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¡Un abrazo!

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180 min.

Una frase muy típica entre entrenadores cuando se les pide comentar una eliminatoria de copa es eso de que es un partido de 180 minutos. Mentira. Son dos partidos. Si el partido de la semana pasada dura 180 min. al equipo madrileño le caen seis en lugar de tres goles. Si el partido de hoy dura 180 min. ocurre exactamente lo mismo pero con el Recre como damnificado. Gracias a Dios la Copa del Rey es así, con dos partidos, que además cuando tienen que jugarse como el de hoy, a muerte, hacen que tipos resentidos con el fútbol como yo pueden volver a vivir lo que es divertirse viendo un partido de fútbol. Adoro este tipo de competiciones. Creo que los torneos del KO son generalmente injustos (no gana el mejor) pero me temo también que hoy por hoy son el único reducto de lo que es el fútbol en estado puro, ese deporte en el que dos equipos intentan por todos los medios meter gol en la portería contraria.

Como no podía ser de otra forma el Atleti comenzó el partido a matar o morir. Con el esquema que según mi opinión mejor cara podría dar en este Atleti (especialmente en casa y contra equipos de perfil bajo). Hablo de ese 4-4-2 sin doble pivote y en rombo con Jurado por delante de Asunçao, dos interiores (que a mi me gustaría que vinieran más al centro para no dejar tan vendido a Asunçao) y dos delanteros basculantes y antiestáticos. Sin embargo el esperado arreón inicial, siempre a hombros de una bendita grada que a pesar de los pesares volvió a no fallar (sin llenar el campo), se hizo con más corazón que cabeza lo que provocó alguna que otra duda fugaz en la afición. La presión era intensa pero sin orden. El ataque era constante pero cargado de una buena dosis de ansiedad que provocaba la ineficacia colchonera. Estos desajustes iniciales facilitó el que el Recreativo se olvidase de complejos y miedos y plantease el partido con bastante dignidad sacando la defensa de su área, intentando congelar el ritmo y sin despreciar la pelota. Pero el corazón muchas veces es más que suficiente para derribar cualquier barrera y así ocurrió. A veces se nos olvida que defendiendo nuestra camiseta tenemos a Agïero, Forlán, Simao, Reyes, Jurado,... y si esta gente es capaz de tener el balón y pasárselo las posibilidades de soñar se disparan de forma considerable. Así que cuando pasado el primer cuarto de hora sin demasiados apuros para los andaluces y cuando toda parecía indicar el partido entraría en otra fase diferente, un rechace en el área con un buen puñado de jugadores colchoneros en la zona es recogido por Simao que inaugura el marcador para delirio de la grada.

Entonces si que la olla se destapó, el Atleti se desmeleno quitando la presión y el Recre empezó a notar el aliento del infierno colchonero. Entonces si se pudo ver en el campo al tercer presupuesto de la liga frente a un equipo de segunda lo que indefectiblemente acabó en una preciosa jugada por la izquierda que el Kun se encarga de rematar a puerta con la zurda tras un pase de la muerte de catecismo. Para entonces la remontada tomaba cuerpo en la imaginación del respetable que por primera vez en la eliminatoria podía sonreír de esperanza. Se paró el ritmo pero sin perder la cara y cuando todo el mundo pensaba ya en el descanso, un gran saque de córner (¡noticia!) es rematado casi de escorzo por Ufjalusi que ponía el tercero en el marcador e igualaba la eliminatoria.

El más pesimista y reacio a esto que se llama fútbol moderno tenía entonces la idea de que la segunda parte guardaría en el armario esa primera parte de vértigo y emociones para desplegar otra sesión de táctica, control y sopor a las que tan acostumbrados estamos en el Calderón pero nada más lejos de la realidad. La segunda parte fue mucho más intensa, dramática y espectacular que la primera. En los primeros 6 minutos (¡seis minutos!) sucedió todo lo siguiente: Clara ocasión del Recre tras el primero de muchos fallos defensivos de los madrileños, gol anulado al Kun por dudoso fuera de juego, paradón espectacular de De Gea a tiro desde fuera del área del área de Fornaroli y Remate de Forlán al larguero. Casi nada. A partir de ahí, supongo que para desgracia de sus entrenadores el partido entró en una frenética y suicida partida de ping-pong hasta que pasado el cuarto de hora Agüero mete el balón en la portería contraria (al final parece que es en realidad en propia puerta) tras una extraña jugada que no terminaba nunca.

