balón en los pies, incapacidad para crear fútbol de ningún tipo, incapacidad para abrir un equipo cerrado, errores de concentración, errores garrafales de una defensa por la que han pasado infinitos jugadores y una sospechosa indolencia de algunos jugadores horas antes de la diáspora FIFA. Eso es lo que me asusta, que seguimos presentándonos a los exámenes con lápiz y sin tener todos los temas del temario. Me asusta que no tenemos (ni vamos a tener) un centro del campo digno de primera división mientras el resto de equipos tiene dos jugadores por puesto. Me asusta que seamos el tercer presupuesto de la liga y el 70% de los partidos tendremos que ser el equipo que lleve la iniciativa sin tener ninguna capacidad ni recursos para poder hacerlo. Me asusta que nos enfrentamos a una temporada de más de 50 partidos que tendremos que jugar con tan sólo once jugadores donde alguno de ellos incluso no debería ser titular. Me asusta que Cléber “Castaña” sea nuestro jugador número doce, Sinama “sin-gol” nuestro revulsivo y el vago redomado de Reyes nuestro “gran fichaje” del verano. Lo siento señores pero más que enfadado estoy asustado y mi ilusión se fue con los titulares de los periódicos de primeros de Julio.

Dentro unas horas se cierra el plazo de fichajes y mientras escucho como los equipos decentes y profesionales ya tienen apuntalada la plantilla o se dedican a buscar esa guinda que le falta al pastel o ese puesto que no tiene recambio, nuestro inútiles hacen mutis por el foro y vete a saber que es lo que están haciendo. No sé si me da más miedo que no ocurra nada y nos quedemos con los paquetes de Heitinga, Reyes, Cléber, Valera, Pablo (si, Pablo)… sin laterales, sin delantero reserva y sobre todo sin ningún centrocampista decente o que hagan un ejercicio de estulticia in extremis, de esos que a los que nos tienen acostumbrados.

Veremos lo que pasa pero de momento tenemos quince días en puestos de descenso. Eso es lo que yo llamo empezar con ilusión y buen pie.

Antimateria

Existe una teoría física que promulga el que todos los elementos de la naturaleza se reducen a micro partículas infinitesimales indivisibles pero de distinto signo. Demostrado y aceptado por toda la comunidad científica está la existencia de protones (positivos) y electrones (negativos) pero hay gente que intenta entender la materia por una partícula que la modelice a la que se denominaría gravitón pero de la misma forma tendría que existir una partícula de signo negativo o antimateria que le diese sentido. La teoría tiene criterio y viendo el partido de esta noche cada vez me hago más firme en la creencia de que para todo existe algo de signo contrario que lo anula. El protón el electrón y al fútbol el anti-fútbol.

Siempre he detestado a esa gente que se refiere al fútbol como 22 tíos corriendo en calzoncillos detrás en una pelota. Me parece algo tan absurdo como decir que escuchar la 9ª sinfonía de Bethoven es escuchar a un puñado de tíos soplando por un tubo y otras tanto raspando cuerdas con un palo. Me parece gratuito y desacertado hablar así de un deporte tan apasionante, complicado y divertido. Desgraciadamente, y siempre desde mi modesta opinión, el partido de esta noche en Sevilla no es un buen ejemplo para desmentir a los que ridiculizan el fútbol de esa forma. Lamentablemente cada vez el fútbol se parece más a lo de esta noche y menos a lo que a mi me hizo un día hacerme aficionado pero eso no creo que signifique que vamos por el buen camino. Podría ponerme a intentar analizar el partido desde un punto de vista futbolístico pero es imposible porque no hubo fútbol. Podría también intentar analizar el motivo de la primera derrota de Abel y las consecuencias pero ni me apetece ni creo que sirva para nada porque el partido de hoy es de esos que aparte de dejarme sin fuerzas considero que no debería haber ganado nadie.

El partido empezó exactamente igual que acabó, con dos equipos que se tenían muy estudiados, tapando su espalda, tremendamente concentrados en destruir la creación del rival, presionando, eludiendo tener el control del partido y asumiendo los mínimos riesgos posibles. El Sevilla lo hizo porque es así esta temporada y le va bien pero basta ver lo “contenta” que está la afición, a pesar de los buenos resultados, para entender lo difícil que es aguantar algo así. En el Atleti incógnita que es este Abel puede que fuese la forma de ir ganando confianza para algo posterior. Puede, pero no me convence. Igual que no me convence eso de que el Kun esté cansado. El caso es que se jugaba en 30 metros, o mejor dicho se maltrataba la pelota en 30 metros porque ninguno era capaz de dar dos pases seguidos. Mucho músculo, mucha presión, mucha entrega, mucho pundonor,... y nada de fútbol. Para los atléticos en ese momento incluso semejante aborto futbolístico era esperanzador al comprobar que nuestra defensa no era el coladero que otros decían pero todos somos conscientes de que es muy duro soportar algo así mucho tiempo... a no ser que entre la pelotita.

