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Dejándolo

Sporting 1 - At. Madrid 1

Leí una vez en algún sitio que dos de los grandes problemas de la humanidad eran la hipocresía y la incoherencia. De la hipocresía evitaré hablar aquí porque me parece que es un concepto que básicamente monopoliza el mundo de la política (aunque en todas partes cuecen habas). Me centraré en la incoherencia que es algo que me pilla más de cerca. Y es que uno de los efectos más devastadores que está teniendo esta desastrosa gestión del heredero Gil es precisamente el provocar un estado de inseguridad en el subconsciente del aficionado colchonero, que muchas veces nos arrastra hasta el abismo de la incoherencia. Creer que un quinto puesto es un éxito, plantearse que perder para perjudicar al Real Madrid es una opción, entender que salir a empatar en la mayoría de los campos es “normal”, asumir que jugar al contrataque es colgarte de tu larguero con once y esperar que suene la flauta,...Todo ello es radicalmente incoherente con la historia, la esencia y el presupuesto del Atlético de Madrid pero ha estado aquí hasta hace cuatro días.

Por eso hoy, tras empatar en Gijón por tercera vez consecutiva en liga, en el momento el que los agoreros y pesimistas comienzan a levantar su voz para enjuiciar con aliento rancio la labor del Cholo Simeone yo prefiero agarrarme a la coherencia que siempre busco (y no siempre encuentro). Durante años he tratado de reclamar una idea, un esqueleto, un discurso, una forma de juego en la pudiera reconocerme. Bien, ha llegado. Me reconozco en este equipo. Me siento muy orgulloso de que hoy Clemente, hace unos días el entrenador de la Lazio y antes el del Racing,... digan que se han enfrentado a un equipo muy bueno y terrible. Eso es exactamente lo que quiero, que todos dentro y fuera de este bendito equipo sepan que estamos hablando del Atlético de Madrid. Nunca he sido resultadista y estoy convencido de que la pelotita, al final, acabará entrando.

El partido de hoy es evidente que no ha sido tan vistoso como los anteriores. Era difícil mantener el nivel pero probablemente a ello ha colaborado el nuevo espíritu que ha implantado el infatigable Clemente en el Sporting. Al vizcaíno se le puede achacar lo que se quiera pero la capacidad de impregnar coraje es obvia y evidente. El equipo asturiano ha saltado al campo supervitaminado y con la lección bien aprendida. Agresividad y corte de ritmo al rival. El Atleti, algo más espeso que otras veces en la circulación, salía nuevamente bien plantado y tácticamente arropado pero sin tanta fluidez. Aun así, bien pronto pudo ponerse por encima en el marcador si Falcao no hubiese marrado una clarísima ocasión a tres metros de la marca del gol. Más claro todavía fue un remate de Godín a salida de córner, que con la puerta vacía incomprensiblemente manda el balón por encima del larguero. El Atleti poco a poco se adueñaba del balón y del partido mientras la furia rival de desgastaba de forma innocua. El primer gol parecía claro que llegaría por parte colchonera y así fue aunque con un poco de suerte. Adrián se va en velocidad hacia la portería en un gran arranque pero en lugar de abrir a sus compañeros o tirar a puerta, hace una cosa intermedia que hubiese acabado en nada de no ser por un defensa del Sporting que la mete en propia puerta.

El partido parecía claro y controlado pero los de Gijón no estaba por la labor de dejarse arroyar. A base de fuerza, pundonor y vehemencia lograron quitar el balón al rival y meter al Atleti en su campo. Un Atleti que no acertaba con la tecla para contrarrestar el empuje asturiano y que empezó a defender más de la cuenta. Aun así el empate llegó con algo de suerte también. Una especie de melé en el área que deja un balón suelto y que Eguren se queda (con la mano) para meterlo en la red. Empate que ponía justicia en el marcador al esfuerzo de unos y otros pero no al fútbol ni a los méritos futbolísticos.