Pero cuando la alegría y la emoción se desparramaba por todos los poros colchoneros estando en ese momento clasificados para la siguiente ronda empezamos a ver por primera vez en la noche algunas de las desgracias de este equipo como son la falta absoluta de centro del campo para controlar un partido y sobre todo una defensa que no es digna de un equipo de primera división. Lo de Perea (por centrarlo en alguien) es digno de tesis. No puedo encontrar una razón basada en las leyes de la lógica que explique la razón de que este muchacho siga siendo titular en el equipo. Sin embargo el “héroe” negativo de la noche esta vez fue el bueno de Asunçao que superó al colombiano con creces. Asunçao que a pesar de todo es un jugador sobre el que creo que no merece cargar en exceso las tintas porque pienso que ha dado más que ha quitado. Cuando nadie se lo pedía y cuando ya se llevaban 25 minutos de la segunda parte no se le ocurre otra cosa que ponerse a regatear en el área pequeña (cosa que no hace ni en el área contraria) para que Carmona robe el balón y meta uno de los goles más fáciles de su carrera. Para terminar de rematarlo dos minutos después decide entrar como el mercancías por enésima vez en el partido dejándoselo tremendamente fácil al árbitro para que lo expulse cosa que el trencilla hace sin titubear. La expulsión es injusta pero como otras tantas veces eso no lo puede hacer un jugador profesional en esas circunstancias.

El panorama entonces era tremendamente sombrío y daba la sensación que tanta adrenalina se había derrochado en balde. Más todavía teniendo en cuenta que Quique tiene que sacar al campo a Raúl García para darle la manija del equipo y el navarro respondía como sólo él sabe hacerlo en estas ocasiones que es dando un pelotazo mandando el balón a la estratosfera la primera vez que lo toca. Pero el Atleti todavía tiene buenos jugadores y a base de esfuerzo y ganas por parte de los que quedaban (Agüero, Forlán, Simao, Reyes,...) se intentaba llegar al área contraria aunque con poco éxito y mucho desgaste. El Recre endureció el partido, paro el ritmo y todo se ponía muy difícil hasta que el Kun en jugada individual es derribado al borde del área permitiendo que Simao de una lección magistral al mundo de como se lanza una falta directa. Impresionante el golpeo del luso que quitó las telarañas de la escuadra y los demonios en las cabezas de los Atléticos.

A pesar de los nervios finales el 5-1 se quedó en el marcador, la sonrisa se quedó en la grada y la ilusión en los espíritus de los aficionados colchoneros. Que este equipo gane algo es francamente difícil pero soñar es gratis y al fin y al cabo somos el Atlético de Madrid. Eso debería bastar.

Caras de acelga, corazón de trapo



Recreativo de Huelva 3 - At. Madrid 0



Dicen los suecos que la única diferencia entre la sabiduría inútil y la estupidez es que lo primero da mucho más trabajo así que el Atlético de Madrid debe ser un gran ejemplopara los escandinavos. Desconozco la enorme y espectacular sabiduría de tipos como Gil o Pitarch o Quique (o Abel o Aguirre o...) pero sus efectos son difíciles de diferenciar de los que obtendría el más negligente de los estúpidos. Podemos seguir escuchando las historias fantásticas que llevan editando por fascículos desde hace lustros y viendo a esta colección de “sabios” como relativizan enfundados en sus elegantes trajes de Armani sobre el sexo de las musarañas pero yo hace ya muchos años que sólo veo farsantes con más desfachatez que vergüenza. Veo eso y un equipo que se muere.