El Sevilla parecía tener algo más el dominio del juego, por llamarlo de alguna manera, pero las mejores ocasiones en la primera parte fueron para el atleti, especialmente una gran jugada de Simao por la derecha que Forlán a un metro de la línea de gol incomprensiblemente lo lanza al larguero. Increíble pero cierto. Más allá de eso sólo un tirito de Maniche acabando la primera parte y poco más. Abel había decidido poner más músculo en el centro del campo para contrarrestar el muro físico que coloca siempre el Sevilla de Jiménez en el mismo lugar y jugar con un punta confiando en las bandas (exactamente lo mismo que hace el Sevilla) con lo que quedaron patentes varias cosas. Primero que la falta de creación en ambos equipos es insultante para equipos que pelean por la Champions. Sin más. Después que jugando de esta manera te la juegas siempre al resultado de una jugada individual de alguien que tenga el talento de romper la lógica guerrera pero resulta que esa persona puede estar también en el equipo contrario con lo que todo acaba siendo una rápida ruleta rusa y por último que si juegas con un punta nada más pero eliges el que corre más, baja a tapar, se abre a la banda y tapa huecos (todo ello cualidades que como todos sabemos hacen a los delanteros ser lo que son) lo que consigues es que cuando necesitas un delantero centro según se desarrolla el juego lo normal es que no esté en su sitio.

La segunda parte se movió en los mismo parámetros del sopor y el anti-fútbol. Abel retiró al descerebrado de Pernía (la tarjeta que le sacan por una entrada brutal, a destiempo e inútil es para que reciba sanción interna) para colocar a Antonio López en su lugar natural y a Maxi a echar un cable en la pelea del centro del campo. No se nota nota el cambio salvó por una falta que saca Simao y Maxi remata a puerta de forma violenta poniendo a prueba los reflejos de Palop. Ni este ni ningún cambio de los que se produjeron cambiaron el panorama del partido. Todo seguía igual entre pelotazos, patadas, saltos, sudor y lágrimas. Parecía que todos los protagonistas se conformaran con un empate que desde luego al Atleti no le valía para nada. Hasta que salió al Kun, momento en el que por lo menos uno de los dos equipos mostraba un gesto de que quería ganar.

Con el Argentino en el campo, cansado o no, el equipo pareció darse cuenta que su entrenador les estaba diciendo que había que ganar y el solito se bastó para monopolizar el ataque colchonero que sin ser espectacular si que fue a partir de ese momento algo más evidente. Lamentablemente este periodo coincidió con el tradicional bajón físico del equipo en la segunda parte lo cual, teniendo en cuenta que el partido era fundamentalmente físico, supuso un problema añadido que compensó el efecto anterior. No quiero volver a hablar de Aguirre pero el estado físico de los jugadores que deja es como para valorarlo. Sin embargo la derrota vino por otra razón que ya he apuntado arriba. Un detalle genial de Fazio deja a Navas (rozando el fuera de juego) delante del portero y éste resuelve bien. La ruleta rusa a la que se juega planteando el fútbol de esta forma salió bien en este caso para los sevillistas que ven como se afianzan en lo alto de la tabla y mal para los colchoneros que vuelven a notar la presencia de los fantasmas. Otro día será al revés sin que existe una razón basada en la lógica o el trabajo que lo modifique.

Atendiendo a parámetros lógicos hoy no merecimos perder el partido y quizá a los puntos si deberíamos haber ganado nosotros pero eso son simulaciones mentales que nunca se cumplen. Creo que nadie debería sacar pecho simplemente por ser el menos malo y lo de hoy no me hace soñar con nada. De acuerdo que el equipo estuvo serio y compacto, etc... pero sinceramente si es esta la propuesta de Abel para llevarnos a Europa mejor que nos quedemos donde estábamos. Después de soportar dos años y medio de sopor lo último que necesito ahora mismo es otra sobredosis de aburrimiento que además luego no vale para nada. Perdiendo así se te queda cara de imbécil y tengo ganas ya de cambiar de cara.

