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22 señores en calzoncillos



Tenerife 1 - At. Madrid 1

Hay gente que ve pegotes de pintura sobre un lienzo blanco donde otros ven el más sublime de las artes. Hay gente que escucha ruidos inconexos donde otros escuchan música capaz de hacerles llorar. A pesar de que todos sabemos y es fácil de ver que el fútbol puede ser algo maravilloso, elegante y divertido la gente que quiere desprestigiar el fútbol con escaso talento y menor inteligencia recurren a aquello de que no es más que 22 señores en calzoncillos dándole patadas a un balón pero me temo que el partido de hoy en Tenerife les da la razón. Cualquier parecido de estos 90 minutos de estulticia colectiva con el fútbol en cualquiera de sus vertientes es mera coincidencia. El mejor análisis que se puede hacer del triste empate en las islas canarias es ese: 22 jugadores en calzoncillos dándole patadas a un balón.

Y no hay más. Analizar el esperpento que es este el Atlético de Madrid es tan aburrido como estéril. Tan humillante como desolador. Los dos únicos partidos ganados en la historia reciente del Atlético han sido cuando media plantilla estaba lesionada y el ideólogo de Quique estuvo forzado a jugar con un medio centro y dos delanteros (¡¡horror!!). A partir de ahí los sucesivos inventos del fútbol y de la profesión por parte del entrenador/periodista que se sienta hoy en el banquillo, ese apuesto muchacho que tan bien maneja la prensa y tan mal maneja al equipo, para lo único que han servido es para llevarnos a ese espeso y oscuro país de la desidia, la amenaza de descenso y la desfachatez que ya conocíamos. Llamar juego a lo que hace el Atleti es insultar a la palabra juego. Si juegas a defender debilitando lo único que tienes decente (o que tenías) que es la capacidad de hacer gol y a los cinco minutos ya ten han clavado un gol en contra en el enésimo error colectivo de la defensa es que eres malo, eres incoherente o eres gilipollas (elijan ustedes). Hoy Quique, supongo que debido al buen resultado que dio contra el Villarreal, ha vuelto a poner a Forlán de palomero, a Jurado en el ciberespacio y a los tarugos a manejar el equipo y así nos ha ido. Un miserable empate frente a un equipo más bien flojo que además debió ser derrota.

El partido se resume en cuatro fotografías:

1) Minuto dos y medio, balón al área desde una falta vertical para que Alfaro remate con el pie completamente sólo, ponga el balón a un metro de la portería y Nino remate a gol también completamente sólo con un compañero de su equipo palmeándole la espalda también completamente sólo. Recuerden que esos muchachitos que visten de rojiblanco no tienen otra cosas que hacer en la vida más que preparar este partido. Si lo piensan es todavía más doloroso.

2) La única vez que el Atleti llega con cierta velocidad al área contraria (llegar al área contraria con velocidad jugando con Cléber Santana ya debería puntuar) lo hace con una pared (no sé si con Forlán o con un jugador del Tenerife pero me inclino más por la segunda posibilidad) que deja a Jurado dentro del área con el balón para que éste cierre los ojos y tira a empotrar. Gol del Atleti (aunque podía haberse ido a la Gomera).

3) El enésimo intento del Tenerife por acercarse a la portería contraria con más ganas que talento hace que el pobre de Dominguez (lo van a matar en el lateral) de con la mano al balón dentro del área haciendo penalty. Paradón de Asejo que con su acción evita la derrota. Un Asenjo que ha parado unas cuantas en el día de hoy pero un Asenjo que la estupidez congénita del anormal de Pitarch al dejarlo en la posición que lo ha dejado se va a cargar.

4) Un pésimo, lento y bajo de forma Forlán encara la portería una y otra vez y una y otra vez el siguiente jugador más cercano (Jurado casi siempre) está 20 metros por detrás con lo que la jugada tiene que ser eso de “uno contra todos”. Gracias Quique por ese sistema tan valiente que tanto bien nos hace. Este taruguismo que inmuniza a los interiores, aisla al delantero, anula al mediapunta y retrata a nuestros mediocentros.