El Atlético de Madrid se ha presentado en el campo hoy con la ya tradicional ración de inventor del fútbol de nuestro flamante entrenador. Si 24h antes manifestaba que la Copa era la forma más directa de llegar a Europa, 24h después dejaba claro que no hay que tener muy en cuenta lo que dice este hombre en rueda de prensa. Domínguez, de los mejores el sábado de central, hoy en la izquierda con A. López en el banquillo (y quiero pensar que no tiene nada que ver con rotaciones porque entonces si que me entra la risa floja). Una pareja de centrales para echarse a llorar, una pareja de mediocentros para suicidarse y la guinda de colocar a Reyes en la media punta dejando a Jurado en el interior izquierda. En fin, lo de siempre: pura estupidez. Parece que es sentarse en nuestro banquillo y al que lo ocupa le entran ganas de jugar a la PlayStation con nuestros jugadores. Aún así y de entre los muchos problemas que tienes este equipo (deportivamente) hay dos que independientemente de entrenadores destacan por encima de todos que son: la mentalidad pobre, mediocre y sumisa de la plantilla, algo que limita de forma definitiva cualquier posibilidad de que el equipo se reponga a ningún contratiempo, y un centro del campo que no sólo no existe sino que lo que aparece en su lugar es extremadamente dañino para la salud, la autoestima y el espíritu. El sucedáneo de Atleti que saltó al campo con cara de querer tirar la Copa por la ventana (como así hicieron) basaba su futuro en la capacidad de Reyes para hacer algo (el único jugador que parecía estar jugando a ese precioso deporte llamado fútbol), la posibilidad de que los planetas se alineen para que Jurado consiga jugar como algunos dicen que sabe jugar o la ilusionante electricidad de un chico de 17 años llamado Cedric que salió jugando en el interior derecha dejando muy buenas sensaciones. lo demás era la espesura de siempre, la mediocridad por bandera, la incapacidad de crear, la fragilidad defensiva y la cobardía como referencia. Da igual que delante esté el Recreativo o el Chelsea. Da igual que se juegan tres puntos en la jornada 7 o la posibilidad de soñar con ganar la copa. En ser lamentables es en lo único que somos regulares.

Y con esa empanada de ni si ni no sino todo lo contrario, toma la pelota que a mi me da la risa, el Recre hizo una gran jugada por banda izquierda, con estelar colaboración de ese chico que sólo la incapacidad de nuestros dirigentes ha hecho que tenga el lateral derecho, que abrió el marcador para los locales. 1-0 y la tradicional cara de acelga se instalaba en nuestros valientes jugadores. Cara de acelga que se transformo en pavor cuando Ufjalusi, mostrando el talento emocional que tiene todo el equipo, entra con el pie en alto cortando el contraataque en campo todavía contrario y se auto-expulsa. La expulsión me parece injusta pero hay que tener una mentalidad muy especial para entrar así cuando tu equipo camina por el filo. Para terminar de completar la tétrica escena el árbitro y la picardía de un jugador blanquiazul se la juegan al bueno de Cedric pitándole un penalti que no era, que pone el 2-0 en el marcador y al canterano en el banquillo. Con un Atleti acobardado y encerrado en su área y un Recreativo a lo selección holandesa del 78 se terminó la primera parte.

Pero lo más triste es que esos fueron los mejores minutos el Atleti. El comienzo de la segunda parte dimos con un primer cuarto de hora en el que el Recre le dio un baño al Atleti por todos los lados. Una tímida presión era suficiente para anular a los colchoneros que parecían un equipo de maestros jubilados (¿Lo son?). Afortunadamente para el Dios del mal gusto estaba Quique en el banquillo para arreglar el problema y en un alarde de valentía retiró a Jurado del campo para sacar a Raúl García. Ya saben, esa vanguardista mentalidad que dice que mejor tener tres tarugos en el campo que dos. Difícil de entender cuando entre los tres son incapaces de dar un pase con criterio (y días como hoy incluso incapaces de robar un balón). Que Raúl García sea una referencia en el centro del campo colchonero es un buen reflejo del catastrófico estado deportivo en el que se encuentra este equipo. Toda una declaración de principios cuando estás realizando un partido atroz, con dos goles por debajo en el marcador, con cero goles a favor jugando fuera y además frente a un equipo de segunda que lo está pasando mal en esa categoría. El cambió no supuso en principio ningún cambio en el “juego” del Atleti, era imposible que fuese peor, pero si que a base de tropezones y parones se acabó con el fútbol fluido del Recreativo sin conseguir neutralizar a los onubenses que siguieron siendo dueños de todo. Así estuvimos unos cuantos minutos, con el sopor en el cuerpo, el bostezo en la boca, la tristeza en los ojos y la vergüenza en el corazón, hasta que a un par de minutos del final Candeia recogía un buen pase entre líneas (que ninguno de los tres tarugos fue capaz de ver) y ponía el tercero en el marcador para escarnio de los pocos que quedamos del Atleti y que todavía nos tragamos esta bazofia. De aquí al final del partido la ya tradicional humillación al escudo madrileño.

Insisto en lo que dije en los primeros partidos de liga: recemos por no descender y olvidémonos de paraísos mentirosos. Yo creo que Quique lo tiene claro.