Maldita suerte, bendita suerte

Seguir la trayectoria de un equipo a través exclusivamente de los resultados que este consigue es como mínimo engañoso y no debería servir a nadie para sacar conclusiones sobre el juego, el espíritu o la calidad de un equipo. Que exista mucha gente que lo hace (intuyo que incluso algún que otro periodista profesional) no debería tampoco servir para justificar una acción tan reprobable. El Atleti contemporáneo ha empatado y ganado un gran número de partidos no sólo sin merecerlo sino planteando en el camino un estilo de vida en el terreno de juego que no es digno de ningún equipo de primera división y mucho menos del Atlético de Madrid. Un estilo que por cierto no lleva a ningún sitio. Hoy no es uno de esos días. Hoy el Atleti ha empatado un partido en Málaga haciendo justo todo lo contrario y por tanto sin merecerlo.

Y es que el equipo parecía no ser el mismo de los últimos meses cuando ha empezado el partido. Los once han salido bastante enchufados, con dinámica de grupo, presionando, siendo protagonista y, ¡oh señor!, queriendo tener el balón. No sé si este fenómeno se debía a una acción desesperada desde el banquillo, a algún tipo de alergia como consecuencia del desayuno de esta mañana o el resultado del efecto de la posición de los planetas en el entorno de la vía Láctea pero gracias has sido así y gracias a ello en 10 minutos hemos vistos dos ocasiones de gol clarísimas (Agüero nada más empezar y un contrataque de Simao a Sinama que saca el portero malagueño) mientras no parecía existir el equipo rival.

El problema de adoptar una actitud tan poco utilizada anteriormente es precisamente el “efecto coma” que sufren los pacientes que pasan demasiado tiempo sin moverse en una cama. Al despertar tienen sus facultades activas pero la falta de costumbre hace que los movimientos sean lentos y torpes y que todo el sistema esté resentido. Así Asunçao y Raúl García intentaban buscar el balón y repartirlo pero eso es algo que no saben hacer y menos cuando no están acostumbrados a hacerlo. Cualquiera de los dos sería un genial escudero para alguien que supiese jugar el balón desde el centro pero eso es algo que no parece entrar en el esquema de nuestra secretaría técnica ni deportiva. Forlán trataba de venir al centro del campo para hacer esa labor pero por mucho empeño que le ponga y por mucho que su entrenador insista en ello, Forlán no se ha hecho famoso por ser centrocampista. Pero aun así, sin brillantez, el equipo controlaba el partido con claridad y sencillez y el Málaga no encontraba su sitio y sólo se limpiaba el peligro a base de esos pelotazos a los que paradójicamente nuestro equipo está desgraciadamente acostumbrado.

Pero mediada la primera parte llega la suerte, maldita suerte. Un jugador Malagueño tira un disparo lejano que aparentemente no va a ningún sitio pero el balón toca la espalda de Perea y desvía la trayectoria ante la triste mirada de Leo Franco y para regocijo del respetable. Un injusto 1-0 aparece en le marcador segundos después. El gol sin embargo no provoca el decaimiento entre los madrileños que aunque algo aturdidos por el gol en contra siguen intentando mantener el partido en los mismos parámetros, pero es muy difícil en 7 días cambiar la forma de “jugar” que llevas más de dos años ejecutando y al equipo se le ve espeso. Perea pierde los nervios y hace una brutal entrada que le cuesta la tarjeta amarilla mientras un Kun aparentemente motivado y con ganas no termina de encontrar su musa y tener acierto.

Según pasan los minutos la llama se apaga los pelotazos aparecen y el partido parece entrar en un terreno aséptico que no augura nada bueno. Los mediocentros empiezan a esconderse, los laterales vuelven a mandar balones rifados a campo contrario y el ritmo se para. Pero aparece de nuevo la suerte, bendita suerte. Una falta desde el lateral derecho es sacada magistralmente por Antonio López consiguiendo una salida en falso del portero, un rechace de Heitinga y un gol en las postrimerías del descanso. Alguien debería analizar (o no) porque los goles del atleti llegan todos igual en los últimos partidos.

Tenía verdadera curiosidad por ver como saldría este equipo después de hablar con esa enfermedad personificada en entrenador mejicano que sigue siendo el inquilino del banquillo rojiblanco pero lo cierto es que el equipo salió en la segunda parte igual que lo hizo en la primera, a ganar el partido y hacerlo de la forma se supone más lógica en esto del fútbol que es teniendo el control del partido y del balón. Sinama que había salido de titular dejó su sitio a Maxi lo cual parecía también un cambio lógico a tenor del flojo papel del francés en la primera parte (jugando fuera de su sitio, claro). La segunda parte sin embargo se fue convirtiendo poco a poco en un partido mucho más feo y mediocre donde el patadón y los errores aparecieron con algo más frecuencia.