La segunda parte fue más divertida, más abierta, más toma y daca pero no sirvió para modificar los guarismos. Y no se modificaron por la sospechosa y preocupante falta de puntería de Diego, Salvio, Adrián y sobre todo Falcao. El Colombiano es un prodigio de derroche, facultades y ojo, juego. El problema es que está fallando más de la cuenta. Y esa fue toda la historia de la segunda parte. Toma y daca, llegadas del Atleti y paradas del portero rival. Por el camino una preocupante lesión de Diego (muscular, más que probable baja para el Barça) y la certeza de que el fondo de armario diseñado (dicen) por Caminero es una basura. No tengo muy claro que la misión de Caminero en este equipo no sea exclusivamente la de pasear su, no muy higiénica, barba por las ruedas de prensa mientras el señor de las vueltas a la M-30 se busca sus comisiones, pero sea quién sea el que diseñó esta plantilla es lamentable y lo acabaremos pagando. La salida de Salvio por un excelente Koke no sirvió de mucho (aunque el argentino no estuvo tan rematadamente mal como acostumbra) pero es que la de Pizzi por Adrián fue literalmente insultante. El portugués es como el ánima de Fiz de Cotovelo pero al revés. Está pero no se le nota. Nunca. Con lo que costó su fichaje hay equipos profesionales que conforman todo su presupuesto. De locos.

Así que empate a uno. Mal resultado buenas sensaciones. La misma película de los últimos partidos. Puede que en el futuro nos lamentemos de los puntos perdidos. Puede. Puede que todo esto se desmorone y en el futuro nos acordemos de esos días en los que soñábamos. Puede. Puede que uno este obnubilado por aquello que tanto desea ver y no sea capaz de ver la realidad delante de sus ojos. Puede. Puede que todo lo anterior sea así o no pero me da igual. Yo creo en esta forma de equipo así que no quiero seguir aferrado al pesimismo. Estoy dejándolo.

Josh Rouse - Givin’ it up

Soñar todo el día

At. Madrid 4 - Sporting de Gijón 0


“Tengo un montón de pensamientos, un montón de planes. He perdido mucho sueño intentando entender... podría soñar todo el día”

Durante muchos años, los últimos, ver un partido del Atleti no era en la mayoría de ocasiones un ejercicio verdaderamente gratificante y la bondad del mismo estaba significativamente (casi exclusivamente) ligada al resultado. Ganando se conseguía olvidar el sopor que, a excepción de que Torres o el Kun (o Forlán en sus tiempos) inventasen extravagantes obras de arte, solía perfumar los 90 minutos. Perdiendo la desazón era difícilmente justificable. Las pesadillas eran recurrentes y los sueños pasaban por inesperados golpes de suerte o consecuencia de entregadas plegarias al Dios de las musas para que éstas acompañaran a nuestros jugadores franquicias. No sé si será un oasis en el desierto o un espejismo con fecha de caducidad pero el Atleti de este año es otra cosa. Es un equipo. Es un equipo equilibrado. Es un equipo equilibrado que juega al fútbol. Es un equipo equilibrado que juega al fútbol y gana. Con este Atleti si. Con este Atleti si podría estar soñando todo el día.

He dicho y mantengo que no soy muy aficionado a las rotaciones. Me parece un buen sistema para hacer equipo con plantillas compensadas y un estilo de juego muy claro y definido. Dos cosas que el Atleti hace mucho tiempo que no tiene y que es pronto para saber si ahora tenemos. No me parecía acertado pero Manzano parece empeñado este año en demostrarme que estoy equivocado y yo jamás he estado en mi vida más contento de que me lleven la contraria. El Atleti cambio todo el centro del campo en las anunciadas rotaciones pero el equipo y sus señas de identidad no lo hicieron. El Atleti salió a ganar sin titubeos y a ganar teniendo el balón y jugando al fútbol. Con esas premisas volvió a hacer una primera parte que salvo en los minutos finales fue prácticamente perfecta. avalancha rojiblanca que dominaba el juego el tempo y el balón y que el Sporting no podía controlar. Las ocasiones se sucedían y cuando no era Cuéllar quien evitaba el gol (por ejemplo tras violentísimo remate de Koke) era el lamentable árbitro que nos ha tocado hoy (el ínclito Iturralde) el que lo hacía anulando un gol legal al bueno de Falcao. Pero al Colombiano le sobran goles para dar y tomar. Es un jugador excepcional del que me da cierto rubor haber dudado. Sigue siendo un jugador del montón en la creación pero estamos hablando de un delantero y como delantero es sobrenatural. Siempre está colocado, tiene un instinto fuera de lo común y un repertorio de remates único. Lo remata todo y lo remata bien. Si el Atleti sigue en esta línea se va a hartar a meter goles. Si encima funciona la táctica a balón parado (otra cosa que había desaparecido en el Calderón) ya puede ser escandaloso. El gol anulado había venido ya de córner y también lo hizo el definitivo 1-0 tras otro buen saque de Gabi que es rematado de cuasi-chilena por Falcao y tocado antes de entrar por un defensa asturiano. Al igual que pasó el domingo la sensación tras abrir la lata era de goleada.

