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Pelillos a la mar

“Si no sabes dónde vas, acabarás en otra parte” (L. Peter)

El 23 de Mayo de 2011, hace más de tres meses, los aficionados al Atlético de Madrid sabíamos varias cosas. Por ejemplo que la temporada había sido un desastre, que De Gea se iría al Manchester United, que el Kun Agüero se quería ir (y por lo tanto se iría), que el equipo carecía de juego de creación, que la plantilla tenía sobredosis de mediocentros de perfil defensivo, que Silvio y Miranda estaban fichados, que volvía Salvio con lo que las 3 plazas de extranjero ya estaban ocupadas, que hacía falta entrenador porque Quique Flores no renovaba, que hacía falta director deportivo (o lo que sea) porque Pitarch no renovaba, que Forlán tenía una relación muy conflictiva con la grada, cuerpo técnico y directiva, etc. Es de suponer que todas estas cosas y más eran conocidas por la directiva mucho antes incluso que el 23 de Mayo. Los dirigentes del Atleti, o El dirigente del Atleti para ser más exactos, conocían toda esta información mejor que nosotros y tenía meses por delante para planificar, casi desde cero, el Atlético de Madrid 2011/2012. Dice el Diccionario de la Real Academia de la lengua que planificación es: “Plan general, metódicamente organizado y frecuentemente de gran amplitud, para obtener un objetivo determinado (…)”.

Después de hablar durante meses de la nueva cara que supondría para la institución las voces de Toni Muñoz y Kiko al frente de la dirección técnica y de pensar que el boceto del nuevo Atleti estaba ya cocinado, llegado ese día de mayo resultó que por alguna razón ambos protagonistas dijeron que nones. En el momento en el que más se requiere de un plan y una dirección deportiva concreta (algo que hay que pensar con pausa), el club, urgido por la prisa, tiene que improvisar la opción de Caminero. Es difícil asumir sin que brote una carcajada que esa opción, la opción de Caminero, estaba metódicamente pensada. Caminero se luce en sus primeras horas manifestando no tener claro como tiene que jugar el Atleti, que cuenta con el Kun (algo absurdo que inicia una pésima gestión de un asunto que requiere un artículo por si mismo) y que su plantilla no requiere organizador nuevo porque ya los tiene. Muy absurdo y muy desalentador. La sospecha de que el tal Caminero no es más que la mascarada tras la que se esconde el verdadero artífice de este vodevil llamado Atleti cobra entonces más fuerza que nunca.

Para ponerle la guinda al pastel la primera decisión concreta de Caminero es la de contratar a Gregorio Manzano. El llamado profesor no sólo era de lejos el menos ilusionante de entre los muchos entrenadores con los que se había especulado sino que además era un viejo conocido de la sufrida parroquia colchonera pero nada de eso importa cuando el representante “oficial” está por medio. Con esa limpieza llega un Manzano conocido por desplegar uno de los juegos más soporíferos que yo recuerdo en el Calderón, conocido por esa actitud chulesca de demostrar que TODOS los aficionados estábamos equivocados y él no (Movilla), conocido por su defensa talibán del doble pivote de mediocentros picapedreros (Ibagaza a la banda) y conocido por esas declaraciones entre la condescendencia y la soberbia que hacían que su presunta simpatía resultara muchas veces antipática. La llegada de Manzano viene además arropada por una sospechosa, desvergonzada y tramposa campaña mediática de reivindicación sobre su periodo anterior que apesta.

Poco después de la sorprendente resolución del problema en la portería apostando por la cesión de un fichaje del Chelsea para que el puesto lo disputen dos muchachos de 19 años con características muy similares (que también apesta a improvisación) tenemos que empezar la temporada frente a unos desconocidos noruegos en una triste eliminatoria que se salva porque era casi más difícil no salvarla. El partido de ida deja una imagen en el Calderón tristísima. Lo de la vuelta en noruega es incluso y ralla claramente el ridículo. La ilusión se ha secado por completo a esas alturas.

