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Sillas vacías

“El mañana vendrá y se irá sin ningún pesar y por la tarde me volverá el recuerdo de lo que nunca podré olvidar… cuartos vacíos que hacen eco según se suben las escaleras y ropas vacías que caen y cubren las sillas vacías”.

Decía Billy Brandt que permitir una injusticia significa abrir el camino a todas las que siguen. Esta noche se ha cometido una tremenda injusticia no sólo al Atlético de Madrid sino fundamentalmente al mundo del fútbol. Una injusticia que además de alguna forma ha sido también consentida por los principales actores del carrusel sobre el que gira este deporte. Hacer pagar a una afición por un delito que no ha cometido y que en ningún caso tiene que ver con ella, tenga o no tenga razón la UEFA en su acusación contra la policía española, tiene más que ver con razones oscuras y capciosas que se escapan de lo que es este bendito deporte. Cuando a la injusticia se le suma la política en el camino el engrudo resultante es difícilmente digerible. Cuando además es la UEFA quien conduce el destino del engendro todo se convierte en necedad estúpida. Ver hoy la imagen de un Vicente Calderón completamente vacío en el mismo momento en que el equipo se clasificaba matemáticamente para la siguiente fase de la Liga de Campeones era deprimente. Esa alegría que los colchoneros teníamos guardada en el corazón para noches como esta ha tenido que quedarse difuminada en porciones individuales gracias a la estupidez congénita de unos burócratas que se han adueñado de un espectáculo anteriormente precioso y gracias a los giros de cuello para mirar hacía a otro lado de nuestros defensores en tan hostil cuadrilátero. Gracias a estos señores y a partir de hoy el concepto de justicia deportiva tendrá una nueva definición. O no, porque me da que como en toda fiesta en este carrusel hay gigantes y cabezudos.

Debe ser tremendamente difícil meterse en un partido como el de esta noche cuando todo el gélido entorno te invita a pensar que estás asistiendo a un simple entrenamiento y a la vez algo te dice desde una esquina de tu cerebro que te estas jugando el pase a la 2ª fase de Champions. Me daba miedo este punto teniendo en cuenta la fragilidad de actitud que ha demostrado mi equipo en tantos y tantos partidos. Reconozco que el miedo se transformó en pánico cuando en el minuto 2 de partido ese internacional griego que tantas veces parece tener problemas de equilibrio mental sobre un terreno de juego realizó una entrada asesina que acabó lesionando a Afellay, la estrella del PSV. Pero por un día mis miedos eran infundados y el atlético de madrid hoy si pareció el atlético de madrid en los inicios del partido. Liderado por las personas que siempre deberían ser importantes en este equipo, ya saben: Simao, Forlán, Maniche, Agüero, Maxi,.. el equipo se adueño enseguida del balón, del campo, del ritmo y del juego, que sin ser espectacular si era efectivo, serio y en ocasiones brillante. Con un escenario tan radiante apareció un pase al área desde la derecha que Simao, un jugador no sólo en excelente estado de forma sino también en estado de gracia, se encargó de errar el remate, recoger el rechace y hacer el primer gol. Corría el minuto 13 y la superioridad del equipo colchonero era manifiesta ya para entonces.

Los creativos gestores del video marcador del Calderón proyectaron entonces un video de la afición gritando como forma de celebrar el gol. No hay muchos precedentes de partidos jugados en estas circunstancias pero a tenor de las sonrisas de Simao y Forlán observando el amable esfuerzo no parece que fuese una opción muy afortunada. Lo que si que me imagino que agradecerían los jugadores habrán sido los gritos constantes de un buen puñado de “valientes” que se dieron cita en las inmediaciones del estadio para animar con su calor y presencia al equipo. En una noche que debería estar rondando los cero grados y en un lugar donde no existía una miserable televisión en la que seguir el partido hay que olvidar otras connotaciones y reconocer el coraje y el valor de esta gente.

“Me pregunto si sabes que nunca entendí el que a pesar que dijiste que irías, hasta que no lo hiciste nunca pensé que ocurriría”

Con el primer gol en el casillero la cosa no se pudo poner mejor muy a pesar de lo que suele ocurrir con este equipo teniendo a Javier Aguirre en el banquillo. Hoy en lugar de echarse miserablemente hacia atrás decidieron mantener la posición, adelantar la presión, salir rápido a la contra y jugar al fútbol. En el campo se juntaba un equipo flojo, noqueado anímicamente, perdido pero de la escuela holandesa, esa que dice que a este deporte se juega con un balón y que por tanto lo primero que hay que hacer es tenerlo, frente a un equipo motivado, serio, rápido y con jugadores de primer nivel mundial desprendidos de su tradicional corsé. Miel sobre hojuelas. Desde ese momento hasta el descanso la superioridad colchonera fue abrumadora y solo subió un gol más al marcador, un remate violentísimo de Maxi tras un corner sacado por Simao, por una simple cuestión de casualidades.