El Málaga aparece reservón refugiado en su propia área y aunque llega de vez en cuando a las inmediaciones del área colchonera las ocasiones mejores son de los rojiblancos como un remate a las nubes de Maxi después de una gran jugada de Forlán por la izquierda. El atleti intenta meter tensión y presiona la salida de balón malagueña desde el principio pero lo hace de forma imprecisa y deslavazada volviendo a dar esa sensación de falta de tono táctico que ha acompañado todo el partido. La actitud del equipo era irreprochable pero el juego se apagaba poco a poco dejando en el camino jugadas puntuales pero francas de los malagueños como la que se solventó con un paradón de Leo Franco tras saque de falta envenenado. Debíamos rondar el minuto 15.

Fue a mitad de segunda parte sin embargo cuando fuimos conscientes que el partido de hoy no era para el Atleti. Jugada de Forlán y Maxi en la frontal del área y un balón que queda franco a Simao delante del portero pero que desgraciadamente el Malaga saca de la línea de gol con el portero ya batido. No volvimos a tener una ocasión igual, ocasión que si tuvo el Málaga algunos minutos después y que Leo Franco sacó con los pies y con muy buena colocación. Maldita suerte, bendita suerte. Entre medias de esas dos ocasiones de gol apareció en el campo Maniche por Asunçao algo que personalmente si considero un cambio ofensivo y nos las estupideces a las que estábamos acostumbrados en los últimos partidos. El equipo tuvo más dinamismo y alegría pero siguió sin jugar bien y tampoco sirvió para nada concreto. En los últimos minutos incluso el Malaga pareció estirarse algo llegando con peligro virtual a la portería del señor Franco aunque la última jugada de peligro fue para los colchoneros. Una falta en la frontal a Maxi que saca Simao y remata Ufjalusi haciendo que Gotilla, portero del Malaga, haga la parada de su vida salvando al equipo de la derrota. Fin del partido.

El atlético de Madrid no ha jugado bien en el día de hoy pero la actitud de sus jugadores ha sido irreprochable, el discurso acertado, la actitud decente y profesional y sin duda ha merecido ganar el partido lo cual es algo que desgraciadamente no podemos decir durante los últimos encuentros de las últimas temporadas. Si hubiese sido de otra forma en tantos y tantos partidos probablemente estuviésemos hablando y soñando en otros términos pero eso es hablar de leyendas y películas. Leía esta semana al cantante de los Sex Pistols decir que si un mástil no cede con el viento acaba rompiéndose. ¿Estará Aguirre cediendo? Podría ser pero me temo que el mástil esta roto desde hace tiempo. Un poco tarde.

Dame dame dame más más más

“No trates de hacerme feliz si soy feliz estando triste. Si no voy a decirte la verdad es mucho más fácil engañar”

Sé que es difícil de explicar y probablemente más difícil de entender lo que siento y más viendo los resúmenes de televisión, escuchando las radios o leyendo los periódicos así que procuraré no extenderme demasiado. Me deprime este atleti. Si, sé que ganamos, que los goles fueron muy bonitos, que estamos los quintos (¡puff!), que estamos por encima del Madrid (¡puff!) y que estamos a sólo dos puntos del objetivo de mi entrenador: cuartos (también a tres puntos del segundo aunque ese no es el objetivo) pero este equipo me aburre. Me aburre leer sobre el, me aburre escribir y sobre todo me aburre verlo. Llámenme inconformista, desgraciado, mal atlético o lo que les salga de las mismísimas posaderas porque me dará igual, entre otras cosas porque creo de corazón tener razones de peso para pensar así y concédanme esa pequeña licencia después de acercarme al punto de congelación ayer por la noche y por seguir a mi equipo en la pronto inexistente grada del Calderón. Es más, a todo aquel que esté encantado con la situación actual le pediría que se pase por el estadio todos los domingos con y sin frío. Es una terapia infalible para pensar que el Atlético de Madrid ya no existe.