Parar para respirar

Me contaba hace tiempo un jugador de Rugby que cuando estás en pleno partido desorientado tras un rebolcón lo que tienes que hacer es pararte, respirar, levantar la cabeza y ver donde está el balón. El Atlético de Madrid llevaba ya demasiado tiempo revolviéndose en el barro, desorientado, exhausto y roto. Llevaba ya demasiado tiempo también necesitando pararse, respirar y mirar donde estaba el balón y eso es lo que ha ocurrido esta semana. Sería tremendamente fácil ahora, tras un cómodo 0-3, cargar las tintas contras el pasado y hacer leña del árbol caído pero no lo voy a hacer porque primero no es mi estilo y segundo no sería justo. Lo de hoy puede tener muchas y diferentes lecturas. Le deseo toda la suerte a Abel Resino que es la misma suerte que le deseé en su momento a Aguirre y tengo claro que hasta dentro de unos meses no sabremos que es lo que significa tener un nuevo entrenador en el banquillo.

Es cierto que al menos tenemos algo a lo que agarrarnos para poder soñar. Cosas buenas de hoy: la actitud de los jugadores (enchufadísimos desde el principio lo que abre el debate de conjura contra el anterior entrenador), tener el equipo bastante más lejos del área, la presión en campo contrario que nos ha dado dos goles (¿era tan difícil darse cuenta de algo tan simple?) y sobre todo la actitud de seguir jugando exactamente igual con el marcador a favor. En contra: seguimos sin tener centro del campo, tenemos muchos problemas en jugadas a balón parado y tenemos un portero que da la talla bajo palos pero que tiene verdaderos problemas para salir de su zona a jugar lo cual es algo que va a tener que hacer a partir de ahora. Veremos que ocurre en estas semanas.

Pero disfrutemos mientras podamos. El equipo salió muy metido en el partido, presionante e incluso con un punto de aceleración que no siempre es bueno aunque por esas cosas que tiene el fútbol en menos de 5 minutos Sinama hace una gran jugada por la banda derecha, mete un buen centro al área y el Kun Agúero entra de cabeza una violencia desaforada metiendo el balón en la portería con un tremendo cabezazo. En otros muchos partidos hemos metido un gol durante los primeros minutos pero hoy la diferencia ha sido tan sencilla como determinante. El equipo en lugar de poner 10 jugadores en la frontal del área ha seguido practicando la misma filosofía que hasta entonces: defensa fuera del área, equipo junto en 30 metros y presión de la salida del balón. De esa manera tan sencilla el Recreativo de Huelva quedaba maniatado sin saber que hacer mientras que el Atleti vivía cómodo y provocando una ocasión de gol cada vez que robaba el balón. Para jugar bien necesitamos tener más el balón y aplicar un punto adicional de agresividad pero visto lo visto me conformo con esto.

Las ocasiones de gol llegaban aunque también se veían cuales serán los problemas de este equipo en el futuro como cuando en el minuto 18 la delantera onubense gana la espalda colchonera tras un pase largo quedándose prácticamente sólo delante de Leo Franco pero marrando la ocasión. Pero hoy era el día de volver a la senda de la tranquilidad y esta llegó con un robo de balón el centro del campo, gran pase de Agüero y mejor definición de Forlán. Es evidente que es mucho más sencillo jugar con dos goles a favor y también es evidente que varios goles de ventaja la especulación con el resultado empieza a ser una opción planteable (nunca con un miserable gol de ventaja y todo el partido por delante como estábamos acostumbrados) pero afortunadamente este atleti no parece ser así y con la misma intensidad y un nuevo error en le centro del campo, Forlán consigue el tercer gol en una jugada similar a la anterior. Esa es la diferencia entre robar el balón en campo contrario y hacerlo en tu área. Todo eso antes del descanso.

La segunda parte fue prácticamente una anécdota en la que el Atlético de Madrid bajó ligeramente el tono físico y la concentración mientras el recreativo se iba arriba prácticamente a la desesperada. Llegaron algunas ocasiones por parte de los andaluces que resolvió muy bien Leo Franco pero también llegaron buenas ocasiones para los atléticos que unas veces por precipitación y otras por ansiedad no llegaron a cuajar. Eso si, hacía muchos meses que los colchoneros no vivíamos con tanta tranquilidad una segunda parte fuera del Calderón.

Como creo que todo el mundo tengo mis dudas respecto a la labor que pueda desempeñar Abel Resino en este equipo y las tengo por razones obvias como que es difícil hacer un equipo a mitad de temporada y también por razones menos obvias como las dificultades que intuyo va a tener por parte de la prensa (hoy decía la cadena SER durante la transmisión que no veían ninguna diferencia con el Atleti de Aguirre). Ahora bien, independientemente de lo que luego ocurra, que dependerá de muchas cosas, puesto a elegir teorías la que plantea el de Velada me parece bastante más acorde a un equipo que pretende ganar en todos los campos que aquella que teníamos por bandera hace tan solo 7 días.