Pero el Sporting, al igual que su entrenador, es un equipo valiente que a pesar de estar en horas bajas y de dar síntomas preocupantes tiene ese poso de orgullo que lo hizo irse arriba y aumentar una marcha lo que provocó una pequeña pájara de los colchoneros. Pájara que se extendió también y de forma más significativa durante los primeros minutos de la segunda parte de forma preocupante. Asunçao mostraba más dificultades de las normales con el balón (probablemente por el cansancio) y Manzano decidió cambiarlo por Mario Suárez, gesto que agradeció el equipo y la grada. El equipo se asentó, volvió a tomar el control y poco después conseguía certificar la victoria con un remate de Domínguez tras un nuevo córner bien sacado por Gabi. A partir de ahí el festival de Radamel Falcao que podía haber metido los goles que le hubiese dado la gana. Hoy hizo dos más y tiró un espectacular remate al larguero. El primero tras revolverse en el área quitándose defensas que le querían quitar el balón y armar un latigazo que dejaba el gol en la red. El siguiente tras un remate de cabeza espectacular que dejaba el gol en la escuadra. Si hay alguien lo suficientemente grande para robarle el cantito a Radomir Antic (palabras mayores) probablemente sea este Radamel Falcao que nos ha caído como agua de Mayo.

Durante los últimos años el partido contra el Barça era un trago a pasar. Los días de antes quería que nunca llegase y los día de después quería que corrieran rápido para olvidarlo. Hoy no. Sé que lo normal es que gane el Barça pero tengo la ilusión de ver ese partido y de ver a mi equipo disputarlo. Espero que pase lo que pase no renuncie a sus nuevas señas de identidad. Será la prueba definitiva de que se puede soñar.


The Posies - Dream All Day
(Frosting on the Beater/1993)


Que alguien acabe con esta agonía (Sporting 1 - At. Madrid 0)



“Cuidado con la tristeza. Es un vicio” (G. Flaubert)

¿Qué sentido tiene intentar hablar de fútbol cuando hace años que fútbol es precisamente lo que no vemos? ¿Qué sentido tiene hablar de táctica cuando es preferible pensar que la supuesta táctica es fruto de la casualidad y no fruto de algo germinado en un cerebro humano? ¿Qué sentido tiene hablar de jugadores cuando es difícil encontrar esa especie en extinción dentro del Club Atlético de Madrid Contemporáneo? ¿Qué sentido tiene hablar de la defensa cuando todo es defensa, desde las estupideces del peliculero que actúa de presidente, pasando por las soflamas budistas del iluminado que hace las veces de entrenador y pasando por la presencia de nuestro supuesto equipo sobre el campo? ¿Qué sentido tiene hablar del Atlético de Madrid cuando el Atlético de Madrid no existe?

La decadencia de esta institución es tan abismal, dañina e imparable que los kilos y kilos de tristeza que han acumulado en las espaldas de los estúpidos aficionados como yo parece que poco a poco se irán difuminando hasta desaparecer, con la misma velocidad con la que desaparece la historia y el legado de una imagen histórica. Sinceramente, si lo que queda del Atlético de Madrid tiene que morir que lo haga ya, cuanto antes. Que intenten hacernos esta inútil agonía lo más llevadera posible. Que tengan una última deferencia con nosotros. Esa que no han tenido en las últimas dos décadas. Que nos den un sedante y tengan lo que tengan que hacer cuanto antes.

Insisto, hablar de fútbol con este equipo de por medio es absurdo. No voy a hacerlo. Hablar del partido, del resultado, del Raúl García,... tengo docenas y docenas de post que ya dicen lo que tendría que volver a decir hoy aquí. Busquen las etiquetas del blog aquellas más significativas como antifutbol, Raúl García. Quique, Abel, Aguirre,... y preparen la crónica a su gusto. Yo ya paso.

Simplemente algunos apuntes que si me gustaría dejar por escrito:

Al comienzo de la temporada pasada dije que el equipo era malo y descompensado. Al comienzo de este dije otra vez lo mismo. No me equivoque y me gustaría aclarar a algún que otro “listo” que mi discurso ha sido el mismo antes y después de los títulos. Ganando y perdiendo. Soy tan estúpido que me dejo llevar por la realidad que ven mis ojos y no por los cantos de sirena de estúpidos voceros o los reflejos mentirosos de un título que visto lo visto nos va a salir muy caro.