En esos mismos días las direcciones técnicas de casi todos los equipos están en plena ebullición y toda Europa, a excepción de Caminero (en realidad MA Gil que como siempre está desaparecido o mantenido en criogenia), es consciente de que el Atleti tiene el dinero de la venta de De Gea y que tarde o temprano pillará el dinero de la venta de Agüero (lo venda dónde lo venda). También es consciente de que tendrá que comprar como mínimo un nuevo delantero. Parecería lógico pensar que la dirección deportiva del Atleti estaba pensando en que además de lo recibido por De Gea contaría con al menos los 45 millones de la clausula del Kun y que por ello estaba intentando cerrar dos o tres contratos interesantes antes de entrar en el periodo crítico, por supuesto vinculados a la venta definitiva del argentino (hay miles de precedentes). No en nuestro caso. El Atleti no funciona así. Mientras en la Central de “Inteligencia” dirigida por Caminero/Gil deciden esperar a ver qué pasa con el Kun, los potenciales vendedores deciden al mismo tiempo blindar a sus estrellas. Caminero sigue “lógicamente” con la cantinela de convencer a ese muchacho tan cariñoso llamado Agüero pero resulta que el “gran profesional” argentino decide agarrarse a la única opción que le quedaba después de su asqueroso y barriobajero plan fallido para jugar en el Real Madrid. Firmar por el Manchester City.

Es entonces cuando el tándem explosivo Gil/Caminero (Cerezo, como siempre, andaba en sus cosas) decide ir a la busca del dichoso delantero, “lógicamente” de la mano del representante de moda (el tal Mendes) y “lógicamente” con el presidente del club que más caro vende jugadores del mundo: el del Oporto. A pesar de que el mundo ya está acostumbrado a las atrocidades del clan Gil la dirigencia rojiblanca vuelve a sorprender a propios y extraños firmando un pase de 40 millones de euros que además incluye la compra forzada de un jugador de nombre caricaturesco que nadie conoce. Toda una elegía a la trampa. Una oda al oscurantismo. Una operación que ni se entiende ni se explica y que, como todo en lo que aparece el apellido Gil, apesta a raro, enigmático y sucio por todos los sitios. Al parecer lo propiedad del jugador recae en manos de un fondo de inversión que como todo el mundo sabe es un producto de carácter especulativo. Es decir, el único interés lícito del cliente de un fondo es aumentar el valor del activo para venderlo. Todos sabemos que los activos futbolísticos, a diferencia del oro, son efímeros y tienen una caducidad establecida ligada a la edad del jugador así que las operaciones tienen unos plazos limitados. Deben ser rápidas. Blanco y en botella. Ahora lo entiendo. Una fórmula “novedosa” que sin embargo Gil Marín, ese mentiroso compulsivo, lleva ya ejerciendo con sus principales activos desde hace años.

Falcao, sin tocar todavía un balón de fútbol, se convierte por arte de birlibirloque en la nueva estrella rojiblanca. Mete miles de enardecidos colchoneros en el Calderón para asistir a un espectáculo que poco o nada tiene que ver con el fútbol y hasta consigue el milagro de ser portada de Marca. El citado fondo parece que hace bien su trabajo aumentando el valor de un activo que todavía no se ha vestido de corto. Lo que no consiguen los éxitos deportivos lo consiguen los nuevos agentes y protagonistas del mundo del fútbol. Al fin y al cabo da igual que la liga esté parada (y sea una mierda) porque el “negocio” se basa en lo galáctico, la imagen, las crestas a modo de cabellera y el perfume de las candilejas. Ya no queda nada del Kun, ese “traidor”, en el imaginario rojiblanco al ser suplantado por un Tigre colombiano que sin despeinarse ya ejerce de sentimiento colchonero. Arengando a las masas y lanzando preciosos mensajes de compromiso sentimental con la historia y el orgullo atlético, el ex de River se gana el fiel corazón de la parroquia sin tocar el balón. Eso para que luego, cuando dentro de unos años diga en Twitter que se quiere ir a “triunfar”, algunos me digan que “sólo” es un profesional y que como tal hay que separar los sentimientos de la profesión. Lo mismo si empezase a separar esos conceptos el mismo día que lo presentan no era portada de Marca y se quedaba sin los contratos publicitarios que le vendrán por ser un jugador tan querido en el corazón de la afición rojiblanca.

