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¡Un abrazo!

La estupidez siempre insiste (At Madrid - Valencia Copa del Rey)

Decía Voltaire que la casualidad no es ni puede ser más que la causa ignorada de un efecto desconocido. La prensa deportiva, lejos de pensar en su protegido Javier Aguirre, acusa a la casualidad de los infinitos partidos que el atlético de Madrid ha perdido por un “error de la defensa”. La prensa deportiva es obvio que no ha leído a Voltaire. A tenor de los análisis tan profundos que hacen, de hecho lo más probable es que únicamente leyesen las historietas de Roberto Alcazar y Pedrín. Es muy fácil y sencillo manejar una solución tan simple para un problema tan complejo pero eso no indica que sea verdad. De hecho sólo pone de manifiesto el desangelado fondo de armario intelectual de esta gente que dice ser analistas. No puede ser casualidad que el equipo SIEMPRE cometa fallos en defensa que cuestan partidos. Tampoco puede ser casualidad que juegue quien juegue en la defensa SIEMPRE se cometan los mismos errores. Hace dos años, con Ferrando calentado el banquillo, teníamos la mejor pareja de centrales de Europa y una de las defensas más sólidas de la liga. “El atleti ha empezado a construir el equipo muy bien por atrás” decían los mismos periodistas que hoy, con la misma defensa, justifican los errores en lo malos que son los mismos defensas. La conclusión es sencilla: la defensa es mala porque la defensa, como concepto, es mala. No existe. Está pésimamente entrenada. Nuestro entrenador, amante lascivo de todo lo que tenga que ver con la destrucción y la defensa en el fútbol, ha sido incapaz en año y medio de crear una estructura de equipo en defensa. Tampoco ha sido capaz de hacerlo ni en el centro del campo ni en la delantera. De hecho lo único de que ha sido capaz es de crear caos, desilusión, vergüenza y una imagen patética y vergonzosa de lo que es nuestro equipo. La razón de que lo siga haciendo hay que buscarla exclusivamente en la inteligente negligencia de ese tipo taciturno y apestosamente enigmático que es Miguel Angel Gil Marín.

La eliminatoria de Copa del Rey contra el Valencia el equipo la perdió, o para ser más justos su entrenador lo hizo, en el partido de ida. Gracias al lamentable planteamiento del sabelotodo que no sabe nada debimos haber perdido incluso por 20 a cero. En el partido de vuelta, la misma persona, ha vuelto a perder la misma eliminatoria por una razón muy similar.

Nuestro equipo saltó al campo como debería hacerlo cada vez que ese escudo está sobre un estadio de fútbol: a ganar el partido. Sin juego, ni técnica, ni esquema pero con ganas, pundonor y espoleado por su público salió a comerse al rival. En diez minutos teníamos el primer gol. Diez minutos después ya estaba el segundo. Forlán, ese delantero centro que gracias a la intrépida y original sinrazon de nuestro entrenador es el mejor centrocampista que tenemos, dio los dos goles. El segundo de ellos otro magnífico golazo de ese fuera de serie llamado Kun Agüero. 2-0, eliminatoria resuelta y un valencia destrozado y a merced del rival. Faltaba un pequeño golpe de gracia para noquear al rival. Aguirre, con su agudeza característica, paró el empuje, paró el nervio, paro las ganas, paró el juego, paró al público de animar, prohibió a sus jugadores moverse de la parcelita del que campo que les tiene asignada y colocó a nuestros once jugadores a defender en la frontal del área. Lo de siempre, vamos. Un cuarto de hora después Cléber Santana, sucedáneo de jugador incapaz de hacer nada en el campo que no sea intrascendente, nos metía gol en propia puerta en lo que sin duda es la acción más trascendente desde que viste nuestra camiseta. ¿Casualidad? Si cada vez que te asomas por la ventana te cae una maceta, pensar que todo es simplemente por casualidad más que de ingenuo es de ser un estúpido.