Filosofía

“Ve hacia adelante, tú puedes. Ríete lo que quieras. Yo tengo mi filosofía que mantiene mis pies en la tierra y confío en ella (...) me mantiene andando cuando estoy cayendo”

Yo creo que los atléticos, los de verdad, nunca entendimos ese reclamo publicitario del “¿por qué somos del atleti?” que tanta gracia hizo. El anunció llegó en un momento malo y concreto de nuestra historia pero tanto en ese momento como en cualquier otro los colchoneros tuvimos y tenemos claro que los somos, podamos explicarlo o no. Sobre todo molestaba, a mi al menos me molestaba, que los otros, los que no son aficionados a este equipo, se quedasen con la etapa más negra de un club centenario para definir nuestra filosofía. Una filosofía perdedora y conformista que además no era la nuestra. Creo que ese anuncio y otros parecidos nos ha hecho, sin quererlo, mucho daño en el sentido de darnos una imagen de perdedores y de pobrecitos que no nos pertenece. Alguien necesitaría recordar que el dañino mote de pupas apareció después de perder la copa de Europa y no tras una campaña vergonzosa peleando por descender o en mitad de tabla. ¿Cuantos equipos de este país pueden decir que han perdido una copa de Europa? El atleti nunca ha sido un equipo perdedor y eso es algo que todos, dentro y fuera, deberían tener claro aunque no parece que sea así. ¿Volveremos a nuestra verdadera filosofía? Quiero creer que si pero tenemos que ser nosotros los primeros que lo tengamos claro.

Pero desde luego será mucho más fácil con noches como las de hoy donde todo es perfecto y nos acostaremos felices. Seguro que algún purista es capaz de encontrar un borrón o algún error en algún sitio del partido de esta noche pero seguro que son aspectos menores. El concepto es lo que cuenta y el concepto del atleti esta noche es el concepto que todos queremos. Al final es todo una cuestión de filosofía.

“Sé que hay maldad y se que hay bondad y lo que hay entremedias. Nunca lo entendí”

La noche se presentaba propicia para que el equipo nos volviese a llevar a esa agradable sensación que todos teníamos cuando terminó la primera jornada de liga. Veníamos de ver el mejor partido de nuestro equipo en mucho tiempo y además de haberlo visto en el mejor de los escaparates posibles, la Champions League. El rival, aunque siempre incomodo, tampoco parecía el más propicio para aguar la fiesta. Pero, ¿cuantas veces esos preliminares cargados de euforia y de similares características han significado fracasos rotundos? Pues hoy no ha sido así y es que algo debe estar cambiando a la rivera del Manzanares.
El equipo no salió en tromba como suele hacer en su propio estadio pero a cambió lo hizo serio y contundente. Sin esa aceleración que tantos goles tempraneros nos ha dado pero con un ritmo alto y controlando el balón y el juego. Si me dan a elegir prefiero lo segundo sin ninguna duda. Si marcas tú un ritmo que controlas y dominas el balón dominas también el partido. Así se desarrolló toda la primera parte, con un atleti bien plantado, contundente en defensa, activo en el centro del campo y letal en el ataque. El gol llegó a balón parado (definitivamente algo está cambiando) pero podría haber llegado de cualquier forma. El atleti era superior en todos los frentes y lo hacía notar. Ufjalusi no dejaba a nadie pasar por allí, Raúl García permitía a Maniche disfrutar de esa especie de segunda juventud que está viviendo, Simao seguía demostrándonos lo acertado que fue el año pasado su fichaje, Sinama seguía reivindicándose como un jugador muy interesante y el Kun, siempre el Kun se dedicaba a meter goles. Es increíble la cantidad de goles que puede meter un jugador de sus estatura pero estamos hablando de un jugador sobrenatural. También hay que decir que la defensa del Recreativo en el gol no tenía nada que envidiar a la peor versión de nuestra peor defensa defendiendo una jugada de este tipo el año pasado.

Pero insisto, lo interesante del partido del hoy no son los goles sino la actitud, el concepto, la filosofía. El equipo tras el gol no dudó un sólo segundo en seguir manteniendo las mismas premisas que tenía segundos antes del gol. Seguimos presionando, seguimos teniendo el balón y seguimos jugando en campo contrario. Pido a Dios que algo así no sea casualidad y que esta sea la nueva idea a la que se agarra el equipo a partir de hoy. Pregunten al Recreativo, que ha tenido la mala suerte de sufrir esta catarsis en sus carnes, lo que puede hacer nuestro equipo dominando el partido los noventa minutos.

