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¡Un abrazo!

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Que pare la fiesta que me tengo que vestir (Valencia 1 - At. Madrid 0)

Los aficionados al Atlético de Madrid, especialmente aquellos que vemos todos los partidos, estamos tan ávidos de fútbol que hemos rebajado el listón significativamente a la hora de juzgar este deporte que se juega con un balón. Lo reconozco. Esta frase me la dijeron el otro día pero la hago mía. Dicho esto tengo que decir también que la derrota de hoy en Mestalla me resulta injusta y no se corresponde con lo visto en el césped, con el empeño y desempeño de uno y otro y tampoco con el juego desplegado. Más por demérito del contrario probablemente que por mérito propio, la derrota de hoy tiene sin embargo más que ver con la suerte, con un rival rodado en el arte rupestre de marcar y defender, con un árbitro que más allá de ser malo hizo cosas muy sospechosas y porque el Atleti es un equipo en construcción para al que lo mismo el día que esté preparado para competir se le ha terminado la competición.

Y todo apuntaba bien al principio. El 4-3-3 valiente que se nos prometía y Falcao en la alienación titular. El otro día faltó sólo el gol así que todo parecía hecho...pero no. El gol siguió faltando. El equipo salió bien, a tener el balón, a dominar y a ganar el partido (¡albricias!). Enfrente el Valencia de los últimos tiempos. Un equipo encorsetado diseñado para marcar un gol lo antes posible y echarse atrás para romper el fútbol y el partido. Los primeros minutos parecían colchoneros pero enseguida aparecieron las primeras brumas. La presión arriba fallaba lo que hacía que el Valencia llegase muy fácil a campo contrario. En ataque Tiago se perdía entre los rivales y Gabi recordaba al Gabi que conocemos en el Calderón. Ese jugador que ni si ni no sino todo lo contrario. Resultado: el equipo no enganchaba con Reyes o Adrian y el juego de toque mojaba la pólvora. Perdido en lontananza un Falcao demasiado evidente en su posición que si fijaba la defensa rival pero al que era tremendamente fácil marcar. Prácticamente no tocó un balón en todo el partido. Falcao meterá muchos goles y será un rematador excepcional. No lo dudo. Lo que tampoco dudo es que no es el Kun y que nunca lo va a ser. No quiero ser agorero pero se me ha pasado una imagen por la cabeza viendo el partido. Cuando Indurain se retiró todos pusimos los ojos en Olano. ¿Era Olano un mal ciclista? No, pero no era Indurain y eso lo mató deportivamente. Espero que no tenga nada que ver.

La primera parte estuvo muy igualada. El Atleti quería ganar y el Valencia todavía quería meter un gol así que el partido era dinámico y se sucedían las ocasiones. Más por parte levantina que probaron un par de veces al bueno de Courtois demostrando que hay portero...para el Chelsea. El Atleti también llegó un par de veces pero la mejor jugada fue del equipo che con un gol anulado injustamente por inexistente fuera de juego de Piatti.

La segunda parte empezó por los mismos derroteros hasta que una buena jugada de los de Emery lleva el balón a la banda derecha colgando un buen centro al área que Soldado remata con limpieza a la red. Con demasiada limpieza. Parece increíble que en primera división un delantero pueda rematar totalmente solo un balón colgado desde el córner pero la cosa se entenderá mejor si decimos que defendía Miranda. Un jugador brasileño de veintitantos años que nunca ha dejado Brasil ni ha probado su selección. La repetición muestra un ligero empujoncito de Soldado que le hace quedarse sólo y sin rival. Un error de central de 18 años recién ascendido pero no un error de un central que ocupa plaza de extranjero y que se supone ya cuajado. Vergonzoso que el tal Miranda ocupe plaza de extracomunitario en este equipo. No está para jugar. Gracias Pitarch por tu truño póstumo.

A partir de ahí el Valencia que ya conocemos de ese valiente llamado Emery (y mira que lo siento por un equipo que merece jugar mucho mejor). Encerrarse en su área, romper el ritmo de partido por lo civil o lo criminal y esperar un fallo del rival. El rival sin embargo mostró su mejor cara. Salieron Tiago (¿por qué no Gabi?) y Adrian para dar paso a Diego y Turan. Se cambió el espeso 4-3-3 por un dinámico 4-2-3-1 que mostró las cualidades de un Turan que tiene muy buena pinta y de un muy comprometido Diego que también enseñó lo buen jugador que es. Técnicamente sobresaliente (el regate que hace en banda parando el balón y haciéndolo rodar es una obra de arte) pero muy bien también en la combinación. Entre los dos se adueñaron del balón y metieron al Valencia en su área con la única misión de achicar agua. Las ocasiones se sucedía pero bien la mala suerte, bien el portero rival siempre acababan desperdiciadas. En esa fase la labor el colegiado más que lamentable fue muy sospechosa. Algunas faltas al borde del área sin pitar parecían llevar implícitas un cierto mensaje nada elegante pero sobre todo, no pitar el clarísimo penalty a Diego es digno de estudio. No me creo que un árbitro que ve eso no pita penalty. Tampoco me creo que el árbitro no lo vea. Cuesta creer que la parcialidad consciente no existiese en el trencilla.

Manzano echó la pólvora que faltaba con un cambio muy valiente (Juanfran por Mario Suárez) pero el ex de Osasuna salió exclusivamente para darle la razón a Quique Sánchez Flores por dejarle el año pasado en el banquillo. Muy mal Juanfran no sabiendo leer el partido y fallando todo lo que tenía ocasión. El encuentro murió con unos valencianistas agonizando en su propia área y un Atleti incapaz de hacer un gol cuando más fácil lo tenía. Mal asunto.

Podemos hacer los análisis que queramos pero la realidad es que el Atleti tiene un punto de seis. Muy bien la actitud, bien la declaración de intenciones y bien el esquema (quizás parece más sensato el 4-2-3-1 que el 4-3-3) pero mal todo lo demás. Mal el resultado y muy mal algunas cosas peligrosas que se han visto. Con Godin proscrito y Dominguez inseguro Perea es ahora mismo titular indiscutible. Ojo al dato. Miranda es una broma. Gabi es Gabi en partidos serios. Tiago está lento. Mario tiene fallos de principiante. Falcao no recibe ni melones. Reyes y Adrian no consiguen que nadie conecte con ellos. Lo dicho. Lo mismo para cuando estemos vestidos ya se ha terminado la fiesta.

Inútil fin de fiesta (RCD Mallorca 2 - At. Madrid 4)



“La verdad siempre permanece al final, cuando ya se ha ido todo el mundo” (Julio Cerón)

Cuando todavía es verano y sortean el calendario de la liga por venir, uno siempre es tan ingenuo de mirar el último partido con la ingenua esperanza de que el Atleti pudiera estar jugándose algo en ese momento. Desgraciadamente en la última década el equipo suele jugarse algo pero también suele ser o un premio menor, casi de pedrea, o directamente un disgusto. Hoy era el primero de los casos y el escenario era el feudo del Mallorca.

Intentaré hacerlo rápido. Primero porque no merece la pena dar mayor valor a algo que no lo tiene y después porque el grado de intensidad con el que he seguido el partido ha sido realmente bajo estando distraído como estaba en otras cosas que se sucedían a la misma hora.

Y el caso es que el partido no ha estado mal y el Atleti tampoco. Frente a un Mallorca que salió en tromba pero tremendamente nervioso los colchoneros tuvieron un papel bastante inteligente al principio a lo cual lamentablemente no estamos acostumbrados. Sin perder la calma, sin dejarse llevar por la efervescencia del rival, tratando de que pasasen los primeros minutos sin grandes complicaciones el Atleti logró en pocos minutos asentarse y robar el balón. Primero para sacarlo en forma vertical hasta un Reyes que hoy jugaba de enganche y que acababa normalmente después en los pies de un Juanfran muy perfilado en su banda y bastante activo. Pero este Atleti sería un equipo del montón si no fuese por ese argentino que hoy tenía una cara rara y que juega en punta. Pasado los diez minutos Agüero cogió el balón en el área y fabricó la primera maravilla de la noche para inaugurar el marcador.

Mientras, el Mallorca se desesperaba el Atleti se crecía sobre todo por mediación de Tiago y Mario Suárez que tomaban el centro del campo y gracias a que tenían el balón. Reyes por su parte se convertía en ese jugador que esta plantilla no tiene y con el que Quique no ha querido jugar en toda la temporada. Así, con placidez y poderío llegaba el segundo gol en los pies de un Juanfran que volvía esta noche a meter más dudas en la afición a la hora de entender por qué Quique lo dejaba siempre en el banquillo.

El partido pintaba bien en el césped según pasaban los minutos y el rival se enfangaba en sus propios nervios pero fuera de la capital balear las cosas se torcían al saberse que Sevilla y Athletic ponían dos goles de por medio en sus respectivos partidos. Los minutos pasaban ya en la segunda parte y el cuadro permanecía igual dentro y fuera del campo así que cuando el Kun hizo el tercero tras un gran pase entre líneas de Reyes daba la sensación de que era mejor poner los ojos en los equipos que se estaban jugando el descenso que en otra cosa.