Entonces fue cuando salió a relucir otra de las características de este equipo: la falta de personalidad. Toda la que se le supone a su entrenador es la que le falta al equipo. ¡Menudo negocio! ¿De qué me sirve un cuate tan sulfuroso si su equipo se descompone con el primer susto del equipo contrario? De nada evidentemente. En ese periodo de ataque de pánico el valencia hizo su única jugada del partido y nos coló el segundo gol.

El atlético de Madrid de Aguirre se caracteriza por muchas cosas como pensar en pequeño, hacer el ridículo con regularidad, dar lástima pero no precisamente por ser un equipo que suela remontar los partidos. Nuestro equipo rara vez gana un partido que necesita remontar. Los periodistas, haciendo gala de su profundo conocimiento de este deporte, dirán que ese dato no es más el fruto de la casualidad. Yo digo que se debe a que el atleti de Aguirre ni sabe ni quiere jugar al fútbol y jugar al fútbol es algo que te suele tocar hacer si vas por detrás en el marcador. Aguirre, como las garrapatas, vive de los demás, de sus errores, de sus fallos o de su imprudente ambición pero igual que es muy difícil que las garrapatas dirijan el mundo lo es ganar algún torneo de esta manera. La única forma que teníamos de remontar era recurrir a romper el partido y dentro del caos agarrarnos al talento de nuestros jugadores. Es a lo que lleva jugando este señor toda la temporada. Hoy lamentablemente no dio resultado. Era lo más lógico por otra parte. Los jugadores (y de esta categoría habría que quitar a Reyes) dieron todo lo que tenían en cuanto a ganas y esfuerzo pero en el fútbol aparte de eso y por mucho que Aguirre diga y piense lo contrario, se necesita también el balón y saber como jugarlo.

Gil volverá a insistir en confiar en el entrenador y Aguirre volverá a insistir en su discurso tramposo y zalamero, volverá a insistir en su atrofiada concepción de la competición, volverá a insistir en su negativa a fichar jugadores de fútbol, volverá a insistir en fichar costinhas, en tirar los partidos, en anular el juego y en dar pelotazos pero es que como decía Camus la estupidez siempre insiste.

Barco a la deriva (Mallorca - At. Madrid)

Decía George Bernard Shaw que cuando un hombre estúpido hace algo que le avergüenza siempre dice que cumple con su deber. Aguirre a pesar de la constante decadencia de la identidad de nuestra institución, unos resultados mediocres y el juego más pésimo que se recuerda en el Calderón en más de cien años de historia, lleva año y medio diciendo domingo tras domingo que únicamente cumple con su deber. Saquen ustedes sus propias conclusiones.

La decadencia de una institución como el atlético de Madrid, bandera en muchas cosas para ingenuos como yo, es tan palpable y evidente que sus actuales dirigentes deberían empezar a dejar de dormir por las noches si quieren a esta institución el 1% de lo que la queremos los idiotas que pagamos el abono y nos dejamos el dinero comprando partidos que atentan no sólo contra el buen gusto sino contra la dignidad de las personas. Nuestro equipo da vergüenza y Miguel Angel Gil Marín es el principal responsable de la situación tan lamentable por la que se arrastra nuestra institución. Después de 11 años sin jugar una final, cosa que no había ocurrido antes, el equipo es una caricatura de esa escuadra señera que aparece en los almanaques, ninguneada por los medios, despreciada por los rivales, ignorada por la jet set del fútbol europeo, plagada de jugadores carísimos que no tienen la personalidad ni el carácter mínimo para jugar en una institución centenaria, con una secretaría técnica torpe, mala y amateur que ni entiende la institución, ni conoce el mercado y que sólo aporta problemas y lastre pesado en forma de jugadores absurdos e inoperantes y sobre todo dirigido deportivamente por uno de los peores entrenadores que se han sentado en ese banquillo, cuya ineptitud y falta de recursos sólo es superada por una estrecha tozudez y soberbia que está provocando úlceras cada vez más grandes en la línea de flotación de un barco a la deriva. Un director deportivo altivo y prepotente que actúa crecido gracias al respaldo que con antipática arrogancia profesa por él, el que dicen ser el mandamás de esta institución.