Y queda Forlán. Otro profesional. Un Forlán que con la misma facilidad dice que el Atleti no es un grande o que se siente muy feliz en el Atleti. Igual manda a chuparla a la grada que dice estar orgullo de ser de este equipo. Igual te confiesa que él sólo es seguidor de Peñarol que se declara aficionado colchonero el día que se va con una sonrisa. Un Forlán que es capaz durante dos años de ser el mejor jugador del equipo (para mí por encima de Agüero) pero al tercero borrarse miserable y voluntariamente para llegar como un toro al mundial (y salirse). Un Forlán que es capaz de admirar y cabrear a todos. En Mayo de 2011 Gil Marín decía públicamente que Forlán se iría del Atlético. El 24 de Agosto, casi tres meses después, Forlán estaba en la lista de convocados del equipo para jugar en Portugal. Diego Forlán, excelente jugador de fútbol, dos veces bota de oro Europea y mejor jugador del mundial de Sudáfrica es poco después vendido al Internazionale de Milan por 5 millones de Euros que el Atleti utilizará para pagar la deuda que tiene contraída con el propio jugador. Una vez más aparece en escena lo metódico y organizado de la planificación rojiblanca. Una vez más aparece la improvisación y lo oscuro.

Y así podemos seguir: dos días antes del cierre del plazo, un día después de comprobar en liga que el Atleti no tiene delanteros centros, aparece un extremo que probablemente será bueno pero que no es prioridad (¿Adivinan quién es el representante?). El mismo día de cierre todavía se está negociando con un jugador con problemas de conducta que viene a ser clave en la plantilla (según escribo esto a pocas horas del límite todavía nada es oficial).

Pero resulta que por esas cosas que tiene la vida el Atleti consigue dar varios pases seguidos en la eliminatoria de la Europa League y que con errores, improvisación, pasajes oscuros, dudas y agotamiento emocional resulta que al final el equipo no tiene mala pinta del todo. Un puñado de jugadores interesantes. Un discurso valiente (que de momento es sólo discurso). Una plantilla bastante más equilibrada que otras veces en manos de un entrenador con un pasado lamentable que parece no haber existido nunca. Jugadores de indudable calidad que sin embargo tienen el estigma de tener una cabeza demasiado frágil. Canteranos potencialmente soberbios que tienen el inconveniente de poder torcerse o no tener oportunidad. Una liga injusta y mala que deja a los parias (todos menos Madrid y Barça) en una situación bastante equilibrada….

El corazón de la nueva afición colchonera es generoso y olvidadizo. La ilusión brota de nuevo por doquier La ilusión en el Atleti es ese estupefaciente barato que se regala como artículo de promoción. Pelillos a la mar.

Cheminova



El periodo veraniego para un seguidor de cualquier equipo es un periodo denso de lenta espera en el que siempre está todo a punto de ocurrir pero en el que normalmente nunca ocurre nada. El “mono” de fútbol es una enfermedad intensa y contagiosa que se hace todavía más fuerte a medida que entre chapuzón y cervecita se olvidan en seco los malos recuerdos de la temporada pasada y se renuevan con pulcritud y generosidad los sueños de siempre plasmados ahora en la temporada por comenzar. En tiempos era un periodo que me encantaba. Hoy lo detesto con todas mis fuerzas porque me da más disgustos que alegrías.

Independientemente de la sempiterna espada de Damocles que dice que vamos a vender a nuestras figuras, periodo que ya se extiende si o si durante todo el curso incluido también el periodo vacacional, seguir la actualidad estival del Atlético de Madrid fuera de Madrid y sin acceso habitual a internet, soportando el genuino estilo de información de nuestros llamados oficialmente dirigentes del club y a través de las cuartillas para ovejas disfrazadas de prensa deportiva oficial, es sinceramente digno de santificación. Nada es lo que es y todo es lo que no parece. Los datos de interés aparecen cuan descampado a media noche en mitad de una entrevista absurda, en las hojas de la basura, como fruto de algún interés oscuro de terceros, por casualidad, con indirectas, sin relación aparente... hace falta mucha sangre fría y un bazo bien empapado en atleticismo para intentar entender algo de este galimatías que como engrudo para vacas nos venden en píldoras homeopáticas.