Quique, al que no se lo que le quedará como entrenador de este equipo, no es el culplable de esta situación. El culpable de esta situación es MA Gil Marín y los mamporreros que han construido/consentido una plantilla penosa, desequilibrada y cuya lógica sólo responde al valor de las comisiones de los jugadores que se han movido. Eso si, tampoco es inocente. En esa ecuación Quique es simplemente parte del equipo criminal. La misma valentía que tiene para sacar una alineación distinta cada domingo o para humillar canteranos me gustaría que saliese a relucir en contra de los que han hecho esta broma pesada de plantilla pero no sale ni saldrá. Quique no ha dicho ni mu al respecto lo que por un lado deja muy claro la valentía del personaje y por el otro deja muy claro cual es su posición dentro del club.

Pero aparte de todo lo anterior Quique es muy pero que muy malo. Incapaz de hacer jugar este equipo un solo partido su forma de entender el fútbol es cobarde, mediocre y básica. Incapaz de sacar nada de unos jugadores que algo deben tener ha sumido deportivamente al equipo en una filosofía que rezuma podredumbre, mediocridad y sumisión. Quique es el mismo entrenador malo, torpe, reservón y engreido que hemos tenido en ese banquillo desde el fatídico día en que el humano tóxico de Miguel Angel Gil Marín se puso a los mandos de este club para llevarlo al fango. Quique no es el problema ni el culpable y sinceramente me da absolutamente igual si lo echan o se queda porque seguirá todo igual. Eso si, Quique es tan malo como los otros.

De Raúl García he dicho todo lo que tenía que decir. No merece perder el tiempo más. Seguramente sea un tipo encantador y seguramente sea capaz de encontrar su sitio en un equipo menos exigente pero aquí hace años que sobra y el hecho de que año tras año parezca que tenga que ser titular es simplemente indicativo de dos cosas: la primera es el nivel tan absolutamente lamentable y bajo de nuestro centro del campo y la segunda el poder tan absolutamente brutal que tiene la agencia de representación del señor García y su valedor en la prensa rosa.

La semana pasada, hablando sobre el supuesto reto de quedar cuartos para jugar la champions, le decía a un amigo que mi único reto es no sufrir por bajar a segunda. Hoy sigo pensando igual aunque, como decía antes, me surge la duda de si no será mejor que todo se marche a la mierda cuanto antes definitivamente.

9 Meses (At. Madrid 4 - Sporting 0)



At. Madrid 4 – Sp. Gijón 0

Hace menos de 9 meses, cuando estábamos intentando en las navidades del 2010 pasar con champán el seco nudo en la garganta provocado por nuestro equipo, el Atleti era un equipo desahuciado, echado a patadas de la Champions League tras hacer un ridículo espantoso, con un entrenador echado, en posiciones cercanas al descenso en la liga pero lo que es más importante, sin esquema, sin discurso, sin espíritu, sin fuerza, sin juego y sin corazón. 9 meses después el Atleti es campeón de la Europa League, finalista de la copa del rey, campeón de la supercopa de Europa y comienza la liga 2010/2011 con un soberbio golpe en la mesa que le hace situarse al frente de la clasificación. El fútbol es volátil, extraño, difícilmente predecible y entran a jugar un papel estelar un montón de factores incontrolables como la suerte, los árbitros, las lesiones, el estado anímico de un puñado de jóvenes malcriados además de otro buen puñado de cosas que no vemos. Es difícil saber qué es lo que ha pasado en este Atleti para pasar del cero al infinito, del infierno al cielo. El único dato real y tangible al que nos podemos agarrar, lo único verdaderamente objetivo que es diferente en todo este tiempo es el tipo que se sienta en el banquillo. Un entrenador que arrastraba un pasado blancuzco que estúpidamente le hacía generar dudas entras las cabezas del Calderón pero que ha demostrado, por talento o por lo que sea, ser el principal culpable de esta resurrección. Un amigo mío decía ayer que la diferencia con los últimos años es que ahora tenemos un entrenador de fútbol. Puede que tenga razón.