En ese momento un joven amigo que estaba viendo el partido con nosotros se alegraba de que el Liverpool fuese ganando al Olympic porque “era más fácil nuestra clasificación”. Mi padre, viejo zorro y viejo atlético él, decía, “no hijo no. El Liverpool tiene que perder si queremos ser primeros de grupo”. ¿Una alegoría del atleti de hoy?... quien sabe.

“Nunca pensé que las palabras que dijiste eran verdad. Nunca pensé que decías lo que realmente querías decir. Nunca supe cuanto te necesitaba. Nunca pensé que te irías… hasta que te fuiste”

Pero desgraciadamente, porque este atleti es así, lo que parecía un episodio de “la casa de la pradera” acabó convirtiéndose en una especie de “Poltergeist” descafeinado. No había pasado ni un minuto desde el inició del segundo tiempo y en un córner mal sacado por los holandeses y tras una cadena de errores en la defensa atlética el PSV marcaba un inmerecido gol. A partir de ese momento el equipo entró en el estado de catatonia expectante que tan bien conocemos los que seguimos todos los días al equipo y las dudas aparecieron en las gradas imaginarias. El partido se paró, se espesó, se ralentizó, aparecieron las dudas, los patadones, los golpes esporádicos de genio,... Debo ser sincero sin embargo y también vi cosas que son una novedad en el habitual planteamiento táctico del equipo como esa presión a la salida del balón en campo contrario que como mínimo hacía que se jugase lejos de nuestra portería.

Los minutos fueron cayendo sin pena ni gloria, Ramón Calderón se moría de frío en el palco, Aguirre se escondía en su abrigo, Pitarch ponía cara de ser del atlético de madrid y en el campo ocurrían cosas sorprendentes como las entradas por la banda con sentido de Seitaridis y faltas bien hechas por parte de Pernía que se mezclaban con la espesura tradicional. Sólo en los minutos finales se pasó algo de apuros gracias a esa puñetera manía de meterse todo el equipo en el área a defender un resultado corto que debería haber sido más amplio.

Falta un partido y estamos clasificados para la siguiente ronda. Parece que el equipo funciona en esta competición que desgraciadamente ya está amortizada para nuestra dirección deportiva. Se podría intentar sacar conclusiones de porque parece ser todo miel y ambrosía en Champions y puré de hiel en todo lo demás pero hoy no tengo ganas. Prefiero disfrutar en soledad pero sin ambigüedades de algo que unos burócratas me han impedido disfrutar en compañía del resto de colchoneros.

Empty Chairs - Don McLean
American Pie - 1971/BGO

Grotesco

“Desde que sé tu nombre he estado perezoso pero debería estar avergonzado. Deberías ver mi sitio. Desde que vi tu cara de verdad esto ha sido un caos. No sé como o por qué viniste. No lo sé, mierda”

Se me hace muy complicado escribir hoy esta humilde crónica. Primero porque estoy en mitad de la región de Transilvania (Rumanía) y he visto el partido rodeado de rumanos que se declaraban seguidores del Real Madrid y que no apostaban un duro por mi equipo, equipo que al no ser protagonista en el circo este que se ha montado la UEFA no parece existir para los “hermanos” europeos y que tiene reservado el papel de comparsa. Segundo y más importante por la auténtica vergüenza que es esta pantomima grotesca llamada Champions League que está noche ha vuelto a demostrar lo poco que tiene que ver con el fútbol y lo mucho que tiene que ver con la mafia Calabresa, la mentira, la suciedad y el delito.