No fue así, porque pasaron varias cosas, pero como si lo hubiese sido. Los rivales por la Europa League recibieron goles y el Atleti también. Una cierta relajación unida al comprensible ataque de raza de los mallorquines hicieron que el rival recortara distancias significativamente con dos goles de Webo y De Guzmán en apenas diez minutos pero se olvidaban de que por allí estaba el de siempre. El último gol del partido, el último gol de Agüero en la liga y quien sabe si el último gol del Kun con esa camiseta es una auténtica obra de arte. Tanto la picada con la que regatea al portero como el posterior toque casi en la línea de fondo que besa la red. Pero Agüero parecía raro esta noche. Serio y sin celebrar los goles llevaba un traje que no conocemos los que llevamos disfrutando de su juego todos estos años. Malos presagios para uno de los pocos nichos de fútbol que nos quedan en este club. Malos presagios que espero que nunca se confirmen.

El Atleti finaliza una temporada mediocre que ya analizaremos y lo hace entrando en la Europa de los pobre y encima por la puerta de atrás que supone disputar la previa en el mes de Julio. La parte buena de todo esto es que será imposible esa nefasta gira asiática que el pesetero corrupto de MA Gil tenía en mente.

Bye, bye Atleti 2010/2011


PD. Desde aquí un abrazo enorme a mis amigos coruñeses. Lamento mucho ese descenso por ellos. Un abrazo y a volver cuanto antes.

PDD. Por otro lado: ¡¡¡Vámonos rayito, rayito, rayito...!!

¿Paciencia? (At. Madrid 2 - Hércules 1)



Decía Mariano Aguiló, poeta español del XIX, que no había que confundir la paciencia, coraje de la virtud, con la estúpida indolencia del que se da por vencido. Ayer por la noche el Atleti ponía fin a su renqueante andadura por el Calderón en la temporada 2010/11 y lo hacía con la marca de la casa. Con esa indolencia que algunos venden como paciencia. Con esa soporífera y desquiciante indolencia de un equipo y una institución que año tras año y según llegan las fechas límite de la competición, da la absoluta sensación de encontrarse a mitad de camino entre la putrefacta descomposición, la enésima reinvención que lo conduzca de vuelta a la mediocridad y los cantos de sirena de unas leyendas que no volverán a corto plazo.

Ayer el Atleti se despedía de su público hasta la temporada que viene y lo hacía con la misma desfachatez con la que lo ha tratado en la última década. Sin jugar, sin querer jugar, sin dar la sensación de que algún día puedan jugar y aburriendo a propios y extraños. El Atleti se despedía con una alineación inédita, la última de 38 alineaciones inéditas, que como sus compañeras tampoco convenció. El Atleti se despedía de su afición con un portero y delantero centro en limbo mediático que nadie sabe lo que va a pasar, una defensa en ruinas que podría desaparecer (casi al completo) sin que nadie la echase de menos, un centro del campo que lleva décadas sin ser centro del campo y que de nuevo tiene más prescindibles que normales (no traten de buscar imprescindibles porque no los hay) y un resto de plantilla que esté verano aparecerá en el apartado de “saldos” sin que ese calificativo rime demasiado con el montante de las fichas que cobran sus protagonistas. El Atleti se despedía de su afición, sin pena ni gloria, devaluado, sin escrúpulos ni vergüenza, sin carisma ni torería, sin esencia ni futuro. El Atleti se despedía de su afición, otra vez, hecho trizas, pero pareció que el único que se despedía de su afición era Quique Sánchez Flores y además lo hacía en loor de multitudes.

Acabemos con el partido cuanto antes porque si los propios protagonistas no fueron capaces de tomárselo en serio no voy a hacerlo yo. La enésima alineación del nuevo “ídolo” del Calderón dejaba a Elías y Raúl García en el banquillo y a Forlán en la grada. Lo primero debería ser de obligado cumplimiento para cualquiera que se diga entrenador. Lo segundo es cuestionable pero para mí es una historia en la que ninguno tiene razón. Es una cagada (otra) de la directiva que debería haber solucionado el asunto Forlán cuando el altivo uruguayo soltó su primera estupidez por esa boquita la temporada pasada. De aquellos polvos vienen estos lodos. Hasta que el Atleti abrió el marcador por mediación de Domínguez en apenas un par de minutos lo que vimos fue un Juanfran muy motivado (y fallón) que sin embargo, como se demostró después, da más que su compañero de viaje Elías. A éste al menos se le ve, se sabe a qué juega, aparece en el campo y da la sensación de ir a más. Elías es la misma incógnita que cuando llegó pero con muchos partidos más.

A partir del gol… la nada. Frente a un blandísimo Hércules ya descendido el Atleti se puso su mejor traje de desidia para aburrir a su afición hasta en el último día. Ni en el día de San Isidro (que no creo que fuese muy significativo para una plantilla sin referencias ni símbolos) los tipos que llevan el escudo del Atlético de Madrid hoy por hoy fueron capaces de rendirle orgullosa pleitesía. Sólo un interesantísimo y batallador Koke, hoy en otra rara posición made in Quique, ponía algo de cordura y emociones al partido. Por lo demás nada de nada. Sopor. Pasada la media hora Pulido (que tuvo una discreta actuación) hacía un ingenuo penalti que De Gea paraba. De Gea debutó parando un penali y ayer, parando un penalti, algunos decían que jugaba su último partido. Muy cinematográfico todo pero muy lamentable también de ser verdad.

La segunda parte siguió con las mismas referencias: Hércules vendido a su suerte y un Atleti patético. Según pasaban los minutos sin embargo entraba lentamente en el cuerpo la sensación de que a poco que los alicantinos quisieran se llevaban puntos de Madrid. La sensación se hizo más patente cuando Trezeguet empataba regateando la empanada Atlética mediada la segunda parte pero por alguna razón Reyes recogió un rechace en la frontal poco después para poner el definitivo 2-1.

Lamentable partido de una lamentable temporada.

La grada sin embargo decidió crear una absurda guerra civil en torno al sexo de los ángeles que básicamente es esa lucha entre encumbrar o denostar a Quique. Es un debate tan absurdo como irreal. Tan intrascendente como tramposo. Quique ha sido un entrenador tan de acuerdo con su directiva como los demás, tan desacertado en sus resultados como los demás, tan malo a la hora de hacer jugar al equipo como los demás y tan amigo de la prensa como los demás. Eso si, Quique trajo un discurso que defendía al Atleti histórico que lamentablemente no usa Cerezo ni el que mueve a la marioneta y sobre todo Quique fue el entrenador con el que justa o injustamente ganamos la Europa League y la Supercopa.

Para mi sobraban los cantos de alabanza a Quique durante los últimos partidos de liga en el Calderón y también sobraron ayer durante el partido. Especialmente cuando se utilizan para crear un plebiscito público a favor o en contra y muy especialmente cuando se confunde para sondear el estado a favor o en contra de la directiva. Estar a favor de Quique no es estar en contra de la directiva porque son desgraciadamente temas que no tienen nada que ver.

Lo que no me sobraron fueron los cánticos de despedida al final del partido. Me gusta ser aficionado de un equipo que cuida el tema sentimental y que además lo separa de los fríos números. Quique, independientemente de su forma de jugar, ha tenido una relación exquisita con la afición y aupó dos títulos en un periodo de larga sequía. De señores es ser agradecido.

Objetivos (Deportivo 0 - At. Madrid 1)




En los proyectos, como en la vida, lo más importante es tenerlo claro. Saber dónde se va. Qué se quiere. El Atleti moderno, el de Gil Marín, el de ese tipo que prefiere no ver en directo los partidos de “su” equipo, no lo sabe porque es un equipo sin objetivo y eso lo condiciona. Cuando empieza la liga el mensaje que viene de los despachos es eso de “hacer un buen papel” que básicamente es no decir nada. Por eso, entre otras cosas, el equipo empieza la temporada haciendo el ridículo. Salen a Tesalónica a ver que pasa. Salen al Calderón a ver que pasa. Van por el mundo con miedo y esperando a ver que pasa y cuando se paran ha pensarlo están fuera de todas las competiciones. Entonces a falta diez jornadas y lejos de todo deciden que el objetivo es meterse por la puerta de atrás en la segunda competición europea y que para ello es obligatoria ganar prácticamente todos los partidos. Pues van y lo hacen. Se agrupan todos en torno a un objetivo y lo siguen. ¿Se imaginan que hubiesen empezado la Europa League con la idea de que tenían que ganarla? El Atleti necesita marcarse un objetivo exigente y acorde con sus circunstancias que es precisamente lo que lleva 10 años sin hacer. Un objetivo por encima del tope evidente que permita estirar las voluntades. Lo demás es seguir haciendo el ridículo.