El debut liguero del Atleti pareció ser diseñado por un guionista acostumbrado a la perfección sin fisuras y a los finales felices. No se puede hacer mejor. Si el ambiente en una grada llena de colchoneros ansiosos de fútbol y emoción era espectacular, el equipo tardo apenas unos segundos en poner a hervir la sangre de tanto y tanto atlético sonriente. Como si fuesen un equipo acostumbrado a ganar (que es lo que deberíamos ser) apenas nos recreamos en la preciosa supercopa que correteaba por el césped y en seguido nos pusimos a golear al Sporting. Con ese nuevo 4-4-2 en el que la defensa es una roca liderada por Godin, donde Perea se siente mucho más cómodo sin tener que ser protagonista con el balón y los laterales tienen libertad para subir, donde los medio centros juegan muy juntos y procurando ahora sacar la pelota a los de arriba rápido y sin complicaciones (fun-da-men-tal), con dos interiores que ya no viven en la banda y vienen constantemente a la zona de enganche (la clave) y los dos de arriba que a estas alturas no necesitan presentación, el Atlético de Madrid es una máquina. Una maquina robusta en defensa, efectiva en el centro del campo y mágica en los tres cuartos de arriba.

A los 20 minutos de partido los aficionados seguíamos con la sonrisa en la cara, más grande aun si cabe, asustados de lo que estábamos viendo. Un Atleti mandón y sólido que dominaba el partido y la pelota y que lo hacía jugando muy bien. Rápido, vertical, sin fallos,…. con talento. Jurado y Reyes se encargaban de la creación en una de las claves de este renacido Atleti. Si el utrerano muestra el tremendo hambre de éxito que tiene y está en un estado de forma de dulce, el gaditano fue a jugar su mejor partido como colchonero el día de su despedida. Abrió el marcador con un soberbio empalme desde fuera del área y completó un partido muy bueno. Creo que el fichaje del Shalke 04 era inevitable por las condiciones con las que viene envuelto pero no me gusta vender jugadores un día antes de cerrar el plazo de fichajes.

Este Atleti además tiene la suerte de cara. En el único momento del partido en el que los madrileños se relajaron un poco y los asturianos parecían estirarse apareció el de siempre, Forlán, para en vísperas del descanso decidió concretar en la puerta de gol una excelente jugada del mejor de la noche: el kun Agüero. Lo del argentino es escandaloso. Ayer volvió a completar un partido mágico y espectacular participando activamente en todos los goles. El único problema que le veo al bueno del kun es la preocupante falta de gol que tiene pero el día que esto se corrija estaremos hablando de un superclase que podrá mirar a cualquiera como mínimo de tú a tú.

La segunda parte fue una fiesta. El Sporting era un equipo vencido pero nunca derrotado y desde aquí quiero felicitar la labor de Preciado con este equipo que manejando un presupuesto mínimo es capaz de sobrevivir mediante un equipo valiente que nunca rifa el balón, que no da patadas y que no tiene por costumbre cerrarse atrás. Chapeau señor Preciado. Pero está claro que anoche era la noche del Atleti y el tercer gol lo resume perfectamente. Una jugada de tiralíneas trazada a toda velocidad hasta la línea de fondo en la que Ufjalusi (brutal también el estado de forma del checo) devuelve el balón a Forlán en el pase de la muerte para que el uruguayo comience la liga con doblete. Espectacular.

Y entonces fue cuando apareció el run-run en el estadio que decía que un gol más nos ponía de líderes y todos nos ilusionamos. Quique, con inteligencia, empezó a reservar hombres y tirar de fondo de armario y así pudimos ver algunos minutos de Mario Suarez y Diego Costa. Los cambios y el orgullo asturiano enfriaron el partido y parecía que el 3-0 sería el resultado final pero entonces apareció el redescubierto Simao que viniendo del banquillo salto para hacer un gran gol que ponía el cuatro en el marcador y nos llevaba a lo más alto de la tabla.

Quince días para reflexionar pero para ser felices. Quince días para ser del Atleti más que nunca. Que no se pare la fiesta.



Comiendo pipas



Sporting 1 - At. Madrid 1

Con una liga en la que francamente me da igual quien gane y con un Atleti sin jugarse absolutamente nada más allá de una inoportuna lesión minutos antes de la inminencia de citas más señaladas, la emocionante penúltima jornada de liga fue algo así como una plácida e intrascendente tarde de fútbol en la que hoy si, se podía pasar comiendo pipas.

El empate contra el Sporting es un partido intrascendente para los madrileños pero crucial para los asturianos que se aseguran así su permanencia en la primera división, algo del lo que personalmente me alegro porque tengo especial cariño por su entrenador, un tipo honesto, humilde pero sobre todo valiente, algo cada vez más escaso en los banquillos patrios.

