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Calidad sin barreras (At. Madrid 3 - Villarreal 1)





Decía un escritor británico llamado John Ruskin que la calidad nunca es un accidente sino que siempre es el resultado de un esfuerzo de la inteligencia. Siempre que los entrenadores habituales que se sientan en el banquillo de Calderón han renegado de la calidad y la de la realidad de los jugadores que tenían para refugiarse en el abrigo de un tacticismo mal entendido (es decir, casi siempre) intentando cambiar la curva natural de las cosas para adaptarla a su propia y particular forma de entender la vida nos ha ido muy mal. Hoy el Atleti ha salido a ganar y ha ganado. Hoy ha salido a ser protagonista y lo ha sido. Hoy ha salido a dominar el partido y el resultado y ha conseguido las dos cosas. A veces las cosas son tan lineales y evidentes que duele pensar no sean como tienen que ser. A veces también las soluciones llegan demasiado tarde.

Aunque la objetividad es una de la cosas más difíciles que existen a la hora de hablar de eventos deportivos y especialmente cuando eres de alguna manera aficionado (el que diga lo contrario miente) uno trata siempre de ser lo más objetivo posible. A pesar de la deriva derrotista en la que está el club como institución y especialmente en el apartado deportivo, en los dos últimos partidos ya dije que veía al equipo con una actitud renovada mucho más positiva y que deportivamente también lo veía bastante mejor. Hoy, si quiero ser honesto tengo que escribir lo mismo. Teniendo en frente como estaba uno de los mejores equipos y que mejor juegan de la liga española (otras veces hubiese sido razón suficiente para salir con miedo gracias a cualquiera de nuestros valientes entrenadores) el Atleti salió al campo a ganar el partido y a ser el dueño del mismo. Entre furia, triangulaciones y buen juego apareció a los cinco minutos una diagonal de Reyes que desde el borde del área coloca el balón en la escuadra. Golazo del de Utrera que venía mereciendo desde hace tiempo.

El equipo lejos de echarse atrás siguió jugando de forma muy parecida dejando la actitud intacta lo que fue una gran noticia para el espectador y el espectáculo. Tiago (partidazo del portugues que cada vez tiene más peso) era el cerebro de un equipo que Mario Suárez compensaba en la tarea táctica. El ex del Mallorca sin grandes aspavientos hizo una labor infinitamente más útil, efectiva y cercana al fútbol que lo que pueda hacer el error de Raúl García. Hasta la primera media hora el Atleti jugaba más tiempo en campo contrario y llegaba con fluidez a la portería contraria. Filipe Luis parecía más suelto y dinámico que otras veces, Elías también (aunque lo sigo viendo perdido) y arriba Forlán por fin parecía volver a jugar para nuestro equipo. El Atleti debería haber rematado en esta fase pero no fue así. Por eso, acabando ya los primeros 45 minutos, el Villarreal (que poco a poco se estiraba cada vez más) cobró una falta al borde del área que supuso el empate tras gol de Rossi. El Villarreal es un equipo magnífico que durante años ha forjado un concepto de equipo y de club basado en el fútbol, la buena gestión y la inteligencia. Es una delicia ver su propuesta futbolista y perfil de los jugadores que conforman su plantilla. Ahora bien, creo que el empate era injusto para los méritos de uno y otro al acabar el primer tiempo. El Atleti había planteado mejor el partido, había expuesto más y había dado más. Sólo quizás un falta de autoconfianza había lastrado el resultado en la parte final.

Pero la segunda parte puso cada cosa en su sitio. Los colchoneros volvieron al campo con la misma actitud y el mismo rigor con el que habían empezado el partido pero subieron las revoluciones un par de vueltas y se hizo la luz. Tiago se hizo definitivamente el dueño del centro del campo y un genial Reyes fue la pieza del engranaje que tantas veces echamos en falta en este equipo. Ese jugador capaz de conectar un centro del campo digno con una delantera brillante.