Lo que es indiscutible es que este Atleti tiene mejor pinta. Fallón, romo, perdido a veces y saturado de fallos es sin embargo un equipo que se sabe a lo que pretende jugar, quien tiene que hacer qué y que en general da la sensación de querer ganar los partidos por méritos propios y no por demérito del contrario. El encuentro comenzó con un Depor encendido y volcado en el área colchonera lo cual es lógico teniendo en cuenta la situación en la que se encuentra. Los gallegos, no sé si por vocación o porque no queda otro remedio, es otro de esos equipos tan de moda hace unos años construido sin imaginación y a base de músculo, solidaridad física y rigor táctico. Lo que miserablemente ha intentado ser el Atleti en los últimos años y nunca ha sido. En equipos ladrillo como este un jugador como Valerón, incluso con doscientos años, no sólo es la rara avis sino el mejor con diferencia e irónicamente el único que puede poner criterio y sentido al juego como así es de hecho. Los quince primeros minutos el canario apareció entre líneas y el balón fue del Depor. A partir de ahí desaparece y el protagonismo pasa a los madrileños. Valerón es uno de los últimos ejemplos de esa especie en extinción compuesta por los jugadores que piensan por si mismos en el campo.

Con el mejor doble pivote que sin duda tenemos en plantilla el balón empezó a fluir algo mejor generalmente hacia las botas de Reyes, el Kun y un activo Diego Costa que entre arranques poco ortodoxos sigue mostrando siempre una salida al equipo. Por el otro lado Filipe Luis parecía perderse en un maraña de jugadores propios y extraños que tapizaba la banda izquierda de un engrudo que la hacía intransitable. Por allí estaba Elías que una vez más seguía siendo intrascendente a pesar de sus esfuerzos. Las ocasiones en esta primera parte fueron pocas y de poco peligro a excepción de un violentísimo disparo del Kun desde la frontal del área que casi parte el larguero. Con la sensación de que el Atleti estaba creciendo mientras el Depor descendía acabó el primer tiempo.

La segunda parte se inició con el mismo ambiente y las mismas sensaciones. Un Depor corriendo y un Atleti tratando de jugar. El problema de los madrileños en esta tesitura es que están tan poco acostumbrados a mover el balón, a tenerlo y a dominar que el nivel de errores y pérdidas es exagerado. Muchos de ellos vienen por esa estúpida idea inculcada por tantos y tantos entrenadores mediocres de que cada vez que se tiene el balón en los pies hay que lanzarla en vertical a toda velocidad.

El Atleti seguía paso a paso tratando de llegar al área contraria pero el punto de inflexión ocurrió en el minuto 15 de este segundo tiempo cuando Lopo es expulsado por doble amonestación. A partir de entonces el Depor renuncia ya claramente al balón y aunque es un equipo espectacular a la hora de defender y de bascular defensivamente la buena circulación de los rojiblancos hacía que apareciesen los espacios en ataque, especialmente por la banda derecha. Ufalusi había avisado seriamente con una gran llegada al área y remate con la izquierda que Aranzubía pero fue el Kun, siempre el Kun, es el que finalmente abrió el marcador a falta de diez minutos. Juanfran y Forlán habían sustituido a Diego Costa y Elías y ellos fueron los protagonistas. Forlán hace un gran tacón en el área que deja el balón para que remate Juanfran estrellándose contra la barrera. El propio Juanfran coge rápidamente el rechace para habilitar un buen balón al Kun y que este no perdone.

Parecía obvio con con un rival en inferioridad numérica el resultado era definitivo y aunque fue así a pesar de los emotivos empujes finales del Depor lo más significativo de este periodo fue la alegre sorpresa de ver al Atlético de Madrid defendiendo con balón. Es decir teniendo el balón en campo contrario, sin arriesgar, dejando de esta manera pasar el tiempo y que los robos del Depor fuesen en todo caso muy lejos de nuestra portería. Es decir, todo lo contrario de lo que normalmente hace nuestro equipo por indicación de nuestro entrenador. ¿Algo está cambiando? A buenas horas mangas verdes.

El Atleti duerme a cinco puntos de la champions lo que no sé si es para soñar o para tirarse de los pelos. Veremos lo que ocurre en las próximas jornadas pero no me extrañaría que este Atleti siga ganando. Así si.

Lo del palco si, lo del césped no (At. Madrid 4 - Levante 1)




Me contaban hace una semana en Valencia el caso del Levante. Un equipo que tras su conversión en sociedad anónima deportiva fue maltratado por sus “legítimos” dueños hasta llevarlo de forma imparable hasta una situación insostenible con una deuda asfixiante que lo acercaba de forma lamentable a su desaparición. ¿Les suena? Supongo que si porque es el pan nuestro de cada día en esto del fútbol profesional que se inventaron hace años. Sin embargo el Levante se diferencia de sus colegas de “fiesta” en que su modesta, poco numerosa pero fiel parroquia son ahora los dueños del club. En un ejercicio sin precedentes en nuestra liga un grupo inversor se hace con las acciones que dejan los “legítimos” dueños del pufo y tras algunas argucias legales consiguen que el mayor porcentaje de acciones del club estén en posesión del propio club, de sus socios. De sus legítimos dueños. ¿Les suena? La nueva gerencia, que no está compuesta por sauditas ni indios ni magnates del petróleo, no prometía fichajes de renombre ni presentaciones espectaculares, ni títulos que nunca habían tenido. Lo que prometían era gestión. Nada más. Creían en el club y su viabilidad y prometían que a través de una gestión digna y honesta conseguirían dos cosas: eliminar la deuda y recuperar la dignidad histórica del club. Ahí tienen al Levante con una deuda menguante, una afición más cerca que nunca de su equipo y siendo el equipo revelación. ¿Les suena? Lamentablemente no. Aquí seguimos creyendo en la fe de AS y MARCA.

Dicho esto, tenía mucha ganas de ver la propuesta deportiva del equipo valenciano por aquello de que se rumorea con el nombre de Luis García para ocupar el solicitado banquillo colchonero pero mi decepción ha sido mayúscula. Si esa es la opción que se busca para el Atleti yo me bajo. Si después de diez años no hemos aprendido que lo que puede valer para Albacete, Osasuna o Mallorca no vale para este equipo y si después de diez años de sopor en el Calderón no hemos desechado para siempre el concepto de fútbol rocoso y virulento que no lleva a ningún sitio (a no ser que los árbitros protejan tu opción como bien saben nuestros vecinos) es que no hemos aprendido nada. No he visto jugar al Levante esta temporada más que contra el Atleti así que no puedo (ni quiero) extrapolar categóricamente y por ello es fácil que esté equivocado pero si esta, la que hemos visto esta tarde en el Levante, es la propuesta que buscan en la dirección deportiva fantasma que dirige nuestro club, dan ganas de echarse a llorar. El problema es que ya no me quedan lágrimas.

El partido comenzaba con un Atleti retocado por las ausencias que a pesar de las carencias trataba de llevar la manija del partido desde el primer minuto, propuesta loable que el Lenvante contrarrestó con patadas, codazos, amenazas, desmanes y esa forma tan jovial de llevar las cosas al límite para cortar el ritmo que se ha puesto de moda. Ya saben, lo que hace el engrudo Mourinho con la aquiescencia del gremio colegial pero con la diferencia de que el trencilla de hoy, malo de solemnidad, sabía que en ninguno de los banquillos había iluminado portugués alguno y por tanto los desmanes viriles del Levante tuvieron alguna que otra tarjeta de premio. Aun así el objetivo estaba cumplido. No había ritmo, ni circulación ni posibilidad de crecer. Afortunadamente para los madrileños la enésima falta al Kun en el borde del área era lanzada de forma magistral por Elías abriendo el marcador y aliviando las conciencias. El brasileño ha estado mejor de lo que acostumbra pero me sigue pareciendo un jugador mediocre, de aporte muy pobre al que no le veo el sitio en este equipo. Seguro que Cerezo tiene razón (porque habría de dudarlo) y algo debe tener Elías pero sigo sin verlo. En la banda contraria Juanfran se mostraba mucho más, participaba de forma más vertical, se le veía con más presencia pero no termina de romper y aunque no completó un mal partido sigue generando dudas su precio y la forma en la que lleguo. Una pena. Si Juanfran fuese un canterano, alguien que ha venido gratis o a buen precio en verano, nos parecería un buen jugador pero así, más la ayuda del entrenador, avanza con una nube de duda sobre la cabeza difícil de quitar.

El Atleti volvió a la tradicional caraja post-gol a favor que lo hace dedicarse a defender en la frontal del área, algo que habíamos abandonado en los últimos partidos pero que como Raúl García ha vuelto en la tarde de hoy. Seguramente que no sea casualidad. La labor del navarro no es que sea intrascendente sino que es incluso perjudicial. No está donde tiene que estar y donde si está no hace nada con lo que provoca el desconcierto de sus compañeros. Sinceramente creo que Raúl García no puede ser tan malo como parece y probablemente todo sea un problema de cabeza y autoestima provocado por asignarle una expectativas y un rol que nunca debería haber sido el suyo. Lo que está claro es que es un problema enquistado. A su lado un Mario Suárez que cada vez es mejor pero que paradójicamente al filo de la primera parte tuvo un error que provocaba un claro penalty en contra que transformaba Caicedo poniendo el run-run en la grada.

Poco duro sin embargo el run-run porque Agüero sigue estando con nosotros y a base de fuerza, fe y calidad volvió a ponernos por delante al poco de reanudarse el partido tras un tiro lejano recogiendo el propio rechace de una una jugada previa suya. A partir de ahí el partido entró en un terreno más apacible donde el Levante, esta vez si, trató de jugar al fútbol pero en el que el Atleti consigió arrebatarle el balón y ser mejor. Hubo alguna llegada de peligro de los blaugranas pero el gol parecía más fácil del lado madrileño como así ocurrió en el minuto 70 tras otro claro penalty en la misma área que transforma de nuevo Agüero.

