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Leyendas colchoneras (1ª Parte)



La leyenda del empresario loco.

Durante años y años se ha venido repitiendo desde prensa y un amplio sector de la grada esa cantinela de que quien se juega su dinero tiene el derecho a perpetrar las aberraciones que precise. Sin ánimo de volver a sacar a colación ese tema tan “aburrido” para algunos (tan “aburrido” como indignante y lamentable) de la sentencia que demuestra que los actuales dueños del club lo son sin aportar un céntimo en su momento, centrémonos en temas más prosaicos y saquemos a pasear el sentido común. ¿Qué razones podrían mover a Cerezo o MA Gil para dejar su dinero de forma gratuita en una institución decadente y permanentemente en crisis que no gana dinero y que solamente lo pierde? ¿Publicidad? Me temo que Cerezo no la necesita para su negociado (al contrario) y MA Gil tiene la misma presencia mediática que el jefe de los ángeles de Charlie. ¿Proyección social? Es evidente que no. Obviando lógicamente el factor sentimental (sería imposible contener la risa) y suponiendo que Gil y Cerezo sean exclusivamente empresarios: ¿Es alguien capaz de nombrar un solo empresario en el mundo que mantiene durante décadas la propiedad de una empresa privada que sólo genera deuda? Evidentemente, por pura lógica, tiene que haber algo más. Está por descubrir una excusa creíble.

La leyenda de los objetivos cumplidos.

Otro de los latiguillos que sirven y han servido para justificar ciertas peripecias es eso de que “se han cumplido los objetivos”. Personajes como Pitarch o Javier Aguirre (entre otros) han sido renovados bajo esa cantinela haciendo campañas mediocres, dejando una imagen desastrosa o directamente fracasando estrepitosamente. Hablar de la negligencia de la labor de Pitarch es tan humillante que no creo que exista otro tema que despierte mayor unanimidad entre la afición colchonera. Pues bien, dicho personaje sigue en nómina porque ha cumplido los objetivos. ¿Qué objetivos? ¿Tienen alguna dignidad los objetivos marcados por nuestra cúpula? ¿Tiene sentido manejar el tercer presupuesto de la liga y marcar el objetivo en el cuarto puesto? ¿Tiene sentido marcar el “objetivo” de las competiciones del KO en “hacer un buen papel”? ¿Qué significa “hacer un buen papel” cuando cualquier papel se puede vender como bueno? ¿Se refieren a vender el “Abono Total” antes de saber los partidos que se van a jugar? ¿Quién debería poner los objetivos Cerezo o la afición? Durante años y años había una pancarta en el Calderón que rezaba “Este año si” recordando a los jugadores que lo que la afición quería era la liga. Ese era el objetivo. Todo el mundo era consciente de que lo normal estando los dos grandes bien, porque nadie es gilipollas, era no ganar la liga pero lo normal también era pelearla esperando el traspié. Lo normal era llegar a navidades pensando que si los de arriba perdían un par de partidos te colabas el primero. Ahora lo normal es llegar a navidades pensando que si los de inmediatamente arriba nuestro (porque los de arriba de verdad directamente juegan otra liga) pierden un par de partidos nos colamos los cuartos y seremos felices. Así es muy fácil cumplir los objetivos. Basta con ponerlos tan bajos como se necesite. Ahora el objetivo es lo que ayer era un mal menor. ¿Mañana que será?

La leyenda del Notable.

Desde el mismo día en el que vi la luz y conseguí darme cuenta de que Jesús Gil no era ese simpático ácrata antisistema que nadaba a contra corriente para beneficio de la familia atlética sino un avispado empresario mediocre a mitad de camino entre la Gran Corrupción institucional, en la que se mueven los presidentes galácticos, y un raterillo de tres al cuarto empecé a escuchar la leyenda de que existía un notable en torno al cual se estaba creando un potente grupo de oposición que estaba a punto de dar la campanada. Me temo que el tal notable vendrá el mismo día y a la vez que el fichaje de Rosiky. Ni está ni se le espera. Si existiese hubiese dado la cara en los miles de momentos que saturan la última década en los que hacía falta un rostro en el que creer. Si de verdad existiese todos lo que asiduamente se pasan por sitios como este lo conocerían… pero no se conoce a nadie. O lo que es peor, si se conoce me temo que no vale. Si el tal notable está esperando la ocasión propicia es mejor que desista porque la ocasión propicia ya apareció y él no estaba. Ya no me vale. Mientras a mí me dicen que “no merezco la pena como Atlético” (que no se me ocurre peor insulto) el tal notable está esperando la ocasión Dios sabe dónde. ¿Qué ocasión señor notable? Los notables que no se ven, no existen. Los notables que enarbolan la bandera cuando ya se ha ganado la guerra no son Notables, son aprovechados. Oportunistas. Listos.