“Os empuje porque os quiero, chicos. No me di cuenta de que estabais disfrutando. Os arrastré escaleras arriba y os dije que volarais”

El resto de la primera parte fue un monólogo colchonero. Sin tener que arriesgar nada y manejando el juego lejos de su portería se sucedieron las ocasiones hasta la extenuación. El marcador al descanso era injusto pero también era una anécdota. Sabíamos que era difícil sufrir sobresaltos jugando así y nos dispusimos a vivir una de las noches más tranquilas que yo recuerdo en el Calderón.

El inicio de la segunda parte encontró al equipo algo dormido y espeso pero no duró demasiado. Lo justo para que los colchoneros se revolviesen y pegaran un par de latigazos en el área rival. En uno de ellos Maniche encontró un rebote al borde del área y lo que hace un año se hubiese marchado cerca de la Catedral de la Almudena hoy ha terminado entre las redes de la portería contraria. 2-0, fin del partido. Tiempo de dar descanso a nuestras estrellas intentando no desequilibrar el equipo cosa que Aguirre hizo e hizo bien. Al Cesar lo que es del Cesar.

“Puede que te tomes esto como un regalo (...) y olvides el discurso que mueve la piedra.”


Desde ahí hasta el final más ocasiones, tranquilidad y pasajes de buen fútbol. Vimos a un acertado Sinama en el remate, un Luis García repartiendo gotas del infinito talento que alberga en su interior (el pase del cuarto tanto es espectacular) y un Miguel de las Cuevas haciendo cosas que invitan a pensar que puede terminar siendo un jugador que sume al equipo.

El atleti no ha recibido un sólo gol en su estadio desde que ha empezado la liga y cuenta sus partidos en el Calderón por lotes de cuatro goles. Es pronto y los números no dicen nada pero si deberíamos pensar en agarrarnos a esta sensación de equipo temido y poderoso. Tenemos que empezar a creer que somos capaces de este tipo de cosas, aquí y en Eindhoven, y tenemos que empezar a ser valientes y no tener miedo a ganar. Tenemos que recuperar nuestra filosofía valiente y descarada porque esa es la que ha hecho a este equipo grande y porque por eso somos del atleti.


Philosophy (Ben Folds)
Ben Folds Five (Ben Folds Five - Passenger/1995)

Pertinaz pereza (At. Madrid - R. Huelva)

Decía un filósofo griego conocido como Demócrito de Abdera que quien todo lo aplaza no dejará nunca nada concluido ni perfecto. Javier Aguirre es probablemente la persona de entre las que han pasado por el universo del atlético de Madrid que mayor cantidad de excusas ha escupido. Es probablemente también que sea quien más paciencia ha pedido, quien más comprensión ha reclamado y quien más ha solicitado confianza en que con el tiempo cobraría sentido su filosofía, los fichajes rechazados, las expulsiones de los jugadores “malos”, los pelotazos a las nubes, la lamentable actitud en el terreno (y fuera de el) o la cómica forma de dejar de jugar al fútbol. Han pasado dos años de excusas, respuestas ingeniosas, apuestas de futuro y mucho aburrimiento pero todo sigue igual que el primer día. Exactamente igual. El día que Javier Aguirre desaparezca de nuestro equipo para siempre, sea dentro de tres semanas como la lógica demanda o dentro de tres años como el patetismo de nuestra patética directiva pretende, este maldito proyecto quedará inconcluso e imperfecto. Tanto como el día que nació. Y no me hablen de Champions, por favor.

El partido de ayer contra el Recreativo de Huelva, con todos sus matices incluidos, se puede resumir en una sola palabra: soporífero. Otra vez, por cierto. Ir al Calderón se ha vuelto en un suplicio para gente enferma que como yo espera ingenuamente volver a recuperar esos momentos de antaño donde ir al estadio de tu equipo era una forma de diversión pero también de reafirmación de tu orgullo y de tu personalidad. Ni una cosa ni la otra. Ahora es una forma de confirmar que se es seguidor de una institución con una historia preciosa pero con un presente tosco, anodino, mediocre y lamentable. Eso es hoy el atlético de Madrid, un equipo que no le interesa a nadie.