Con el partido resuelto tiempo para las anécdotas como la salida de Forlán (anécdota sin gracia), la salida del canterano Noguera (muy esperanzadora) o el gol en propia puerta de Munúa.

Seguimos a las puertas (traseras) de la Europa de los pobres. Como decía un compañero con esa ironía que los periodistas nos son capaces de entender: “grande este Atleti sexto”.

Mundo al revés (RCD Español 2 - At. Madrid 2)




El mundo está revuelto. Mientras se suceden extrañas guerras con extraños combatientes y extraños ganadores y vencidos, mientras la economía se mete por los poros de la razón para pudrirlo todo y el mar se infecta de cosas que todavía nadie conoce, en la liga española aparecen fenómenos extraños dignos de poltergeist. Por un lado el “señorial” Real Madrid jugando como el Racing (Guti dixit), planteando un partido rastrero, ruin y chavacano o lo que es más bochornoso, celebrando con éxtasis un empate en casa pero por el otro el Atlético de Madrid saliendo a ganar, haciendo un generoso y encomiable derroche físico, tratando de jugar al fútbol y llevando la voz cantante. Sólo hay dos cosas que permanecen inalterables: la podredumbre de la prensa oficial capaz de tragar toda la mierda que haga falta con tal de que el equipo de “las mocitas madrileñas” parezca lo que no es y el indescifrable talento de Quique Sánchez Flores.

Entretenido partido con demasiados errores, periodos de correcalle y bastante mala suerte pero que en general mostró esa cara del equipo que ha surgido en las ultimas jornadas y que es bastante más potable de lo que se recordaba por este lado del mundo. Desde que a Quique le de por cambiar todo menos el doble pivote parece que las cosas con Tiago y Mario Suárez tienden a parecerse más a un un centro del campo decente y aunque se intuye que el estilo que trata de imponer tiene poco que ver con el toque y la elaboración una cosa es no abusar del balón y otra despreciarlo. El Atleti espera (aunque hoy más presionante y en ocasiones más arriba) y sale en vertical pero ya no parece ser alérgico a esa cosa redonda que se mueve por el césped. El Atleti juega, para cuando hay que parar, tiene el balón cuando lo tiene que tener y lo lanza en largo cuando lo tiene que largar. No hace falta hacer lo que el Barcelona para jugar al fútbol.

El partido comenzó con brío y con un golpe de suerte que aprovecha Koke, un jugador que sin tenerlo fácil está haciendo una microtemporada digna de consideración. Entrando en un equipo terminal y en una posición que no es la suya el canterano aporta dinamismo, fuerza, alternativas, salidas y un desconocido olfato de gol. Me da que va a ser una apuesta segura en el futuro. Un mal despeje en el área del Español hace que el balón llegue a los pies de Koke para no desprovechar la oportunidad. El gol dejó un tiempo noqueado a un Español espeso y algo perdido mientras mantenía un Atleti serio y ordenado que daba la sensación de poder terminar el partido. Los catalanes encallaban en la red madrileña y las salidas en largo de Reyes, Agüero y Costa eran siempre peligrosas. Sin embargo los colchoneros no culminaron ninguna jugada y eso en el fútbol se suele pagar. Especialmente doloroso fue un buen pase en largo cazado por el Kun que le deja solo delante del portero en carrera pero que la mala suerte y una buen ajuste defensivo españolista hizo que la pelota se marrara. El Atleti simultaneaba jugadas sin terminar con incomprensibles fallos defensivos que sin ser garrafales mermaban la seguridad y creaban incertidumbre. Por ahí se coló Español en las postrimerías el primer tiempo en el que un pase a la espalda de la defensa madrileña es aprovechado por un rápido Osvaldo que se vuelve a ir de Perea (ya lo había hecho varias veces) en cuya pierna da el remate del españolista para despistar a un De Gea que no puede hacer nada para evitar el gol. Con un injusto empate a uno se marchaban los equipos al descanso.

La segunda parte reprodujo en diez minutos lo acontecida en la primera: misma intensidad, mismas virtudes, mismos errores. A los pocos minutos la presión colchonera hace que un pase atrás del Español sea robado por el más listo de la clase, el Kun, para delante del portero hacerle una vaselina prodigiosa. Se ponían bien las cosas para el Atletico pero de nuevo poco después un error en la presión y un desajuste defensivo hace que Osvaldo empate con un gran remate de cabeza que eso si, hay que decirlo, estaba en ajustadísimo fuera de juego y no debería haber valido.

A partir de ahí el partido fue una delicia para el espectador y un tormento para los entrenadores al convertirse en un entregado duelo de ida y vuelta donde sin embargo el equipo madrileño pareció llevar la voz cantante pero sin llegar a poder rematar. Destacar el gran derroche físico de ambos equipos pero especialmente en el lado colchonero puesto que no es algo a lo que estemos precisamente acostumbrados. Destacar también, como no, la enésima “genialidad” del talento de Sánchez Flores que nuevamente se acerco a la invención del balompié haciendo aquello que el resto de la faz de la tierra jamás haría. Primero poniendo a Raúl García en una banda cuando Koke tuvo que abandonar el campo en la primera parte. Incomprensible de todas luces como además demostró el esforzado aporte del navarro que en su línea resto más que sumó. Voluntarioso en la carrera y en la protesta, inútil en todo lo demás. No contento con ello y cuando quedando diez minutos el Atleti necesitaba ese aporte extra para intentar mover el marcador Quique decide retirar el segundo delantero para colocar a Reyes (de los mejores hasta entonces, inédito a partir de ahí) por detrás de Agüero. No si sé el motivo del cambio responde al vanguardista talento de nuestro entrenador o a que el mismo pensaba que un empate era un buen resultado pero no sé tampoco cual de las dos razones me espeluzna más.

Empate que perfectamente podría haber sido una victoria y que nos deja a las puertas de la puerta de atrás de las competiciones europeas. Para algunos el sitio natural de este “nuevo” atlético de madrid. Para mí algo que sigue sin quitarme el sueño.

Out in the Space (At. Madrid 3 - R. Sociedad 0)



Por razones que no vienen al caso (y desde luego no por placer) estoy escribiendo esto desde algún lugar a las afueras de París. Me ha pillado fuera y no he visto el partido así que me parece sensato hacer comentarios sobre el mismo (y es una pena porque parece que ha sido de los buenos).

Tampoco he podido vivir (y bien que me duele) ni el homenaje a Luis ni la manifestación pre-partido así que ardo en deseos de saber que es lo que ha ocurrido. Lamentablemente para estas cosas no puedo recurrir a la prensa oficial así que tendré que esperar un poco más...

Entrega gratuita y corazón (Osasuna 2 - At. Madrid 3)




Diego Costa apareció en el universo colchonero por la puerta de atrás. Tras varias cesiones y casi sin querer esté año se quedó en el Calderón con muy pocas posibilidades de jugar pero las lesiones de los dos de arriba hizo que saliese en el once inicial cuando nadie lo esperaba y el brasileño respondió con entrega y goles. Costa no es un excelente jugador, no tiene una técnica depurada ni posee un instinto depredador. Eso lo ve cualquiera pero también cualquiera ve lo gran profesional que es. El extraño brasileño respondió el reto mejor de lo esperado y yo entonces lo dije y lo mantuve en los tiempos oscuros, Diego Costa es un jugador muy aprovechable para este equipo porque tiene algo que escasea MUCHO en él: entrega gratuita y corazón. Pero Quique es Quique (ya saben, tiene que inventar la rueda todos los domingos) y en el mejor momento de Costa lo condenó al ostracismo para el resto de la temporada, reservándole únicamente los minutos de la basura en los peores momentos. Mientras Forlán se agotaba entre mohínes y el infinito intelecto de Quique se perdía buscando la cuadratura del círculo Diego Costa se sentaba en silencio en el banquillo. Hoy el Atleti ha ganado en Pamplona después de una década y lo ha hecho a pesar de Quique y gracias a la entrega gratuita y el corazón de un jugador como Diego Costa.

El bueno de Quique es tan mal entrenador como cualquier otro de los que hemos tenido en la última década atroz, de esos que tiene a bien fichar el inútil profesional de M. A. Gil. Es del corte de entrenador caduco, casposo, anclado en el fútbol espeso y áspero que se imponía a finales de los 90 y que ha desaparecido de los equipos de elite en todo el mundo a excepción de Atlético de Madrid y Valencia. Tiene tan poco fútbol y tan poca capacidad para dirigir un equipo con necesidad de mandar en el campo como los anteriores pero Quique es listo y además tiene muy buena prensa, dos características que lo hacen el entrenador ideal para el Atlético de Madrid de Miguel Angel Gil Marín. Listo para vender humo y burras de leche además de obedecer al amo sin que parezca que te estás bajando los calzoncillos y el talento verbal unido al pasado madridista que lo hace el amigo de los periodistas que jamás traicionarán a un compañero. Quique también tiene suerte.