“Espero hacer mucho más dinero que esto en mi próxima vida. (…) lo único que me preocupa en este mundo soy yo mismo”

¿El partido? Pues que quieren que les diga. Más o menos la historia de siempre. El equipo sale enchufado y con ganas, nuestros hombres de arriba se hacen protagonistas porque se juega fundamentalmente en campo contrario, la velocidad y las ganas esconden un cierto caos en la organización pero realmente no importa porque nuestros jugadores son tan buenos que las ocasiones se suceden con que simplemente tengan el balón. Si, el Betis llega de vez en cuando pero nosotros llegamos mucho más. En una de esas veces Maxi baja un balón con el pecho y empotra el balón en la portería sevillana. 1-0, mediados de la primera parte, fin del partido.

A partir de ahí la apatía de siempre, el recular, el pelotazo, el miedo, la desidia, el frío, las charlotadas, los despejes, las patéticas pérdidas de tiempo de nuestro portero, los recoge pelotas que desaparecen, el centro del campo se incrusta definitivamente en la defensa, el equipo contrario (muerto hasta entonces) se viene arriba, el sufrir barato, los cánticos de plástico, los tímidos e indolentes pitos… en ese caldo de cultivo suelen pasar dos cosas: que nos empaten (lo más justo y normal) o que alguna de nuestras estrellas se invente un gol y resuelva el partido. Ocurrió lo segundo. Forlán se inventa un pase entre líneas que deja a Agüero sólo y este culmina un gol que había comenzado a fabricar su compañero rubio. Nada más. En serio, nada más.

“Así que dame, dame, dame, más, más, más… lo quiero todo”

En una semana en la que veníamos del enésimo castigo estúpido por la mediocridad y falta de valentía de nuestro entrenador (perder el liderato de la Champions en Marsella de forma tan cutre) y de consumarse una de las aberraciones, engañifas y tomaduras de pelo más grandes de la historia del Atlético de Madrid (el aberrante acuerdo por el que se destruye gratis el Calderón para mantener la misma deuda que tenemos ahora mismo), la poco nutrida grada colchonera se regocijaba en cánticos enfervorecidos tras el 2-0 en el marcador sin preocuparse de otra cosa. Ni una queja, ni un mal gesto, ni una pancarta mal pintada. La mayor pitada de la noche la recibió un jugador del atlético de Madrid Luis García, cuando saltaba al campo.

Si esto es el atleti yo me bajo

Give, give, give me more more more (The Wonder Stuff)
The Eight Legged Groove Machine - (Polydor/1988)

Gente feliz y resplandeciente

“Gente feliz y resplandeciente cogiéndose de las manos, gente feliz y resplandeciente riéndose...”

El último fin de semana de agosto es exactamente la fecha que deberíamos utilizar para marcar el inicio del año. La mayoría de la gente vuelve de vacaciones, aparecen los coleccionables en el quiosco, comienzan los nuevos propósitos, las nuevas temporadas de las series de televisión... y empieza la liga. Es entonces cuando ves en la clasificación del periódico que todos los equipos están empatados y que no hay nadie que te saque un sólo punto y entonces es cuando piensas que este puede ser el año. Hace exactamente siete días que terminaban mis vacaciones y empezaba para mi ese año virtual y puedo prometer y prometo que mis sensaciones y mi ánimo estaban bastante alejados de la inocente ilusión positiva que todo el mundo tiene ante el inicio de las cosas. La temporada anterior y su patética continuación estival hicieron que mi tradicional optimismo injustificado se transformase en una especie de fósil anquilosado y obsoleto que alimentaban una nube negra sobre mi cabeza pero los últimos cinco días han dado vida a la bestia dormida y vuelvo a ser ese niño inocente que todo se lo cree. El fútbol tiene estas cosas. Cosas que por cierto no entiende la gente que reniega del propio fútbol, incluidos muchos entrenadores que viven de el. Veremos lo que dura.

“Gente feliz y resplandeciente riéndose... reconóceme entre la multitud,...gente, gente.

La tarde era perfecta. Calor veraniego, un estado lleno y esa luz preciosa que planea sobre el Calderón los días en que el partido comienza bajo la luz del sol. La grada estaba contenta tras el empacho de orgullo del pasado miércoles y todos esperábamos espectantes el inicio del partido... ¡y qué partido!. Hacía muchos años que no disfrutaba tanto el calderón en un partido de liga contra un equipo de los no mediáticos. Ha sido un ejercicio arrollador de jugar al fútbol con criterio y sin aspavientos donde se han conjugado como nunca la velocidad, la fuerza, la concentración y porque no decirlo, también la clase. Ni siquiera ha hecho falta recurrir a la suerte, como otras tantas veces, en una tarde magnífica en la que la afición colchonera hemos vuelto a salir orgullosos de nuestro equipo.