La leyenda de que el Atleti siempre ha sido así.

Cada vez que la sección deportiva del Atlético de Madrid comete una jaimitada del tipo de tirar la Europa League o perder en casa contra el último aparece algún ilustrado, desde la prensa y/o desde la grada, que viene a recordarnos que la desgracia incomprensible es el santo y seña de este equipo, que siempre ha sido así, que somos el “pupas”. Haciendo gala de una cruel objetividad (que ya me gustaría ver a mí en otros temas) el susodicho nos recuerda que el Atleti sólo tenía un título europeo antes de la Europa League y que era muy raro verlo tradicionalmente disputando la liga antes y después del desembarco del Clan Gil & CIA. Bien, el tema tiene dos lecturas una fría en torno a los números y otra caliente en cuanto a los sentimientos. Lo de los números es sencillo, ahí están colgadas numerosas entradas que demuestran que la competitividad del Atleti, en todos los frentes, era mayor que durante la época Gil e infinitamente mayor que durante la era post-Gil. Yo me quedo sin embargo con el tema de las sensaciones que es más más atlético ya que lo que la gente como yo reclama no es la frialdad de los números sino el susceptible tema de la exigencia. De tener claras cuáles son las reglas del juego. Claro que el Atleti era eliminado contra el Groningen o la Politécnica de Timisoara pero cuando pasaba era una tragedia, se montaba la marimorena y había responsables. Esa es la diferencia. A Clemente se le echó de este equipo, por petición de una afición exigente, estando en lo alto de la clasificación, por la simple razón de jugar mal. No me lo han contado, lo vi yo. Ahora sin embargo se disfraza de normalidad lo que nunca ha sido normal. Ahora se pretende creer que no duele lo que no hace tanto dolía y mucho.

Solo y aburrido bajo la lluvia (At. Madrid 1 - RCD Español 0)




Esta noche en el Calderón estábamos cuatro gatos. Una entrada impropia de un partido de copa (nuestra última y única esperanza) frente a un rival que hace cuatro días que nos había ninguneado y con un nuevo derby como recompensa inmediata. Soy muy malo calculando audiencias pero rondaría el cuarto de entrada. Algunos dirán que el infernal tiempo que hacía hoy en Madrid tiene la culpa pero llevo demasiados años viniendo a este campo como creer que esa es la razón. El mismo tiempo hacía en el Bernabeu y decía la radio que rondaban los tres cuartos. Las razones del abandono en la grada yo la fundamento en otros puntos. Para empezar mientras que en Chamartín la grada está principalmente cerrada y tiene calefacción en el Calderón seguimos como hace 50 años. Son las cosas que tiene eso de estar una década vendiendo las veleidades de un nuevo estadio que es una mentira (otra mentira). Pero el aficionado atlético es austero y no sólo esa puede ser la razón. A no ser que el aficionado atlético ya no sea el de antes y su asiento esté ocupado por un nuevo colchonero nacido de la escuela que promulga AS y MARCA y que no entiende de sentimientos pero si de “comodidad” (que algo de eso también hay). En cualquier caso, desde mi modesta opinión, la principal razón hay que buscarla en el soporífero espectáculo que da este equipo.

El partido comenzó, como ya podemos decir que es una norma en la era Quique, con un equipo que sale a especular. Un equipo que tapa al contrario, que controla su salida y que intenta fundamentalmente que en principio no sale nada. Una forma de encarar un partido tan bochornosa como difícil y que rara vez tiene resultado. Así, un Español ordenadito cuyo principal mérito era juntar muchos las líneas y ocupar bien el campo. De una forma tan simple sin dominar el juego se sintió cómodo en el campo y tuvo dos buenas ocasiones antes de que el personal quitase el agua de esos asientos con mantenimiento cero.