La enésima alineación estúpida del incomprendido entrenador, esta vez en el Sadar, volvía a llevar la contraria a todo el mundo, algo que debe provocar el éxtasis en el ex madridista. Su enésimo ejercicio de entrenador colocaba a Raúl García, un jugador acabado para el Atleti, en la banda derecha, supongo que para reforzar esa banda de los todo poderosos Cejudo y Camuñas. Bien, todas las jugadas de peligro de Osasuna llegaron por esa banda ocupada por un García inútil y un López que no está para jugar de titular. A esto sumenle la absoluta necesidad de los madrileños de olvidarse del balón y de intentar jugar al fútbol (marca de la casa de Quique), la necesidad de defender con 9 jugadores a diez metros del área (marca de la casa de Quique) y un animoso rival que suele animarse más en su campo. De esa manera entenderán lo que fue la primera parte. El Osasuna, un equipo de tradición vertical, pareció por momentos la Naranja Mecánica si lo comparamos con este lamentable Atleti cobarde, alérgico al balón, de Quique y MA Gil. Los navarros fueron protagonistas en lo bueno y en lo malo. Los madrileños se limitaron a estar durante la primera parte.

A los quince minutos una de las miles de veces que los de Pamplona entraron por la derecha hacen que De Gea se tenga que emplear por tres veces con dos remates clarísimos desde el área que el madrileño saca de forma magistral. Porterazo. El Osasuna sigue jugando y el Atleti viendo jugar. A los 30 ya no perdonan y una gran jugada por la derecha de Osasuna (tras el enésimo olvido de Raúl García en la presión y la enésima llegada tarde de Antonio López) acaba en gol de Sola. Osasuna sigue jugando y el Atleti sigue viendo jugar. Aunque Quique siga revisando los vídeos del mundial de Francia para preparar sus partidos resulta que hoy por hoy hasta equipos como el Osasuna prefieren el balón incluso por delante en el marcador. Tener el balón no significa jugar como el Barça (hay que ser estúpido para pensar así) es preferir que no lo tenga el rival en tu campo, es intentar hacer algo con el y sobre todo es no despreciarlo.

Pero el fútbol es injusto y cuando estaba a punto de terminar el primer tiempo, cuando el Osasuna estaba en un fase de mayor tranquilidad, una diagonal de Diego Costa provoca un pase a la defensa navarra (mal colocada) que acaba en empate tras una magistral resolución del brasileño.

El gol debió espolear a los madrileños en el baquillo (no creo que fuese Quique que normalmente tiene el efecto contrario) porque la segunda parte fue otra cosa más parecido a un partido de fútbol con dos equipos. Los rojiblancos aumentaron un punto la presión y se fueron más arriba a ejercerla lo que desarboló a un Osasuna que resultó que cuando se les presionaba con intensidad no eran tan buenos creando fútbol. A los 15 minutos Reyes (sigue sin gustarme cuando juega de segunda punta) marró una clara oportunidad en boca de gol tras pase desde la izquierda pero dos minutos después un excelente pase de Raúl García (al Cesar lo que es del Cesar) de nuevo a la espalda de Costa hacía que éste pusiese el segundo en el marcador tras otra buena definición.

Con ello se iniciaban los mejores minutos de un Atleti desconocido. Intenso, tirando la presión en campo contrario, vertical, rápido y si repudiar el balón. La dupla Tiago/Mario Suárez parece que se consolida y otro gran pase del último de nuevo deja a Costa delante del portero para que el brasileño no falle. Hat-trick de un jugador que no sólo había metido tres goles sino que había vuelto loca a la defensa navarra, tirado mil diagonales y sido el primer ariete de la línea de presión. Gran partido del brasileño. En pleno acoso llegó también un dudoso penalty a Reyes que el utrerano decide lanzar y falla. Es fácil hablar a toro pasado pero parecía natural que lo hubiese lanzado el triunfador de la noche. No fue así y el error marcaba el final del buen juego Atlético y el inicio de los minutos de sufrimiento hasta el final. Sufrimiento que se amplificó con el absurdo (y claro) penalty de Tiago que marcaba Nekounman reduciendo distancias. De ahí al final el partido se convirtió en un acoso Navarro con más intención que resultados. Tan sólo los típicos errores en defensa de los madrileños pusieron algo de emoción.

La mediocre liga española hace que el Atleti siga aspirando a los puestos de la Europa de garrafón de los que todavía estamos alejados. Eso dice bastante del nivel de esta liga y también dice mucho del Atlético de Madrid, un equipo acabado, desestructurado y que necesita una renovación total en todos sus estamentos.

Casillas y Teixeira, tándem letal (At. Madrid 1 - R. Madrid 2)




La particular y conflictiva historia de nuestro país, los complejos patrios, la peculiar forma de entender el triunfo en el subconsciente colectivo unido al vergonzoso paso que ha practicado nuestro fútbol desde las competiciones de clubes al multimillonario mundo del fútbol televisado para toda la galaxia, han creado un tremendo monstruo llamado Real Madrid. Un monstruo al que ya va a ser muy difícil controlar y que probablemente en un futuro cercano suponga la bandera del último golpe mortal a una cada vez más decadente, insulsa y aburrida liga española que a este paso desaparecerá.

El Real Madrid no sólo es el equipo que tiene el privilegio de no tener que ser Sociedad Anónima a pesar de albergar una deuda más brutal que la que todos los que fueron obligados a convertirse juntos, el que recibe dinero público para hacer sus enjuagues económicos y ampliaciones de patrimonio sin oposición, el que maneja el presupuesto más alto (cuatriplicando el tercer presupuesto de la liga así da escalofríos pensar la diferencia con el resto), el que tiene a los jugadores más caros del mundo (alguno sin jugar) y el que paga los sueldos más altos de la vía láctea, sino que también es el que ha creado una red economico-mediática que llega a todos los poros de la piel de toro y que a modo de Ministerio de la Verdad crea o destruye la realidad a su conveniencia. Un ejercicio de especulación urbana vomitivo es transformado en una magistral operación empresarial, el despilfarro constante de millones en jugadores que van y vienen dejando más pufos que legado es una muestra de poderío, el tipo más elegante que se ha sentado en el banquillo vikingo es una suerte de delincuente mientras que el insultante y mohíno engreído generador constante de violencia que está ahora es el paradigma del señorío. El preciosista y espectacular juego del Barcelona “aburre” (Siro López Dixit) y el catenaccio tacticista posmoderno e industrial que práctica Mourinho (y que trata de imitar muy mal nuestro Quique Sánchez Flores) es para ese eufemismo llamado “opinión pública” muchas veces la transformación en fútbol de la Capilla Sixtina. En ese engrudo casi hasta pasa desapercibido que un genocida como Pepe, que en un país sensato estaría apartado del fútbol y probablemente internado en un centro especializado, pase como un tipo de “pundonor”. Mientras sus brotes psicóticos se diluyen en en la inmensidad de la actualidad un empujón al pobre de Cristiano Ronaldo ocupa las portadas de prensa y telediarios hasta el siguiente hito. No hablemos ya de un agarrón no pitado. El árbitro causante de no expulsar a Pepe no se sabe quien es pero el árbitro culpable de no expulsar a quien osó quitarle la gomina del pelo al señor Ronaldo es conocido más allá de la puerta de Tanhausen.

Y eso lo saben los árbitros.

Probablemente el Madrid hubiese ganado igual de haber en el campo un árbitro decente, digno y con un mínimo de vergüenza y escrúpulos pero la realidad es que ayer no lo hubo y la realidad es que, estando el madrid de por medio, es difícil que exista. En los últimos años el Madrid no ha necesitado al árbitro para ganar pero siempre que la cosa se ponía cercana a estar tensa ahí estaba el trencilla para recordar las reglas del juego. Es paradógico y repugnante sin embargo que quien más se queje de los árbitros sea precisamente el equipo que ha construido una gloriosa leyenda cimentado en ellos. Hoy no puedo estar más de acuerdo con Mourinho, los dos mejores jugadores de Real Madrid en el campo fueron Casillas y el árbitro (por ese orden).

El Atlético de Madrid no obstante perdió por enésima vez contra los madridistas por una concatenación de cosas y para ser justos lo hizo antes de que el árbitro pusiese su granito de arena. Para empezar normalmente los derbis de los últimos años enfrentan a un equipo que se lo juega todo (los blancos) con otro que no se juegan nada (ni la honra, porque a la mitad de los nuestros nadie les ha explicado lo que significa el Madrid para un colchonero). Ayer era otro de esos días y aunque el Atleti pareció salir enchufado el Madrid, que eso si que lo hace siempre y por eso están acostumbrados, salió más enchufado todavía. Si a una magnifica presión en el campo contrario (obra de Mourinho, hay que reconocerlo) se le une el canguelo que tradicionalmente tiene nuestra defensa cuanto enfrente está el Madrid, sobra dar más explicaciones para entender el fracaso. Es lamentable la falta de personalidad de nuestra defensa (no lo esperaba de Godín) pero es algo recurrente que no supera ningún entrenador, ni jugador. Alguien debería mirarlo porque lo mismo el problema está más arriba en lo que se transmite hacia abajo. Por eso, como viene siendo habitual en los derbis, a los diez minutos ya íbamos palmando (pase entre líneas, defensa de porcelana, Benzema que la para y gol). Eso si, el gol viene de un error lamentable de Elías, otro error lamentable de la dirección deportiva transformado en otro error lamentable del “listo” de nuestro entrenador que lo pone de titular para demostrarle al mundo que todos somos gilipollas menos él. Elias no ha hecho nada para jugar de titular en este equipo (y menos en una banda). Koke si. Juanfran no lo sabemos porque Quique no le deja. El marisabidillo de nuestro entrenador dio una ventaja estúpida al colocar a Elías en el once. Un Elías que más allá de los errores, la insultante lentitud y estar siempre fuera de sitio no hizo absolutamente nada.