Las ocasiones llegaban, el equipo se estiraba, Kun y Forlán se dejaban ver por todos los sitios y el balón era prácticamente colchonero. Los de Castellón daban mucho miedo cuando salían vertical al área contraria pero el partido tenía un único dueño y era de color rojo y blanco. Así que ocurrió lo que tenía que ocurrir. Filipe Luis (en probablemente su mejor partido como rojiblanco) hace una jugada soberbia desde la izquierda hasta el área para meter un gran pase vertical al Kun que defino de vaselina con la maestría que sólo jugadores como él pueden hacer. Golazo del Kun pero golazo del Atleti.

Entonces el Villarreal quiso estirarse un ápice en el campo (demasiado tímido el Villarreal para lo que nos tienen acostumbrados) pero le fue imposible teniendo enfrente un equipo enchufado y anímicamente muy fuerte para entonces. De hecho en lugar de presenciar la reacción levantina lo que vimos fue por fin un nuevo gol del uruguayo Forlán (a pase de Reyes, como no). Desde ahí al final del partido lo único que se pudo presenciar fueron las despedidas en loor de multitudes de Mario Suárez, Elias y el Kun (por Asunçao, Koke y Juanfran) y más ocasiones madrileñas (algunas muy claras como una marrada por Juanfran con toda la portería para él tras pase de Forlán).

La lectura del partido es que cuando el entrenador no hace experimentos propios del cine de autor, los jugadores salen al campo a ganar, la actitud es la de sumar en torno al balón y la suerte no es esquiva, incluso un equipo tan desequilibrado y lamentablemente diseñado como este tiene peligro cuando en sus filas existen jugadores muy buenos que no están constreñidos a un rigor táctico que no funciona. El problema es que quizás ahora ya sea demasiado tarde.

Calidad sobre aguas turbulentas


Galatasaray 1 - At. Madrid 2

Gracias a Dios hay ocasiones en las que ni la impericia cobarde de los entrenadores, ni la incapacidad disfrazada de derroche físico de muchachos que son futbolistas gracias a su herencia genética de hombros anchos y capacidad pulmonar, ni la torpeza congénita de los colegiados (por muchos que existan sobre el césped), ni los gritos vehementes de una grada de corazón caliente pueden hacer que la calidad futbolista se imponga en el lugar donde todo debería empezar y acabar: el balón y el terreno de juego. Hoy el Atlético de Madrid ha ganado un partido difícil en Estambul gracias a que en su plantilla tiene algunos jugadores (pocos, no se piensen otra cosa) que en cuestión de calidad si está por encima de la media. No le den más vueltas ni busquen otros culpables porque no los hay.

Sirva esta humilde bitácora para gritar a los cuatro vientos algo que me ronda en la cabeza: estoy hasta las narices de los entrenadores. En realidad estoy harto de este tipo de entrenadores que tanto gustan al tipo del rostro asimétrico que para desgracia de la humanidad es el que hoy tiene más acciones de mi equipo. Estoy harto de este tipo de entrenadores que tienen siempre que especular con los tiempos, las circunstancias y los detalles que rodean al fútbol. Esos entrenadores que cuando todos entendemos que si has empatado el partido de ida necesitas ganar el de vuelta ellos ven otra cosa que les hace salir a especular. Jamás entenderé porque en un partido en el que necesitas ganar, si o si, decides salir a jugar pensando en la segunda parte. Ya lo hizo Abel el año pasado en la mayor cagada de sus muchas cagadas y que sirvió para caer eliminados en Oporto. Hoy Quique ha hecho lo mismo y podía haber también pasado lo mismo perfectamente. Hoy también Forlán se ha quedado en el banquillo (aunque este Forlán es como diez veces peor que el del año pasado) abrazando así la religión de los entrenadores que se excitan jugando con un único delantero. El gran beneficiado de tanto derroche de valentía sin duda fue Jurado que se vio en el once inicial pero este chico ha demostrado siempre que le han dado la oportunidad que si en los partidos normales su actuación como mucho es discreta en los partidos importantes ni aparece. Vuelvo a repetirlo: Jurado no debería estar en la plantilla para evitar la tentación de sacarlo de algún entrenador despistado. Por supuesto la aportación del gaditano fue nula y ni defendió, ni aportó en el centro ni conectó con la delantera lo que hizo que Agüero fuese el Llanero Solitario toda la primera parte. No me extrañaría que fuese incluso lo que se buscaba desde el banquillo.