Si la prensa deportiva de referencia publicada en Madrid, esa que sale todas las mañanas en papel de estraza para regocijo de una gran masa de espíritus lobotomizados, es básicamente basura en salazón, la que se puede adquirir con el mismo membrete y parecida portada en otras provincias es directamente como un catálogo del Lidl. La única diferencia es que el catálogo del Lidl tiene algo más calidad en la redacción, bastante más credibilidad y no suele mentir respecto a las características de su producto. Ambos ocultan a propósito lo malo, exageran lo bueno y tratan al lector como un mero consumidor de ultramarinos. Pero esa es la “realidad” que a modo de letanía musulmana reza eso de que no hay más equipo que el equipo (entiéndase Real Madrid o en su caso Barça) y AS/MARCA/SPORT/MUNDO DEPORTIVO (y/o cualquier otro sucedáneo incluso peor) su profeta. Hace tiempo que ejerzo la desobediencia civil con resignación pero no deja de ponerme de muy mala leche que la apoltronada sociedad de la Calidad de Vida (mayoría de Atléticos incluidos) asuma y colabore con el estado del Nacional-Madridismo (o blaugranismo, según te pille) como algo natural. Como lo que “tiene que ser”. Al fin y al cabo el fútbol no es más que la extensión natural de lo que está ocurriendo en otros aspectos de la vida supuestamente más serios.

Pero el juego en si no es que sea mucho mejor. En tiempos los partidos del verano eran partidos de fútbol que se veían por televisión incluso desde la playa, los jugaba con todas las consecuencias un equipo histórico llamado Atlético de Madrid y por ende (aunque sin exagerar bien es cierto) las derrotas dolían proporcionalmente que es como le deben doler las derrotas a este equipo. Hoy no hay partidos de fútbol sino algo que o bien se llaman “experimentos de laboratorio”, o lo que es peor “ejercicios publicitarios”, que son jugados por un experimento andante, que en cualquier caso son imposibles de ver fuera de Madrid y que especulan con un escudo que cada vez tendrá más valor comercial (aunque eso no termino de creérmelo) pero que en el camino desprecia el valor sentimental del mismo de tan pisoteado que resulta. ¿Cuándo ha jugado el Atleti delante de doscientas personas? Extraño Cheminova este que especula con el escudo de mis amores para encima despertar tan poco interés.

Yo sé que todo el mundo achaca los males de este Atleti a la defensa y sus fallos y no seré yo quien venga a defender una línea que no es precisamente muy sólida pero dentro de mi inocencia y modestia llevo unos cuantos años diciendo (y mantengo) que el principal problema de este equipo desde que volvimos a la máxima competición es el centro del campo. Sin un cambio de mentalidad no podemos aspirar a nada gordo y con un centro del campo construido única y exclusivamente por jugadores rígidos, toscos, de corte puramente físico y de carácter defensivo es difícil salir de la mediocridad, la espesura y la dependencia del estado de inspiración de nuestras estrellas. El último mundial ha sido esclarecedor en este sentido. Filipe Luis y Godin son buenos fichajes que mejoran sustancialmente la defensa (aunque el primero es una ruleta rusa por su lesión y ambos me parecen tremendamente caros) pero para mí, con todos mis respetos, el mejor fichaje es el de Tiago y se me queda corto (no tiene sustituto). El resto de mediocentros son otra cosa (la misma cosa, de hecho). Fran Merida no va a jugar en el medio centro ni tampoco donde jugaba en el Arsenal (porque Quique ni juega ni va a jugar así). Ojalá triunfe en cualquier caso porque nada me haría más feliz que el éxito de un jugador joven, español y reconocido atlético. El resto de incorporaciones, a priori, son más fondo de armario que otro cosa.

Nuestro entrenador creo que se ha ganado y merece un cierto margen de confianza y tiempo que yo por supuesto le doy pero sigo sin saber qué es lo que quiere la dirección deportiva de este club aunque me temo que es algo que seguiré sin saber mientras al frente esté ese lamentable y carísimo error llamado Pitarch. Ya hablaremos otro día de los “éxitos” de este sujeto.

Así que gracias a mi destierro voluntario y estos sofisticados ejercicios de química orgánica para lectores pasivos la temporada se presente para el que suscribe con más incertidumbre que certeza. No soy pesimista, porque creo que estamos mejor y siempre tiendo a no serlo a principio de temporada, pero no consigo convencerme a mí mismo de sacar del armario y quitarle el polvo al traje de optimista que hace tantos años que no uso. Eso si, aunque vuelva al fondo del armario poco después tengo claro que al menos el viernes lo luciré pulcro y reluciente a las 20:45 cuando tengamos enfrente al Internazionale de Milan. Faltaría más.