Pero a pesar del gol el Atleti, con los 9 que tenía en el campo (Forlán y Elías no estaban) ser fueron a por el partido y más por orgullo del tridente Tiago-Kun-Reyes (y ojo, un Mario Suárez que realizó un gran partido) que por otra cosa si hicieron con el control del partido teniendo buenas ocasiones que como siempre Casillas (que tiene la mala costumbre de hacer su mejor partido del año en el Calderón) desbarató. ¿Ansiedad, obcecación, mala suerte? No lo sé pero es frustrante ver como pasa lo mismo año tras años con el portero de la selección.

Es entonces cuando apareció el árbitro. El Madrid de Mourinho es un equipo eminentemente físico que basa su éxito en un rigor táctico grande y derroche físico tremendo, especialmente en la presión. Esto hace que sus jugadores marchen al límite y en ocasiones como la de ayer, que tras el gol perdieron el control y los colchonero se fueron para arriba, el límite estaba más allá. Si fuese al revés, en el minuto 30 el Atleti hubiese tenido siete tarjetas amarillas que hubiesen condicionado su agresiva forma de jugar teniendo que encoger la pierna. En el caso del Madrid no es así sino todo lo contrario. Se crecen ante la impunidad. Ellos pueden jugar al límite (y más allá) sin miedo y sin problemas. Donde no llegaba la anticipación llegaba un empujón, un codazo, una falta,... Así mientras el Atleti se estrellaba con el reglamento virtual teniendo que jugar contra doce, el madrid se envalentonaba en su destrucción y contrataque. Hasta que llegó el segundo en otra lamentable acción defensiva colchonera. Marcelo deja sentado a su rival moviendo la cintura da el pase de la muerte, remata Ozil y marca. Injusto resultado para una partido en el que el Madrid era infinitamente superior... pero no lo había demostrado.

Aun así, en contra de lo que intuyo dirán las crónicas de los expertos, la segunda parte volvió a ser todavía más colchonera espoleado por la explosiva salida de Koke (lamentable que empezase en el banquillo) y la solidaria entrega de un Kun magistral y batallador que sin embargo, como le ocurría a Torres, está gafado con Casillas. Cuando a los diez minutos de la segunda parte marró un mano a mano clarísimo con Casillas la grada supo que no había nada que hacer. Las ocasiones siguieron llegando pero sólo a falta de cinco minutos Agüero consiguió a base de fuerza perforar la portería blanca. Demasiado poco tiempo para la remontada.

Hace tiempo que vivo al margen de la prensa deportiva oficial (y así pienso seguir) así que dudo que mi crónica tenga algo que ver con lo que salga en los papeles, esos que siempre está de alguna forma manchados de merengue. No vean sin embargo en mis palabras un ejercicio de victimismo o fanatismo porque no lo es (echen un vistazo al resto crónicas de derbis, las de este año sin ir más lejos, para comparar). Piensen que a diferencia de la prensa seria yo creo que Mourinho es un mal educado consentido, que el Barça juega infinitamente mejor, que Cristiano Ronaldo es un engreído estúpido y sin gracia, que Pellegrini es un señor y que Florentino es un listo que disfraza el concepto de mafioso. Puede sin embargo que esté equivocado.

Cosas buenas, cosas malas y cobardes (Almería 2 - At. Madrid 2)





Los aficionados a la gimnasia deportiva sabrán que en la disciplina de salto de potro la dificultad de los saltos está categorizada a priori y los hay que tienen un tope de evaluación por debajo del máximo. Es decir, los gimnastas pueden elegir hacer un salto que ejecutado a la perfección nunca será un diez. Así se penaliza a los que no se arriesgan o los que se refugian en lo fácil. Evidentemente esa no es la opción de los gimnastas que luchan por las medallas pero es una opción para deportistas menos cualificados o menos ambiciosos. Este es el problema del Atleti, que está en manos de gente que lo convierte en un gimnasta que sale al campo a ejecutar un salto que ejecutado a la perfección será como mucho un ocho. A pesar de manejar un presupuesto millonario, el tercer o cuarto de la competición, a pesar de pagar sueldos astronómicos, de tener estrellas mundiales en su plantilla, de tener una afición numerosa, una vitrina de trofeos poblada y una historia gloriosa, el Atlético de Madrid está dirigido, dentro y fuera del banquillo, por personas que ponen todo su empeño en convertirlo en un equipo menor. Un equipo mediocre en el que cualquier éxito sea imprevisto, un equipo vulgar sin nada que lo distinga del resto y un equipo condenado a chapotear en la mediocridad.

El Atleti ha empatado hoy en Almería (estadio en el que no ha ganado nunca, dato que viene a sumarse al resto de datos que hacen poner en duda la grandeza de nuestro equipo) y lo ha hecho porque la dirección deportiva que lleva instalada más de una década en esos despachos y esos banquillos han asumido y asumen que el Atleti es un equipo mediocre que tiene que salir al campo a ejecutar un salto de 8. Claro está, si el contrario sale a hacer un salto de 10 y la sale medianamente bien lo normal es que te gane pero si no le sale tan bien no es muy difícil que te empate. Lo llevamos viendo más de una década. Lo vimos con Manzano y con Ferrando, lo vimos muchas veces con Aguirre y lo estamos viendo hasta la extenuación con este estratega de la palabra llamado Quique.

El Atleti ha demostrado esta tarde que cuando quería el balón, lo tenía y lo jugaba pensando en meterlo en la portería era un equipo solvente, peligroso, que no pasaba demasiados apuros y que incluso era capaz de hacer algo parecido al fútbol. También ha demostrado que cuando decide parapetarse en su portería, como su entrenador les dice que hagan cada vez que vamos por delante en el marcador, nos transformamos en un equipo vulgar, mediocre, romo, nervioso, fallón, malo y muy vulnerable. Es tan evidente que escuece, Es tan lamentable que dan ganas de abofetear a todos los que entienden el fútbol de esta miserable y repugnante manera. Es tan triste que ya ni me sorprende que siga ocurriendo.

Mientras el marcador estaba empatado a cero el partido estuvo entretenido sin tirar cohetes. La dupla Tiago y Mario Suárez acerca el fútbol al universo del Atlético de Madrid. El portugués es lo más parecido a un centrocampista de primera división en un equipo con aspiraciones que hemos tenido en la última década. Lleva algunos partidos erigiéndose entre los mejores el partido y siendo el cerebro de un equipo que lleva décadas jugando sin cerebro. Quizás llega tarde, quizás le falle el físico y evidentemente está muy sólo pero es un gran jugador. Mario Suárez aparece demasiado tímido y demasiado ofuscado con su labor defensiva pero equilibra el equipo infinitamente mejor que su compañero navarro. Reyes estuvo muy tápado, Forlán con más voluntad que resultados y solo el Kun estuvo a la altura de las circunstancias. Elías ni está ni francamente (con este entrenador) se le espera. Aunque faltaba intensidad defensiva y había lagunas insalvables en la creación daba gusto hoy ver como los centrales buscaban a Tiago o Mario a la hora de sacar el balón en lugar rifarlo como siempre. El equipo estaba bien colocado y parecía metido en el partido pero debe ser el equipo que defiende más atrás de la primera división y lejos de presionar prefiere esperar al rival. Enfrente todo lo contrario. Un equipo con mucha menos calidad pero mucho más valiente. Los andaluces si que presionaban arriba en lugar de esperar y les hacía ser más verticales. De hecho las mejores ocasiones fueron suyas y sólo un inspiradísimo De Gea evitó el gol en contra.

Pero el Atleti tiene grandes jugadores en su plantilla y los dos mejores hoy se juntaron para abrir el marcador. Balón robado por el Almería que Tiago recupera enseguida evitando el contrataque pero el portugués tiene tanto fútbol que en un segundo vio al kun entrando al área y le puso el balón al pie con un pase magistral. El Kun amaga con el cuerpo y remata con la izquierda haciendo el primero.

Pintaban bien las cosas. Gol a favor, el equipo asentado y buenas sensaciones pero para eso está el entrenador. El Atleti podría haber seguido igual, podría no haber renunciado a su personalidad ni el criterio que tenían pero no, decidió ejercer su vulgaridad y jugar al fútbol moderno. Decidió olvidarse del balón, de mandar y decidió jugar para esperar al contrario todavía más atrás. Por supuesto esto espoleó al rival que a partir de ese momento y hasta que logró el empate al poco de comenzar la segunda parte (Crustat de buen remate en segunda jugada) se hizo dueño del partido y vivió al borde del área Atlética.