Un Atleti bien plantado en el campo desde el punto de vista defensivo se espesaba hasta la solidificación a la hora de jugar al fútbol gracias al engrudo que aporta Raúl García, uno de esos jugadores que tiene la virtud de contagiar sus virtudes al equipo. Lamentablemente las virtudes del navarro (lentitud, impericia, falta de calidad, carencias técnicas, incapacidad de leer los partidos,...) no son precisamente lo que necesita ningún equipo que aspire a ganar algún partido con lo que el Atleti con la Perla del Tajonar en el campo potencia y amplifica hasta límites difícilmente superables su etiqueta de equipo mediocre. La cantidad de veces que Perea tiene que jugar el balón (¿nadie se pregunta por qué eso nunca ocurre cuando juega Tiago?) no responde más que a la forma de jugar del fornido stopper que nos endiñó el bueno de Aguirre. Solamente Agüero a base de cabalgadas en solitario y un redimido Reyes ponían un poco de cordura al partido y hacían recordar al mundo porque los turcos nos daban favoritos en la eliminatoria.

Así transcurrió la primera parte con centrocampismo frontón al más puro estilo García, pelotazos de los Turcos que con presionar desactivaban a los madrileños y arreones voluntariosos de los de siempre. Salvo una buena jugada que acaba en centro al área de A. López por la izquierda y un eslalón del Kun cuyo pase de la muerte nadie logra rematar, la mejor jugada de la primera parte fue un remate de cabeza de los turcos que no coge portería por milímetros.

La segunda parte comenzó igual. Con Agüero fuera del campo por una patada en la cara de un jugador turco en lo que debería haber sido falta y tarjeta pero no fue nada, que deja su sitio a Forlán. La entrada de Forlán desactivó una de las pocas oportunidades que teníamos de hacer gol que era la genialidad esporádica del argentino. Es una lástima lo de Forlán pero no es ni la sombra del Forlán que todos recordamos. Sin embargo los turcos debieron ver que eso de echarse atrás con un equipo enfrente cuya vida se basa en las individualidades no era buena forma para sacar la eliminatoria así que los de Rijkaard decidieron subir la línea de presión con lo que el partido se animó y llegaron algunas jugadas buenas para los madrileños casi siempre por parte de un reyes muy por encima de sus compañeros (para mi el mejor del partido) que primero no es capaz de aprovechar un gran pase al área al salirle muy rápido Leo Franco y después estrella el balón al larguero tras gran saque de Asenjo.

El partido se endureció ligeramente entonces llevando los turcos el encuentro al terreno que les interesaba pero apareció la calidad. Un buen pase de Jurado deja a Simao dentro del área y el portugués, que hasta entonces no había hecho nada, decide dar una lección de golpeo al balón para poner el primer gol en el marcador. En esas circunstancias un equipo con oficio mata el partido, se adueña del balón, no cae en la marrullería del contrario y potencia su concentración pero si el Atleti fuese uno de esos equipos Valera no jugaría de titular en él. Nuestro flamante lateral derecho no se le ocurre otra cosa que protestar airadamente un error arbitral dejando 15 metros libres al jugador que marcaba Turán, de lo mejor del Galatasaray, que tranquilamente se coloca el balón, centra al área y Keita nos empata. ¡Qué cruz!