30 segundos antes de que acabará el partido se me pasaba por mi cabeza lo que iba a escribir en este espacio. Quería resaltar la suerte de Aguirre que a pesar de un planteamiento cobarde, miedoso y mediocre, de esos a los que ya nos tiene acostumbrados sea el Liverpool o el Orihuela, había sacado un resultado magnifico de Anfield y que de hecho lo había hecho sin brillantez ni valentía pero al menos con cierta dignidad. Pero no, la UEFA tenía que dejar claro quienes son los equipos por cuya retrasmisión se pelea media Europa (y lo digo en un país con dos representantes en la competición donde he podido ver el partido del Liverpool en un bar anónimo). Las reiteradas faltas a favor de los “ingleses” en la segunda parte han sido sospechosas. El penalty birlado al atleti lamentable pero el penalty a favor del Liverpool en el último segundo es como para tirar la toalla en esta estupidez en la que se ha convertido ser seguidor de un equipo de fútbol. Es todo mentira. Mentira podrida. Esta competición es un sacacuartos para imbéciles (entre los que me incluyo) que sospechosamente siempre acaban disputándose los mismos. Tiene menos credibilidad que una pelea de lucha Mexicana. Que se la coma el corrupto del Platini y su cohorte de parásitos. Yo me rindo.

Lo deportivo sin duda pasa una un tercer plano tras tanta desidia y ladronicio pero algo habrá que decir. Lo primero es que ni entiendo ni entenderé porque no ha jugado Agüero desde el principio. Hubiésemos ganado o no es una decisión tan estúpida que sólo puede responder a alguien cuya hace gala a epíteto tan concreto. Una estupidez constante es lo que realiza este sujeto al frente de nuestro equipo pero según algunos “cumple objetivos” y como esos unos son los que dictan las ideas de la mayoría a callar el resto. El equipo salió a ganarse la clasificación matemática con cinco defensas (no creo que a estas alturas nadie se crea ya que Asunçao sea centrocampista) cuatro centrocampistas, dos de ellos mediocentros defensivos, y un delantero encargado de tirar la línea defensiva en las jugadas a balón parado del equipo contrario (revisen el vídeo y frótense los ojos). Es decir, el famoso mexicano, hoy en el sitio donde debería permanecer más tiempo: la grada, jugaba todo a la única carta que sabe hacer (que cree él que sabe hacer) defender como terroristas en nuestra propia área y esperar que la divina providencia resuelva. Eso es lo que ocurrió.

“Bueno, no me preguntes mucho pero estoy perdiendo el sentido de la mitad de las cosas. Las cosas van sin ningún sentido”

El equipo al menos salió ordenado, junto y compacto. El Liverpool es un equipo entrenador por un tipo que es lo que a Aguirre le gustaría ser pero que no es ni de lejos. A mi no me gusta la forma de jugar de Benitez pero reconozco que lo hace muy bien y que es un gran entrenador. Pero a este Liverpool tampoco le sienta bien llevar el peso del partido y del balón (aunque cuando tiene que hacerlo lo hace y lo hace bien) lo que unido a la falta de punch por la ausencia de ese gran profesional llamado Torres hacía que se estrellara una y otra vez con la maraña atlética o el autobús de matrícula mexicana que tan bien conocemos. Así fue todo el partido: un monologo del Liverpool. En uno de los contados contrataques con sentido que hicimos A. López le mete sin embargo un gran pase a Maxi y mete el gol. El resto exactamente igual hasta el minuto 93 que ya hemos visto lo que ha pasado.

Algunos apuntes: Pernía aparte de ser malo es un coladero. Lo sabe todo el mundo menos su entrenador y por eso los equipos fuerzan esa banda hasta matarlo. Leo no sabe salir así que he llegado a la conclusión de que es mejor que no salga. Es absurdo hablar de centrocampista creativo porque no lo necesitamos. De hecho tal y como jugamos no necesitamos ni centrocampistas tan siquiera. Lo que hace falta son más defensas para colocar al borde del área. El domingo deberíamos salir con un descarado 9-0-1. La grada de Anfield será una caldera pero yo sólo escuchaba a los seguidores colchoneros (Chapeau, camaradas).

Y dejo para el final las muestras de alegría de ese gran profesional que es Fernando Torres. Se me saltaban las lágrimas viendo como sufría por su equipo. Ha sido muy enternecedor ver como se alegraba con el penalty injusto y como hacía gestos de alegría después del vergonzoso gol de su gran amigo Gerard. Lo que digo, un gran profesional.

Si, con un punto mas estamos casi matemáticamente clasificados pero sinceramente, ¿para qué?

“Más de la mitad de las cosas que tienes son mías. Debería romperte el cuello... estoy perdiendo el respeto a mi mismo. Me estoy volviendo loco”


Grotesque (M. Hunt)
The Wonder Stuff - Never Love Elvis (1991/Polydor)

La hoguera de las vanidades

El escritor americano Tom Wolfe escribió hace mucho tiempo una interesantísima novela en la que sacando punta y jugando probablemente al límite retrataba de forma muy graciosa pero demoledora la sociedad hipócrita en la que vivimos. Ese sistema en el que lo que parece es más importante que lo que es y donde lo que se cuenta es más importante que lo que ha pasado. Tom Wolfe es periodista así que es lógico pensar que sabía de lo que hablaba.