En este punto me gustaría puntualizar algo. Una cosa es jugar al contrataque (aunque alguien debería explicar que se entiende por esto) y otra cosa es hacer lo que hace este Atleti. El mítico contrataque colchonero no era esto. No blasfemen. El Atleti mítico no estaba achicando balones en su área y sufriendo como condenados para esperar a dar una puñalada por un fallo del contrario. Eso es de cobardes y el Atleti hasta hace poco nunca lo ha sido. El mítico Atleti del contrataque no defendía en su área ni se pasaba el partido achicando agua y renegando del balón. Así no se pueden ganar ligas.

Especialmente lamentable es ver como luego, con la necesidad de marcar, volvió a adueñarse del balón del partido y del juego con una facilidad pasmosa. Hubo incluso buenos momentos de fútbol (¡incluso de toque!) que lógicamente provocaron ocasiones y jugadas por doquier. En una de ellas el Kun hace otro gol en una gran jugada personal que además tenía opciones de pase a izquierda y derecha lo que supone una gran labor de equipo. De nuevo todo pintaba bien y de nuevo todo se echa a perder por la necedad del tacticismo. De nuevo el Atleti se va a su área a defender, de nuevo el Almería se hace dueño de la situación, de nuevo se empieza a vivir al borde del área madrileña y de nuevo nos empatan. Si, vale, fallo defensivo. Es cierto que Goitom remata demasiado solo pero insisto en lo de siempre: si el balón está en el campo contrario un fallo tuyo es muy difícil que te cueste un gol.

Mis deseos para con el Atleti están lógicamente con un cambio en la dirección que aísle para siempre la dañina enfermedad del gilismo pero le sigue a la par, sino por encima, el deseo de que mi equipo juegue o intente jugar de una puñetera vez como el Atlético de Madrid. Valiente y orgulloso. Estoy harto de mediocres, cobardes e ideólogos que pretender transformar mi equipo en lo que no es.

Calidad sin barreras (At. Madrid 3 - Villarreal 1)





Decía un escritor británico llamado John Ruskin que la calidad nunca es un accidente sino que siempre es el resultado de un esfuerzo de la inteligencia. Siempre que los entrenadores habituales que se sientan en el banquillo de Calderón han renegado de la calidad y la de la realidad de los jugadores que tenían para refugiarse en el abrigo de un tacticismo mal entendido (es decir, casi siempre) intentando cambiar la curva natural de las cosas para adaptarla a su propia y particular forma de entender la vida nos ha ido muy mal. Hoy el Atleti ha salido a ganar y ha ganado. Hoy ha salido a ser protagonista y lo ha sido. Hoy ha salido a dominar el partido y el resultado y ha conseguido las dos cosas. A veces las cosas son tan lineales y evidentes que duele pensar no sean como tienen que ser. A veces también las soluciones llegan demasiado tarde.

Aunque la objetividad es una de la cosas más difíciles que existen a la hora de hablar de eventos deportivos y especialmente cuando eres de alguna manera aficionado (el que diga lo contrario miente) uno trata siempre de ser lo más objetivo posible. A pesar de la deriva derrotista en la que está el club como institución y especialmente en el apartado deportivo, en los dos últimos partidos ya dije que veía al equipo con una actitud renovada mucho más positiva y que deportivamente también lo veía bastante mejor. Hoy, si quiero ser honesto tengo que escribir lo mismo. Teniendo en frente como estaba uno de los mejores equipos y que mejor juegan de la liga española (otras veces hubiese sido razón suficiente para salir con miedo gracias a cualquiera de nuestros valientes entrenadores) el Atleti salió al campo a ganar el partido y a ser el dueño del mismo. Entre furia, triangulaciones y buen juego apareció a los cinco minutos una diagonal de Reyes que desde el borde del área coloca el balón en la escuadra. Golazo del de Utrera que venía mereciendo desde hace tiempo.

El equipo lejos de echarse atrás siguió jugando de forma muy parecida dejando la actitud intacta lo que fue una gran noticia para el espectador y el espectáculo. Tiago (partidazo del portugues que cada vez tiene más peso) era el cerebro de un equipo que Mario Suárez compensaba en la tarea táctica. El ex del Mallorca sin grandes aspavientos hizo una labor infinitamente más útil, efectiva y cercana al fútbol que lo que pueda hacer el error de Raúl García. Hasta la primera media hora el Atleti jugaba más tiempo en campo contrario y llegaba con fluidez a la portería contraria. Filipe Luis parecía más suelto y dinámico que otras veces, Elías también (aunque lo sigo viendo perdido) y arriba Forlán por fin parecía volver a jugar para nuestro equipo. El Atleti debería haber rematado en esta fase pero no fue así. Por eso, acabando ya los primeros 45 minutos, el Villarreal (que poco a poco se estiraba cada vez más) cobró una falta al borde del área que supuso el empate tras gol de Rossi. El Villarreal es un equipo magnífico que durante años ha forjado un concepto de equipo y de club basado en el fútbol, la buena gestión y la inteligencia. Es una delicia ver su propuesta futbolista y perfil de los jugadores que conforman su plantilla. Ahora bien, creo que el empate era injusto para los méritos de uno y otro al acabar el primer tiempo. El Atleti había planteado mejor el partido, había expuesto más y había dado más. Sólo quizás un falta de autoconfianza había lastrado el resultado en la parte final.

Pero la segunda parte puso cada cosa en su sitio. Los colchoneros volvieron al campo con la misma actitud y el mismo rigor con el que habían empezado el partido pero subieron las revoluciones un par de vueltas y se hizo la luz. Tiago se hizo definitivamente el dueño del centro del campo y un genial Reyes fue la pieza del engranaje que tantas veces echamos en falta en este equipo. Ese jugador capaz de conectar un centro del campo digno con una delantera brillante.

Las ocasiones llegaban, el equipo se estiraba, Kun y Forlán se dejaban ver por todos los sitios y el balón era prácticamente colchonero. Los de Castellón daban mucho miedo cuando salían vertical al área contraria pero el partido tenía un único dueño y era de color rojo y blanco. Así que ocurrió lo que tenía que ocurrir. Filipe Luis (en probablemente su mejor partido como rojiblanco) hace una jugada soberbia desde la izquierda hasta el área para meter un gran pase vertical al Kun que defino de vaselina con la maestría que sólo jugadores como él pueden hacer. Golazo del Kun pero golazo del Atleti.

Entonces el Villarreal quiso estirarse un ápice en el campo (demasiado tímido el Villarreal para lo que nos tienen acostumbrados) pero le fue imposible teniendo enfrente un equipo enchufado y anímicamente muy fuerte para entonces. De hecho en lugar de presenciar la reacción levantina lo que vimos fue por fin un nuevo gol del uruguayo Forlán (a pase de Reyes, como no). Desde ahí al final del partido lo único que se pudo presenciar fueron las despedidas en loor de multitudes de Mario Suárez, Elias y el Kun (por Asunçao, Koke y Juanfran) y más ocasiones madrileñas (algunas muy claras como una marrada por Juanfran con toda la portería para él tras pase de Forlán).

La lectura del partido es que cuando el entrenador no hace experimentos propios del cine de autor, los jugadores salen al campo a ganar, la actitud es la de sumar en torno al balón y la suerte no es esquiva, incluso un equipo tan desequilibrado y lamentablemente diseñado como este tiene peligro cuando en sus filas existen jugadores muy buenos que no están constreñidos a un rigor táctico que no funciona. El problema es que quizás ahora ya sea demasiado tarde.

El reino del revés (Getafe 1 - At. Madrid 1)





Hace pocos días que lamentablemente falleció María Elena Walsh, cantante y compositora argentina mítica en su país que aquí a casi nadie le dirá nada su nombre pero con cuyas canciones muchos hemos crecido sin saberlo. El brujito de bulubú, El gato que pesca, la vaca estudiosa,...Una de aquellas canciones era el reino del revés. La letra de esa canción dice cosas como “en el reino del revés nadie baila con los pies. Un ladrón es vigilante y otro es juez... y que dos más dos son tres”. Eso es el Atlético de Madrid hoy en día. Un equipo donde juegan los malos y se sientan los buenos. Donde los mediocentros juegan en la banda y los mediapuntas de mediocentros. Dónde los ladrones son los buenos y los que dan gratis la vida por su equipo los malos. Dónde callan los que saben y hablan los que deberían callar. Lo dicho, el reino del revés.

El equipo volvió a saltar al campo con una actitud bastante potable, actitud que lamentablemente no han tenido a lo largo de la temporada, pero a veces lo que no puede ser no puede ser y además es imposible. Tratar de mantener la seguridad defensiva del equipo con una defensa de cuatro en la que aparecen Valera, Perea y el actual Antonio López (Quique y su poderío sabrán por qué lo hace) es como pretender construir un rascacielos sobre una golosina. Estúpido. El primer balón que tuvo el Getafe lo metió en largo y el Atleti lo defendió penosamente (no se presiona al que pasa, hueco entre líneas, Godín lento, lenta la ayuda,..) para que el balón acabé en los pies de Manu del Moral que recorta, tira a portería y el balón se cuela en la portería tras dar en la espalda de Godín. No parece que tuviese ningún reparo por celebrar por todo lo alto eso de marcar a su antiguo equipo y la verdad es que hace bien. Personalmente me parece una estupidez demagógica eso de no celebrar los goles.