Los turcos del barrio de Galata deciden entonces pisar el acelerador de la presión ambiental y la dureza en el campo que se traduce en varias entradas peligrosas y encontronazos pero también en la actuación estelar de Perea, un jugador que pondrá velas a San Pancracio para que no juegue Raúl García nunca más. Cada vez que “La Perla” está en el campo lo que hace, esté donde esté, es pasarla atrás a Perea y largarse él lo más lejos posible dando pie al show del colombiano. En la jugada clave del partido Luis Amaranto decide ponerse a regatear en el área, la pierde, se cae al suelo y desvía el balón con la mano estorbando el remate franco del rival. Penalty como una casa que el colegiado se traga. A partir de ahí los euroasiáticos se enardecen hasta el punto de que uno de sus jóvenes cachorros, Caner Erkin, decide autoexpulsarse con dos entradas criminales. Faltaban 10 minutos y cuando el Atleti debería echar el resto resulta que el fantasma de la especulación volvía a volar. Los turcos por razones obvias. Los madrileños no tengo ni idea de cual fue la razón. Pero gracias a Dios volvió a aparecer la calidad en las botas de un genial Reyes que incluso mermado físicamente fue capaz de poner un gran pase a Forlán dentro del área que el uruguayo resuelve con maestría en su única jugada del encuentro cuando apenas quedaba un minuto para concluir.

La Europa League esta es una competición que sólo es interesante cuando se gana pero ahí estamos. Si somos capaces de llegar a la fase en la que ya pueda jugar Tiago todo es posible. Sin Tiago todo será un brindis al sol.

Herido

R. Valladolid 0 - At. Madrid 4


Dicen que no hay animal más peligroso que un animal herido y a eso es, supongo, a lo que Quique se aferró desde el miércoles para motivar a sus jugadores igual a eso se aferrará el bueno de Mendilibar para explicar lo que ha pasado esta tarde en Pucela. La lectura fácil ahora es aquella que reza algo parecido a “si fuesen capaces de jugar así siempre…” pero yo casi prefiero verlo por el otro lado, es que dice “que tengamos que llegar a esta situación para jugar así…”. Porque que quieren que les diga, personalmente no me siento cómodo con esta máquina ciclotímica de romper sueños que nada permanentemente entre picos de euforia y decepción y que necesita recurrir a la épica para ganar cómodamente en el campo del Valladolid. Preferiría sinceramente un equipo de fútbol bien hecho donde las únicas exageraciones sean para jugar bien y sobre todo para ganar.

La esperadísima y cacareada revolución radical de Quique resultó ser algo tan revolucionario como aferrarse al 4-2-3-1, es decir el valiente esquema con un único delantero que han querido utilizar siempre todos y cada uno de los entrenadores que hemos tenido desde que volvimos a primera división, además de colocar uno por uno al actual equipo titular y hacerlo, para variar, sin hacer de entrenador iluminado y poniendo a cada jugador en su sitio. Simao en la derecha, Reyes en la izquierda, Jurado de mediapunta, A. López en el lateral izquierdo, Domínguez de central (otro gran partido del canterazo) y el único lateral derecho de la plantilla (penoso, pero el único) en el lateral derecho. ¿Quiénes fueron los sacrificados? Ufjalusi y Cedric. Es ahora cuando me ratifico en lo que dije. Las cáusticas declaraciones de nuestro entrenador sobraban y todavía más si estos eran los culpables. Pero es cierto que el equipo salió con una mentalidad diferente aunque es muy triste que sorprenda el que el equipo salga metido en el partido. Si un equipo como el Atlético de Madrid necesita llevar las cosas hasta el límite más extremo para que su plantilla se convenza de salir a ganar un partido de liga contra el Valladolid creo que el problema que tenemos es exactamente el que sospechamos.

El equipo que salió estaba contenido, junto, presionante (muy presionante), incisivo, concentrado, rápido, ágil… pero sin juego. Quizás sea el momento de asumir que este equipo no jugará jamás en lo que queda de liga al fútbol (y espérate tú después como salga bien) porque independientemente de que sus entrenadores no quieran hacerlo, que ni quieren ni han querido, la realidad es que no tiene calidad y centrocampistas para ello. Por eso los pases eran largos, el centro del campo sólo se usaba para defender y el objetivo era robar arriba y salir en vertical con rapidez pero sin debilitar nunca la retaguardia. Hoy funcionó. Otras veces marcará primero el equipo contrario y lloraremos amargamente la derrota.