En la novela (película también años más tarde) un error del protagonista al tomar la salida de la autopista provoca que acabe en un barrio de tenebroso aspecto donde está a punto de sufrir un desagradable atraco. En la huida desesperada parece rozar a su atracador, de etnia afroamericana él, lo que provoca que incomprensiblemente (sin que tenga nada que ver) el chico acabe en el hospital. De forma disparatada las rendijas de un sistema plagado de burócratas corruptos y el poder de la publicidad provoca que un delincuente iletrado pase a ser un héroe de su raza con un futuro coartado mientras que el pobre conductor sufre una campaña publicitaria de acoso y derribo que acaba con su carrera.

Es exactamente lo que ha ocurrido hoy. El Atlético de Madrid ha sido hoy la víctima propicia para que las aristas del decrépito y corrupto sistema que maneja la UEFA lave sus culpas, adoctrine al mundo y mantenga contento al que hoy es el jefe de la tribu. La decisión de la UEFA en el día de hoy es algo imposible de explicar con sensatez que no merece ser tratada con las reglas de la lógica sino interpretada a través de la mentira, el odio, la desfachatez, la desvergüenza y el miedo.

Tras una decisión sin precedentes acaban premiado a un gremio de delincuentes de tinte fascista y penalizado a quien a instancias de la propia UEFA trataba de combatir precisamente aquello que ahora se les achaca. Yo estuve en el campo desde mucho tiempo antes como para ver con mis propios ojos lo que pasó. Creo que era la primera vez en mi vida que veía en directo como unos animales que hablan francés arrancaban los asientos para arrojarlos grada abajo mientras que los aficionados allí sentados tenían que huir de sus asientos. Hasta los propios jugadores estaban impactados sobre el césped.

Me duele todavía más las etiquetas racistas que de repente aparecen por doquier. Llevo más de 30 años viendo fútbol en directo en el Calderón y jamás había visto actitudes racistas. He visto insultar y hacerlo de muchas formas (supongo que como en todos los estadios de fútbol del mundo). Al gordo se le llama gordo, al gafas gafotas, al que es guapo marión y al Sevillista sevillano. El famoso uh, uh... que la prensa ha puesto de moda y que es verdad que cuatro anormales rebuznan de vez en cuando últimamente, es algo que nunca había escuchado hasta hace pocos años. Una persona con cerebro no le daría más importancia a eso que a los cientos de “hijos de puta” que todos los domingos reciben los árbitros. Racismo es lo que ocurre en algunos estadios de Inglaterra, Italia o la pagada de si misma Francia donde algunos aficionados insultan a jugadores de su propio equipo por el color de su piel. Eso si es Xenofobia pero parece que la mejor forma de resolver un problema interno es siempre buscar problemas en el exterior. Me repugna que Inglaterra y más todavía que Francia vengan a dar lecciones de tolerancia con las razas.

Hoy me siento sólo y desamparado y creo además que ese es el sentimiento de muchos atléticos. Estamos sólos frente a otro atentado flagrante de la banda mafiosa de la UEFA. Ardo en deseos por ver cual va a ser la implicación del gobierno, la federación españolas o el mundo del fútbol para con el atlético de Madrid pero no soy muy optimista al respecto. Del mundo del fútbol fuera de España todavía espero menos.

Se me plantea sobre todo el debate de fondo de si realmente merece la pena seguir metido en esta pantomima donde caraduras corruptos sin escrúpulos juegan impunemente con los sentimientos de quienes realmente pagan el circo del fútbol. Si es esto lo que nos espera es mejor buscar el espíritu del fútbol en otro sitio pero nunca en una competición fantasma, apañada, corrupta, mentirosa y repugnante que asesinó con frialdad un torneo tan bonito como la Copa de Europa. Maldita Champions.

Que alguien salve el fútbol por favor.

