Panenka
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Artículos 2013/2014,
Panenka
Panenka es una revista de fútbol, pero conviene
matizar la frase. Es una revista de fútbol como debieran ser las revistas de fútbol.
Culta, talentosa, divertida, interesante y muy bonita. Con especial atención a
la historia antigua, al fútbol clásico, a los héroes olvidados y a las
conexiones sociológicas y culturales del balompié. Sin filias baratas ni fobias
repugnantes. Enfoca el interés en lo que pasa en el campo y lo aleja de lo que
pasa en las redacciones periodísticas al uso. Sustituye el forofismo de trinchera por rigor
y sensatez, siendo capaz, doy fe, de gustarle incluso a gente que detesta el fútbol.
Llevan casi dos años funcionando. Yo me compré en digital, casi de casualidad (porque lo vi en twitter), el número cero nada más publicarse y caí enamorado al instante. Se edita en Barcelona y no conocía ni de lejos
a nadie que estuviese relacionado con la publicación, pero me dio igual. Me
suscribí a su formato en papel (que es una delicia, por cierto) y ahí sigo, con 24 números en mi estantería. Llegando religiosamente todos los meses a mi buzón, mientras leía cada número de cabo a rabo pensaba que algún día me gustaría poder escribir en un sitio así.
Bien, pues ha
ocurrido. El número de noviembre está dedicado al Club Atlético de Madrid y por
alguna razón le propusieron a un servidor escribir un artículo largo (de los que a mí me
gustan) sobre mi equipo. Su identidad, su idiosincrasia, su conexión con la historia, su razón de ser, sus
mentiras y sus verdades. Magna empresa, de alta responsabilidad, que con
grandes dosis de osadía y bastante respeto, acepté. Y ahí está. Me acompañan en esa preciosa tarea de hablar del Atleti, nombres tan ilustres como Rubén Uría, Sid
Lowe, Vicente Vallés, Iván Castello, Julio Ruiz, Juan Luis Cano o Aitor Lagunas. Lo dicho, un sueño.
Se puede comprar en la propia web de Panenka, en la
FNAC, VIPS, en kioskos (pincha aquí para ver cuáles) o librerías (ver mapa).
Creo sinceramente
que merece la pena.
Especialmente si eres colchonero pero aunque no lo seas.