A los 15 minutos de partido se alienaron los planetas y ocurrió algo así como una aurora boreal, un extraño acontecimiento sobrenatural que se repite muy pocas veces en la historia. Valera da un pase largo desde su posición que no acaba en la grada y lo que es incluso más emocionante, Raúl García hace un gran cambió de juego a la banda izquierda donde Reyes hace el pase de la muerte y Jurado en lugar de tropezarse o regatearse a si mismo decide meterla dentro de la portería contraria. 0-1 y la tranquilidad en la sangre colchonera. Pero al Cesar lo que es del Cesar, el equipo siguió jugando exactamente igual tras el gol, con la misma seriedad e intensidad y eso para mi es la mejor noticia de la noche. Cuando un equipo se aferra a su personalidad (la que sea) por encima del resultado creo que hay mucho recorrido ganado. Espero que no sea un espejismo de un noche de invierno. El guión por tanto continuó siendo el mismo hasta que un cuarto de hora más tarde y después de otro robo de balón de Raúl García (¿su mejor partido como atlético?) el navarro se atrevió a dar un soberbio pase largo a Forlán que dejaba al uruguayo encarando la portería pucelana y quitándose algunos fantasmas con el segundo gol de la noche. En ese momento los atléticos creímos que el partido estaba resuelto pero tomamos certeza del hecho cuando desde ese mazazo hasta el final del primer tiempo no pasó absolutamente nada y el equipo castellano fue impotente para inquietar la seria (hoy) defensa colchonera.

La segunda parte, salvo por los goles, fue totalmente prescindible. El mismo libreto pero todo mucho más lento, más tosco, más áspero y por lo tanto mucho más aburrido. El Valladolid llegó algunas veces pero salvo un tiro a la media vuelta en el minuto 10 el resto fueron ocasiones sin verdadero peligro. Al cuarto de hora de hecho el gélido frío de Zorrilla se instaló definitivamente en los pucelanos cuando Forlán baja un balón en el borde del área para que Reyes inaugure su cuenta goleadora como rojiblanco con un gran tiro desde fuera del área. Quien nos iba a decir que Reyes sería un jugador clave en este equipo y el mejor de la partida en los últimos partidos. Buen partido del sevillano. Nada más reseñable hasta el final salvo un penalty absurdo de Varela que se comió el árbitro (y enfadó a la grada de forma exagerada según mi punto de vista tal y como estaba el partido) y el gol del Kun tras pase lateral de Antonio López en las postrimerías del partido.

Una victoria que deja buen sabor de boca y miles de dudas. Las dudas propias de un equipo con el tercer presupuesto de la liga que a la mitad de la competición se encuentra fuera de Europa (lo otro es un sucedáneo), virtualmente fuera de copa, 20 puntos del primero en la liga y a 10 del cuarto. No veo a este equipo con la personalidad de hacer una segunda vuelta de campeón (que es lo que haría falta) pero tampoco pensé que Valera fuese titular en este equipo o que Reyes marcara con esta camiseta o que Raúl García fuese capaz de dar dos pases buenos en un partido o de que Cléber Santana volviese a vestirse de rojiblanco… pero miren ustedes.

Los albóndigas en remojo

Como he escrito en el post anterior ayer no pude estar en el campo ni ver el partido. Por eso transcribo aquí sin añadir una coma la crónica que me ha mandado mi buen amigo El Hombre Omega, un tipo que me merece mayor credibilidad que cualquier periódico o emisora.