Hablad, hablad, malditos... (At. Madrid - Bolton UEFA CUP)

Decía John Fitzgeral Kennedy que la victoria tiene un centenar de padres pero que la derrota es siempre huérfana. Eso es precisamente lo que ocurrirá esta noche en el Calderón. Unos se ducharán pensando en sus cosas, otros apurarán los canapés de la zona VIP y otro que yo me sé le dará vueltas a aquello que realmente le quita el sueño y que no es otra cosa que saber combinar bien los frijoles. No creo que nadie se ponga a pensar en que tras casi diez años sin pisar Europa hubiese sido mejor (sin duda) seguir sin pisarla. Los aficionados al fútbol en Europa seguirían recordando que existió un equipo que vestía de rojo y blanco, que era uno de los grandes de España y que en cualquier momento podría volver. De esta manera la nueva generación se acordará de esta pandilla de muñecos de futbolín que vestidos con la misma camiseta hicieron el ridículo en Serbia, en Turquía, en Moscú, en Bolton y como no podía ser de otra forma, también en Madrid. No creo que ninguno de los cuatro magníficos que nos dirige piense en la parte de culpa que le corresponde no sólo de la derrota sino por el ridículo que constantemente hace nuestra institución.

El problema de jugar todas tus bazas a una sola apuesta, que además está basada en la suerte, es que cuando la apuesta no sale, como es lógico, aparecen todas tus vergüenzas. Javier Aguirre apostó todo, y cuando digo todo digo todo, a la teoría resultadista del fútbol que dice que lo importante son única y exclusivamente los resultados. Efectivamente es así. Da igual si El Quijote lo escribe un mono del zoo o un premio Nóbel porque El Quijote seguirá siendo una obra maestra. El problema es que es bastante improbable que dejando un mono del Zoo golpear las teclas de un teclado lo que aparezca por pantalla sea El Quijote. Lo más probable es que aparezca algo que representaría muy bien el juego del Atlético de Madrid. Eso es lo que hace este simpático tipo. Lleva más de temporada y media sentando a un mono delante de una máquina de escribir esperando que redacte el Ulises mientras él se dedica a dar ruedas de prensa.

¿Para qué queremos jugar la Champions? ¿Para hacer el ridículo ante más gente todavía y que los batacazos sean todavía más contundentes? ¿Alguien de verdad piensa que tiene sentido jugar la máxima competición europea saltando al campo como salimos nosotros? ¿De verdad alguien piensa que todos los jugadores que se visten con nuestros colores se transforman en estatuas de sal? ¿De verdad alguien se cree que lo que necesita Javier Aguirre es más tiempo?

El partido de hoy no es más que el mismo esperpento que llevamos viviendo desde que empezó la liga 2006-2007 en el Sardinero. Refleja absolutamente todas las características que este señor mejicano ha transmitido a nuestro equipo y a nuestra institución: mediocridad, desidia, falta de personalidad, alergia al balón, falta de velocidad, falta de ideas, desconocimiento de los tempos de un partido, fragilidad defensiva, inutilidad táctica, nulidad a la hora de utilizar el juego a balón parado, incompetencia a la hora de defender el juego a balón parado del contrario, falta de chispa para presionar al árbitro, falto de motivación para aprovechar el empuje de la grada, encorsetado, dividido, sin contundencia, renegando del fútbol, practicando con torpeza la marrullería, miedoso de su propia sombra, temeroso hasta de la luz de los focos, si dirección, sin dibujo, sin esquema, amedrentado, débil en todas las líneas, desequilibrado, desajustado,… en definitiva: muy pero que muy mal entrenado.

Hoy nos ha eliminado de la UEFA un equipo que lucha por no descender en su liga y que su máxima estrella es Iván Campo. Algo tan gráfico debería bastar para resumir el estado famélico en el que se encuentra nuestro equipo. Aun con ello es todavía más triste afirmar que además lo han merecido. Ese es el gran mérito que nos vendieron el año pasado cuando renovaron a ese encantador de serpientes con ese acento tan gracioso: seguir haciendo el ridículo pero esta vez en Europa.

No sé que sentido tiene mantener en el banquillo a alguien que ha demostrado por activa y por pasiva su manifiesta incompetencia pero el caso es que ya lo había demostrado el año pasado y solo la maquiavélica necedad de esa especie de gran hermano cobarde que tenemos como consejero delegado mantuvo en su cargo, probablemente para tener otro muñeco con el que tapar sus vergüenzas.

Estoy ansioso por escuchar las excusas con que nos deleitará esta patética terna que nos dirige. Miguel Angel Gil no dirá nada, porque nunca dice nada; Enrique Cerezo dirá que él ha hecho un gran desembolso económico, que ha montado una gran plantilla y que más no puede hacer; García Pitarch dirá estupideces sin sentido, porque este hombre sólo dice estupideces sin sentido y Aguirre dirá que él hace todo lo que puede. Es en ese momento es cuando me acuerdo de lo que decía William Somerset: “sólo una persona inepta rinde siempre al máximo de sus posibilidades”.