5) Sinama, uno de los fichajes más estúpidos de una década plagada de fichajes estúpidos, se equivoca por primera vez en la temporada y es capaz de bajar un balón con dignidad y dejárselo franco para quedarse delante del portero. Corría el minuto 90 y el francés tenía la oportunidad de tirar a puerta (lo más lógico) o dar el pase de la muerte a Forlán (lo más fácil) pero el penoso jugador francés decide en ese momento representar una perfecta alegoría del Club Atlético de Madrid con lo que ni tira a puerta ni se la pasa a Forlán, sino que en un cutre-chut portentoso el balón acaba en el único de allí que no se los esperaba, un defensa tinerfeño.

La amenaza de segunda es evidente. Lo es por actitud, lo es por juego, lo es por plantilla, lo es por dirección técnica y deportiva, lo es por compromiso, lo es por el ambiente y lo que es peor, lo es porque estamos a dos puntos de ello.

Renuncio al premio



At. Madrid 0 - Oporto 2

Hace unos años, en una competición inglesa que no recuerdo, un jugador del Arsenal marcó un gol aprovechándose de que un contrario estaba en el suelo lesionado, sirviendo aquel gol para ganar el partido. El entrador del Arsenal dijo en rueda de prensa recién terminado el partido que renunciaba a aquella victoria y que le parecía indigno ganar un partido de esa manera. El Atlético de Madrid se ha clasificado esta noche para jugar ese sucedáneo de competición continental llamada “liga europea” pero yo como aficionado colchonero renuncio a ese premio que considero inmerecido y que debería ser para el Apoel de Nicosia, un equipo mucho más digno y competitivo que el nuestro, sobre todo por ser un premio al que hemos accedido de forma vergonzosa, lastimosa, paupérrima y humillante. Puede que esa cuadrilla de malos profesionales a los que se denomina comúnmente como jugadores, o sus entrenadores, o los sicarios que actúan en la dirección deportiva o los mafiosos que ostentan el poder estén acostumbrados a hacer el ridículo más espantoso a tenor de las caras, actitudes y declaraciones de este puñado de indeseables pero yo no me acostumbro y jamás me acostumbraré. Volver del Calderón en una noche gélida viendo lo que hoy he tenido que ver es verdaderamente doloroso y espero que todos estos culpables de hacerme sentir así puedan algún día sentir lo mismo en sus carnes por algo que verdaderamente quieran y que evidentemente en ningún caso puede ser el Atleti.

Esta noche se enfrentaban dos equipos con aspiraciones bien distintas: el Oporto, clasificado matemáticamente como segundo para la siguiente ronda de Champions, pasase lo que pasase, y el Atlético de Madrid que el único resultado que le valía para depender de si mismo era la victoria. En el minuto cuatro ya íbamos perdiendo 0-1 gracias al tradicional comienzo errático de los partidos en los que nos jugamos algo. El Atlético, un equipo muy deficiente salió con suficiencia y así le fue. Un balón colgado desde la izquierda acaba en un remate limpio, tan limpio como que estaba sólo, de Bruno Alves que inauguraba el marcador. Ese es el espíritu del Atleti. Diez minutos después un remate desde lejos del Oporto es rechazado al centro del área por Asenjo para que Falcao pelee con la defensa atlética en concentración y velocidad y por supuesto gane. Primer cuarto de hora y 0-2 en el marcador. A la mierda. Entre medias, eso si, pudimos ver la enésima estupidez del enésimo entrenador de pacotilla que se sienta en nuestro banquillo y que intenta volver a inventar el fútbol. En un alarde de entrador Quique decidió no sólo prescindir del esquema de equipo que las dos últimas jornadas había conseguido que el Atleti pareciese algo diferente a una verbena de tahúres y bailarinas sino que para hacerlo a lo grande quita del campo a los dos jugadores junto con Agüero más en forma de la plantilla: Jurado y Reyes. Resultado: exactamente el mismo esperpento de pseudo-equipo que hemos visto desde que comenzó la temporada 09/10. Un engendro plano, tosco, aspero, espeso, aburrido, desagradable, incapaz de atacar, incapaz de defender, alérgico al balón, alérgico a protestar, alérgico al carácter, sin personalidad, sin entrega, sin alma, sin calidad y sin futuro. Un desastre continuo que dio tantas facilidades como vergüenza que parecía tan acobardado como indiferente. Un desastre mayúsculo en el que todos se escondían pero aun así el balón les encontraba para dejarlos en evidencia.