Ese gran estratega

Hace un par de años escuché al presidente del Getafe decir una cosa que se me quedo grabada en la cabeza y que era algo así como: “mi misión es completar una plantilla con dos jugadores por puesto que compitan entre ellos por jugar. La calidad de los fichajes dependerá de nuestro presupuesto, del precio del mercado, de los descartes que hagan los grandes y de las posibilidades de cesión que tengamos pero cuando empiece la liga tendremos dos jugadores por puesto. El resto es misión del entrenador”. La frase es tan evidente que duele, pero duele mucho más ver la labor al respecto de un presunto profesional como se supone que es García Pitarch. Muchas veces me he hecho la pregunta de cuál es la verdadera misión de un director deportivo (o secretario técnico, como se decía antes) pero si tuviese que responder viendo cómo funcionan el Getafe y el Atleti en este apartado creo que la respuesta sería clara y evidente. En nuestro caso el director deportivo es una especie de Mister Bean que sólo sirve para liar las cosas y que los demás se rían.

Desde el club se justifica la falta de oxígeno en la plantilla por la acuciante crisis que todo lo invade, en la consiguiente falta de liquidez y en la dificultad de financiación pero cualquier persona con memoria ligeramente superior a la de un merluzo recuerda que la dificultad en la financiación para el atlético de Madrid es anterior a la actual crisis y sus razones habría que buscarlas mejor en la credibilidad de quien lo pide y en la fama que les precede antes que en ninguna crisis internacional. Aun así, aunque fuese verdad, se supone que la labor de la dirección deportiva es primero saber lo que se quiere y después echarle imaginación para conseguirlo. Si el Getafe (o cualquiera) necesita un lateral derecho, oferta, rastrea por el mundo, espera descartes, pide cesiones, sube a alguien de la cantera… pero al final consigue un lateral derecho. Si García Pitarch necesita un lateral derecho (suponiendo que tenga capacidad para detectar que no existe uno sólo en la plantilla) lo que hace es fichar a un central de 32 años que viene libre de un equipo de segunda división para que se haga amigo de los otro cinco centrales que ya tenemos en plantilla.

El director deportivo no debería ser además un simple negociador sino el arquitecto de la filosofía de juego del equipo pero eso es algo que me temo tampoco entiende el enigmático cerebro del señor Pitarch cuando pretende componer una plantilla de jugadores de clase (Forlán, Agüero, Simao, Jurado,..) y se la entrega a un entrenador que solo quiere jugadores físicos. El Atleti no sabe a lo que juega porque su director deportivo tampoco lo sabe. Abel intenta componer una especie de equipo con los mimbres que tiene pero le faltan mediapuntas de nivel para jugar con un 4-2-3-1 como él quiere y le faltan centrocampistas de creación para jugar con un 4-4-2 o un 4-3-3. Le faltan jugadores de banda para jugar por bandas y le faltan laterales para jugar con interiores. La plantilla del Atlético de Madrid es un auténtico desastre y lo es por culpa del director deportivo. Ningún equipo (salvo los privilegiados del movimiento que tienen barra libre) tiene dinero para gastar pero todos se las ingenian para presentar plantillas compensadas. Podrán ser mejores o peores, más o menos competitivas pero son plantillas compensadas. Hagamos un breve análisis de la nuestra:

Portería. Asenjo/Roberto. Falta experiencia y sobra futuro. Es un puesto demasiado crítico como para confiarlo a la promiscuidad del bueno de Asenjo pero no es de los que están peor. Aun así creo que no habrá ninguna rivalidad.

Lateral derecho: No tenemos ninguno. Cualquiera que juegue ahí (Heitinga, Perea, Ufjalusi) tendrá las carencias que lo hicieron jugar principalmente en otro puesto. No habrá competencia, jugará el que saque el palito más corto y siempre estarán en el ojo de huracán. El resto de equipo también lo saben. ¿Alguien es capaz de citar un equipo profesional que no tenga un lateral derecho en su plantilla?