El partido se ponía cuesta arriba. A la incapacidad manifiesta de jugar al fútbol de un equipo mal diseñado, mal estructurado y mal entrenado se le sumaba lo que había en el campo. Una defensa compuesta por paquetes y desquiciados, un centro del campo con un Tiago sobre explotado (y también desquiciado) acompañado de un Raúl García que si ya de por si es lo que es (muy malo) ahora mismo está para mandarlo a una cura de sueño, unos supuestos interiores que se pierden entre lo que su entrenador les dice que hagan y lo que entienden que tienen que hacer y una delantera muy buena pero profundamente desquiciada también. El Atleti, con todo, se hizo con el partido y más por voluntad que por juego consiguió llevar el balón a campo contrario y encimar la portería rival pero la gran virtud de este equipo durante los últimos años, ser letal arriba, este año también se ha apagado. El dominio se fue diluyendo con el tiempo y mediada la media hora el partido ya era un triste ejercicio de centrocampismo esteril, aburrido e inútil. De hecho estuvo más cerca el Getafe de aumentar el marcador en una nueva jugada penósamente defendida en que el balón acaba en un pase al segundo palo que Gavilán remata al larguero. Sólo Reyes, casi en el 45, consiguió poner el miedo en la grada rival con un remate desde fuera del área.

La segunda parte comenzó incluso peor que como acabó la primera cuando los getafenses decidieron ponerse a jugar y quedarse con el balón. Cuesta creer que tipos como Parejo (sin hacer un gran partido está a años luz de la mayoría de jugadores similares que tenemos en nuestro equipo y que hemos fichado en los últimos años) sean más caros que Elias o Salvio pero sinceramente este ya es un tema tan evidente que es absurdo comentarlo como si fuera simplemente el resultado de la patente negligencia del tal Pitarch.Al igual que había ocurrido en la primera parte con el Atleti el dominio de los azules también se difuminó y de nuevo el partido se fue a esa aburrido lugar de la tierra de nadie.

Los cambios de Quique ayudaron a enderezar el partido. Sobre todo con la salida de Mario Suárez por Raúl García. Personalmente creo que quitar a Raúl García del campo sin sacar a nadie en sustitución hubiese bastado para mejorar el juego pero Mario Suárez no lo hizo nada mal. Quizás sea sólo una errónea percepción basada en la comparación con el que estaba pero esa es la sensación que me queda. Elias salió en esa posición en la que nunca ha jugado pero en la que Quique, que es más listo que nadie, se empeña en ponerlo y como suele ser habitual no hizo nada. Desaparecido en la creación, torpe en defensa y perdido en la combinación. Pero claro, estamos en el reino del revés y como tal, pasado el minuto 80 un gran pase de Forlán y un gran desmarque de Elías hacen que el brasileño realice un gran remate de cabeza que suponía el empate.

Faltaba tiempo para ganar el partido y el Atleti fue a por el. De hecho, confirmando la estancia en el reino del revés, Quique decidió prescindir de uno de los dos medio centros y colocó a Elías en el centro (¡¡es-cán-da-lo!!) pero era demasiado tarde y el cansancio, las prisas y la falta de costumbre hicieron que el marcador se quedara como estaba (aunque el Getafe pudo decidir en un gran remate de Parejo y mejor parada de De Gea).

El final de temporada va a ser muy largo.

Buena sensación, mal resultado (At. Madrid 2 - Sevilla 2)




Decía Chesterton que divertido no es lo contrario de serio. Divertido es lo contrario de aburrido y no hay más. El partido de esta tarde en el Calderón podrán enmarcarlo en el cajón intelectual que los eruditos quieran, loco, sin rumbo, alocado,... lo que quieran, Cada uno tendrá su justificación pero lo que no creo es que dude nadie de que ha sido un partido divertido. A pesar de que el fútbol se supone que debe ser fundamentalmente un espectáculo, lamentablemente muchas veces no es así y en el caso concreto del Atleti hacía mucho tiempo de hecho que no era así. El empate a dos que señalaba el marcador al final del partido,ese empate que otras tantas veces ha reflejado el marcador, hoy sin embargo era injusto a tenor de lo que había pasado en el césped. Hoy una vez más la suerte le ha sido esquiva al equipo colchonero pero El Atleti hoy ha ofrecido un espectáculo digno y divertido pero sobre todo si ha parecido un equipo digno en torno al balón y al calor de su público. ¿Era tan difícil?

La tarde era magnífica para ir al fútbol. Me encantan los partidos a primera hora de la tarde que es la hora a la que siempre se había jugado al fútbol en este país. Buena temperatura, estadio lleno y cada vez más bufandas oro y verde en los aledaños y en las gradas lo que hacía que uno entrara al campo con más ánimo de lo que era normal estos últimos días. El equipo pareció también contagiarse de ese ambiente porque apareció con mucho ritmo sobre el césped. Quique repitió alineación (yo creo que por primera vez en lo que de temporada) y salvo la inexplicable presencia de Raúl García, no ya en el equipo titular sino en la la plantilla que está dada de alta en la federación, el equipo parecía bastante lógico viendo lo que hay. El brío anímico casaba muy bien con los dos interiores que hoy otra vez se escapaban de su enquiosada posición en la banda para unirse al centro del campo y ayudar a la creación. El equipo lo acusó para bien haciéndose dueños del balón y del partido mientras metía al equipo sevillano en su campo. Buena primera media hora de los madrileños que confirmaba sobre todo las buenas sensaciones que ya dejó Koke en Zaragoza. El canterano muy bien entre líneas, muy activo, listo y tácticamente sacrificado. Cuando escucho eso de que los jugadores se están adaptando me acuerdo de casos como este. Los buenos jugadores no necesitan adaptación.

Enfrente estaba el Sevilla, un equipo como el nuestro en horas bajas que hoy se presentaba con la peor versión de los últimos años. No por jugadores sino por actitud y concepto. Dónde antes había un equipo defensivamente robusto, bien armado, vertical, valiente y letal, hoy la valentía desaparecía y las opciones pasaban por eso tan conocido de esperar a ver que pasa. Lo que tantas y tantas veces he despreciado de mi propio equipo aparecía enfrente. Claro está, en el banquillo se adivinaba la figura de Manzano, ex entrenador colchonero, que como todos los entrenadores que ficha MA Gil es de esos directores técnicos que reniegan a llevar la iniciativa, que cualquier éxito pasa por los errores del rival y sobre todo que se crecen únicamente en la mediocridad.

Pero pasado los 30 minutos el Atleti se quedó sin brío, empezó a pasarse la euforia, empezó a desaparecer Tiago y a aparecer Raúl García y se acabo la esperanza. En la primera llegada de los hispalenses, en un fallo defensivo en la marca, no tengo claro de si de Reyes o Raúl García, Negredo engancha un buen balón que se cuela en la puerta. Injusto resultado con el que se iban los sevillanos al descanso que pudo no haber sido tal si el bueno del Kun hubiese acertado un remate a bocajarro pocos minutos después pero el argentino remató a los pies de Varas.

Convencidos de la mala fortuna, la segunda parte comenzó como la primera, con las mismas ganas y el mismo ritmo pero con más suerte. A los pocos minutos Forlán ve el desmarque en diagonal hacia el área de Keko y le mete un soberbio pase que el canterano remata a gol de forma prodigiosa. Golazo que servía de merecido premio a un jugador en franca progresión.

El partido entonces entró en un tramo bastante loco y alejado del rigor táctico, eso que tanto pavor le da a los entrenadores en general y especialmente a entrenadores como los nuestros, como los que estaban hoy en el campo, que piensan que el talento, la diversión y la magia son enemigos del fútbol. Un Atleti lanzado llegaba al área rival y primero koke otra vez y después unos demasiado egoistas con el balón Reyes y Kun pudieron haber puesto a los colchoneros por arriba. Pero también los madrileños dejaban huecos para que los sevillanos salieran en contrataque. Los del Nervión sin embargo no llegaron a inquietar a De Gea hasta mediado el minuto 70 en el que un contrataque muy bien lanzado por los andaluces acabe de nuevo con un balón suelto en el borde del área que remata un desaparecido hasta entonces Rakitic. El Sevilla se ponía por segunda vez por delante en el marcador y por segunda vez de forma injusta.

Desde ese momento hasta el final el partido fue un acoso constante de los madrileños apoyados por una afición sin fisuras y entregada a un equipo que hoy si sentía como suyo. El empate llegó tras un error tremendo de los de Manzano tirando el fuera de juego que dejaron a Reyes encarar sólo por la izquierda y llegar hasta la portería para marcar. El partido podría haberse decantado por los locales si el Kun no hubiese fallado delante del portero en la jugada tonta del partido. Una muy dudosa cesión al portero de los sevillistas es sacada con picardía por Tiago para que el Kun con todo por delante rematase al portero. Pero también se podía haber perdido si en gran disparo de Negredo desde muy lejos hubiese ido unos milímetros más abajo en lugar de estrellarse con el larguero.

El equipo deportivamente se derrumba, la institución está infectada y podrida por dentro. La cantidad de pancartas en contra de la directiva crece con los partidos y la campaña de desinformación de los medios se intensifica día tras día. Malos tiempos para un equipo gerencialmente despreciable, penosamente planificado y torpemente entrenador pero un equipo que hoy no merecía perder.