El absoluto error que es este atleti lo representa a la perfección el partido que se ha marcado un tipo afortunado y que debe estar agradecido al Dios de la religión Pitarchiana como Cléber Santana. Un jugador que jamás debería haber llegado al fútbol profesional y mucho menos a Europa al no tener nivel suficiente para las principales ligas europeas y que por no tener no tiene nada de nada y lo único que da es pena. En circunstancias extremas como las que atraviesa el Atleti actual el tema de esquemas o planteamientos tácticos debería estar superado por la cruel contundencia de la realidad y la realidad es la plantilla que tenemos. Asumiendo que es prácticamente imposible alinear once jugadores que den la talla de primera división deberíamos empezar por alinear lo menos malo que tengamos y después, sólo después, intentar colocarlos como buenamente se pueda dentro del campo. Situar en el puñetero doble pivote a dos tarugos como Asunçao y Cléber (Asunçao y Raúl García o Camacho y Cléber o la combinación que prefieran) es renunciar al fútbol, al deporte, a la salud mental, a parecer serio, a intentar ser un equipo de fútbol y por tanto renunciar a ganar el partido por méritos propios. Está muy bien eso de justificar un suicidio de tal calibre aduciendo razones de apuntalamiento de la defensa y la contención pero es que hasta eso es mentira. Siempre lo ha sido. El Atleti da pena en cualquier de sus facetas pero especialmente en defensa (defensa de todo el equipo no sólo de la defensa) y especialmente con el puñetero doble pivote con el que siempre acaba pareciendo un ente mucho peor de lo que ya en realidad es.

Describir la pesadilla que ha ocurrido después de ese 0-2 es tan doloroso y aburrido que prefiero dejárselo a los profesionales que comen gracias a ello. Yo mañana me levantaré a las 6:30 para ganarme el pan en otro sitio y a lo mejor por eso a mi no me duele en prenda decir lo que veo. Es una pena que el periodismo ya no lo hagan los periodistas pero yo no tengo la culpa. Lean es los tabloides oficiales el tercer gol tras el enésimo error garrafal de Perea, los tres o cuatro más que nos podían haber caído y las tonterias que rodearan esas noticias.

Tampoco es que exista mucho más que describir salvo que algún masoca tenga un cierto y oscuro interés en recrearse en la colección de fallos, falta de coraje, falta de entrega, falta de calidad y falta de prácticamente todo lo que puede faltar que tiene nuestra plantilla. Por avatares de la vida hoy me he sentado al lado de dos rusos que estaban por Madrid y han venido a ver el partido. En el minuto 20 me preguntaban sorprendidos si no existía algún jugador que fuese capaz de tirar del equipo en el campo. “Parece que no les duele” me decían en un perfecto inglés. Ni yo mismo lo hubiese dicho mejor.

Pero las declaraciones de mañana ya las conocen: hay que seguir luchando, lo único que podemos hacer es trabajar, confío en mi plantilla o incluso eso de estamos vivos en las tres competiciones, sin matizar que competiciones son ni que significa estar vivo. Es todo tan patético que no quedan ganas ni de protestar. Los Beatles decidieron retirarse cuando estaban en lo más alto y nosotros deberíamos haber hecho lo mismo. Nos hubiésemos ahorrado muchas pesadillas.