Lateral izquierdo: Recuperar a un Antonio López en horas muy bajas los últimos años es la única posibilidad. La alternativa es un Pernía que era muy malo cuando llegó y que cada vez es menos alternativa. Dudo que este año lo sea más que por extrema necesidad.

Centrales: tenemos para dar y tomar. Es la obsesión de Pitarch que los ficha incluso por vicio hasta el punto de tener que devolverlos pocos días después (Eller, Cabrera,…). Aun así sigue sin tener claros titulares. Juanito sólo puede ir a peor y Dominguez parte siendo el cuarto central lo que probablemente significará su tumba futbolística. Ese es el cariño con el que Pitarch trata a la cantera también.

Mediocentros: Jugando con cualquier sistema que no precise de doble pivote se necesita algún centrocampista de creación de los que no tenemos ni uno. Ni titular ni reserva. Jugando con doble pivote se necesita que al menos uno de ellos mire hacia arriba pero tampoco tenemos ninguno de esos. Tenemos un titular de pivote defensivo (Asunçao) y tres reservas (Camacho, Raúl García y Cléber) por lo que sobrarían dos de estos y faltarían dos de los otros. Un desastre, vamos.

Interior derecho: No tenemos ninguno tampoco aunque hace años que juega ahí Maxi. Vivirá bastante tranquilo y sin competencia si la alternativa es Sinama.

Interior izquierdo: Sólo está Simao que vivirá muy tranquilo y sin competencia ya que Reyes ni siquiera ha demostrado ser futbolista.

Delanteros: Kun y Forlán sin recambio aparente ni nadie que les pelee el puesto. Sólo dejarán de jugar cuando estén fundidos o lesionados. Decir que Sinama es recambio es una broma y sacar a Jurado significa cambiar el sistema puesto que no es delantero.

De once posiciones tres están sin cubrir (lateral derecho, interior derecho y mediocentro creativo) y 5 no tienen apenas competencia (2 delanteros, interior izquierda, lateral izquierdo y portero). Lo único que parece estar cubierto es el mediocentro defensivo y los centrales que son precisamente las posiciones en las que seguimos fichando jugadores.

La liga empieza el domingo y el plazo de fichajes se cierra un par de días después. Garcia Pitarch supongo que estará de vacaciones que para eso estamos en agosto.

Ni más ni menos

Los partidos veraniegos del Atleti en los últimos años, especialmente los primeros, eran una especie de broma pesada en la que jugadores que después desaparecerían de la plantilla cedidos, vendidos o relegados al filial correteaban por el césped en una suerte de aburrida pachanga que lo único que dejaba vislumbrar era la pesadilla que nos esperaría durante toda la temporada. Algo así era lo que esperaba encontrarme hoy también en esa preciosa ciudad lusa situada en la esbelta nariz de la piel de toro pero afortunadamente ha resultado ser todo lo contrario. Al menos en la primera parte.

Ver el famoso águila roja planeando sobre un estadio de la luz prácticamente lleno daba sensación de partido grande lo que además venía refrendado por dos alineaciones que perfectamente podrían ser las que debuten en cada una de sus ligas. Lo que en principio era una simple fachada se transformó en seguida en realidad cuando comenzó el partido y lo hizo con una intensidad inusual en este momento de la pretemporada y especialmente para una Atleti con apenas 10 días de preparación, casi dos semanas menos que los lisboetas. El equipo colchonero (hoy enfundado en una elegante equipación negra) dio muy buenas sensaciones en esos primeros minutos. Intensidad, velocidad, constantes ayudas, mucha movilidad en la línea de tres cuartos, defensa adelantada y control del balón. Daban ganas de pedir que se acabase la película en ese momento. Forlán adoptaba el papel de ese mediapunta que no tenemos (demasiado atrás para mi gusto) y Simao participaba más del juego en el centro del campo intercambiando la posición en banda con el caradura de Reyes. La presión defensiva era buena, la actitud también y el equipo era muy vertical con cada recuperación del balón. Con ese escenario de fondo una jugada por la banda derecha deja un balón en la frontal del área que Raúl García engancha de forma magistral para llevar el primer gol del Atleti 09/10 al marcador al filo de la mitad de la primera parte.