Sin dejarse amedrentar por la euforia post-champions presente hoy en cada rincón del Calderón, ni por el genuino colorido en las gradas el equipo ha salido, por fin, a lo que debería salir el atlético de madrid siempre, juegue contra quien juegue. A ganar. La defensa conservaba la solidez que compró el pasado miércoles, el centro del campo mantenía la posición y aunque con cierta timidez todavía dominaba el juego. La delantera, nuestra delantera, esa bendición de Dios, esperaba el momento de aplicar su letal furia. Sin prisas, sin pausas, sin preciosistas juegos de trileros. Con determinación seriedad y juego. Así, como debe ser, enseguida llegó el primer gol. Tras un par de saques de esquina bien sacados, para variar (algo debe estar cambiando a la rivera del Manzanares) el siguiente provocó un balón muerto dentro del área que Ufjalusi remató a la red. Mi compañero de al lado nos comunicó que la radio daba el gol a Heitinga. Lo mismo me da que me da lo mismo.

Fue en ese momento, minuto 26 de la primera parte aproximadamente, cuando se obró el milagro. Los cielos se abrieron, las aguas se separaron, los ángeles empezaron a cantar, San Pedro abrió de par en par sus puertas y el Club Atlético de Madrid decidió seguir jugando de la misma manera que antes de estar por delante en el marcador. Por primera vez en dos años el Atleti renunciaba a replegarse como una banda de cobardes acobardados y apostaba por seguir presionando arriba, tener el balón e intentar marcar el segundo. El destino, haciendo un favor al fútbol y a mi equipo, decidió que esa era la mejor forma para salir de un campo de fútbol con dignidad y así llegó el segundo gol rojiblanco. Llegó sin sufrir gracias a la labor de ese gran futbolista uruguayo que defiende nuestros colores: Diego Forlán. Para entonces, antes y después, el atleti era una maquina de hacer fútbol serio y el Málaga una demostración de la división en la que jugaba hacía pocas semanas. Un enchufádisimo Maniche no sólo llegaba a todo sino que desplegaba pases y fútbol como no se le había visto nunca en el Calderón mientras que Conçeisao hacía las labores de eficaz escudero siendo rápido, fuerte, ocupando mucho campo, ayudando a sacar el balón en defensa mientras tapaba la salida del equipo contrario con diligencia. Debut interesante el de este jugador que francamente no era muy esperanzador para mi. Simao está con ganas y poco a poco nos vamos acostumbrando a lo buen jugador que es. El día que consiga algo más de protagonismo en este equipo nos daremos cuenta de que efectivamente fue un gran fichaje. Y a todo esto el Kun, siempre el Kun. Cansado y aturdido por lo movidito de los últimos meses siempre tiene algo con lo que deleitar a las gradas. Un portento de jugador. En estas llegó el tercer gol de penalty pero eso era lo de menos porque todos estábamos disfrutando de algo que hacía mucho no veíamos en este estadio: fútbol.

“Todos alrededor lo aman..., ponlo entre tus manos, cógelo. No hay tiempo para llorar...feliz, feliz. Ponlo en tu corazón donde mañana brillara”.

La segunda parte fue otro monólogo colchonero donde Maniche se desató definitivamente y solamente un más que probable resquemor desde el banquillo impidió al portugués recibir una sonora ovación de haber sido sustituido. Incluso el recién llegado Sinama se apuntó a la fiesta con un gol tan brillante como imposible que probablemente nos de el primer liderato de liga desde hace demasiados años.

Y digo yo, ¿por qué no podemos hacer siempre lo mismo? Si, ya sé que el Malaga fue muy flojo, tuvimos suerte y bla, bla... pero no me refiero a eso. Me refiero a la actitud, al espíritu a las ganas. Me refiero al criterio, a la estrategia, al discurso. Teniendo todo esto ganar o perder pasa a ser anecdótico y la suerte un convidado de piedra a diferencia de antes donde la suerte era el jugador más importante.

Es el segundo post que escribo feliz en menos de 7 días. Hacía mucho tiempo que no me pasaba algo parecido. ¿Estará ocurriendo algo? También es el primer post en muchos meses en el que no habló de Aguirre. Espero que todo esto no sea un espejismo.

“Gente feliz y resplandeciente cogiéndose de las manos, gente feliz y resplandeciente riéndose...”


Shiny Happy People (Berry, Buck, Mills & Stipe)
Rem - Out of Time (Warner/1991)