¿El partido? Poco que decir. Buen papel en general de los jóvenes destacando un Toto Salvio que poco a poco coge confianza y empieza a mostrar cosas pero también el desparpajo de los canteranos cuando les toca lucir la primera equipación. La nota desgraciada llegó de la mano de Asenjo que poniendo la guinda a una temporada para olvidar se hacía un esguince de rodilla a los 8 minutos que muy probablemente le impedirá estar en el banquillo de Hamburgo. Muy injusto el año que le está tocando vivir al bueno de Asenjo. Eso si, la salida en la que se lesiona es una mala salida provocada por un error suyo.

De las Cuevas fue el primero que marcó (ya en la segunda parte) evitando celebrar el gol y planteando co elegancia el debate de si debería ser recuperado por el club o no. Personalmente no lo veo pero yo no soy director deportivo. El problema es que nuestro director deportivo tampoco lo es. Ibra empataba minutos después con un desmarque de potencia al filo del fuera de juego que resuelve con calidad de remate.

Empate a uno que deja las cosas como están en la liga y que por fin permite que los colchoneros nos concentremos oficialmente en aquello que llevamos 15 concentrados: la final de la Europa League.

Estado de ánimo

At. Madrid 3 - Sporting 2


Dijo una vez ese vendedor de humo y artesano del titular llamado Jorge Valdano que el fútbol es un estado de ánimo y aunque me duela reconocerlo, que me duele, esta vez tenía bastante razón. El mismo estado anímico que otras tantas veces ha servido para perder partidos a última hora o descolgarte de ellos en los momentos clave es lo que ha servido hoy para llevarse los tres puntos en un partido aburrido y donde el Atleti ha dejado ver sus grandezas y fantasías pero sobre todo sus fantasmas y miserias.

Antes de que se me olvide decirlo desde aquí mi felicitación a Manuel Preciado, el entrenador del Sporting, por tener la valentía de apostar por una forma de entender el fútbol tan acorde con la esencia de este deporte. Desde que el equipo asturiano ha vuelto a primera este hombre ha apostado por saltar al campo sin complejos, salir a ganar los partidos y hacerlo teniendo en cuenta el que debería ser el principal protagonista del fútbol: el balón. En contra de la tendencia imperante en el fútbol moderno, esa tradición de entrenadores iluminados que se enfadan cuando en el césped pasan cosas, y desafiando con descaro a esa regla no escrita de que los equipos de bajo presupuesto deben basarlo todo en la fuerza y el músculo el Sporting apuesta siempre por controlar el partido controlando el balón y eso es mérito de su entrenador. Si yo fuese Quique (o Abel o Aguirre, o Manzano, o Ferrando, ...) me daría vergüenza manejar el tercer presupuesto de la liga con el espíritu de un equipo ascensor, especialmente con ejemplos como el de preciado.

Pero el Atleti salió en cualquier caso bastante enchufado al partido lo que ya es un triunfo en estos tiempos que corren y lo hizo además con presión e intensidad acompañado de bastante ritmo. Los asturianos aceptaron el reto sin recular con lo que el partido prometía ser divertido. En seguida llegaron las ocasiones como esa de Forlán que se quedaba sólo delante del portero pero un fuera de juego pitado injustamente impidió el gol del charrua aunque simplemente se retraso unos minutos que fue lo que tardó en volverse a quedar sólo delante del portero en una jugada rara de rechace en la que el más listo de la clase (Agüero) salta para que el balón le llegue claro al Uruguayo. Lamentablemente ahí se acabó el partido para el Atleti durante muchos minutos. Quique, militante de esa corriente de entrenadores que apuestan por dejar el fútbol y el balón como una mera anécdota dentro del juego, es de esos tipos que tiende a “manejar” las circunstancias del partido y eso indica que estando por delante del marcador el equipo tenga que estar anclando en su posición defensiva, especule con el balón y ceda el protagonismo al contrario. Eso es lo que paso. El problema es que con un equipo sin centro del campo y una defensa titubeante como la del Atleti es muy difícil manejar tácticamente nada y ocurrió que el partido se transformó entonces en un tostón en el que el Sporting parecía el equipo de casa y el Atleti el equipo modesto aunque para que Quique se arme de razones para su forma de hacer lo cierto es que los de Gijón tampoco eran capaces de llegar al área y el partido, con todo su centrocampismo estéril, parecía estar controlado. Hasta que llegó al excentricidad de la noche en las botas de nuestro flamante portero titular que gracias a la estupidez congénita de nuestra dirección deportiva al despoblar la portería del Atleti de experiencia y poblarla exclusivamente de talento sin pulir ha conseguido que un tipo de enorme potencial como Asenjo juegue tensionado y con miedo lo que provoca cosas como las de esta noche. El cancerbero salió del área pequeña sin ningún criterio y de forma torpe para tapar una jugada que no tenía que tapar tan lejos lo que provoco un penalty estúpido aunque dudoso (aunque a mi en la grada me pareció clarísimo). El Sporting aprovechó la ocasión para empatar y comenzar así sus mejores minutos del partido hasta el descanso con ocasiones de Carmelo y Camacho y en el que se hizo dueño absoluto de todo frente a un Atleti miedoso, cohibido y cobarde que dejaba el balón y el campo en manos del que lo quisiera.