Ese preciso momento fue el cenit de juego de los madrileños para desaparecer poco a poco a partir de ahí con más pena que gloria. El Benfica se hizo dueño entonces del juego, del balón y del partido quedando el Atleti como un equipo demasiado atrás, con espacio entre líneas, desajustes defensivos y abusando del pelotazo largo. Lo de siempre vamos. La razón del bajón está perfectamente justificada en las circunstancias del partido y el tiempo de preparación pero se parece tanto a la ya tradicional pesadilla de todos los años que sinceramente asusta. Aun así el dibujo del equipo al menos permanecía inalterable y el Benfica no conseguía llegar con claridad a la portería colchonera a pesar del dominio portugués hasta que en un pequeño desajuste en la línea adelantada de la defensa madrileña hacía que el balón llegase al conejo Saviola que delante de Asenjo dejaba el balón franco para que Cardozo empatara el partido.

Parecía que el dominio lusitano, que cada vez era más patente, haría valer su ventaja para llevarse definitivamente el partido pero por esas cosas que tiene el fútbol y por esos dos delanteros que tiene el Atleti, esos que la prensa oficial del nacional-madridismo (toda la que sale de Madrid) y toda la prensa del monopolio blaugrana (toda la que sale de Barcelona) colocan a diario en el mercado como si fuese pescado fresco, ocurrió que el atlético llegó arriba en un vertiginoso ataque para que en una jugada magistral del Kun Agüero, este diese con sus huesos dentro del área en lo que a criterio del colegiado fue un penalty que el bueno de Forlán transformó poniendo el definitivo 1-2 en el marcador.

La segunda parte no merece mucho comentario ya que se pareció bastante a la idea que yo tenía al principio sobre un partido de pre-temporada. Un carrusel interminable de cambios que cortaban continuamente el ritmo y mucho desbarajuste. El Benfica salió en tromba y encerró al Atleti en su área momento que utilizó Abel para cambiar a la pareja titular de delanteros y colocar en el campo a Sinama y Jurado consiguiendo de esta manera utilizar el sistema favorito del toledano con un sólo delantero y un mediapunta por detrás. De esta forma igualo la capacidad de mediocampo de los portugueses y freno su empuje pero seguimos hasta el final del partido sin tener la pelota o la posesión. Mal asunto.

Lecturas sobre las que reflexionar. Hubo posiciones que Abel no movió a pesar de los continuos cambios. Un de ellos fue el mediocentro defensivo, un Asunçao portentoso que fue el mejor del partido y que viendo el momento de forma que presenta y su capacidad defensiva y táctica parece todavía más absurdo colocarle al lado a otro mediocentro trotón que básicamente no hace nada. Otras posiciones inamovibles los 90 minutos fueron los dos centrales, Pablo y Ufjalusi. En una plantilla con siete centrales me parece un aviso a navegantes. Juanito, nuestro flamante fichaje del verano no jugó. La tercera posición fue la del portero, un Sergio Asenjo que si bien no tuvo mucho trabajo y el poco que tuvo lo resolvió con diligencia da una sensación de seguridad y de saber lo que se hace que me parece impropia de un portero de su edad. Interesante. Me gusta esa sensación que da y su mejor capacidad para jugar adelantado que su antecesor en el puesto. Me asusta que en la única salida de córner se comiera el balón. Otro aviso para navegantes: ni un sólo jugador del filial convocado. Nueva tomadura de pelo al aficionado del incompetente ché. De los nuevos poco más puede decir porque Juanito no jugó y Cabrera apenas lo hizo unos minutos. ¿Los repescados? Reyes haciendo de Reyes (este chico es y será un caradura siempre), Cléber haciendo de Cléber (es decir, nada), Valera haciendo de Valera (no mucho) y quizás Jurado, que tampoco tuvo una gran actuación, fue el único que invita a confiar en la redención.

Debut aceptable no obstante en líneas generales y por mucho que digan que los resultados son lo de menos a mi me ilusiona eso de ganar contra el Benfica en su campo con sólo diez días de preparación. Parece que la apuesta de Abel es la del año pasado pero con más entrenamiento lo que personalmente no es algo que me cause una profunda emoción pero me hace al menos albergar la duda de si realmente existe otra forma de afrontar la temporada con esta plantilla. ¿Cómo sería este equipo con un centrocampista que supiese jugar al fútbol? Me temo que nunca lo sabremos.