El movimiento se demuestra andando


At. Madrid 0 - Apoel 0

Dicen que el movimiento se demuestra andando y es verdad. Basta ver a los jugadores jugar andando para demostrar lo que es este equipo y de paso saber lo que nos espera esta temporada. Basta ver la cobardía y falta de tino con la que juega la plantilla para ver la cobardía y falta de tino del entrenador. Basta ver (si las lágrimas o la risa te permiten hacerlo) el once inicial y los nombres del banquillo para comprobar la extrema inutilidad del inútil de García Pitarch y basta ver el trabajo de García Pitarch para ver lo que les interesa el Atleti a los que lo han puesto ahí. El partido de esta noche, que abría y probablemente cierre las aspiraciones de nuestro equipo en la manida Champions, aparte de ser un bochornoso y tremendamente aburrido esperpente ha servido una vez más para dejar a cada cual en el lugar que le corresponde. A los jugadores (salvo mínimas excepciones) en el lugar de mercenarios sin alma ni pasión, tan implicados e interesados en ayudar a este equipo como yo en ayudar a la Cienciología. Abel como un entrenador más, del montón, amarrataguí y con el mismo plan que tendría cualquier entrenador del montón. A Pitarch como lo que es, un redomado incompente que encima se permite el lujo de escupirnos desde su montaña de estiercol y al duo sacapuntas, Cerezo y MA Gil como unos mentirosos.

Tenía dudas sobre un desconocido equipo que viene de esa extraño país que alberga dos paises en uno, por mucho que la minoría turca no sea reconocida en ningún sitio fuera de Turquía, y tenía dudas sobre de qué parte de la ciudad dividida de Nicosia vendría este Apoel pero las dudas se disiparon nada más entrar en el campo y ver ondear una inmensa bandera griega en la parte de la grada ocupada por la numerosa hinchada greco-chipriota. El equipo lo que expuso en el campo fue orden, dos líneas de cuatro juntas, una ligera presión y paciencia, lo que a la postre fueron armas más que suficientes para desarmar a un Atleti sin esquema, sin recursos y sin alma. Enfrente los colchoneros, por decisión de un Abel que recordaba a sus hazañas de la temporada pasada en Oporto, decidían relegar a Jurado a una banda, donde hace un par de años desplegó el peor fútbol de toda su carrera, improvisaba un par de laterales de entre el saco de centrales que el bueno de Pitarch ha tenido a bien tener en la plantilla y le daba la manija del partido a esa especie de Cantinflas hormonado que dicen que es un jugador de fútbol. Un tipo que sale con cara de susto al campo y que es el único mediocentro del mundo que no necesita que lo presionen cuando tiene el balón porque él mismo se presiona y lo pierde. Otro gran acierto del inútil de Pitarch que ya hace dos años era una broma y hoy lo sigue siendo, más pesada si cabe. Con estas premisas la primera parte se saldó así: espesura rojiblanca, pelotazos al aire, incapacidad de conectar dos pases seguidos, Forlán bajo de forma, Simao bajo de forma y los demás a verlas venir. Jurado desde su esquina del mundo y un desasistido Kun intentaban poner al menos ganas pero era inútil. En lugar de intentar poner de titular a un jugador con pulsaciones normales del corazón o que el tal Cleber se adapte a la velocidad del fútbol moderno lo que hace este pseudo-atleti es adaptar su ritmo al talento del señor Santana. Resultado: minuto siete y Asenjo hace el paradón de la noche con un remate chipriota a puera vacía. ¿Creen que sirvió de estimulo para la reacción?... en absoluto. El mismo guión hasta el minuto 30 que llegó el primer remate a puerta de los madrileños gracias a una combinación in extremis de los dos únicos que parecían querer jugar el partido. Y eso fue todo por parte colchonera en la primera parte porque de parte chipriota todavía faltaba un nuevo susto en forma de remate a puerta vacía que de nuevo marra un tal Charalabides casi en el minuto 45.