Pero Quique debió ver otro partido, debía estar contento con lo que veía o no fue capaz de hacer nada en la caseta porque el comienzo de la segunda parte siguió exactamente el mismo guión: un Sporting dominante y lanzado y un Atleti encerrado y encogido aunque como desgraciadamente el fútbol no siempre premia al valiente o al que lo hace bien ocurrió el que un contrataque bien tirado por el Atleti diese con un centro lateral pasado que Forlán dejó de cabeza (dudoso y sale el balón del campo) para que Asunçao hiciese su primer gol desde hace siete años. El equipo asturiano acusó el golpe de forma casi terminal y el partido volvió a tornarse de color. El Atleti se asentó, el Sporting perdió el control de los tiempos y el balón con lo que se entró en una fase bastante cómoda para los madrileños que permitió ver al mejor Reyes desde que viste esta camiseta (de nuevo un partido muy completo) y a esa maravilla patrimonio de la humanidad que se llama Sergio Agüero (magistral esa vaselina característica que dio en el larguero). Pasado el cuarto de hora otra gran jugada del Atleti acaba con un balón suelto en el área asturiana algo escorado a la derecha que el canterano Ibrahima (había salido por un Forlán lesionado en lo que parece ser simplemente un esguince) recoge para inaugurar su cuenta goleadora con este equipo y poner la tranquilidad en la grada. Es muy refrescante y emociona ver a un jugador con tantas ganas de jugar. Tiene un cuerpo imponente y unas buenas hechuras de futbolista y aunque comete errores de inexperto lo compensa con sus ansias por jugar. Bienvenida sea gente así. Y bienvenido a Tiago que en los pocos minutos que estuvo en el campo dejo buena impresión y buenos detalles para ocupar ese ansiado centro del campo. En cualquier caso lo tiene fácil. Estoy convencido de que prácticamente cualquier mediocentro del primera división (excepto Cléber) lo haría mejor que el actual Raúl García que nos ha premiado con otro lamentable encuentro.

Entre jugadas del Kun, regates de Reyes y lujos de Jurado el Sporting intentaba jugar sus bazas a base de velocidad verticalidad y juego de equipo y lo consiguió en las postrimerías del partido con gol de Luis Moran con tiro desde fuera del área tras rechace. Faltaban tres minutos y no se sufrió en exceso pero si sufrimos la injustica de que la siguiente jugada no acabase en gol. El Kun cogió el balón de saque de centro y se regateo a todo el mundo hasta plantarse delante del portero.

Victoria que aparca definitivamente el fantasma del descenso y que destapa la caja de los sueños y la quimera de intentar llegar a ocupar las posiciones de la zona noble de la clasificación. Jugando así lo veo difícil pero ya saben... el fútbol es un estado de ánimo.