Existe en el cine americano un subgénero protagonizado por entrañables perdedores que pretenden destacar en actividades para las que física y mentalmente no están dotados. Bien sea un partido de futbol americano, o en una cancha de baloncesto, los protagonistas tratan, de manera patética, de competir con el equipo de los guapos y atléticos lideres del instituto. Todo esto cambia cuando aparece en sus vidas el entrenador de vuelta de todo, generalmente antigua estrella del deporte profesional que les infunde coraje, determinación y tantas ganas de ganar que el grupo de freaks termina creyéndoselo y derrotando al rival. Ayer en el Calderón Abel Resino decidió ser ese entrenador y sacó a la cancha a un grupo de “futbolistas” que encarnan, uno por uno, los personajes tópicos de estas producciones:

Cleber Santana seria el gordote sin amigos del que se ríen todos sus compañeros y al que el entrenador le da la orden de no dejar pasar a nadie por su zona de juego. Sinama es el muchacho hiperactivo que se enreda con sus propios pies y en la táctica de los novatos actúa como distracción del contrario (pero solo como distracción). Valera juega el papel de casi-guapo. A primera vista parece un chico normal pero si observas su comportamiento detenidamente te das cuenta de que sufre algún pequeño trastorno. Jurado seria el jefe, el líder de los Nerds, ese que lleva infinidad de bolis en el bolsillo de la camisa, sabe que vale más que los demás pero su inmensa timidez le bloquea. Por ultimo Reyes, otro personaje recurrente: el del ex jugador profesional con resaca perpetua que el club ha contratado para darle relumbrón a la entidad. Desgraciadamente el partido de ayer no tuvo un final feliz como en el cine.

Con estas armas nos plantamos frente al Racing de Santander, una temible escuadra que si no me equivoco va a pasarlas canutas para no descender, pero que con lo poco que tiene le bastó para que no nos llegara la camisa al cuello durante casi todo el encuentro. Nuestros jugadores lo intentaron, de verdad. Supongo que a un equipo en el 4 de sus integrantes no son futbolistas profesionales no se le puede pedir más. Añade la baja de Maxi y el agotamiento del Kun y Forlan por sus compromisos con las selecciones y el empate fue un resultado justo. En realidad pudimos ganar el partido, si Forlan hubiera acertado en el único mano a mano que tuvo y que no suele perdonar o si el lanzamiento de falta que se estrello en el poste, también del uruguayo, hubiera ido un centímetro más a dentro. Pero como el Racing también se acerco con peligro en un par de ocasiones y le regalamos el gol de rigor, pues eso, justo empate.

Del club de los novatos un par de cuestiones: todo el ataque del rival venia por la banda de Sinama y Valera, este ultimo siempre mal situado, sin cerrar al extremo y perdiendo el balón en situaciones muy comprometidas. Cleber, lo que esperábamos, lo que, excepto Pitarch, ya sabíamos; que no es un jugador de futbol. Sinama ocupo espacio físico en el campo y Reyes … salió al campo motivado, toco el balón dos veces y decidió volver a ser el curro romero del futbol (el curro de las espantadas y las almohadillas no el genio del toreo).

Mención aparte merece Jurado. Hoy leo las crónicas deportivas y todas coinciden en el partidazo que hizo. Hay un tipo de chica más bien normalita, ni guapa ni fea ni tonta ni lista que sale por las noches con dos amigas realmente horrorosas. A altas horas de la madrugada para los chicos que las cortejan ella es el pibón. Como estará la cosa en el Atleti que un jugador tan vulgar y sin sangre como Jurado nos parece un pibonazo. La única buena noticia de verdad fue la salida del canterano Keko en sustitución de invisible Sinama. Todo lo que hizo en el campo lo hizo bien y con criterio.

No creo que Abel acabara muy contento con la actuación de sus freaks ,¿O sí?. Porque si lo piensas bien, creo que decidió sacar estos tipos para poner en solfa la maravillosa política de fichajes del club. ¿No son estos los cracks que me habéis traído? ¡pues ahí los tenéis! Mejor una vez rojo que ciento colorado, dice un antiguo refrán.

Sobre los problemas extradeportivos solo una cosita, mientras la gente protestaba dentro y fuera del estadio, mientras que a lo largo de la semana los dirigentes del club han escrito cartas y rectificaciones y la prensa una vez más les ha hecho el juego, la revista oficial que el club edita y reparte gratuitamente en cada partido mostraba en un revelador dibujo los jugadores que tenemos y la posición que ocupan. Echándole un vistazo al grafico cualquiera entiende los males de este equipo. A veces el enemigo sin saberlo está en casa.