El partido comenzó siendo una réplica de los partidos de este nuevo Atlético de Madrid, un equipo que sale dormido, esperando ver lo que hace el contrario, con los jugadores colocados como un futbolín y con la misma movilidad que los muñecos del futbolín. Nada por aquí, nada por allá. La principal diferencia es que enfrente había un equipo bastante peor. Ya se nos ha demostrado varias veces que estar por debajo de la clasificación no significa (ni mucho menos) ser peor equipo que uno pero ayer desde luego no fue el caso. El recreativo, jugándose de verdad la permanencia, aporto menos actitud, menos espíritu y prácticamente la misma filosofía de juego que nosotros y así es muy difícil ganar nada. Lo es para nosotros con once internacionales y fichajes de más de 20 millones de euros imagínense para un equipo con un presupuesto infinitamente inferior. El recreativo huele a segunda.

El encuentro se solucionó a balón parado (difícil de creer, ¿verdad?) y gracias a la labor negativa de los jugadores onubenses. Mediada la primera parte Pernia, supongo que cansado de disimular, decidió sacar bien un corner (de hecho saco varios corners muy bien) y Camacho giró la cabeza para colarla por la escuadra. Fin del partido. A partir de ahí el atlético sacó todos sus recursos ya conocidos para jugar con el marcador a favor y que son por este orden: reñir a los recoge pelotas si se les ocurre tocar el balón, asistir a la esperpéntica actuación de Leo Franco cada vez que tiene que sacar de puerta, ralentizar (todavía más) cualquier atisbo de juego y recular en tropel hasta la frontal del área. Ayer sin embargo el Recreativo de Huelva no estaba tampoco en el campo. Pululaban con más pena que gloria rechazando a puntapies el balón y el espacio que tan generosamente regalaba nuestro equipo.

El segundo gol llegó tras una indolente bajada de brazos del lateral onubense y una circense forma de comerse un balón de otro defensa lo que permitió que Maxi (un tipo al que no se le puede reprochar nada a pesar de lo que mucho comepipas pretende) se llevase un balón de raza y le pusiese al Kun el remate en bandeja. El tercero lo volvió a hacer el chaval Camacho (con 17 años tiene más personalidad que la mitad de sus compañeros) a la media vuelta y saliendo de un remate fallido mal defendido por la defensa del Recre.

Entre medias: la nada.

Yo esperaba una pitada en contra de Aguirre y de la directiva independientemente de lo que pasase en el partido (porque ya lo merecen independientemente de lo que pase en estos tres partidos) pero lo único que escuché fueron cantos inocentes. También vi que cuando quedaban 20 minutos medio estadio se había marchado incapaz de soportar el sopor de permanecer allí.

Yo estoy en la grada todos los domingos y puedo palpar, más o menos, el pulso de los aficionados que me rodean. Todos estos que ahora supuran de gozo en los bares y foros por soñar con que el himno de la Champions suene en el estadio o bien no suelen pasarse por el estadio o son los mismo que en el momento en el que no pasemos la eliminatoria previa de Champions (podría pasar) abandonarán el equipo, no renovarán el abono, serán del Liverpool "de toda la vida" y dirán que somos una mierda.

Mientras que la directiva se dedica a soltar estupideces por las ondas continuando su imparable carrera de despropósitos o Aguirre aparece taciturno y enfadado con los que no le comprenden pero su equipo cada vez juega peor y hace más el ridículo sin olvidar que jamás ha jugado bien ni ha parecido nunca un equipo mínimamente digno, nuestra afición continua aletargada imbuida por una pertinaz pereza que todo lo atenaza. Es ahora cuando me acuerdo de Jules Renard cuando dice que la pereza no es más que el hábito de descansar antes de estar verdaderamente cansado.

NI CON LA LÓGICA NI CON LOS RESULTADOS (R. Huelva - At. Madrid)

Decía un filósofo francés conocido como Alain que el aburrimiento es lo que queda con los pensamientos cuando las pasiones son eliminadas de ellos. El atlético de Madrid de ayer tarde, como otras tantas tardes antes de la de ayer, ha querido ser un equipo ordenado, dócil, solidario con el esfuerzo el rigor táctico y a moverse con espesura dentro del particular corsé que con ingenua candidez y escasa pericia ha tejido torpemente quien todos sabemos. El equipo, desposeído como otras tantas veces antes de sus pasiones, fue aburrido. En ese camino hemos perdido brillantez, gracia, fantasía, agresividad, superioridad…. Y dos puntos. También hemos perdido la ilusión de poder ganar la liga, algo que simplemente pensarlo parece provocar gastroenteritis en nuestro entrenador.