Todavía enfermo (1)

Look, we cannot cling to the old dreams anymore. No, we cannot cling to those dreams. Am I still Ill? (2)

Segundo partido de pretemporada y segunda derrota. Inmediatamente se oyen voces esperanzadoras del tipo “no pasa nada”, “el resultado es lo de menos” o “las pretemporadas no valen para nada” entre los fieles de la nueva religión integrista surgida en los albores del siglo XXI y a la rivera del Manzanares (por poco tiempo). Esa nueva estirpe de aficionados al Atlético de Madrid que ven el pasado de tan gloriosa institución como una fantasía preciosista pero falsa y que abrazan la mediocridad como sustento. Esa religión cuya adorada deidad es un supuesto entrenador que dicen serlo o al menos existir y al que los nuevos profetas veneran sin talento pero con contundencia implacable en las hojas baratas de AS y MARCA.

¿Las pretemporadas no valen para nada?

En 1995 el atleti empezó la temporada antes de tiempo en no sé que país ruso (creo) y en un torneo de cuarta categoría al que estaba comprometido por razones aparentemente comerciales. Es decir, exactamente como ahora pero con más frío. Había 7 jugadores nuevos, entrenador nuevo y veníamos de una situación muy lamentable en los años anteriores. Ganamos aquel torneo. Se jugó mal el primer partido pero a partir de ahí seguimos ganando los partidos de pretemporada jugando cada vez mejor. Al terminar esa temporada fuimos campeones de liga y de copa (no jugábamos UEFA ni otra competición europea) y se culminó la temporada más gloriosa de este bendito equipo. Aquel primero partido en Rusia fue malo y se perdió pero el equipo tenía exactamente la misma personalidad y el mismo concepto de juego que en el último partido de la temporada cuando se ganó al Albacete en el Calderón consiguiendo la liga. Las pretemporadas puede que no sirvan para nada (aunque yo no lo creo así) pero son siempre un reflejo de lo que pasa en el equipo. El atleti de ayer tuvo la misma personalidad y el mismo concepto de juego que en el primer partido en el que Aguirre estaba sentado en el banquillo y que tendrá en el siguiente que juguemos con él ocupando el mismo lugar. Es decir, ninguno. Fue un equipo áspero, espeso, antipático y que sistemáticamente desprecia el fútbol. Eso es lo que había las dos temporadas anteriores, eso es lo que hay hoy y eso es lo que habrá mañana. Sin duda alguna. Seguimos estando enfermos. ¿Por qué debería pensar otra cosa?

Ask my why and I’ll spit in your eye… (3)

Los optimistas abducidos por el perfume de la tinta barata que usan en las rotativas de los diarios deportivos asumen que el éxito del proyecto será obvio en el momento en el que aterrice el tan cacareado mediapunta. Y digo yo, ¿por qué hemos tenido que esperar dos años para llegar a esta conclusión? ¿Por qué en la primera temporada echamos de malas maneras a Ibagaza? ¿Cómo hemos podido estar sin este bálsamo de fierabrás durante tanto tiempo si era tan fácil?

¿Quieren saber mi teoría? Es todo mentira.

Claro que es mentira. Si Aguirre quisiese de verdad un mediapunta no estaríamos buscando uno sino dos. Si Aguirre pensase que el mediapunta es un puesto cable en su esquema buscaría un jugador titular y un sustituto como ocurre en el resto de posiciones (excepto en la de medio centro defensivo donde tenemos un titular y 15 reservas). Si Aguirre quisiese un mediapunta debería haber jugado en esa posición Jurado o Miguel de las Cuevas o Luis García o Maxi… pero no lo hicieron. No lo hicieron y no lo hacen. ¿No acabará el mediapunta siendo otro medio centro defensivo?

Si, seguimos enfermos. Seguimos enfermos de mediocridad y en manos de seres que evidentemente están en lugares que la historia no ha reservado para ellos.

No, no deberíamos aferrarnos a esos sueños…










(1) Still Ill (Marr/Morrisey)
The Smiths (Hatful of Hollow/1984)
(2) Mira, no podemos aferrarnos a los viejos sueños por más tiempo. No, no podemos aferrarnos a esos sueños. ¿Estoy enfermo todavía?
(3) Pregúntame porque y te escupiré en el ojo.