El partido de hoy es otro ejemplo de lo que nunca debería ser un partido de fútbol y lo que nunca debería ser un partido del atlético de Madrid. Es inútil resumir o matizar nada porque todo, absolutamente todo lo que hizo el atlético de Madrid lo hizo mal. Salto al césped a no hacer nada, como le gusta a Aguirre, mientras el equipo contrario tiene el balón. Así llegaron los mejores minutos del Mallorca que se limitaba a intentar meter un gol, algo estúpido y arriesgado en el código de nuestro simpático mejicano. No fue complicado hacerlo. Manzano, un tipo que al menos es profesional, decidió poner a los mejores jugadores que tenía en su plantilla incluso desafiando a los dioses aztecas que dicen que si sales con un solo mediocentro te crecen pelos en la lengua y se te caen los ojos. Con ojos y la lengua limpia su mediocentro se comió a los dos nuestros (bueno, a uno nuestro y al señor negro que corretea por allí cerca) mientras además se quedaban con la pelota. La enésima cagada de nuestro potero italiano (sólo Aguirre conocerá la explicación de por que Falcón no es titular en este equipo) bastó para quedarnos por detrás en el marcador. Fin del partido. El Mallorca se echó para atrás y nos dio el balón pero como no sabemos que hacer con el nos dedicamos a marearlo sin sentido. Desde ahí hasta el final ni un solo tiro a puerta y ni una sola jugada trenzada. Nada puede resumir mejor la forma de entender el fútbol de Javier Aguirre.

Los periódicos dirán que faltan jugadores, que falta fondo físico, que si Forlán está flojo, que si hay jugadores que no han respondido…. paparruchas. El que de verdad no ha respondido es el entrenador que ha sido incapaz de sacar rendimiento a ni uno sólo de los jugadores que ha tenido en este tiempo. A nadie. TODOS han jugado mejor en su carrera sin Aguirre dirigiéndoles y TODOS valen menos ahora que cuando llegaron por la simple razón que ninguno de ellos ha conseguido jugar en un equipo de fútbol con la camiseta rojiblanca. Si basas tu sistema en que le llegue un melón al Kun desde la troposfera y que se invente un gol de la nada, el día que el balón no llega o que el Kun es un jugador normal no hay nada que hacer. Lo estúpido es pensar que es culpa del Kun. Si obligas al delantero centro a tapar el centro del campo, a distribuir el juego de tu equipo y a correr cientos de kilómetros cerrando huecos no esperes que luego esté fresco de cara al gol. Lo estúpido es pensar que es culpa de Forlán. Si te tiras un verano diciendo que quieres jugar por las bandas, tienes cuatro jugadores de primer nivel para hacerlo y diseñas un sistema en el que los balones llegan arriba de forma vertical y exclusivamente a través de los patadones de los centrales, y no tienes a nadie (porque no quieres) capaz de llevar un balón a la banda, no esperes que los extremos entren mucho en juego. Lo estúpido es pensar que es culpa de ellos.

Hace semanas que me da igual los puntos que saquemos, lo que hagan los rivales y donde jugaremos el año que viene. Me preocupa tanto mi equipo que todo eso me parece baladí y me da igual. Sacrificaría lo que fuese por empezar a construir el año que viene un equipo de verdad, con un entrenador de verdad y un secretario técnico de verdad. Lo que sea. M. A. Gil, García Pitarch y sobre todo Aguirre, por favor dejar el atlético de Madrid y dedicaros a hacer aquello que sepáis hacer. Lo que quiera que sea.