El partido comenzó como los últimos partidos, dominio del balón, juego, ganas y poderío. Sólo la mala suerte hizo que durante esos minutos no nos adelantáramos en el marcador. Vimos incluso cosas con las que soñar como los tres o cuatro detalles de futbolista de Cléber Santana. Sin ser Dirceu por momentos pareció que su fichaje al menos no es esa frivolidad estival con la que nuestra directiva suele “alegrarnos” todas las temporadas. Veremos. Digo esto como algo novedoso porque decir que Forlan es un pedazo de jugador no por cierto deja de ser recurrente. El único problema parecía ser que nuestro famoso poder ofensivo no era tan contundente como otras veces aunque las ocasiones llegaban, el juego estaba y parecía ser simplemente una cuestión de tiempo. Normalmente este momento mágico de buen juego se rompe con nuestro primer gol pero nuestro carismático entrenador no debió verlo de la misma manera puesto que poco a poco, y sin goles de por medio, el equipo volvió a esa imagen sin pretensiones, predecible, espesa y aparentemente ordenada que tanto le gusta al mejicano. Supongo que en esta fase todavía había gente que dudaba de si esa renuncia era cosa del banquillo o de los propios futbolistas que están en el campo pero esa duda es sencilla de resolver viendo e interpretando lo que ocurrió después.

La segunda parte comenzó como había terminado la primera, envuelta en una soporífera espesura. Lentitud, miedo, recelo,… sopor. A pesar de todo de vez en cuando aparecía una jugada de la nada que dejaba un jugador nuestro delante del portero pero que no conseguía materializar. Muchas de esas jugadas tuvieron como protagonista al Kun que no sé si afectado por el estúpido espectáculo de la grada onubense parecía algo fuera del partido. Lo de la afición del decano me parece por cierto una salida de tono absurda, exagerada y sin sentido. Que todavía a estas alturas estuviesen recordando el partido del año pasado y tuviesen desde el principio una actitud tan beligerante con nuestro equipo es tan exagerado como ridículo. No quiero ser mordaz pero una cosas así solo es comprensible cuando se juntan iluminados que pretender dirigir a una masa y una masa ávida de de ser dirigida por algún iluminado.
El caso es que el Kun parecía no tener su día de cara a puerta pero seguía siendo esa estrella mundial capaz de hacer jugadas de la nada y de irse de todos los rivales en el espacio que mi abuelo, madrileño él, utilizaba para bailar el chotis.

Pero entonces, como no, apareció Aguirre.

Cuando estás a un punto del segundo clasificado y a 5 del primero, cuando un partido perdido por parte de los de arriba te sitúa como legítimo aspirante a la liga, nuestro entrenador decide “reordenar” el equipo, dotarle de más “frecura”, recular… y cagarla. Ante el estupor del millón de colchoneros que dicen que somos, decide no sólo quitar un delantero para jugar con un sistema más defensivo que fija un único hombre arriba restando sorpresa o quitar la única imaginación que existía en el centro del campo (y que paradójicamente era Forlán) mientras sitúa en tierra de nadie a un jugador (magnífico jugador), que a pesar de no estar haciendo sus mejores partidos parecer tener derechos forales para Aguirre, sino que decide quitar a una estrella mundial en estado de gracia como el Kun Agüero, ese tipo de jugadores que sólo deberían irse del campo lesionados. Si tuviesemos que quitar del campo a cada jugador que falla dos veces, los partidos habría que jugarlos con muñecos de la Play Station.

Resultado de tan genial estratagema: ningún acercamiento al área rival, ninguna ocasión por nuestra parte (hasta casi el final) y las mejores ocasiones del equipo contrario. Enhorabuena señor Aguirre, otra de sus geniales ideas que no se entiende ni con la lógica ni con los resultados.

Eso si, minutos más tarde Aguirre decía en rueda de prensa que estaba muy contento con el partido y con el resultado. O eran ganas de tocar las narices (que no lo descarto) o definitivamente tenemos un problema. Un equipo con esta actitud, con ese discurso y sobre todo con ese entrenador no puede ser aspirante al título de liga. De hecho dudo que pueda ser aspirante a nada (que alguien me explique como se puede ser aspirante al cuarto puesto). Los equipos grandes lo son porque tienen cosas que los hace únicos que los demás equipos añoran porque no pueden conseguirlo. Aguirre pretende devolvernos a la elite futbolística renunciando a lo que nos hace diferentes y potenciando aquello que todos los demás ya tienen mucho más barato. Tendriamos que preguntarle algún día que considera como elite este referente mundial de la dirección técnica en el fútbol.