Si contra un equipo como el Apoel, teniendo dos mediocentros lesionados y siendo Jurado el jugador más en forma de la plantilla, el bueno de Abel es incapaz de prescindir del doble-pivote defensivo (por no decir doble-pivote de tarutos) y colocar al único tipo de la plantilla capaz de pasar hacia delante, es evidente que no va a ser capaz de hacerlo ya nunca. Si el panorama de resultados y objetivos es ya desolador en el tercer partido, el panorama respecto al juego que pueda desplegar este equipo no le va a la zaga. Ya saben la receta: destrozar el juego del contrario, tratar de no tener la pelota, dar pelotazos, rezar y esperar a que alguno de los buenos reciba el balón. ¿Les suena?

Pero nada parecía ser susceptible de cambiar para el bueno de Abel puesto que saltaron los mismos once seres humanos en la segunda parte y como no podía ser de otra forma, porque recuerden que el movimiento se demuestra andando, todo siguió también exactamente igual. Misma espesura, mismo anti-fútbol, mismos pelotazos y misma emoción entre los greco-chipriotas que para entonces ya eran conscientes de que podía sacar su primer puntito en la Champions.

Pero supongo que motivado por el efecto de Jupiter en la órbita de Saturno o porque Abel se equivoco sin querer, Maxi sustituyó a ese personaje que ameniza las noches de los Zapings futbolísticos de apellido Santana. De este forma el argentino se iba a la banda y Jurado tomaba un hueco inédito en el centro del campo, ese lugar en el que hace más de una década que en la dirección deportiva del Atleti se ha decidido que no hace falta. Oye, fue como quitar el tapón en una bañera llena de agua. De repente el balón se movía, más jugadores entraban en juego, el Apoel parecía el Apoel y no el Milan de Sacchi y las ocasiones se sucedían. Sin mucha flluidez pero se sucedían. Primero Jurado, luego Agüero, Maxi desde la derecha pasando por delante de la portería, Forlán varias veces probando su mortal disparo pero sin fortuna... parecía que por fin el equipo madrileño tomaba la manija y el ritmo y casi ni nos acordábamos de los 55 minutos tirados pero entonces asistimos al enésimo ataque de entrenador de los últimos tiempos. Abel decide en ese momento (minuto 70 aproximadamente) romper el ritmo del partido para sacar a Sinama por Perea. Alguien podía pensar “bueno, lo quita para jugar con tres defensas y meter un jugador más arriba o en el centro”. Podría ser pero no fue. Sinama jugó de lateral derecho. “Un lateral derecho ofensivo”, grito un compañero mío de grada, a lo que yo le conteste que no es ni lateral ni ofensivo. Efectivamente las aportación de Sinama en el lateral fue tan inútil como la aportación de Perea había sido antes o como la que Dominguez estaba siendo en el otro lado, sólo que con menos discrección por parte del francés que se gana la enemistad de la grada a pasos agigantados. Probablemente la discreta actuación de estos jugadores se corresponda con que ninguno de los tres es lateral pero eso es volver a la labor del señor que está en Valencia recuperándose de un esguince (no se matiza en que lugar del cuerpo tiene el esguince).

Y poco más hasta el final. Roto el rítmo vuelta a la normalidad. Aparte de un par de remates de cabeza de los chipriotas que con cada corner o falta sembraban el terror de la lamentable defensa colchonora hubo también nuevos remates (casi siempre de un bajo de forma Forlán), un par de ellos realmente espectaculares como la dramática última oporunidad pasado el minuto 90 con un zurdazo brutal del uruguayo que atajó el palomitero de Xiotis.

Aparte de la falta de ilusión o de las subjetivas y muy personales sensaciones que el espíritu, juego y la actitud de este equipo deja en los corazones colchoneros el partido dejá unos números mucho más objetivos. Tercer partido de la temporada, dos empates una derrota y un sólo gol frente a tres equipos de media tabla baja. Primer partido en champions en casa y contra el peor equipo del grupo y se empata con estrépito. Este es el Atlético de Madrid de los Abel, Pitarch, Cerezo y Gil. Supongo que en cualquier caso esta noche los programas radifónicos seguiran haciendo placenteras e indoloras felaciones periodistas a los dirigentes de este bendito club.