A partir de ahí el sopor y la mediocridad se instaló en el césped hasta completar otra aburrida primera parte sin nada o muy poco que ver con el fútbol. Una primera parte que se resume en dos acciones que acontecen pasada la media hora. La primera un disparo lejano de Reyes que un defensor despeja con la mano. A mí la mano me parece clara pero también me parece que es fuera del área. Al árbitro sin embargo le parece penalty. La televisión despejará la duda pero a mí me parece dudoso. Simao se encarga de transformar la pena máxima en su último partido con esa camiseta (Forlán se había lesionado minutos antes). El portugués se va de esté equipo con la misma elegancia y discreción que ha desprendido durante estos años. Siempre me pareció un fichaje muy caro pero ha sido un profesional ejemplar que ha llevado nuestro brazalete de capitán con dignidad. Le deseo toda la suerte del mundo. La segunda acción destacada es la expulsión de Reyes (un ídolo con la cabeza de barro) que demuestra la incompetencia supina y lo poco de fútbol que saben los árbitros españoles. Por inconsciente y estúpido que sea Reyes (que lo es) jamás una acción así puede acabar con mayor castigo para el agredido que para el agresor. La entrada de Dátolo por detrás y a destiempo ya debería abrir el debate de la necesidad de una tarjeta roja pero es que encima el “deportista” del Español le lanza el balón a Reyes con toda la mala leche del mundo cuando éste está en el suelo. La salida de tono de Reyes es igualmente punible pero siempre con un castigo menor o igual al de su agresor. Por pura lógica. El árbitro podía haber expulsado a los dos o sólo al españolista dejando a Reyes con amarilla y hubiese tenido una explicación pero lo que hizo (lo contrario) no sólo no la tiene sino que va en contra de eso que los papagallos cacarean de defender el fútbol y a los futbolistas. Mourinho y sus palmeros hubiesen dado un golpe de estado.

La segunda parte estuvo más animada por aquello de la velocidad y las oportunidades. El Español abre el campo con Callejón y se lanza a por el partido mientras que el Atleti se cierra en su área. Tener un jugador menos era la excusa pero yo cada vez tengo más claro que Quique tiene un perfil parecido al ínclito de Aguirre en este sentido. Con el mismo nivel de valentía, el señor Sánchez Flores parece sentirse cómodo en la tragedia y las situaciones desesperadas (una eliminatoria perdida, un jugador menos, miles de puntos por debajo,...) esas que justifican lo injustificable como encerrarte renunciando al balón y a jugar, dar pelotazos, etc... El Español se pasaba la noche en la zona rojiblanca y lógicamente tuvieron varias ocasiones. Sólo el bueno de De Gea (increible que algún iluminado hubiese empezado a criticar al canterano) ha impedido que los de Barcelona no empatasen el partido complicando de esa manera el no salir derrotado. Los madrileños, como viene siendo habitual en las últimas décadas, a lanzar pelotazos arriba con la esperanza de que el Kun la baje, se marche de toda la defensa recorriendo decenas de metros y que meta gol. A pesar del fútbol de su entrenador y de las dificultades que le pone su equipo el argentino ha vuelto a dar otra lección de fútbol y otra demostración de lo gran jugador que es.

Pero a los 20 minutos el pésimo árbitro de hoy decide expulsar a Victor Ruiz por doble amonestación (para mí dudosas las dos, sobre todo la primera) con lo que en teoría se igualaba la balanza pero sólo en teoría porque no fue así. Quique debió entender que ya que estaba jugando con un jugador menos era mejor seguir igual a pesar de tener los mismos jugadores que tu rival. El Atleti, en otro ejercicio vergonzoso y humillante de cobardía, siguió encerrado en su área dejando todo a merced de patadones arriba y la inspiración de la lucha quijotesca del Kun Agüero que aun así tuvo varias ocasiones claras. De esta forma tan humillante murió el partido.

Espadas en todo lo alto pero a mí este equipo y sobre todo esta forma de jugar no me inspira más que pereza, sopor y lástima.