Baja laboral

No estoy muy puesto en la materia pero creo que la legislación laboral de este país dice que las bajas laborales voluntarias hay que comunicarlas con quince días de antelación o al menos en mi caso siempre ha sido así. Esos quince días que van entre que has mandado un carta rubricada confirmando tu baja voluntaria y la fecha concreta en la que efectivamente dejas de ir a tu puesto de trabajo son especialmente raros, absurdos, evitables y según como se haya desarrollado tu carrera en ese sitio más o menos complicados o más o menos placenteros. El Atlético de Madrid está en esos días. Es un proyecto, roto, destrozado y muerto que espera con ansiedad y poca vergüenza a que por enésima vez sea desmantelado. Los tipos que en su día pasaron inadvertidos lo siguen haciendo mientras que los que han tenido una presencia desastrosas aparecen ahora convertidos en caricaturas de sí mismo. Da pena ver como el estadio al completo se cachondea de Mariano Pernía y en cierto modo me parece injusto descargar la ira de otras muchas cosas en hombros de un simple jugador cuyo único crimen básicamente es ser malo, pero en cierto modo es lo que hay. En cualquier caso ni Pernía ni nadie asume el club, la empresa, como suyo y todos están esperando que pasen los quince días correspondientes para dar inicio el primer día del resto de sus vidas. En una situación así poco o nada se puede esperar. Si el balón pasa cerca y no cuesta mucho echar un cable alguno lo hará pero que nadie espere grandes dispendios cuando la cabeza está ya en otro sitio.

El resultado del At. Madrid-Sporting es tan engañoso como probablemente injusto puesto que la única diferencia entre este partido y pongamos por caso el partido del Osasuna es algo más de vergüenza torera (poca) de algún que otro presunto profesional enfundado en la casaca rojiblanca, una contumaz falta de calidad (que no actitud, valentía ni ganas) por parte de la plantilla asturiana para acertar en la portería contraria y algo de suerte. Por lo demás el ya clásico partido soporífero del Calderón “adornado” esta vez por los elementos que como champiñones aparecen en tiempos de crisis y que convierte el conjunto (partido, plantilla y entorno) en un lamentable esperpento. “Hubo alguna jugada de calidad”, dirán algunos. Si, es cierto que la hubo pero generalmente a base de quijotescos empeños de los de siempre: Agüero, Forlán y Simao intentando significarse respecto del resto. Supongo que las dará mucha vergüenza compartir colores y vestuario con la banda de indolentes millonarios que tiene la desgracia de compartir linimento.

Me aburre cada vez más escribir del Atleti como concepto así que escribir sobre su juego se está convirtiendo en algo así como una tortura que me hace tanta ilusión como ir al estadio. Es decir, ninguna. Esta vez sentía cierta curiosidad por ver como reaccionaria una afición adormecida y tan indolente como sus jugadores que hace mucho tiempo que dejo de ser esa “mejor afición” que fue y con la que a todos se les llenaba la boca. La protesta en la puerta cero, y me duele decir esto, creo que ya no funciona. No tiene poder de convocatoria (nunca la tuvo) y ahora gracias a las fuerzas del orden ni siquiera puede tener repercusión mediática. Los “competentes policías” primero llevaron a los manifestantes hasta la parte exterior del túnel, lejos de la puerta cero, para impedir que la prensa nos vea. Después un envalentonado muchacho del cuerpo obligaba a retirar una de las pancartas porque al parecer “incitaba a la violencia”. Resulta cuando menos paradójico que un tipo con cara de pocos amigos y armas abrochadas a su cintura alegue incitación a la violencia sobre una pancarta que no tenía un solo insulto. Por lo demás y ya dentro del estadio una media entrada desangelada e inconexa manifestaba un cierto enfado que por una vez si pareció sincero. El Frente Atlético volvió a ejercer ese papel que muchos aficionados reclamaban liderando el descontento del público y si bien no comparto alguno de los cánticos que profesaron en general estoy de acuerdo con la actitud que tomaron. Especialmente con proferir cantos contra directiva y jugadores justo después de celebrar y aplaudir los goles. Creo que la afición debe tomar conciencia de que tenemos que desvincular gestión de resultados deportivos. Es decir, que la gestión en esa casa en ruinas es nefasta y lamentable entremos o no entremos en Champions.

Todavía quedan cinco partidos en los que avergonzarse de ser aficionado de este equipo. Cinco partidos en los que nadie espera el menor atisbo de reacción ni la más mínima posibilidad de salvar una temporada catastrófica en lo institucional y vergonzosa en lo deportivo. Otra. Cinco partidos para seguir lamentándonos, escuchar excusas baratas, especulaciones de futuro, insultos de nuestro dirigentes y desprecio de los medios de comunicación. Cinco partidos en los que todos los protagonistas estarán pensando en cualquier cosa menos en esos cinco partidos. Unos en como tapar las vergüenzas, otros en conseguir otro contrato exagerado y nosotros pensando en el enésimo proyecto que no creo que se diferencie mucho de los anteriores.

A todo esto, ganó el Atlético de Madrid por tres goles a uno.